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2nd U.S. Artillery, at Fair Oaks, VA, June 1862

Capítulo XXXIV: Mayo-Julio 1862. La Campaña de la Península 2ªparte

Sobre la batalla de Williamsburg, dijo el General Barnard, “Hemos luchado, hemos perdido varios miles de hombres, y no hemos ganado nada. Si no hubiésemos peleado, al día siguiente sería la batalla, y con toda probabilidad, hubiera sido innecesaria. Pero, si hubiera sido necesaria, deberíamos haber tenido tiempo para traer nuestros recursos, reconocer la posición y realizado nuestro ataque de tal manera que hubiera salido algún resultado de él”

Esta reflexión realizada por el Brigadier General John G. Barnard, Ingeniero Jefe del Ejército del Potomac, al poco de la Batalla de Williamsburg refleja cual era el pensamiento general entre el generalato del ejército. Aunque lo más curioso es que ese pensamiento era nuevo, pues cuando habían desembarcado en la Península a mediado de Marzo con una fuerza de más de 120.000 hombres y 40 baterías pensaban que con realizar un avance decidido la guerra terminaría en pocas semanas. Pero el caso es que los 13.000 hombres del confederado Mayor General John B. Magruder fueron realizando una pantalla perfecta que ayudó a que el generalato unionista pensara lo mismo que su General en Jefe, George B. McClellan, y no era otro pensamiento de que los confederados siempre les doblaban en número.

La situación era que en dos meses de campaña el ejército más potente que se había visto en el continente americano sólo había conseguido avanzar unas escasas 50 millas y lo que se había planificado como un “paseo triunfal” estaba siendo un infierno de lluvia y barro. Y lo que era más evidente, el ejército confederado no terminaba de presentar una batalla decisiva pero tampoco dejaba de “aguijonear” y lo que era más evidente y dejó claro el General Barnard: “…no hemos ganado nada”.

 El 16 de Mayo el Ejército del Potomac ocupaba White House Landing en donde instalaría su cuartel general. Esta hacienda era propiedad de W.H.F “Rooney” Lee, hijo del general confederado Robert E. Lee, propiedad que tiempo atrás había sido la residencia del Presidente Washington, antecesor de la mujer de Robert Lee. Destacable es mencionar la actitud de McClellan con respecto a la propiedad de uno de los generales rebeldes, el caso es que situó su tienda en las inmediaciones de la casa y colocó centinelas para evitar cualquier incidente contra la vivienda. Por lo demás la situación de la hacienda a las afueras de Richmond y junto al ferrocarril Richmond&York River la comunicaba con Eltham’s Landing y Cumberland Landing, y en estas tres posiciones se establecerían las bases de suministros del ejército unionista. Al tiempo que por medio del ferrocarril la artillería pesada sería llevaba hasta apenas 7 millas de Richmond.


Pero de nuevo nuestro “Pequeño Napoleón” no tenía prisa ninguna por llevar a cabo su “Plan Maestro” y decidió hacer otra reorganización de “su” ejército. El 18 de Mayo el Brigadier General Fitz John Porter recibió el mando del V Cuerpo y el Brigadier General William B. Franklin el mando del VI Cuerpo. Esto dejaba al Ejército del Potomac dividido en cinco cuerpos con dos divisiones cada uno. El total de efectivos disponibles era en ese día de unos 105.000 hombres.

Mientras tanto los confederados no habían estado de brazos cruzados. Tras la Batalla de Williamsburg en estas dos semanas habían tenido que replegarse tras el río Chickahominy tras frustrar el intento de flanqueo unionista al desembarcar en Eltham’s Landing, hundido el “CSS Virginia” al perder su base de Norfolk el 10 de Mayo y el día 15 un destacamento naval había intentado asaltar Fort Darling que se encontraba a tan sólo 7 millas al sur de Richmond. Pero esta vez la fortaleza y sus defensores habían realizado bien su tarea y se convirtió en el punto de partida del último dispositivo defensivo confederado que se interponía entre el Ejército del Potomac y Richmond. El General Joseph E. Johnston había retirado a sus escasos 60.000 hombres al sur del río Chickahominy al tiempo que había destruido casi todos los puentes que lo cruzaban aprovechó que las últimas lluvias habían inundado los llanos al Este de la capital convirtiéndolos en pantanos, dispusieron las posiciones más fuertes al Noreste de la ciudad.

No sería hasta finales de Mayo cuando los unionistas una vez construido algunos puentes para cruzar el Chickahominy comenzaron a amenazar más seriamente la capital confederada. Pero esta nueva disposición de sus fuerzas daba una excelente oportunidad al confederado Johnston, pues rápidamente fue informado que un tercio del Ejército del Potomac se encontraba al sur del río, teniendo como única vía de refuerzo unos precarios puentes, lo cual a la larga sería un serio problema para McClellan. Otro de los detalles a tener en cuenta es que si McClellan manejaba unos informes por parte de su “servicio de inteligencia” de la Agencia Pinkerton de que los confederados disponían de 200.000 hombres en los alrededores de Richmond, ¿cómo era que había tomado esa disposición de sus tropas?

Entre las escaramuzas que se producían a lo largo del frente de los dos ejércitos, los unionistas oyeron el rumor de que una fuerza confederada de unos 17.000 hombres estaba marchando hacia Hanover Court House, al norte de Mechanicsville. En caso de ser cierto esto era una seria amenaza contra el flanco derecho federal y se interferiría en la ruta de llegada del I Cuerpo de McDowell que debía reforzar a McClellan cuando avanzase desde sus posiciones junto al río Rappahannock. Así que se desplegó una fuerza de caballería para hacer un reconocimiento y estos estimaron que las tropas confederadas eran unos 6.000 hombres. El encargado de contrarrestar esta amenaza fue el recién ascendido Brigadier Fitz John Porter y su V Cuerpo. Así que el 27 de Mayo hacia las 4 de la mañana, Porter partió junto a su 1ª División del Brigadier George W. Morell, la 3ª Brigada del Coronel Gouverneur K. Warren de la 2ª División de George Sykes y una brigada mixta de caballería y artillería bajo el mando del Brigadier William H. Emory, con un total de unos 12.000 hombres al encuentro de los confederados.

Esta fuerza confederada que amenazaba el flanco derecho unionista eran los 4.000 hombres bajo el mando del Brigadier Lawrence O’Bryan Branch y que se componía del 7º, 18º, 28º, 33º y 37º de Carolina del Norte junto con el 45º de Georgia. Tropa que había salido desde Gordonsville para proteger la línea férrea del Virginia Central Railroad en la posición de Peake’s Crossing, a unas 4 millas al sudoeste de Hanover Court House.

Para el mediodía los unionistas de Porter llegaban a Peake’s Crossing bajo una intensa lluvia y el 25º de New York se topó con el regimiento 28º de Carolina del Norte al mando del Coronel James H. Lane junto a la granja del Doctor Thomas H. Kinney. Los neoyorquinos apoyados por el 1º US Sharpsshooters se dispusieron a entablar combate con los confederados a la espera de que llegase el resto de la fuerza unionista. Pero los confederados al ser superados comenzaron a retirarse. Fitz John Porter no lo dudó y dirigió al grueso de sus fuerzas en su persecución al tiempo que dejaba a tres regimientos, el 2º de Maine y los 25º y 44º de New York bajo el mando del Brigadier John H. Martindale cubriendo la intersección de New Bridge con Hanover Court House a una milla de la granja Kinney. Este ataque al bulto de Porter se basaba en que él pensaba que los confederados de Branch se encontraban en Hanover Court House.

Por su parte Branch no supo calibrar bien la fuerza real de Porter y se dispuso a atacar por su parte. El 37º de Carolina del Norte del Coronel Charles C. Lee, junto con el 18º y dos cañones de la Batería de Latham se dispusieron para el asalto contra los tres regimientos aislados que habían quedado a las órdenes del Brigadier Martindale que a punto estuvo de ser aniquilada. El 44º de New York sufrió un 25% de bajas.

Cuando Fitz John Porter tuvo noticias de este contraataque a sus espaldas envió urgentemente a 9º de Massachusetts y el 62º de Pennsylvania desde la granja de Kinney y con este refuerzo el asalto confederado quedó detenido y tuvo que retirarse hacia Ashland.

Esta “Batalla de Hanover Court-House” también llamada “Battle of Slash Church” dejó un saldo de 355 bajas en la Unión, de los que 62 serían muertos, 233 heridos y 70 prisioneros, aunque algunas fuentes elevan la cifra a 397. Por parte de la Confederación las cifras fueron 930 bajas y un cañón de 12 libras, siendo 200 los muertos durante el combate y 730 los capturados por la caballería de Porter.

Pero esta “batalla”, aunque casi no fue más que una escaramuza un poco sobredimensionada pronto activó al “Servicio de Propaganda” de nuestro “Little Mac” que no tenía comparación con su servicio de inteligencia. Y rápidamente hicieron correr la noticia de que se había logrado una “gloriosa victoria contra números superiores…unas de las mejores cosas de la guerra”. Pero la situación era justamente la contraria, pues era la Unión quien había dispuesto de una superioridad de 3 a 1, ventaja que el Brigadier Porter no había sabido dirigir y que sólo había solventado gracias al también erróneo manejo de su rival el Brigadier confederado Branch. Lo único cierto es que McClellan había anulado una amenaza de su flanco derecho que realmente nunca había existido, salvo por el hecho de que se interponían en la ruta a seguir por el Cuerpo de McDowell cuando llegase como refuerzo de McClellan. Pero ese refuerzo nunca se produciría, la respuesta confederada al “Plan Urbanna” de McClellan ya se había puesto en marcha tiempo atrás y no era precisamente en Hanover Court-House sino en el Valle Shenandoah en donde dos días antes, como vimos en el capítulo anterior, Stonewall Jackson logró una muy importante victoria en la “1ª Batalla de Winchester” provocando más de 3.000 bajas a los unionistas.

El telégrafo estaba al rojo vivo, el pánico había “hecho presa” en la capital federal y sólo tardaron 24 horas en morder el anzuelo cuando al día siguiente Washington ordenó movilizar nada menos que 60.000 hombres para acabar con la amenaza de Jackson en el Shenandoah, una fuerza de tan sólo 15.000 hombres. El plan confederado para ir anulando la amenaza unionista sobre Richmond comenzaba a dar sus frutos, pues de momento había por lo menos retrasado la llegada del I Cuerpo del Ejército del Potomac que sin duda obligaría al ejército confederado a extender sus líneas y con sus escasas fuerzas los unionistas sólo necesitarían un momento de decisión y entrarían en Richmond. Para estas fechas de 1862 en cuanto un ejército tomase la capital del adversario la guerra tendría los días contados.

Pero volvamos junto a McClellan, quien creyéndose sus propias apreciaciones incluso estaba convencido de que debía seguir moviendo más tropas al sur del río Chickahominy, lo que convertiría a su flanco derecho en realmente llamativo a los ojos de Joseph E. Johnston como se vería a los pocos días. Pero claro, McClellan no era un general resolutivo según la situación, él se basaba en sus planes preestablecidos y pensaba que la organización era la clave para lograr el éxito, lo cual es cierto, pero sólo es la base el éxito se alcanza cuando uno es capaz de sobreponerse a los imprevistos y ese no era para nada una cualidad destacable en McClellan. El seguía actuando según sus planes que contaban con McDowell avanzando desde Fredericksburg, pero el caso es que estaba cubriendo Washington y enviando fuerzas al valle Shenandoah.

Otro de los innumerables fallos de McClellan se produjo el 15 de Mayo cuando no supo ver la capacidad de la USNavy de poder si bien no tomar Fort Darling a tan sólo 7 millas al sur de Richmond, sí su capacidad para desembarcar tropas en la zona que hubiesen modificado significativamente el dispositivo defensivo de Johnston en torno a Richmond. El cual aprovechando las lluvias recientes había confiado la defensa sudeste de Richmond a los pantanos que se habían formado.

Así que Johnston había replegado a sus 60.000 hombres disponibles hasta los mismos arrabales de Richmond tras sabotear la mayoría de los puentes del Chickahominy que serviría como un “foso defensivo” ante McClellan que había situado su base de operaciones en White House en el río Pamunkey. El planteamiento de unionista no era en modo alguno desastroso, pues disponía de una posición que le permitía disponer de una rápida y buena línea de aprovisionamiento gracias al Richmond&York River Railroad. Además estaba perfectamente colocado para recibir el apoyo del Cuerpo de McDowell que se encontraba posicionado en Fredericksburg y que en cuanto se pusiese en marcha amenazaría seriamente el flanco izquierdo del dispositivo confederado. Pero debe ser que tras una prudencia inexplicable por parte de McClellan había quedado olvidada cuando desplegó un tercio de su ejército de 105.000 hombres al sur del río Chickahominy teniendo como única vía de comunicaciones unos precarios puentes.

La disposición unionista había quedado con el IV Cuerpo del Brigadier Erasmus D. Keyes y el III Cuerpo del Brigadier Samuel P. Heintzelman directamente enfrentados a las líneas de frente confederadas; mientras el II Cuerpo de Edwin V. Sumner, VI Cuerpo de William B. Franklin y el V Cuerpo de Fitz John Porter se quedaban al norte del río guardando la base unionista. Por parte confederada Johnston disponía como ya dijimos anteriormente de sólo 60.000 hombres repartidos a las afueras de Richmond y divididos en tres mandos principales, con el flanco derecho bajo el mando del Mayor General James Longstreet que se componía de las Divisiones del Mayor General D.H Hill y las de los Brigadier Richard H. Anderson y Benjamin Huger; en el flanco izquierdo estaba al mando el Mayor General G.W Smith que contaba con las Divisiones del Mayor General A.P Hill y el Brigadier William H.C Whiting; y por último una reserva dirigida por el Mayor General John B. Magruder compuesta por las Divisiones de los Brigadieres Lafayette McLaws y David R. Jones.

El General Joseph E. Johnston tenía muy claro que no podría soportar un asedio prolongado en Richmond por lo que estaba totalmente convencido de que debía atacar a McClellan si quería salir airoso de la amenaza que se encontraba a sólo 6 millas de Richmond. El “lejano origen” de todo el plan que se comenzaría a desarrollar en los siguientes días se había gestado en el Consejo Militar Presidencial del que el General Robert E. Lee era el principal asesor del Presidente Jefferson Davis y el ahora lejano 21 de Abril había enviado una carta a Stonewall Jackson para que apoyado por la División de Richard Ewell mantuviese ocupadas la mayor cantidad de tropas federales en el Valle del Shenandoah. Y esa previsión tan anticipada por parte de Lee también se había demostrado en la situación actual, pues justamente los soldados confederados estaban protegidos por las defensas que al inicio de la guerra Robert Lee había hecho construir alrededor de Richmond y por lo que se le había dado el mote de “Rey de Azadas”.

Aquel plan ideado por Lee se había materializado justo tras la Batalla de Hanover Court-House, pues esa escaramuza marcó el punto de inflexión para el plan diseñado por los confederados. Ese 27 de Mayo Johnston recibió informes de que el I Cuerpo de McDowell había comenzado a moverse desde Fredericksburg pero no para reforzar a McClellan, sino en dirección al Valle Shenandoah. Además en Hanover se había producido otro detalle muy importante, pues había impedido que el Brigadier Fitz John Porter tuviese tiempo para reconocer la zona lo que le hubiese supuesto conocer que la División de Richard Ewell hacía mucho tiempo que había abandonado Brandy Station y se había unido a Jackson en el Shenandoah.

Así que Johnston sólo necesitaba una oportunidad clara para aprovechar la ocasión de encontrarse con los III y IV Cuerpos unionistas al sur del Chickahominy y que pudiese estar seguro de que McDowell no llegase por su retaguardia. El plan confederado estaba claro, Johnston emplearía dos tercios de su ejército (22 de sus 29 brigadas disponibles, que sumaban unos 51.000 hombres) contra los aproximadamente 33.000 unionistas al sur del Chickahominy. El planteamiento confederado se puede definir en una palabra: complicado.

Las Divisiones de A.P Hill y Magruder deberían entablar un “ligero” combate que mantuviese ocupadas a las tropas unionistas al norte del río en el flanco izquierdo confederado; mientras el Mayor General Longstreet dirigiría el ataque principal en principio contra el IV Cuerpo de Keyes, teniendo bajo su mando directo seis brigadas y sería apoyado por otras cuatro brigadas bajo el mando del Mayor General D.H Hill. Estas dos fuerzas avanzarían por caminos separados y convergerían en un punto llamado Seven Pines. Tres brigadas más bajo el mando del Mayor General Huger cubriría la derecha de D.H Hill, y la División de Whiting permanecería en reserva detrás de Longstreet. El plan sobre el papel parecía perfecto, pero es que el papel lo aguanta todo, además la División del Brigadier Silas Casey del IV Cuerpo, que era la que recibiría el primer ataque se encontraba realizando trabajos una milla al oeste de Seven Pines con la añadidura de que estos 6.000 hombres eran los más novatos de todo el IV Cuerpo de Keyes.

Silas Casey, un hombre corpulento cuya melena y barba blanca, (la última creciendo sólo en la sotabarba), formaban un collarín en torno a su rostro, era el más viejo de los jefes de división de McClellan, y el autor del Reglamento Táctico que empleaba la infantería de línea estadounidense, (manual apodado “Casey Tactics”). Había colaborado mucho con John Wool y era un ejemplo un poco tardío de la generación de Scott, Mansfield, Sumner y el propio Wool, y no tenía ninguna intención de dejarse poner en ridículo por ningún “novato”.

En cuanto el Cuerpo de Keyes fuese arrollado los restos de esta fuerza empujarían al III Cuerpo de Heintzelman contra el Chickahominy impidiéndole realizar una defensa organizada y entonces la victoria confederada sería completa. Ahora sólo hacía falta esperar al momento oportuno y este se produjo el 30 de Mayo de 1862 cuando unas intensas lluvias hicieron desbordarse al Chickahominy.

Pero el plan confederado de Johnston empezó a fallar desde el mismo momento de su concepción, pues es por todo el mundo sabido que “un buen plan es un plan sencillo” y esto ya no se produjo desde el momento en que Johnston se reunió con Longstreet la noche de ese 30 de Mayo en una larga y confusa reunión. Los demás generales recibieron las órdenes por escrito y con indicaciones algunas vagas y otras contradictorias. Además las Regulaciones Confederadas no permitían la formación de Cuerpos de Ejército, así que se solventó temporalmente el problema creando “Alas”. Otro fallo muy importante que se produjo fue no notificar a los demás mandos que era Longstreet quien detentaría el mando operativo de las fuerzas confederadas al sur del Chickahominy. (El principal problema de este detalle es que los otros Mayores Generales como Huger o Smith eran más antiguos en el rango que Longstreet). Además tenemos a un James Longstreet que o bien entendió mal las órdenes de Johnston o decidió modificarlas sin informar a su superior, pues en vez de disponerse a avanzar por la carretera de Nine Mile Road, se dispuso para avanzar junto a D.H Hill por la carretera de Williamsburg Road, lo que estrechaba su frente de avance reduciendo su fuerza de ataque al tiempo que retrasaría sus movimientos. Además si las lluvias que habían hecho crecer el río habían destruido muchos de los precarios puentes unionistas, también habían convertido los caminos en cenagales.

A la mañana del siguiente día, 31 de Mayo de 1862, comenzó la suma de detalles que llevarían a un mal resultado. Longstreet partió de su posición tomando el camino de Charles City Road pero cogió el desvío de la carretera de Williamsburg Road en vez de la Nine Mile Road. Otro detalle a sumar es que Huger no tenía conocimiento de a qué hora comenzaría la batalla y no fue despertado hasta que los ruidos de toda una división en marcha le hizo levantarse. Además en el plan se contaba que la batalla la comenzaría la División de Hill a las 8 de la mañana, pero la aparición de los hombres de Longstreet en la misma ruta provocó un descomunal atasco que naturalmente retrasó el asalto. Por su parte Johnston acompañado de su segundo al mando, el Mayor General G.W Smith, esperaban en su cuartel general la noticia de que Longstreet se había puesto en marcha y que comenzaba la batalla. A la 1 de la tarde, cinco horas más tarde de lo previsto, D.H Hill se impacientó y temiendo quedarse atrás ordenó avanzar a sus hombres contra los unionistas de la División de Casey.

El encuentro con los federales no fue el esperado, el retraso acumulado junto con el natural ruido que produce una División avanzando puso en alerta al Brigadier unionista Silas Casey que temiendo que no se trataba de una escaramuza cualquiera ordenó que parte de sus hombres abandonasen los trabajos de fortificación y se dispusieran alertas. Los hombres del Brigadier confederado Samuel Garland fueron los primeros en toparse con los piquetes unionistas y las apresuradas barricadas de troncos que se habían dispuesto en el camino. Los novatos hombres de Casey aguantaron bien el primer encuentro y salvo algún conato de retirada defendieron sus posiciones causando y sufriendo elevadas bajas. Pero viendo que no podría aguantar decidió replegarse cubierto por la Brigada de Henry Nagle que se lanzó a un ataque a la bayoneta que hizo recular a los confederados pero la llegada de Longstreet amenazó con flanquearle. Así que el ímpetu se fue perdiendo y cuando el propio Nagle fue herido su brigada acabó replegándose hacia Seven Pines donde Casey estaba reorganizando sus filas.

Puesto que los confederados habían iniciado el combate sólo con las cuatro brigadas de D.H Hill de las trece que había en esa zona, no pudieron dar un primer golpe con contundencia, lo que dio tiempo a Casey para solicitar refuerzos del III Cuerpo de Keyes, aunque estos no acudieron con la prisa necesaria. Así que con el paso del tiempo los confederados se abrieron camino y los unionistas de Casey tuvieron que ceder y retirarse a la segunda línea en Seven Pines. La División de Silas Casey se había roto al ser muy malherido éste. (Su vida peligraría por meses, e iba a quedar incapacitado para el mando en campaña, dedicándose a tareas organizativas). Ya había tenido casi 2.000 bajas y aunque otros 3.000 de sus hombres se unieron a Couch y Keyes más al Este, el resto se desbandó tratando de huir. Más de un millar serían detenidos aquella noche en la zona de Hooker, en la que buscaban un puente practicable o trataban de internarse en los fangales de la White Oak Swamp.

Curioso es que aún ninguno de los dos comandantes de ejército sabían en ese momento que la batalla había comenzado. No sería hasta las 14:30 cuando Heintzelman informó a McClellan, el cual se encontraba en la cama pues había recaído de la malaria que contrajo en la Guerra con México, de que no tenía noticias de Keyes. Por su parte Johnston se encontraba a unas escasas 2 millas y media del frente, pero por culpa de los árboles que hacían de pantalla acústica no había oído el inicio del cañoneo, por lo que no supieron que la batalla había comenzado hasta las 4 de la tarde.

No sería hasta pasada esa hora cuando Longstreet consiguió desplegar sus brigadas y apoyar a D.H Hill para lanzar un asalto contra la segunda línea unionista en Seven Pines. Que quedó rota hacia las tres de la tarde pero que dejó a la División de Hill totalmente fuera de la batalla por agotamiento. Pero una nueva línea estaba ahora compuesta por los restos de la División de Casey, además de la División del Brigadier Darius N. Couch, ambas del IV Cuerpo, pero que ahora estaban apoyadas por la División del Brigadier Philip Kearny del III Cuerpo de Heintzelman.

Mientras Longstreet atacaba ya a Darius Couch que, al principio adelantado para buscar el contacto con Casey, se vio pronto rechazado a la estricta línea Seven Pines-Fair Oaks Station. Se sintió especialmente la contundencia en el ataque de la fuerza confederada ya apodada “Gamecock Brigade” (“Brigada Gallo de Pelea”, pronto tan prestigiosa como la “Stonewall”), que era en el ataque un verdadero sacabocados pese al inesperado aire de petimetre de su comandante.

Era este George Edward Pickett, de 37 años y oficial de caballería en New México, que gastaba bigote y una barbita colgando del mentón que, como su pequeña melena, eran negros como la noche y siempre aparecían cuidadosamente peinados. Además su uniforme era antirreglamentariamente sobrecargado, luciendo terciopelo negro en vez del color beige reglamentario de los oficiales generales en cuello y bocamangas, y un adorno de hojas doradas de su propia invención en éstas últimas.

El sonido de la batalla alertó al Brigadier Edwin V. Sumner del II Cuerpo que ordenó a sus hombres que se preparasen para avanzar y aunque no recibió ninguna orden decidió avanzar hacia el sur y cruzar el Chickahominy cuando oyó los disparos. Y aunque se encontraba al norte del río, sin pensárselo dos veces envió a la División del Brigadier John Sedgwick que avanzó por el único puente que quedaba en pie. Este era el puente “Grapevine Bridge” que amenazaba ruina ante la crecida del río, pero curiosamente lo que necesitaba era peso para afianzarse al fondo del río y ese peso extra se lo dio el paso de las tropas unionistas, justo después que cruzara el último hombre el puente se vino abajo.

En ese tiempo cuando D.H Hill organizaba su maniobra de flanqueo, Longstreet envió una nota a Johnston solicitándole que las tropas de Whithing se uniesen a la batalla, era la primera noticia que recibía. Así que junto a Jefferson Davis, Robert E. Lee y el Director General de Correos, John Reagan, contemplaron el avance de Whithing y Smith. El combate se fue volviendo muy duro, pero los confederados no lograban ninguna ventaja significativa a pesar de que Whithing no dejaba de emplear todos los hombres disponibles, pero no había podido desplegar ninguna artillería de apoyo para su infantería.

Cuando Johnston se decidió a intervenir en la batalla lo hizo enviando al Brigadier John B. Hood campo a través hacia Seven Pines para apoyar el flanco izquierdo de Longstreet, una izquierda que no supo indicar realmente pues no sabía dónde se encontraba exactamente. Mientras él avanzaría con otras dos brigadas hacia Fair Oaks por la Nine Mile Road. En su ruta Johnston se topó con la Brigada unionista de John J. Abercrombie que en ese momento estaban huyendo buscando un paso para cruzar el Chickahominy. Los confederados lanzaron varios asaltos pero siempre fueron rechazados.

Mientras tanto, al mismo tiempo el confederado G.W Smith recibiendo noticias provenientes de Hill con informes de que su asalto se estaba quedando atascado, ordenó a sus hombres que avanzasen contra el flanco del IV Cuerpo, así que avanzando por la Nine Mile Road la División de Whithing atacó a los unionistas de Couch que se encontraba en Fair Oaks Station. Junto a Couch se había alineado hacia las tres de la tarde la División de John Sedgwick que pertenecía al II Cuerpo de Sumner.

Pero poco a poco las tablas se fueron haciendo evidentes y la línea unionista en Fair Oaks se fue extendiendo hasta llegar al mismo río Chickahominy, lo cual daba una decidida defensa del puente Grapevine y así eliminar el aislamiento del IV Cuerpo. Los hombres de Sedgwick fueron la clave para detener el asalto de los confederados de Whithing, aumentando en mucho el coste para los sudistas. Allí cayeron tres de los cuatro comandantes de brigada que participaron; Wade Hampton fue herido, Robert H. Hatton cayó muerto y J. Johnston Pettigrew fue herido y capturado. Los unionistas también perdieron a Oliver O. Howard que terminó con una bala miniè en su brazo derecho que terminó por ser amputado. La lucha se había vuelto tan intensa que el 85º de New York tuvo 400 bajas de sus 700 hombres.

Al mismo tiempo y ante la consistencia de la línea unionista en torno a Seven Pines, Hill decidió lanzar su maniobra de flanqueo y tomando cuatro regimientos de la División de Longstreet los puso bajo las órdenes del Coronel Micah Jenkins para que atacase el flanco del IV Cuerpo. El ataque resultó un éxito y los federales comenzaron a replegarse por la Williamsburg Road más allá de Seven Pines. Hacia las 7:30 de la tarde la lucha había terminado en este sector de la batalla.

Pero el principal incidente de esta batalla estaba por llegar cuando comenzó el anochecer. Cuando todo parecía que ya iba a terminar la lucha Joseph E. Johnston que se encontraba en una colina al suroeste de Fair Oaks Station recibió un balazo en su hombro derecho e inmediatamente después un trozo de metralla lo golpeó en el pecho. Inconsciente cayó del caballo resultando con el omoplato derecho y dos costillas rotas. Este incidente colocó al Mayor General G.W Smith al mando de todo el ejército confederado, aunque sólo sería por unas horas.

Con Johnston evacuado a Richmond y la batalla inconclusa por la noche hubo una reunión al más alto nivel en la que G.W Smith no causó una buena impresión ante Jefferson Davis al comentarle los pasos a seguir al día siguiente, aunque finalmente se decidió seguir con el plan inicial de Johnston. Así que al día siguiente, 1 de Junio de 1862, los confederados renovaron sus asaltos directos contra los unionistas, aunque estos habían recibido refuerzos, por lo que los progresos confederados fueron prácticamente nulos. El Brigadier Israel B. Richardson había acudido con su División del II Cuerpo, además de la División de Joseph Hooker del III Cuerpo. Desde las 6:45 de la mañana estas unidades federales se enfrentaron a las divisiones de Huger y Longstreet cuyos hombres acabaron estrellándose contra las líneas unionistas. Para las 11:30 de la mañana y viendo que todo esfuerzo era una pérdida inútil de hombres los combates finalizaron con la retirada de los confederados. Esta retirada coincidió en el tiempo con la llegada de McClellan al frente pero no se produjo ningún contraataque.

Cuando aún no se había disipado el humo de los últimos disparos ambos bandos se apresuraron a reclamar para su bando la victoria, pero la realidad es que no se había decidido nada.

La “Batalla de Seven Pines” o “de Fair Oaks” se había resuelto sin ningún cambio significativo aparente para ninguno de los combatientes. La Unión había sufrido 5.031 bajas (790 muertos, 3.594 heridos y 647 desaparecidos) teniendo al otro lado de la balanza a la Confederación y sus 6.134 bajas (980 muertos, 4.749 heridos y 405 desaparecidos).

Pero esta batalla sí que tendría consecuencias muy importantes casi al instante. Aparentemente la situación había quedado en tablas pues el Ejército del Potomac de McClellan seguía a las puertas de Richmond y los confederados, aunque se habían aplicado con energía pero sin organización, habían vuelto a sus posiciones iniciales. En el bando unionista es destacable la carta que George B. McClellan escribió a su mujer en la que comentaba: “Estoy cansado la visión del campo de batalla me pone enfermo, con sus cadáveres destrozados y los pobres heridos sufriendo. La victoria no tiene para mí ningún encanto comparado con el coste.” Esta experiencia le causó un significativo cambio y si ya desplegaba una innegable prudencia excesiva, ahora aunque siguiese pensando en someter a Richmond a un asedio dejó que se le escapase de sus manos toda la iniciativa en esta campaña.

Y es que esta campaña no se estaba solamente librando en la península de Virginia, pues el 8 de junio Stonewall Jackson libraba su última batalla en el valle Shenandoah y tras una intensa campaña de marchas y contramarchas había causado a la Unión más de 7.000 bajas por menos de 2.000 propias. Y con menos de 20.000 hombres tenía en solfa a más de 40.000 federales y casi que a otros tantos a la espera de su próximo movimiento. Además había llevado la iniciativa a la Confederación y para gran horror en Washington esto era lo que se temían. Muchos esperaban que en vista de la desastrosa situación en el valle Shenandoah, Jackson se dirigiese a Harper’s Ferry y puede que incluso después a Washington. Otros que se dirigiese contra el I Cuerpo de McDowell posicionado junto al río Rappahannock y tras arrollarlo tener vía libre contra la capital. Sólo algunos sabían ver con claridad que habiendo asegurado la zona se limitase a replegarse hacia Richmond para reforzar al hasta entonces acorralado Ejército del Norte de Virginia.

Muchos unionistas se hubiesen sentido muy aliviados de saber en su momento lo que Jackson se proponía hacer, pero ese no era George B. McClellan. El comandante del Ejército del Potomac, y además Comandante en Jefe de la Unión, había llegado a tener Richmond en la punta de sus dedos pero tras la “Batalla de Fair Oaks” se limitó a detener sus fuerzas cuando estaba a sólo 4 millas de la capital confederada. Lo curioso sería que durante más de tres semanas no iba a hacer nada con el ejército más poderoso que había pisado suelo americano. Ni siquiera se estudiaron planes de asalto y ni si quiera de asedio. Al parecer lo único que hacía era esperar la llagada de más refuerzos, en concreto la llegada del I Cuerpo de McDowell desde el Rappahannnock, y que no se cansaba de reclamar en las continuas comunicaciones con Washington.

Lo que olvidaba McClellan es que tras la “Batalla de Port Republic” en el Shenandoah no había la menor posibilidad de que esos refuerzos le fuesen enviados, a pesar de que era él quien los solicitaba. Él no paraba de decir que Washington no corría ningún peligro, lo que en realidad era cierto pero no concordaba con las previsiones para la defensa de Washington que él mismo había hecho unos meses atrás. Incluso podemos llegar a la conclusión de que el peligro era incluso mayor ahora que cuando McClellan redactó aquellas previsiones y es de suponer por tanto que mentía en ambas ocasiones. Al evaluarlo tiempo atrás cuando exageró el peligro para obtener más fuerzas y arrogarse ser el “salvador de la patria”, y al minimizarlo ahora pues por sus actos posteriores veremos que no era su pensamiento real. Lo que realmente quería era reunir la mayor cantidad de fuerzas posibles para evitar por todos los medios ser derrotado, a él le importaba un higo si Washington corría peligro o no.

Por parte confederada los cambios también serían en principio muy pequeños pero de unas consecuencias inimaginables. Sólo una hora y media después de detenerse los combates el Presidente Jefferson Davis se reunía con Gustavus W. Smith el cual sufría un severo ataque de nervios para notificarle que quedaba relevado del mando y el nuevo Comandante del Ejército del Norte de Virginia sería el General Robert Edward Lee. Jefferson Davis también había ratificado el 14 de Abril de 1862 la Ley de Reclutamiento, por la que todos los soldados que en principio había firmado por un año y para evitar una posible desbandada quedaron automáticamente reenganchados por otros tres años o hasta el final de la guerra; también eran llamados a filas todos los hombres útiles desde los 18 a los 35 años. Estas “quintas” estaban finalizando su instrucción y estaban comenzando a llegar al frente para las acciones que pronto se desarrollarían.

Un apunte que no podemos dejar pasar en esta ocasión son las curiosidades tecnológicas. Por parte confederada sería el empleo de las minas terrestres; estas habían aparecido durante la retirada de Yorktown por parte de los hombres del Brigadier Gabriel J. Rains, el cual era un norcarolino ya muy fogueado desde las guerras semínoles o con México, además de otros destinos. Y fue precisamente durante la guerra contra los semínole cuando se hizo famoso por el empleo de explosivos junto a su hermano, les conocerían como “the Bomb Brothers”. Así que durante la retirada de Yorktown instruyó a sus hombres para que colocasen granadas de mortero en caminos, abrevaderos, e incluso conectadas a los pomos de las puertas de las cabañas del camino. El resultado debió ser destacable si lo cuantificamos por la cantidad de informes que suscitaron, McClellan lo calificó como una barbarie y Longstreet escribió a Rains para informarle que el Alto Mando no deseaba que colocase más “minas” pues no lo consideraba un “método efectivo de guerra”. El caso fue que se siguieron empleando aunque no en gran número a lo largo de toda la guerra y con el empleo de fusibles mecánicos cuando terminó la guerra se habían empleado unas 2.000 “Rain’s Mine”.

Por parte unionista el protagonista sería el Profesor Thaddeaus S.C Lowe, un apasionado de la aeronaútica y que el 20 de Abril de 1861, una semana después del primer cañonazo a Fort Sumter, había empleado un globo de gas en Cincinnati con el que había recorrido 900 millas en nueve horas. Con el inicio de la guerra Lowe se presentó en Washington para ofrecer sus servicios, pero aunque en el Departamento de Guerra no se mostraron nada entusiasmados el Presidente Lincoln apoyó que se le entregasen 250$ y que realizase una demostración. Esta consistió en una ascensión en el globo llamado “Enterprise” junto con un aparato telegráfico conectado a la Casa Blanca enviando el siguiente telegrama al Presidente:

Realizando así el primer reconocimiento aéreo de la historia militar americana y el 26 de Junio se creaba el Cuerpo de Globos que el 22 de Diciembre sería integrado al Ejército del Potomac. Sus principales tareas fueron en apoyo del Cuerpo de Ingenieros realizando mapas de las posiciones confederadas. Durante la Batalla de Seven Pines se encontraba realizando una ascensión en Mechanicsville y sus observaciones de los movimientos confederados ayudaron mucho en que se salvase el III Cuerpo del Brigadier Samuel P. Heintzelman.

Pero detengámonos un momento para analizar detenidamente este día tan clave para el desarrollo de la Guerra de Secesión, día tan importante como cualquiera de los sucesos considerados decisivos en este conflicto.

Como se menciona unos párrafos anteriores, el General Robert Edward Lee que hasta ese momento había sido el asesor militar del Presidente Jefferson Davis asumía el mando del Ejército del Norte de Virginia. ¿Pero quién era este general? Robert E. Lee era un virginiano de 55 años pero que reunía en su persona el ideal del perfecto caballero de la época. Seguía manteniendo un físico atlético y una innegable presencia de elegancia, su pelo aún era negro sólo adornado por algunas canas, aunque la imagen que tenemos de él siempre es con el pelo blanco pero esto fue una consecuencia de la guerra. Aunque sin duda lo más llamativo de Lee era su excepcional bagaje en la vida pues era hijo de uno de los héroes de la Guerra de Independencia, Henry “Ligth Horse Harry” Lee, pero además estaba casado con Mary Custis, quien era “bisnieta” de George Washington, y ambos eran virginianos del más rancio abolengo; por ese motivo se les consideraba en su tiempo lo más parecido a la “nobleza” norteamericana.

Pero Robert Lee no era un hombre “de profesión heredero”, ni mucho menos. En el verano de 1825 ingresó en West Point licenciándose el segundo de su promoción y en junio de 1829 recibía sus galones de Segundo Teniente destinado al Cuerpo de Ingenieros participando en la construcción de diferentes fortalezas y obras civiles. En 1846 fue enviado a la Guerra con México siendo uno de los asistentes del General Winfield Scott destacándose en numerosas ocasiones pero especialmente en la Batalla de Cerro Gordo, para cuando terminó la guerra tenía el grado temporal de Coronel, aunque una vez terminada regresó al grado de Capitán de Ingenieros. En 1852 sería nombrado Superintendente de West Point en donde de nuevo dejó un gran recuerdo por las mejoras que hizo tanto en las instalaciones como el recuerdo que dejó en los cadetes de su época. Y aunque destinado en la Academia podía disfrutar más de la familia en el interior de Robert Lee estaba latente el anhelo de más acción. En 1855 recibía por fin un destino de una unidad de combate y esta fue el 2º Regimiento de Caballería destinado en la frontera de Texas, allí fue destinado como segundo al mando del Coronel Albert Sidney Johnston, (el cual murió durante la Batalla de Shiloh que vimos unos capítulos atrás), dedicándose a la protección de los colonos ante los ataques de apaches y comanches.

General Robert E. Lee, CSA (1863)

Y en Texas le cogió la Secesión cuando en Febrero de 1861 el General David E. Twiggs se rindió ante la milicia secesionista texana. Robert Lee regresó a Washington y en Marzo de 1861 Abraham Lincoln le nombraba Coronel al mando del 1º de Caballería, pero los acontecimientos se producían a una velocidad vertiginosa y con el aumento de las adhesiones a la Confederación, sólo tres semanas después le ofrecían un ascenso a Mayor General en el ejército que se estaba reclutando para luchar contra los rebeldes. Pero Virginia se decantó por la secesión y uno de sus más destacados hijos decidió que su puesto estaba al lado de su Estado recibiendo el mando de la milicia estatal hasta su ingreso en el Ejército Confederado en donde tras algunas actuaciones muy poco prometedoras fue nombrado asesor militar del Presidente Davis.

Es entonces tras caer herido Joseph Johnston, uno de los “héroes” de la 1ª Batalla de Bull Run, en Seven Pines y la incapacidad manifiesta de su segundo al mando Gustavus W. Smith, Robert E. Lee recibía el mando del ejército en Virginia. Su llegada al puesto no tuvo ningún recibimiento cálido, en sus primeras actuaciones de la guerra había sido derrotado en el Oeste de Virginia en la Batalla de Cheat Mountain y en Abril de 1862 estando destinado al mando del Departamento de Carolina del Sur, Georgia y Florida había perdido Fort Pulaski, considerado casi inexpugnable, y nadie había sabido ver que era la pérdida por salvar Savannah. Después cuando ya estuvo destinado en Richmond su principal contribución a los ojos del público fue la ingente obra defensiva a la que destinaba las tropas destacadas en la capital, por lo que recibió el apodo de “Rey de Azadas” pero que cosas tiene la vida, esas trincheras tan ridiculizadas por la prensa eran las que ahora mismo ocupaban los confederados ante el asedio de los unionistas.

Para este primer día de su mando al frente del Ejército del Norte de Virginia y con un ambiente en la capital confederada caótico, familias enteras estaban abandonando la ciudad convencidos de que los unionistas entrarían de un momento a otro, incluso el Gobierno Confederado tuvo que ser persuadido para que no huyese, y la opinión de la prensa era que Lee no haría otra cosa que atrincherarse y esperar las acometidas federales la situación no pintaba nada bien para el General Lee.

La respuesta inmediata de nuestro general fue aparentar que disponía de todo el tiempo del mundo y en vez de planear ninguna acción comenzó a reunir todas las fuerzas disponibles y animar la moral de las tropas con pequeños gestos. Se ha dicho muchas veces que fue Lee quien renombró al ejército el nombre de Ejército del Norte de Virginia como un detalle para animar a los soldados, pero eso no es cierto. El cambio de nombre se realizó el 14 de Marzo de 1862, antes era el Ejército del Potomac, cuando el Ejército de la Península fue integrado en un mando único bajo el ahora herido Johnston. Así que Lee recibió un ejército unificado, pero que había demostrado que no estaba organizado y ni mucho menos capacitado para desarrollar planes de batalla muy complicados.

Mientras Robert Lee aparentaba en Richmond que todo estaba tranquilo de puertas para adentro el trabajo era frenético. Si repasamos un poco los datos mencionados anteriormente recordaremos que Lee había estado destinado en el Departamento de Carolina del Sur, Georgia y Florida sólo unos meses atrás, pues este tiempo de pausa aportó a los confederados unos muy necesarios regimientos georgianos que estaban llegando a Richmond y que habían comenzado su instrucción bajo el mando de Lee. También tenemos que acordarnos de otra “actuación de Lee” y esta no puede ser otra que su plan de enviar a Stonewall Jackson al valle Shenandoah para dispersar las fuerzas unionistas, pues bien, Jackson levantó su campamento el 18 de Junio y comenzó a embarcar sus tropas en trenes que los llevarían de regreso a Richmond; no podemos dejar de mencionar que el relevo de Jackson en el Shenandoah lo realizó el Brigadier Alexander R. Lawton y sus seis regimientos de Georgia.

Ahora teniendo en marcha los movimientos de tropas preliminares tocaba planificar la actuación de esta concentración de todas las tropas confederadas disponibles en la zona, y esta vez no se podía fallar pues el margen de maniobra era de sólo 7 millas, la distancia que separaba al Ejército del Potomac de las calles de Richmond. Había llegado el momento de otro de los protagonistas de esta guerra y este no era otro que el Brigadier General James Ewell Brown “JEB” Stuart.

El Brigadier General Jeb Stuart era un virginiano de 29 años graduado en West Point en 1854, en donde destacó en tácticas de caballería aunque también disfrutaba de las matemáticas. Era flojo en dibujo pero se puede apreciar en su expediente que el último año bajaron sus notas y se comenta que fue a propósito para romper con la tradición familiar de ser destinado al Cuerpo de Ingenieros que él consideraba muy aburrido. Así que su primer destino fue en Texas pero a los pocos meses es destinado al recién creado 1º de Caballería en Kansas, en donde tuvo ocasión de demostrar ampliamente sus capacidades de liderazgo en la “Sangrienta Kansas” así como contra los cheyennes.

MG JEB Stuart, CSA

El 22 de Abril de 1861 es ascendido a Capitán del USArmy, pero el 3 de Mayo renuncia por carta y se dirige a su Estado natal para presentarse al servicio de la Milicia de Virginia. Su primer destino sería como Tte. Coronel de infantería en el Shenandoah, pero Thomas Jackson ignora su nombramiento y le encarga dirigir a la caballería siendo el creador del 1º de Caballería de Virginia. Tras la batalla de Bull Run se ve la necesidad de agrupar la caballería en una brigada y Stuart es ascendido a Brigadier General asumiendo el mando de toda la caballería del entonces Ejército del Potomac que después sería el Ejército del Norte de Virginia el cual estaba bajo el mando de Joseph E. Johnston que dirigió el siguiente mensaje al Presidente Davis:

[Stuart] is a rare man, wonderfully endowed by nature with the qualities necessary for an officer of light cavalry. … Calm, firm, acute, active, and enterprising, I know no one more competent than he to estimate the occurrences before him at their true value. If you add to this army a real brigade of cavalry, you can find no better brigadier-general to command it.
Stuart es un hombre raro, maravillosamente dotado por la naturaleza con las cualidades necesarias para un oficial de caballería ligera. … Tranquilo, firme, agudo, activo y emprendedor, sé que nadie es más competente que él para comprender los acontecimientos antes que él en su verdadero valor. Si se añade a este ejército una verdadera brigada de caballería, usted no podrá encontrar un mejor Brigadier General para su mando.
General Joseph E. Johnston, letter to Confederate President Jefferson Davis, 10 August 1861

Así que Jeb Stuart participó desde el principio en la actual Campaña de la Península pero el terreno no era el apropiado para las acciones de la caballería por lo que prácticamente no tomo parte activa en la misma y fue empleado como oficial de infantería, pero esta situación iba a cambiar cuando el 10 de Junio se le pidió que se presentase ante su nuevo Comandante, Robert E. Lee, en su cuartel general situado en Dabb House.

Esta pausa que se había instaurado en el frente otorgó el tiempo que necesitaba Lee para preparar un plan de operaciones que contemplase todas las opciones posibles y una de esas opciones era atacar el flanco derecho unionista al norte del Chickahominy. Este era un terreno crucial pues en teoría el Norte del Richmond estaba cubierto por unas tropas que no existían, las unidades que debían proteger esa zona se encontraban en realidad en el Valle Shenandoah por lo que si el I Cuerpo de McDowell en vez de acudir a la “trampa” de Jackson en el valle se decidía a avanzar contra Richmond no había nada que le parase. Así que como mencionamos antes se cursó la orden para que Jackson se pusiera en marcha hacia Richmond. Mientras las tropas disponibles eran llamadas llegaba el momento de planificar su empleo más efectivo y para eso hay que saber primero ¿dónde se encontraba ese flanco derecho unionista?, ¿cuántas fuerzas había entre el río Chickahominy y el Totopotomoy? Y ahí donde Stuart tendría su oportunidad para demostrar sus cualidades.

Stuart había escrito a Lee cuando este asumió el mando del ejército planteándole realizar un reconocimiento de la zona para después realizar un asalto en masa apoyado por una concentración artillera antes de que los unionistas pudiesen reforzar sus posiciones. Lee prestó atención a la sugerencia pero teniendo un conocimiento más realista de las fuerzas disponibles y la capacidad artillera de la Unión preparó una misión más ajustada a la situación. La reunión fue muy fructífera entre ambos y con ella daría comienzo a una estrecha relación que produciría unos resultados muy satisfactorios para las armas confederadas.

A la mañana siguiente 11 de Junio de 1862 comenzaría una de las acciones de guerra más destacadas de todo el conflicto. Jeb Stuart recibía esa mañana las últimas instrucciones de Lee:

“You will return as soon as the object of your expedition is accomplished, and you must bear constantly in mind, while endeavouring to execute the general purpose of your mission, not to hazard unnecessarily your command or to attempt what your judgment may not approve; but be content to accomplish all the good you can without feeling it necessary to obtain all that might be desired. I recommend that you take only such men as can stand the expedition and that you take every means in your power to save and cherish those you take. You must leave sufficient cavalry here for the service of this army, and remember that one of the chief objects of your expedition is to gain intelligence for the guidance of future operations. . . . Should you find upon investigation that the enemy is moving to his right, or is so strongly posted as to render your expedition inopportune-as its success, in my opinion, depends upon its secrecy-you will, after gaining all the information you can, resume your former position.”
“Debe volver tan pronto como se logre el objetivo de su expedición, y debe tener siempre en mente, mientras procura ejecutar el propósito general de su misión, no arriesgar innecesariamente su mando o no intentar lo que a su juicio no se pueda aprobar; pero sea contenido para lograr todo lo bueno que pueda sin sentir realizar lo necesario para obtener todo lo que se desea. Le recomiendo que tome sólo a los hombres que puedan soportar la expedición y que tome todos los medios en su poder para salvar y apreciarlas en su medida. Debe dejar suficiente caballería aquí para el servicio de este ejército y recordar que uno de los principales objetivos de su expedición es obtener información para la dirección de operaciones futuras…. Se encuentra tras una investigación de si el enemigo se está moviendo a su derecha, o si es tan fuerte en cuanto a presentar su expedición como inoportuna – si esto sucede, en mi opinión, depende de que lo haga en secreto, después de obtener toda la información que usted puede reunir en su posición anterior.”

Lo más destacado de las órdenes y este mensaje final era mantener la discreción ante la importancia de la misión. Rápidamente Stuart había escogido a sus hombres de confianza y mayor valía; estos eran el Coronel Fitz Lee del 1º de Caballería de Virginia que se completaría con 4 compañías del 4º de Virginia, también iría el Coronel William Henry Fitzhugh “Rooney” Lee con su 9º de Virginia reforzado con 2 escuadrones del 4º y por último el Tte. Coronel Will Martin de la Jeff Davis Legion que escogería 250 hombres de su unidad y la South Carolina Boykin Rangers. Completaría la expedición dos piezas de artillería, un “12 libras” y un “rifle-gun” al mando del Teniente Jim Breathed.

Debemos destacar las peculiaridades de esta fuerza seleccionada de 1.200 hombres que partieron en un completo silencio esa mañana del 11 de Junio sin saber salvo su comandante cuál era su destino.

Como podemos imaginarnos por los apellidos de Fitz Lee y “Rooney” Lee eran familia de Robert Lee, sobrino e hijo respectivamente; pero destacaba sobremanera el personal del Estado Mayor de Stuart en donde se encontraban personajes tan curiosos como el prusiano Heros von Borcke que se había alistado voluntario como ayudante de campo y se había destacado en la batalla de Seven Pines; o John S. Mosby de quien avanzada la guerra hablaremos más detalladamente y era un abogado que destacaba por su total falta de uniformidad, su voz cansina pero sobre todo por su audacia. Otro integrante destacado era el explorador Capitán William Downes Farley, surcarolino amante de Shakespeare y que alistado como soldado había ascendido por méritos propios como intentar capturar al comandante del 1º de Pennsylvania en Noviembre de 1861 y que le hizo pasar una temporada en prisión hasta que fue intercambiado; cuando Stuart y Farley se conocieron se hicieron inseparables siendo en adelante su sombra en las misiones más audaces. El último integrante de esta tropa sería un explorador llamado Redmond Burke quien habiendo nacido en un puesto de diligencias y sabía desde su infancia todo cuanto un buen explorador debe conocer de la naturaleza.

El 11 de Junio este heterogéneo grupo seguido de los 1.200 jinetes y dos cañones se dirigieron hasta Kilby’s Station en donde acamparon unas horas y hacia las 2 de la mañana del día 12 Stuart ordenó reanudar la marcha hacia Louisa Court House en dirección norte, por lo que pronto comenzó a correr el rumor de que se dirigían al Valle Shenandoah para unirse a Jackson en su campaña. Ese día la marcha fue de 22 millas hasta acampar en Winston’s Farm, Taylorsville, junto al río South Anna. Aprovechando la cercanía Stuart acompañó a Rooney Lee para que visitase a su familia y que pasó seguramente celebrando su reciente 25 cumpleaños, Stuart pasó la noche durmiendo en una silla. Al día siguiente se reanudó la marcha en la misma dirección Norte pero cuando estaban ocultos ante cualquier mirada indiscreta la columna giró hacia el Este tomando los senderos menos frecuentados, este giro hizo que todos supieran que no iban al encuentro d Stonewall Jackson en el Shenandoah. En un alto de la ruta Stuart llamó a sus oficiales y les puso al corriente de la misión que acababa de iniciarse dejando bien claro que el objetivo era recopilar la mayor información posible con la mayor discreción.

Era el viernes 13 de Junio de 1862 cuando la columna llegó a las inmediaciones de Hanover Court House y tuvieron constancia de la presencia de piquetes unionistas por lo que era indispensable capturarlos para evitar que dieran aviso de su presencia. Fitz Lee y su 1º de Virginia se dirigió hacia el Sur del pueblo y transcurrido un tiempo el resto de la columna irrumpió en el pueblo. Pero los federales no aparecían y Fitz Lee tampoco, ¿qué había pasado? Pues que Fitz Lee se había equivocado de ruta y había quedado “atrapado” en un pantano y para cuando Stuart apareció por el horizonte los unionistas habían salido huyendo por el camino que tenía que haber cerrado Fitz Lee. Retomando la marcha de inmediato esta vez la cabeza de la columna sería el 9º de Virginia de Rooney Lee qué destacaría en avanzada un destacamento dirigido por el Teniente W.T Robins. La ruta a seguir era en dirección a Old Church, la misma por la que habían huido los federales y tras siete millas se encontraron con los unionistas en un lugar llamado Haw’s Shop. Estos respondieron con algunos disparos pero rápidamente Stuart llegó al lugar y ordenando cargar barrió la posición unionista, capturando a casi todos los hombres. Estos primeros prisioneros resultaron ser del 5º US Cavalry, regimiento creado a partir del 2º y en el cual Fitz Lee había estado destinado hasta el inicio de la guerra.

Pero no había tiempo para recordar viejos tiempos y la marcha se reanudó hacia Totopotomoy Creek el cual sólo se podía cruzar por un puente y que era de suponer que estaría guarnecido. A pesar de que los prisioneros habían dado información de que no había tropas en la zona, Stuart actuó con cautela y adelantó una escuadrilla para que inspeccionase el puente. ¡No había un alma!

Stuart hizo detenerse a la columna y tomarse un tiempo para analizar la situación, recordemos que era muy apreciada su audacia pero también había destacado por su rápida comprensión de las situaciones, y esta cualidad es la que demostraría en esta ocasión. Eran las 3 de la tarde y los unionistas no aparecían por ningún sitio a pesar de la importancia del puente, esto a Stuart no le cuadraba pues sabía que era su suegro el Brigadier General Philip St. George Cooke quien dirigía la caballería unionista y este era un militar de la “vieja escuela” que nunca hubiese dejado desguarnecido un puente que además era paso obligado de la ruta de suministros federales desde los embarcaderos Pipping Tree Ferry y New Castle Ferry hasta el frente yankee.

Al cabo de unos minutos los exploradores informaron que los unionistas estaban en marcha hacia su posición y puesto que no había otro camino posible Stuart ordenó prepararse a sus hombres y acto seguido ordenó cargar contra el enemigo. El choque entre las columnas fue muy duro pero con una segunda carga se decantó a favor de los confederados que deshicieron la columna unionista. Fitz Lee con su 1º de Virginia localizó el campamento de su antiguo regimiento y se dispuso a destruir cuanto en él había menos una ambulancia y un barril de whiskey que fue requisado.

Con esta acción se podía dar por cumplida la primera parte de las órdenes recibidas que era “localizar el extremo derecho unionista y confirmar si había tropas en la zona”, Stuart se encontraba a 14 millas de Hanover Court House y allí no había ninguna fuerza desplegada en la retaguardia unionista. Ahora quedaba cumplir la segunda parte de las órdenes que era “regresar para informar con las menores pérdidas posibles”, lo cual le hacía plantearse a Jeb Stuart si debía tomar el mismo camino, el cual era de suponer que pronto quedaría cerrado si los federales destruían el puente del río Totopotomoy, al tiempo que ocuparían Hanover Court House y los vados del río South Anna, que eran de paso obligado. Pero hacia el Sureste se presentaba una ocasión única, pues a sólo 9 millas se encontraba Tunstall’s Station que pertenecía al York River Railroad, línea que era la principal ruta de suministros de todo el Ejército del Potomac de McClellan.

Claro que también había un aliciente, si la cabalgada resultaba y esta llegaba a oídos de la Prensa, Jeb Stuart entraría con honores de héroe en el “salón de la fama” confederado; y ya hemos apuntado que la Prensa ejercía una tremenda influencia en esos años pues era un “poder” novedoso que aún los gobiernos no eran capaces de controlar. Y Stuart es que estaba predestinado a ser un héroe, pues no podemos dejar de comentar su impecable aspecto, con su frondosa barba e impecablemente vestido con una capa de forro gris, fajín amarillo, sombrero con un ala recogida y adornado con 8 plumas de avestruz, una flor roja en su solapa y habitualmente perfumado; pocos podían rivalizar con él en elegancia quizás George Custer por parte unionista; y un detalle que lo dice todo, era el único capaz de bromear e incluso hacer sonreír a “Stonewall” Jackson.

Pero centrándonos en el aspecto militar lo cierto es que teniendo el camino libre, conseguir controlar ese punto tan importante en el dispositivo de todo ejército aunque sólo fuese por unas horas en las que se destruiría material, que siempre es necesario para mantener una fuerza en campaña, obligaría a McClellan a tomar medidas y aliviar su presión sobre Richmond. Además en caso de regresar por el mismo camino daba igual hacerlo ahora que 9 millas más adelante. También se podía pensar en dar un rodeo completo de todo el Ejército del Potomac, a sólo 11 millas más al Sur estaba el puente Forge Bridge sobre el Chickahominy que con una rápida puesta a punto sería practicable para el paso de la columna y si era necesario incluso Robert Lee podría realizar un ataque de distracción que permitiese cruzar las líneas gracias a la proximidad del puente al frente de batalla. Y un detalle siempre importante en una acción militar, la sorpresa, toda acción que el enemigo no espere parte con una gran probabilidad de éxito y si esta sorpresa se le daba a un siempre extremadamente precavido McClellan había muchísimas posibilidades de éxito.

La decisión estaba tomada, se dieron las órdenes y Stuart tomó dirección a Tunstall’s Station siguiendo el curso del río Pamunkey. Y rápidamente se dieron cuenta de que contaban con un excelente “aliado”, la población local, que muchos eran familiares de los soldados de Stuart y les informaban puntualmente de la presencia o paso de los unionistas por la zona. Así que en poco tiempo estaban en Wynne’s Shop a escasas dos millas de Garlick’s Landing, en donde los unionistas descargaban las provisiones de los ferrys y tras un reconocimiento que reveló la escasa guarnición en el lugar dos escuadrones fueron destacados con la orden de destruir cuanto fuese posible y requisar todos los caballos que cayeran en sus manos. (Si vamos sumando las millas recorridas veremos que este es un detalle muy importante).

El resto de la fuerza se dirigiría sin dilación hacia el objetivo principal, pero al llegar a Tunstall’s Station se encontraron con carros volcados y todo tipo de material que parecía abandonado. ¿Quizás habían recibido noticias de la proximidad de los confederados? Así que se hizo avanzar a la artillería por un camino que era todo fango, ¿la solución?, se le ocurrió al Teniente William McGregor que colocando un barril del whiskey que habían requisado en Old Church sobre cada cañón logró que los hombres no dudaran un segundo en meterse en el fango hasta las rodillas y llevaron los cañones a su posición. Pero en ese momento llegó el explorador Capitán Frayser que informaba de que la única guarnición de la estación eran dos compañías de caballería. La decisión fue automática y al instante los hombres de Stuart se lanzaban de nuevo a la carga arrollando a quien se les opuso y capturando muchos prisioneros. El siguiente paso fue que en segundos había comenzado una vorágine de fuego y destrucción que se comenzó a realizar a conciencia incluyendo la vía férrea y el telégrafo, McClellan y todo su Ejército del Potomac quedarían aislados de su base de aprovisionamiento. Cuando de repente se oyó a lo lejos que un tren estaba a punto de hacer su entrada en la estación. Los confederados rápidamente comenzaron a arrojar a la vía cuanto había a su alcance mientras se desplegaban a ambos lados de la misma. La tensión se notaba ¿sería un tren rutinario de suministros o un transporte de tropas?, y justo cuando el tren estaba a punto de hacer su entrada y había comenzado a frenar un soldado no pudo contener su impulso y realizó un disparo. El maquinista rápidamente abrió la válvula de vapor y comenzó su huida arroyando cuanto encontró a su paso. Con la prisa por comenzar la destrucción del depósito nadie se había acordado de llevar los cañones a la estación y el tren logró escapar.

De nuevo Jeb Stuart debía tomar la decisión de que ruta seguir a continuación. El objetivo estaba más que cumplido así que debía decidirse entre cruzar el Chickahominy para regresar rápidamente a las líneas confederadas o a sólo 4 millas se encontraba White House, la base logística principal del ejército yankee y Cuartel General de McClellan, si la incursión tenía éxito se podría incluso pensar que sólo 1.200 hombres habrían hecho retroceder a 100.000. Pero la presa era “mucho bocado para tan poco perro”, las noticias habían empezado a correr especialmente por el tren que había escapado, también había que esperar a que regresaran los hombres que habían atacado Garlick’s Landing que no lo harían hasta la noche tras dar buena cuenta de dos goletas y un innumerable número de carros, y llegando a la estación con 25 prisioneros más y una buena recua de mulas de los carros. Pero al igual que Stuart estaba seguro de su éxito por la columna de humo que divisaba, esta también era visible para los federales en muchas millas a la redonda y estos no se quedarían de brazos cruzados. Tras dedicar el día a una destrucción de lo más concienzuda y en cuanto toda la columna estuvo de nuevo reunida se inició la marcha aunque el sol estaba a punto de desaparecer.

La columna tomó dirección hacia el Chickahominy y hacia las 8 y media de la tarde llegaron a St. Peter’s Church en los alrededores de Tallersville, allí había instalado un hospital federal con 150 enfermos, pero ninguno fue molestado. La marcha continuaba aunque ya la noche era cerrada pues Forge Bridge estaba ya a sólo 7 millas, pero los caballos comenzaron a dar claras muestras de agotamiento y es aquí donde un buen oficial de caballería como Stuart demostraría su previsión, pues como recordaremos había ordenado expresamente a los dos escuadrones que atacaron Garlick’s Landing que apresaran cuantos caballos o mulas encontrasen, así que con estas monturas de repuesto los confederados y sus 165 prisioneros tomaron sus nuevas monturas con el objetivo de llegar al puente antes del amanecer.

Pero el Teniente Jonas Christian, que era de Sycamore Springs, había comentado a Stuart de la existencia de un vado a través de los pantanos de la zona y que les ahorraría tener que ir hasta el puente que además habría que reconstruir. Stuart apreciando que el cansancio se estaba haciendo notorio tanto en hombres como entre las monturas decidió seguir el consejo del Teniente. Pero cuando vio por fin el supuesto paso este no presentaba el aspecto que él recordaba, la corriente en el río era de una fuerza considerable y con una anchura digna de consideración. El Coronel “Rooney” Lee se dispuso a cruzarlo a nado pero tuvo que regresar así que la sensación que tuvieron era que estaban atrapados.

Poco a poco toda la columna fue llegando al lugar y era claramente visible que necesitaban tomar un descanso. Stuart mientras tanto se dirigió río abajo para inspeccionar la zona y localizar un posible punto que permitiese cruzar, éste punto fue localizado por George Beale del 9º de Virginia y al poco rato un grupo de jinetes seleccionados siguieron sus pasos, entre estos hombres iba Turner Doswell quien portaba un mensaje para Robert Lee en el que Stuart solicitaba que se realizase una distracción que le despejase el camino de regreso.

Aunque un grupo lo había logrado no es lo mismo hacer cruzar a una columna de 1.200 hombres así que se decidieron por comenzar a talar árboles para construir unas balsas con los troncos y los correajes de las monturas. Pero esta idea no estaba resultando y el paso inexorable del tiempo aumentaba las probabilidades de que quedasen atrapados por los unionistas que seguramente estarían tras su pista. Era el momento de decidirse por una acción decidida así que Stuart ordenó a los 35 hombres que había al otro lado que acompañasen la marcha de la columna hacia Forge Bridge. Y cuando llegaron comprobaron que la información que tenían era cierta, el puente estaba destruido pero las pilastras aún estaban en pie hasta una isla en medio de la corriente.

Así que empleando unos las maderas de un almacén cercano rápidamente se realizó un paso hasta la isla para los hombres mientras los caballos fueron nadando, pero esta pasarela no permitía cruzar los cañones y eso Stuart no estaba dispuesto a permitirlo, así que demolieron el almacén y reconstruyeron el puente para cruzar los cañones. Cuando los confederados estaban ya cruzando desde la isla hasta la orilla sur del Chickahominy se le aplicó fuego al puente provisional; al cabo de un rato caballería unionista hacía su aparición en la orilla Norte, tres horas habían estado los confederados para cruzar el río y se habían salvado por 10 minutos.

El éxito estaba asegurado, Richmond estaba a sólo 35 millas y tenían 20 millas de ventaja sobre las líneas federales. Era el 15 de Junio y tras 48 horas de cabalgada ininterrumpida Stuart se presentaba ante Robert E. Lee en su cuartel en Winston Farm, la columna llegaría a Richmond al día siguiente ante los vítores de sus habitantes.

Al Norte del Chickahominy los yankees seguían persiguiendo a Stuart y los siete regimientos que supuestamente le acompañaban según la información que había llegado a McClellan. Y lo que era más irónico, rápidamente se supo que el Brigadier Philiph St. Geoge Cooke que estaba al mando de la caballería había sido burlado claramente por su yerno rebelde al que aún suponía en la zona de Old Church. Pero esta acción había cumplido con creces los objetivos marcados, detallando claramente la disposición de las líneas unionistas para los planes que se estaban realizando. Además Stuart disfrutó de esta oportunidad capturando y quemando 14 carros y dos goletas de carga, al igual que apoderarse de casi 300 caballos y mulas junto con 175 prisioneros. Esta cabalgada sólo había costado una baja confederada. Y algo que sería de vital importancia en fechas venideras, Robert Lee había comprobado que podía contar con Jeb Stuart y su caballería.

A su vez los confederados cogieron gusto por la infiltración y el ataque por sorpresa en toda Virginia. De las escaramuzas más destacables está la del 14 de junio en Turnstall Station, al norte del Estado, donde un tren fue tiroteado y causaron 12 bajas entre los unionistas. Y entre las líneas de McClellan el día 13 el 5º US Cavalry fue emboscado en Old Church y el 18 una compañía del 16º de Massachusetts fue barrida en la Williamsburg Road.

Con la información recopilada en esta cabalgada de Stuart alrededor de McClellan y su Ejército del Potomac, Lee podía comenzar a definir un plan al poder situar con detalle la distribución de fuerzas unionistas. Y es que cualquier plan de ataque hubiese resultado arriesgado e incluso suicida si no se basaba en un sereno análisis del timorato estilo de guerrear por parte de McClellan. Este tenía dos errores básicos en su despliegue:

• Había tomado como única base de aprovisionamiento White House Landing, la cual se encontraba lejana y con el río Chickahominy entre ella y el ejército.
• El lento avance había creado una situación estanca con cuatro Cuerpos al sur del río Chickahominy y sólo el V Cuerpo protegiendo su base de aprovisionamiento.

El tiempo seguía pasando y aunque esta pausa les había venido de maravilla a los confederados, no quiere decir que McClellan se hubiese quedado cruzado de manos. Este se había decidido por amenazar directamente desde el Este y había hecho cruzar el río Chickahominy a cuatro de sus cinco Cuerpos, quedando sólo el V Cuerpo de Fitz John Porter en la orilla Norte. Además desplegando su potencial artillero estos Cuerpos estaban cubiertos por una imponente barrera artillera y su respectiva red de trincheras, dispositivo ante el cual un ataque confederado no tenía ninguna posibilidad de triunfar.

En cierto modo McClellan había resuelto las posibles dudas que pudiese tener Robert Lee, pues no le dejaba otra opción que preparar un ataque contra el aislado V Cuerpo de Porter que se encontraba posicionado en las inmediaciones de Mechanicsville junto al Beaver Dam Creek. El plan no resultaba nada fácil y más recordando la actuación realizada en Seven Pines, de nuevo se tenía que recurrir a un movimiento coordinado de diferentes unidades y estos movimientos debían ser precisos pues se debía superar mediante la maniobra la superioridad numérica unionista. Además se debía lograr una superioridad numérica puntual en la zona del ataque para lo que Lee había dispuesto que de sus 90.000 hombres disponibles se concentrarían 2/3 de su fuerza ante los 30.000 hombres que se calculaba que disponía el V Cuerpo, una superioridad local de 2 a 1; pero esto dejaba con sólo 25.000 hombres divididos en las Divisiones de los Mayor General Benjamin Huger y John B. Magruder posicionados en las trincheras, que se habían podido reforzar durante estas tres semanas de calma, ante los al menos 60.000 de McClellan y que contaban con una amplia capacidad artillera. La mejor baza para que Lee se decidiese por este plan era la excesiva prudencia que McClellan seguía demostrando.

Por supuesto que si McClellan no era el tipo “arrugado” que Lee juzgaba, podía aprovechar la ausencia del grueso del ejército confederado para avanzar y si nadie que se lo impidiese tomar Richmond y establecerse en ella. Lo que provocaría un jaque mate a la Confederación. O podía ordenar a todo su ejército cruzar el Chickahominy una vez iniciado el combate, lo que podía convertirse en una ratonera para Robert Lee y que le costase desde un mal rato hasta aniquilar a la mitad del ejército confederado.

La disposición de las fuerzas en ambos bandos era la siguiente:

Army of Northern Virginia
Gen Robert E. Lee

Jackson’s Command MG Thomas J. Jackson

First (Whiting’s) Division BG William H.C. Whiting 5529

First (Hood’s) Brigade BG John B. Hood 2969
• 18th Georgia: Ltc S. Z. Ruff 631
• 1st Texas: Col A. T. Rainey (w) 614
• 4th Texas: Col John Marshall (k), 616
Cpt W. P. Townsend
• 5th Texas: Col J. B. Robertson 532
• Hampton’s Legion (Battalion, SC): Ltc Martin W. Gary 576

Third (Whiting’s) Brigade Col Evander M. Law 2318
• 4th Alabama: Ltc O. K. McLemore (w), 462
Cpt L. H. Scruggs
• 2nd Mississippi: Col John M. Stone 608
• 11th Mississippi: Col P. F. Liddell 623
• 6th North Carolina: Ltc Isaac E. Avery (w), 625
Maj R. F. Webb

Artillery 242
• Balthis’ Battery, Staunton (Virginia) Artillery: Cpt W. L. Balthis (w) 111
4×6 lb guns
• Reilly’s Battery, Rowan (North Carolina) Artillery: Cpt James Reilly 131
2×10 lb Parrott, 2×3” ord. 2×24 lb howitzer

Second (Jackson’s) Division MG Thomas J. Jackson 9542

First Brigade BG Charles S. Winder 1778
• 2nd Virginia: Col J. W. Allen (k), 289
Ltc Lawson Botts
• 4th Virginia: Col Charles A. Ronald 373
• 5th Virginia: Col William S. H. Baylor 405
• 27th Virginia: Col Andrew J. Grigsby (w), 193
Cpt G.C. Smith
• 33rd Virginia: Col John F. Neff 337
• Carpenter’s Battery, Allegheny (Virginia) Artillery: Lt John C. Carpenter 76
4×3” ord.
• Poague’s Battery, Rockbridge (Virginia) Artillery: Cpt William T. Poague 105
2×12” howitzer, 2×10 lb parrott, 2×6” guns

Second Brigade BG John R. Jones(w) 1324
Ltc Richard H. Cunningham, Jr.
• 21st Virginia: Maj John B. Moseley, 289
Ltc R. H. Cunningham Jr.,
Maj John B. Moseley
• 42nd Virginia: Ltc William Martin 430
• 48th Virginia: Cpt John M. Vermillion 373
• 1st Virginia Irish Battalion: Cpt B. J. Leigh 178
• Caskie’s Battery, Hampden (Virginia) Artillery: Cpt William H. Casket 54
3×6 lb guns, 1×10 lb parrott

Third Brigade Col Samuel V. Fulkerson (mw) 2064
Col Edward T. H. Warren
BG Wade Hampton
• 10th Virginia: Col Edward T. H. Warren 426
• 23rd Virginia: Cpt A. V. Scott 331
• 37th Virginia: Maj T. V. Williams 406
• 47th Alabama (Arrived June 25th): 433
• 48th Alabama(Arrived June 25th): 379
• Wooding’s Battery, Danville (Virginia) Artillery: Cpt George W. Wooding 89
2×10 lb parrott, 1×3” ord, 1x napoleon

Fourth Brigade BG Alexander Lawton 4376
• 13th Georgia: Col Marcellus Douglass 795
• 26th Georgia: Col E. N. Atkinson 534
• 31st Georgia: Col Clement A. Evans (w) 657
• 38th Georgia: Ltc L. J. Parr (w), 1040
Cpt William H. Battey
• 60th Georgia: Ltc W. H. Stiles 650
• 61st Georgia: Col John H. Lamar 700

Third (Ewell’s) Division MG Richard S. Ewell 6388

Fourth Brigade BG Arnold Elzey (w) 1844
Col James A. Walker
BG Jubal Early
• 12th Georgia: Cpt James G. Rodgers 298
• 13th Virginia: Col James A. Walker 323
• 25th Virginia: Ltc John C. Higginbotham 271
• 31st Virginia: Col John S. Hoffman 262
• 44th Virginia: Ltc Norvell Cobb 133
• 52nd Virginia: Ltc J. H. Skinner 277
• 58th Virginia: Col F. H. Board 280

Seventh Brigade BG Isaac R. Trimble 2100
• 15th Alabama: Col James Cantey 547
• 21st Georgia: Maj T. W. Hooper (w) 424
• 16th Mississippi: Col Carnot Posey 599
• 21st North Carolina: Ltc W. W. Kirkland 329
• 1st North Carolina Battalion Sharpshooters: Maj Rufus W. Wharton 82
• Courtney’s Battery, Henrico (Virginia) Artillery: Cpt A. R. Courtney 119
2×3” ord, 2x napoleon

Eight Brigade BG Richard Taylor 1994
Col Isaac G. Seymour (k)
Col Leroy T. Stafford
• 6th Louisiana: Col I. G. Seymour 484
• 7th Louisiana: Ltc David B. Penn 368
• 8th Louisiana: Col Henry B. Kelly 506
• 9th Louisiana: Col Leroy A. Stafford 399
• 1st Louisiana Special Battalion: Maj C. R. Wheat (k) 156
• Carrington’s Battery, Charlottesville (Virginia) Art: Cpt J. McDonald Carrington 81
2×3”ord, 2x12how, 2x6lbguns

Maryland Line Col Bradley T. Johnson 450
• 1st Maryland: Col Bradley T. Johnson 325
• Brockenbrough’s Battery, Baltimore (Maryland) Art: Cpt J. B. Brockenbrough 75
1×3” ord, 1×12 lb howitzer, 2×12 lb blakely

Unattached Cavalry 555
2nd Virginia: Col Thomas T. Munford 450
6th Virginia (Company D) Escort: 105

D. H. Hill’s Division MG Daniel H. Hill

D. H. Hill’s Division MG Daniel H. Hill 12193

First Brigade BG Robert E. Rodes 2507
• 3rd Alabama: Ltc Charles A. Battle 610
• 5th Alabama: Col Charles C. Pegues (mw) 450
• 6th Alabama: Col John B. Gordon 732
• 12th Alabama: Ltc Bristow B. Gayle 342
• 26th Alabama: Col Edward O’Neal 243

Second Brigade BG George B. Anderson (w) 2349
• 2nd North Carolina: Col Charles C. Tew 589
• 4th North Carolina: Col Bryan Grimes 370
• 14th North Carolina: Col Risden T. Bennett 625
• 30th North Carolina: Col Francis M. Parker 710

Third Brigade BG Samuel Garland 2640
• 5th North Carolina: Col Duncan K. McRae 366
• 12th North Carolina: Col Benjamin O. Wade 557
• 13th North Carolina: Col Alfred M. Scales 510
• 20th North Carolina: Col Alfred Iverson, Jr. (w), 781
Ltc Franklin J. Faison (k),
Maj William H. Toon
• 23rd North Carolina: Col Daniel H. Christie (w), 371
Lt I. J. Young (w)

Fourth Brigade Col Alfred H. Colquitt 1999
• 13th Alabama: Col Birkett D. Fry 406
• 6th Georgia: Ltc J .M. Newton 603
• 23rd Georgia: Col Emory F. Best 317
• 27th Georgia: Col Levi B. Smith 274
• 28th Georgia: Col Thomas J. Warthen (mw) 399

Fifth Brigade BG Roswell S. Ripley 2612
• 44th Georgia: Col Robert A. Smith (mw), 576
Cpt John W. Beck
• 48th Georgia: Col William Gibson 809
• 1st North Carolina: Col M. S. Stokes (k), 590
Cpt H. A. Brown,
Ltc William P. Bynum
• 3rd North Carolina: Col Gaston Meares (k), 637
Ltc William L. De Rosset

Artillery
• Bondurant’s Battery, Jeff Davis (Alabama) Artillery: Cpt J. W. Bondurant 55
3×3”ord, 1x napoleon
• Carter’s Battery, King William (Virginia) Artillery: Cpt Thomas H. Carter 130
2x12lbhow, 2x6lb guns, 1x10lb parrott
• Nelson’s Battery, Hanover (Virginia) Artillery: Cpt G. W. Nelson 86
6guns
• Hardaway’s (Alabama) Battery: Cpt Robert A. Hardaway 55
2×3”ord, 1x withworth

Jones’ Battalion Maj Hilary P. Jones 208
• Clark’s (Virginia) Battery: Cpt P. H. Clark 69
unknow
• Richmond Battery, Orange (Virginia) Artillery: Lt C. W. Fry 64
1×3” ord, 1×12 lb howitzer, 3×6 lb guns
• Rhett’s (South Carolina) Battery: Cpt A. Burnet Rhett 75
2×10 lb parrott, 2×12 lb how

Magruder’s Command MG John B. Magruder

First Division BG David R. Jones 4493

First Brigade BG Robert Toombs 2006
• 2nd Georgia: Col Edgar M. Butt (w), 607
Ltc William R. Holmes
• 15th Georgia: Col William M. McIntosh (mw), 441
Ltc William T. Millican,
Maj T. J. Smith,
Cpt S. Z. Hearns
• 17th Georgia: Col Henry L. Benning 398
• 20th Georgia: Col C. B. Cumming 560

Third (Jones’) Brigade Col George T. Anderson 2213
• 1st Georgia Regulars: Col William J. Magill 367
• 7th Georgia: Ltc W. W. White (w), 611
Maj E. W. Hoyle (w),
Cpt George H. Carmical
• 8th Georgia: Col L. M. Lamar (w&c), 251
Cpt George O. Dawson
• 9th Georgia: Col R. A. Turnipseed 411
• 11th Georgia: Ltc William Luffman 573

Artillery Maj John J. Garnett 274
• Brown’s Battery, Wise (Virginia) Artillery: Cpt James S. Brown 91
2×12 lb howitzer, 2×6 lb guns
• Hart’s Battery, Washington (South Carolina) Artillery: Cpt James F. Hart 75
unknow
• Moody’s (Louisiana) Battery: Cpt George V. Moody 108
2×12 lb howitzer, 2×6 lb guns, 2×3” ord
• Lane’s Battery, Company E Sumter (Georgia) Artillery: Cpt John Lane 75
1x napoleon, 1×10 lb parrot
• Woolfolk’s Battery, Ashland (Virginia) Artillery: Lt James Woolfolk 65
2×12 lb howitzer, 2×3” ord

McLaws’ Division MG Lafayette McLaws 5505

First Brigade BG Paul J. Semmes 3214
• 10th Georgia: Col Alfred Cumming (w), 579
Cpt W. C. Holt
• 53rd Georgia (arrived 27th June): Col L. T. Doyal 600
• 5th Louisiana: Col T. G. Hunt 661
• 10th Louisiana: Ltc Eugene Waggaman (w,c) 595
• 15th Virginia: Col T. P. August (w) 476
• 32nd Virginia: Ltc William R. Wilis 201
• Manly’s (North Carolina) Battery: Cpt Basil C. Manly 102
2x12lbhow, 1×3”ord, 3x6lbguns

Fourth Brigade BG Joseph B. Kershaw 2291
• 2nd South Carolina: Col John D. Kennedy, 616
Maj F. Gaillard
• 3rd South Carolina: Col James D. Nance 550
• 7th South Carolina: Col D. Wyatt Aiken 581
• 8th South Carolina: Col John W. Henagan 467
• Kemper’s Battery, Alexandria (Virginia) Artillery: Cpt Del Kemper 77
probably 4 guns

Magruder’s Division MG John B. Magruder 5780

Second Brigade BG Howell Cobb 2720
• 16th Georgia: Col Goode Bryan 650
• 24th Georgia: Col Robert McMillan 584
• Cobb’s (Georgia) Legion 300
• 2nd Louisiana: Col J. T. Norwood (mw) 581
• 15th North Carolina: Col Henry A. Dowd (w) 479
• Carlton’s Battery, Troup (Georgia) Artillery: Cpt Henry H. Carlton 126
2×12 lb howitzer, 2×6 lb guns

Third Brigade BG Richard Griffith (mw) Col William Barksdale 2911
• 13th Mississippi: Col William Barksdale, 640
Ltc J. W. Carter (w),
Maj Kennon McElroy
• 17th Mississippi: Col W. D. Holder (w), 692
Ltc John C. Fiser
• 18th Mississippi: Col Thomas Griffin (w), 684
Ltc William H. Luse
• 21st Mississippi: Col Benjamin G. Humphreys, 792
Ltc W. L. Brandon (w),
Cpt William C. F. Brooks
• McCarthy’s (Virginia) Battery, 1st Richmond Howitzers: Cpt E. S. McCarthy 103
2x10lbparrott, 2x6lbguns

Artillery Col Stephen D. Lee 149
• Page’s Battery, Magruder (Virginia) Artillery: Cpt Thomas Jefferson Page, Jr. 29
1×3” ord, 1×6 lb guns
• Read’s Battery, Pulaski (Georgia) Artillery: Cpt J. P. W. Read 76
2×12 lb howitzer, 2×6 lb guns
• Richardson’s (Virginia) Battery: Cpt L. W. Richardson 44
2×32 lb howitzer
• Kirkpatrick’s Bat, Amherst (Virginia) Artillery: Cpt Thomas H. J. Kirkpatrick 80
2×12 lb how, 4×6 lb guns

Longstreet’s Division MG James Longstreet (from 29th June)

Longstreet’s Division MG James Longstreet 30714
BG Richard H. Anderson

First Brigade BG James L. Kemper 2100
• 1st Virginia: Cpt G. F. Norton 177
• 7th Virginia: Col Waller T. Patton 400
• 11th Virginia: Cpt Kirkwood Otey 508
• 17th Virginia: Col Montgomery D. Corse 431
• 24th Virginia: Ltc Peter Hairston 514
• Rogers’ (Virginia) Battery: Cpt Arthur L. Rogers 70
2×10 lb parrott, 2×6 lb guns

Second Brigade BG Richard H. Anderson Col Micah Jenkins 2446
• 2nd South Carolina Rifles: Col J. V. Moore 610
• 4th South Carolina (Battalion): Maj C. B. Mattison 250
• 5th South Carolina: Ltc A. Jackson 427
• 6th South Carolina: Col John Bratton 416
• Palmetto (South Carolina) Sharpshooters: Col Micah Jenkins, 743
Ltc Joseph Walke

Third Brigade BG George Pickett (w) 2525
Col Eppa Hunton
Col John B. Strange
• 8th Virginia: Col Eppa Hunton 359
• 18th Virginia: Col R. E. Withers (w) 517
• 19th Virginia: Col John B. Strange 516
• 28th Virginia: Col Robert C. Allen 667
• 56th Virginia: Col W. D. Stuart 466

Fourth Brigade BG Cadmus M. Wilcox 2486
• 8th Alabama: Ltc Y. L. Royston (w) 750
• 9th Alabama: Maj J. H. J. Williams, 520
Cpt J. H. King (w)
• 10th Alabama: Col J. J. Woodward (k), 520
Maj J. H. Caldwell (w)
• 11th Alabama: Ltc S. F. Hale (w), 626
Cpt George Field (w)
• Anderson’s Battery, Thomas (Virginia) Artillery: Cpt Edwin J. Anderson 70
4×6 lb guns

Fifth Brigade BG Roger A. Pryor 2777
• 14th Alabama: Ltc D. W. Baine (k) 650
• 2nd Florida: Col Edward A. Perry 587
• 14th Louisiana: Col Zebulon York 623
• 1st Louisiana Infantry Battalion: Ltc G. Coppens 212
• 3rd Virginia: Ltc J. V. Scott (w) 599
• Maurin’s Battery, Donaldsonville (Louisiana) Artillery: Cpt Victor Maurin 106
2x10lbparrott, 1×3”ord, 3x6lbguns

Sixth Brigade BG Winfield S. Featherston 1559
• 12th Mississippi: Maj W. H. Lilly (w), 457
Cpt S. B. Thomas
• 19th Mississippi: Maj John Mullins (w) 710
• 2nd Mississippi Infantry Battalion: Ltc John G. Taylor (k) 322
• Smith’s (Virginia) Battery, 3rd Richmond Howitzers: Cpt Benjamin H. Smith, Jr.70
2×10 lb parrott, 2×12 lb howitzer

Artillery
Washington Louisiana (Artillery) Battalion: Col James B. Walton 438
• Dearing’s Battery, Lynchburg (Virginia) Artillery: 52
2×10 lb parrot, 1xunknow
• Chapman’s Battery, Dixie (Virginia) Artillery: 75
4×6 lb guns
• 1st Washington Battery, (Louisiana) Artillery: 78
2×3” ord, 2×10 lb parrott
• 2nd Washington Battery, (Louisiana) Artillery: 78
2x napoleon, 2×12 lb how
• 3rd Washington Battery, (Louisiana) Artillery: 78
4x napoleon
• 4th Washington Battery, (Louisiana) Artillery: 77
2×12 lb how, 2×6 lb guns

Huger’s Division

Huger’s Division MG Benjamin Huger 11487

Second Brigade BG William Mahone 2616
• 6th Virginia: Col G. T. Rogers 570
• 12th Virginia: Col David A. Weisiger 666
• 16th Virginia: Ltc Joseph H. Ham 461
• 41st Virginia: Ltc William A. Parham (w) 411
• 49th Virginia: Col William Smith 337
• Grimes’ (Virginia) Battery: Cpt Carey F. Grimes 96
1×10 lb parrott, 2×12 lb naval howitzer, 3x unknow
• Moorman’s (Virginia) Battery: Cpt M. N. Moorman 75
2×10 lb parrott, 4x unknow

Third Brigade BG Ambrose R. Wright 2446
• 44th Alabama(Arrived Richmond 26th, attached 1st July): Col James Kent 462
• 3rd Georgia: Maj J. R. Sturges (k), Cpt R. B. Nisbet 454
• 4th Georgia: Col George P. Doles 557
• 22nd Georgia: Col R. H. Jones, 353
Maj Joseph Wasden
• 1st Louisiana: Ltc W. R. Shivers (w), 541
Cpt M. Nolan
• Huger’s Norfolk (Virginia) Battery: Cpt Frank Huger 79
1×10 lb parrott, 1×3” ord, 2×6 lb guns
• Ross’ Battery: Cpt H. M. Ross 60
3×10 lb parrot, 1×12 lb howitzer, 1x napoleon

Fourth Brigade BG Lewis A. Armistead 2225
• 9th Virginia: Ltc James S. Gilliam 296
• 14th Virginia: Col James G. Hodges 380
• 38th Virginia: Col E. C. Edmonds 322
• 53rd Virginia: Cpt William R. Aylett, 273
Maj George M. Waddill,
Cpt R. W. Martin,
Col H. B. Tomlin
• 57th Virginia: Ltc Waddy T. James 684
• 5th Virginia Battalion: Cpt William E. Alley 133
• Stribling’s (Virginia) Battery, Fauquier Artillery: Cpt Robert M. Stribling 65
2×24 lb howitzer, 4x napoleon
• Turner’s (Virginia) Battery: Cpt William H. Turner 72
4 guns

Ransom’s Brigade (2nd Brigade Depart. of N. Carolina) BG Robert Ransom, Jr.4200
• 24th North Carolina: Col William J. Clarke 706
• 25th North Carolina: Col Henry M. Rutledge 989
• 26th North Carolina: Col Zebulon B. Vance 755
• 35th North Carolina: Col Matthew W. Ranson (w), 620
Ltc O. C. Petway (k)
• 48th North Carolina: Col Robert C. Hill 557
• 49th North Carolina: Col Stephen D. Ramseur (w) 573

Walker’s Brigade (Fourth Brigade Depart. of N. Carolina) BG John G. Walker 2671
Col Van H. Manning
• 3rd Arkansas: Col Van H. Manning 504
• 2nd Georgia Battalion: Maj George W. Ross 300
• 27th North Carolina: Col John R. Cooke 642
• 46th North Carolina: Col E. D. Hall 565
• 30th Virginia: Col A. T. Harrison 610
• Goodwyn’s (Virginia) Cavalry: Cpt Edward A. Goodwyn 50

A. P. Hill’s Light Division

A.P. Hill’s Light Division MG Ambrose P. Hill 16383

First Brigade BG Charles W. Field 2110
• 40th Virginia: Col John M. Brockenbrough 581
• 47th Virginia: Col Robert M. Mayo 446
• 55th Virginia: Col Francis Mallory 533
• 60th Virginia: Col William E. Starke (w), 550
Ltc B. H. Jones,
Maj J. C. Summers

Second Brigade BG Maxcy Gregg 3000
• 1st South Carolina: Col Daniel H. Hamilton 600
• 1st South Carolina Rifles: Col John F. Marshall 600
• 12th South Carolina: Col David Barnes (w) 600
• 13th South Carolina: Col Oliver Edwards 600
• 14th South Carolina: Col Samuel McGowan (w) 600

Third Brigade BG Joseph R. Anderson (w) 2629
Col Edward L. Thomas
• 14th Georgia: Col Robert W. Folsom (w) 294
• 35th Georgia: Col Edward L. Thomas (w) 445
• 45th Georgia: Col Thomas Hardeman (w) 550
• 49th Georgia: Col Andrew J. Lane (w) 940
• 3rd Louisiana Battalion: Ltc Edward Pendleton 400

Fourth Brigade BG Lawrence O’Bryan Branch 2582
• 7th North Carolina: Col Reuben P. Campbell (k), 624
Ltc E. Graham Haywood (w),
Maj J. L. Hill
• 18th North Carolina: Col Robert H. Cowan 418
• 28th North Carolina: Col James H. Lane (w) 682
• 33rd North Carolina: Ltc Robert F. Hoke 353
• 37th North Carolina: Col Charles C. Lee (k), 505
Ltc William Barbour

Fifth Brigade BG James J. Archer 2214
• 5th Alabama Battalion: Maj Albert S. Vandegraaf (w) 200
• 19th Georgia: Ltc Thomas C. Johnson (mw) 319
• 1st Tennessee (Provisional Army): Ltc James C. Shackelford (mw) 565
• 7th Tennessee: Col John F. Goodner (w) 565
• 14th Tennessee: Col William A. Forbes 565

Sixth Brigade BG William D. Pender 3000
• 2nd Arkansas Battalion: Maj W. N. Bronaugh (k) 106
• 16th North Carolina: Ltc John McElroy 696
• 22nd North Carolina: Col James Conner (w), 658
Ltc R. H. Gray
• 34th North Carolina: Col Richard H. Riddick (w) 688
• 38th North Carolina: Col William J. Hoke (w) 474
• 22nd Virginia Battalion: Cpt J. C. Johnson 378

Artillery Ltc Lewis M. Coleman
• Andrews’ (Maryland) Battery: Cpt R. Snowden Andrews 75
4x napoleon
• Bachman’s (South Carolina) Battery: Cpt William K. Bachman 75
4x napoleon, 2x blakely, 12 lb rifles
• Braxton’s (Virginia) Battery, Fredericksburg Artillery: Cpt Carter M. Braxton 108
2×3” ord, 4×6 lb guns
• Crenshaw’s (Virginia) Battery: Cpt William G. Crenshaw 75
1x napoleon, 1×12 lb howitzer, 2×6 lb guns
• Johnson’s (Virginia) Battery: Cpt Marmaduke Johnson 65
4 guns
• McIntosh’s Battery, Pee Dee (S. Carolina) Artillery: Cpt David G. McIntosh 75
1×10 lb parrott, 1×3” ord, 1x napoleon, 1×12 lb howitzer

Department of North Carolina (Holme’s Division)

Department of North Carolina MG Theophilus H. Holmes

Third Brigade Col Junius Daniel 1824
• 43rd North Carolina: Col T. S. Kenan 613
• 45th North Carolina: Ltc J. H. Morehead 575
• 50th North Carolina: Col M. D. Craton 476
• Burroughs’ Cavalry Battalion: Maj Edgar Burroughs 160

Artillery Col James Deshler 346
• Branch’s (Virginia) Battery: Cpt James R. Branch 95
3x12lbhow, 1x10lbparrott, 2×3”ord
• Brem’s (North Carolina) Battery: Cpt T. H. Brem 89
4x12lbhow
• French’s (Virginia) Battery: Cpt David A. French 98
3x12lbhow, 2x10lbparrott, 1×3”ord
• Graham’s (Virginia) Battery: Cpt Edward Graham 64
2x10lbparrott, 2x6lbguns

Wise’s Command BG Henry A. Wise 1560
• 26th Virginia: Col P. R. Page 460
• 46th Virginia: Col R. T. W. Duke 412
• 4th Virginia Heavy Artillery 541
• Andrews’ (Alabama) Battery: Cpt W. G. Andrews 76
4 guns
• Rives’ (Virginia) Battery: Cpt J. H. Rives 71
4 guns

Artillery Reserve

Artillery Reserve BG William N. Pendleton

1st Virginia Artillery Col J. Thompson Brown 184
• Richmond Fayette Artillery: Lt William I. Clopton 77
2x10lbparrott, 4x6lbguns
• Coke’s (Williamsburg) Battery: Cpt John A. Coke 44
2 guns
• 2nd Richmond How. Watson’s battery: Cpt David Watson 63
2x10lbparrot, 1x12lbhow, 1xhotchkiss

Nelson’s Battalion Maj William Nelson 248
• Huckstep’s (Virginia) Battery: Cpt Charles T. Huckstep 66
4x6lbguns
• Page’s Battery: Cpt R. C. M. Page 102
4x12lbhow

Richardson’s Battalion Maj Charles Richardson 215
• Ancell’s (Virginia) Battery: Cpt John J. Ancell 75
2x6lbguns
• Milledge’s (Georgia) Battery: Cpt John Milledge Jr. 75
3×3”ord, 1xhotchkiss, 1x12how
• Davidson’s Battery, Letcher (Virginia) Artillery: Cpt Greenlee Davidson 75
2×3”ord, 2x12lbhow, 2x6lbgun
• Masters’ (Virginia) Battery: Cpt L. Masters 75

Sumter (Georgia) Artillery Ltc Allen S. Cutts 383
• Blackshear’s Battery: Cpt James A. Blackshear 75
5 guns unknow
• Price’s Battery: Cpt John V. Price 98
3xnapoleon, 3x6lbguns

Miscellaneous
• Dabney’s (Virginia) Battery: Cpt W. J. Dabney
• Dearing’s (Lynchburg) Battery: Cpt James Dearing
• Grimes’ (Virginia) Portsmouth Battery: Cpt Carey F. Grimes
• Hamilton’s Battery: Cpt B. P. Hamilton
• Chapman’s battery, Dixie (Virginia) Artillery: Cpt W. H. Chapman

Cavalry

Cavalry BG J.E.B. Stuart 4107
• 1st North Carolina: Ltc James B. Gordon, 561
Col Lawrence S. Baker
• 1st Virginia: Col Fitzhugh Lee 437
• 3rd Virginia: Col Thomas F. Goode 250
• 4th Virginia: Cpt F. W. Chamberlayne 393
• 5th Virginia: Col Thomas L. Rosser 400
• 9th Virginia: Col William H. F. Lee 701
• 10th Virginia: Col J. Lucius Davis 400
• Cobb’s Legion (Georgia Cavalry Battalion): Col Thomas R. R. Cobb 200
• Critcher’s (Virginia) 15th Battalion: Maj J. Critcher 244
• Hampton’s Legion (Battalion, SC): Cpt Thomas E. Screven 130
• Jeff Davis Legion: Ltc William T. Martin 250
• Stuart Horse Artillery: Cpt John Pelham 141
8 guns

Richmond Defenses

Inner Line 1943
• 10 Battalion Virginia Heavy Artillery 387
• 18 Battalion Virginia Heavy Artillery 435
• 12 Battalion Virginia Heavy Artillery 211
• 19 Battalion Virginia Heavy Artillery 639
• 20 Battalion Virginia Heavy Artillery 271

Rhett’s Battalion Light Artillery (en los reductos sin artillería) 550
• Brooks, Company A, 12th Virginia 68
• Company B, 12th Virginia 47
• Eubanks, Company C, 12th Virginia 81
• Webb, Company D, 12th Virginia 49
• Ellis, Company A, 3rd North Carolina 53
• Badham, Company B, 3rd North Carolina 111
• Capehart, Company C, 3rd North Carolina 66
• Moore, Comapany D, 3rd North Carolina 75

Chaffin’s Bluff 169
• 2 Companys Heavy Artillery 141
• Young’s Cavalry Company 28

Drewry’s Bluff 791
• 32nd North Carolina 327
• Confederate Marines 148
• Sappers and Miners 72
• Smith’s Heavy Artillery Battalion 244

Local Defense Forces 1060
• 6th Battalion Virginia(Tredegar Iron Works) 350
• 28th Battalion Virginia 200
• Lt. Guigon’s Battery Artillery (infantería) 50
• Ordnance Guard 50
• Hargrove Blues (infantería) 50
• 1st Battalion Mounted Rifles Virginia Militia 120
• 24th Virginia Partisan Rangers 80
• Company B, 15th Virginia Cavalry 40
• Robertson’s Cavalry 40
• Caldwell’s Cavalry 40
• Henrico Mounted Guards 40

Virginia Militia 1000
• 19th Regiment 600
• 179th Regiment 200
• 1st Battalion, 2nd Class Militia 200

Camp Lee, artillery instruction (8 baterías de entrenamiento) 547

Jackson’s Command                                21.964
D.H Hill Division                                       12.401
Magruder’s Command                              15.998
Longstreet Division                                  14.331
Huger Division                                          14.218
A.P Hill Division                                        15.900
Holme’s Division                                         3.730
Artillery Reserve                                         1.200
Richmond Defenses                                    6.060
Army of Northern Virginia                      105.802

Army of the Potomac
MG George B. McClellan

General Staff and Headquarters

General Staff
• Chief of Staff: BG Randolph B. Marcy
• Chief of Artillery: BG William F. Barry
• Assistant Adjutant General: BG Seth Williams
• Chief Quartermaster: BG Stewart L. Van Vliet
General Headquarters
• Escort
o Oneida (New York) Cavalry: Cpt James B. McIntyre 121
o 4th United States Cavalry (Co. A & E): Cpt James B. McIntyre 131
• Provost Marshal General: BG Andrew Porter
o McClellan Dragoons: Maj Alfred Pleasonton
o Sturges’ Rifles: Maj Granville O. Haller
o 93rd New York (Co. A, F, H, & K): Maj Granville O. Haller 291
o 2nd United States Cavalry: Maj Alfred Pleasonton 419
o 8th United States (Co. F & G): Cpt Royal T. Frank; 64
Lt Eugene Carter
• United States Engineers
o Battalion United States Engineers: Cpt James C. Duane 188
• Engineer Brigade: BG Daniel P. Woodbury 1193
o 15th New York Engineers: Col John McLeod Murphy 674
o 50th New York Engineers: Col Charles B. Stuart 519

II Corps BG Edwin V. Sumner

First Division BG Israel B. Richardson 17052

1st Brigade BG John C. Caldwell 2237
• 5th New Hampshire: Ltc Samuel G. Langley; 469
Cpt Edward E. Sturtevant
• 7th New York: Col George W. von Schack 777
• 61st New York: Col Francis Channing Barlow 336
• 81st Pennsylvania: Col Charles F. Johnson (w); 655
Ltc Eli T. Conner (k);
Maj H. Boyd McKeen

2nd Brigade (Irish Brigade) BG Thomas F. Meagher 2240
Col Robert Nugent
BG Thomas F. Meagher
• 29th Massachusetts: Col Ebenezer W. Pierce (w); 659
Ltc Joseph H. Barnes
• 63rd New York: Col John Burke (w); 535
Ltc Henry Fowler;
Cpt Joseph O’Neill
• 69th New York: Col Robert Nugent 520
• 88th New York: Col Henry M. Baker; 526
Maj James Quinlan

3rd Brigade BG William H. French 2836
• 2nd Delaware: Ltc William P. Bailey; 637
Cpt D.L. Stricker
• 52nd New York: Col Paul Frank 308
• 57th New York: Col Samuel K. Zook 475
• 64th New York: Col Thomas J. Parker 316
• 66th New York: Col Joseph C. Pinckney 513
• 53rd Pennsylvania: Col John R. Brooke 587

Artillery Cpt George W. Hazard (w) 436
• Battery B, 1st New York Light Artillery: Cpt Rufus D. Pettit 156
6×10 lb parrot
• Battery G, 1st New York Light Artillery: Cpt John D. Frank 106
6x napoleon
• Battery A and C, 4th U.S. Light Artillery: Cpt George W. Hazzard; 174
Lt Rufus King, Jr.
6x napoleon

Second Division BG John Sedgwick (w) 8825

1st Brigade Col Alfred Sully 2589
• 15th Massachusetts:Ltc John W. Kimball 643
• 1st Minnesota: Col Stephen Miller 675
• 34th New York Vol. Inf. Regiment: Col James A. Suiter 534
• 82nd New York Vol. Inf. Regiment (2nd Militia); Col Henry W. Hudson 596
• 1st Company, Massachusetts Sharpshooters: Cpt John Saunders 69
• 2nd Company, Minnesota Sharpshooters: Cpt William F. Russell 72

2nd Brigade (Philadelphia Brigade) BG William W. Burns 3383
• 69th Pennsylvania: Col Joshua T. Owen 741
• 71st Pennsylvania: Ltc William G. Jones 813
• 72nd Pennsylvania: Col De Witt C. Baxter 1125
• 106th Pennsylvania: Col Turner G. Morehead 704

3rd Brigade BG Napoleon J.T. Dana 2355
• 19th Massachusetts: Col Edward W. Hinks (w); 687
Cpt Edmund Rice;
Ltc Arthur F. Devereux
• 20th Massachusetts: Col William Raymond Lee 555
• 7th Michigan: Col Ira R. Grosvenor 584
• 42nd New York: Col Edmund C. Charles (w&c); 529
Ltc James J. Mooney

Artillery Col Charles H. Tompkins 244
• 1st Rhode Island Light, Battery A: Cpt John A. Thompkins 127
6×10 lb parrot
• Battery I, 1st U.S. Light Artillery: Lt Edmund Kirby 117
6x napoleon

Artillery Reserve 239
• 1st Rhode Island Light, Battery B: Cpt Walter O. Bartlett 112
6x napoleon
• 1st Rhode Island Light, Battery G: Cpt Charles D. Owen 127
6×3” ord

Cavalry
• 6th New York Cavalry (Companies D, F, H and K): : Ltc Duncan McVicar 239

III Corps BG Samuel P. Heintzelman

Second Division BG Joseph Hooker 8784

1st Brigade BG Cuvier Grover 3343
• 1st Massachusetts: Col Robert Cowdin 558
• 11th Massachusetts: Col William Blaisdell 653
• 16th Massachusetts: Col Powell T. Wyman (k); 856
Ltc George A. Meacham (w);
Maj Daniel S. Lamson
• 2nd New Hampshire: Col Gilman Marston 680
• 26th Pennsylvania: Ltc George D. Wells 596

2nd Brigade (Excelsior Brigade) BG Daniel Sickles 2460
• 70th New York (1st Excelsior Regiment): Maj Thomas Holt 362
• 71st New York (2nd Excelsior Regiment): Col George B. Hall 648
• 72nd New York (3rd Excelsior Regiment): Col Nelson Taylor 592
• 73rd New York (4th Excelsior Regiment): Cpt Alfred A. Donalds 357
• 74th New York (5th Excelsior Regiment): Col Charles K. Graham 501

3rd Brigade Col Joseph B. Carr 2709
• 5th New Jersey: Maj John Ramsey 539
• 6th New Jersey: Col Gershom Mott 522
• 7th New Jersey: Col Joseph W. Revere; 464
Cpt Henry C. Bartlett
• 8th New Jersey: Maj William A. Henry 469
• 2nd New York: Ltc William A. Olmsted 715

Artillery 272
• Battery D, 1st New York Light Artillery: Cpt Thomas W. Osborn 72
6x napoleon
• 4th New York Light Artillery: Lt Joseph E. Nairn 116
6×10 lb parrot
• Battery H, 1st U.S. Light Artillery: Cpt Charles H. Webber 84
6x napoleon

Third Division BG Philip Kearny 7740

1st Brigade BG John C. Robinson 2355
• 20th Indiana: Col William L. Brown 869
• 87th New York: Ltc Richard A.Bachia 464
• 57th Pennsylvania: Ltc Elhanon W. Woods 256
• 63rd Pennsylvania: Col Alexander Hays 406
• 105th Pennsylvania: Col Amor A. McKnight; 360
Ltc William W. Corbet;
Cpt Calvin A. Craig

2nd Brigade BG David B. Birney 2646
• 3rd Maine: Ltc C. A. L. Sampson; 476
Maj Edwin Burt
• 4th Maine; Col Elijah Walker 570
• 38th New York: Col J. H. Hobart Ward 379
• 40th New York: Ltc Thomas W. Egan 637
• 101st New York: Enrico Fardella 584

3rd Brigade BG Hiram G. Berry 2524
• 2nd Michigan: Maj Louis Dillman; 464
Cpt William Humphrey
• 3rd Michigan: Ltc Ambrose A. Stevens; 456
Maj Byron R. Pierce
• 5th Michigan: Maj John D. Fairbanks (mw); 350
Cpt Judson S. Farrer
• 1st New York: Col Garrett Dyckman 771
• 37th New York: Col Samuel B. Hayman 483

Artillery 215
• 1st Rhode Island, Battery E: Cpt George E. Randolph 115
6x napoleon
• Battery G, 2nd U.S. Light Artillery: Cpt James Thompson 100
6x napoleon

Artillery Reserve Cpt Gustavus A. De Russy
• 6th New York Light Artillery: Cpt Walter M. Bramhall 126
6×3” ord
• New Jersey Light, 2nd Battery: Cpt John E. Beam (k); 107
Lt John B. Monro
6×10 lb parrot
• Battery K, 4th U.S. Light Artillery: Lt Francis W. Seeley 135
6x napoleon

Cavalry Col William W. Averell
• 3rd Pennsylvania Cavalry: Col William W. Averell 717

IV Corps BG Erasmus D. Keyes

First Division BG Darius N. Couch 7276

1st Brigade BG Albion P. Howe 2222
• 55th New York: Ltc Louis Thourot 341
• 62nd New York: Col David J. Nevin 555
• 93rd New York: Cpt John S. Long 168
• 98th Pennsylvania: Col John F. Ballier 540
• 102nd Pennsylvania: Col Thomas A. Rowley 618

2nd Brigade BG John J. Abercrombie 2495
• 65th New York (1st U.S. Chasseurs Regiment): Ltc Alexander Shaler 493
• 67th New York (1st Long Island Regiment): Ltc Nelson Cross 451
• 23rd Pennsylvania: Col Thomas H. Neill 533
• 31st Pennsylvania: Col David H. Williams 562
• 61st Pennsylvania: Ltc Frank Vallee 456

3rd Brigade BG Innis N. Palmer 2407
• 7th Massachusetts: Col David A. Russell 718
• 10th Massachusetts: Maj Ozro Miller (mw); 634
Cpt Frederick Barton
• 36th New York: Maj James A. Raney 518
• 2nd Rhode Island: Col Frank Wheaton 537

Artillery 152
• Battery C, 1st Pennsylvania Light Artillery: Cpt Jeremiah McCarthy 82
6×10 lb parrot
• Battery D, 1st Pennsylvania Light Artillery: Cpt Edward H. Flood 70
4×10 lb parrot

Second Division BG John J. Peck 5031

1st Brigade BG Henry M. Naglee 2083
• 11th Maine: Col Harris M. Plaisted 451
• 56th New York: Col Charles H. Van Wyck 451
• 100th New York: Ltc Phineas Staunton 451
• 52nd Pennsylvania: Ltc Henry M. Hoyt 396
• 104th Pennsylvania: Ltc John W. Nields 334

2nd Brigade BG Henry W. Wessels 2853
• 81st New York: Col Edwin Rose 358
• 85th New York: Col Jonathan S. Belknap 360
• 92nd New York: Ltc Hiram Anderson, Jr. 131
• 96th New York: Col James Fairman 383
• 98th New York: Ltc Charles Durkee 451
• 85th Pennsylvania: Col Joshua B. Howell 300
• 101st Pennsylvania: Cpt Charles W. May 383
• 103rd Pennsylvania: Col Theodore F. Lehmann 487

Artillery
• Battery H, 1st New York Light Artillery: Lt Charles E. Mink 95
4×3” ord
• 7th New York Artillery: Cpt Peter C. Regan

Artillery Reserve Maj Robert M. West 335
• 8th New York Light Artillery: Cpt Butler Fitch 84
6×3” ord
• Battery E, 1st Pennsylvania Artillery: Cpt Theodore Miller 84
4x napoleon
• Battery H, 1st Pennsylvania Artillery: Cpt James Brady 84
4x napoleon
• Battery M, 5th U.S. Light Artillery: Cpt James McKnight 83
6x napoleon

Cavalry Col David McM. Gregg
• 8th Pennsylvania Cavalry: Col David McM. Gregg 712

V Corps BG Fitz J. Porter

First Division BG George W. Morell 10757

1st Brigade BG John H. Martindale 3391
• 2nd Maine: Col Charles W. Roberts 431
• 18th Massachusetts: Col James Barnes 666
• 22nd Massachusetts: Col Jesse A. Gove (k); 690
Maj William S. Tilton (w&c);
Cpt Walter S. Sampson;
Cpt D.K. Wardwell
• 1st Michigan: Col Horace S. Roberts 780
• 13th New York: Col Elisha G. Marshall; 486
Maj Francis A. Schoeffel
• 25th New York: Maj Edwin S. Gilbert (c); 272
Cpt Shepard Gleason
• 2nd Company, Massachusetts Sharpshooters: Lt Charles D. Stiles 69

2nd Brigade BG Charles Griffin 3110
• 9th Massachusetts: Col Thomas Case (mw); 846
Ltc Patrick R. Guiney
• 4th Michigan: Col Dwight A. Woodbury (k); 729
Ltc Jonathan W. Childs (w);
Cpt John M. Randolph
• 14th New York: Col James McQuade 731
• 62nd Pennsylvania: Col Samuel W. Black (k); 804
Ltc Jacob B. Sweitzer (w&c);
Cpt James Hull

3rd Brigade BG Daniel Butterfield 3154
• 12th New York: Ltc Robert M. Richardson 673
• 17th New York: Col Henry S. Lansing 589
• 44th New York: Ltc James C. Rice 458
• 16th Michigan: Col T.B.W. Stockton (c); 718
Ltc John V. Ruele
• 83rd Pennsylvania: Col John W. McLane (k); 647
Cpt Hugh S. Campbell (w)
• Brady’s Company Michigan Sharpshooters: Cpt Kin S. Dygert 69

Artillery Cpt William B. Weeden 473
• 3rd Massachusetts Light Artillery: Cpt Augustus P. Martin 110
6x napoleon
• 5th Massachusetts Light Artillery: Lt John B. Hyde 100
6×3” ord
• 1st Rhode Island, Battery C: Lt Richard Waterman 146
6x napoleon
• Battery D, 5th U.S. Light Artillery: Lt Henry W. Kingsbury 117
2x napoleon, 4×10 lb parrot

Sharpshooters Col Hiram Berdan
• 1st U.S. Sharpshooter Regiment: Col Hiram Berdan 629

Second Division BG George Sykes 4943

1st Brigade Ltc Robert C. Buchanan 1905
• 3rd United States: Maj Nathan B. Rossell (k); 406
Cpt Thomas W. Walker;
Cpt John D. Wilkins
• 4th United States: Maj Delozier Davidson (c); 416
Cpt Joseph B. Collins
• 12th U.S.: Maj Henry B. Clitz (w&c); 525
Cpt John G. Read;
Cpt Matthew M. Blunt
• 14th U.S.: Cpt John D. O’Connell 558

2nd Brigade Ltc William Chapman Maj Charles S. Lovell 1411
• 2nd United States: Cpt Adolphus F. Bond; 515
Lt John S. Poland
• 6th United States: Cpt Thomas Hendrickson 437
• 10th U.S.: Maj Charles S. Lovell; 92
Maj George L. Andrews
• 11th U.S.: Maj De Lancey Floyd-Jones 291
• 17th U S.: Maj George L. Andrews 76

3rd Brigade Col Gouverneur K. Warren 1406
• 5th New York: Ltc Hiram Duryee 735
• 10th New York: Col John E. Bendix 671

Artillery Cpt Stephen H. Weed 221
• Battery L and M, 3rd U.S. Light Artillery: Cpt John Edwards 117
4×10 lb parrot
• Battery I, 5th U.S. Light Artillery: Cpt Stephen H. Weed 104
4×3” ord

Third Division (Pennsylvania Reserves) BG George A. McCall (c) 9581
BG Truman Seymour

1st Brigade BG John F. Reynolds (c) 3050
Col Seneca G. Simmons (k)
Col R. Biddle Roberts
• 1st Pennsylvania Reserves: Col R. Biddle Roberts; 679
Maj Lemuel Todd
• 2nd Pennsylvania Reserves: Ltc William McCandless 440
• 5th Pennsylvania Reserves: Col Seneca G. Simmons; 791
Ltc Joseph W. Fisher
• 8th Pennsylvania Reserves: Col George S. Hays 725
• 13th Pen. Reserves, Co’s A, B, D, E, F and K (1st Rifles): Maj Roy Stone 415

2nd Brigade BG George G. Meade (w) 2967
Col Albert L. Magilton
• 3rd Pennsylvania Reserves: Col Horatio G. Sickel 786
• 4th Pennsylvania Reserves: Col Albert L. Magilton 640
• 7th Pennsylvania Reserves: Col Elisha B. Harvey 759
• 11th Pennsylvania Reserves: Col Thomas F. Gallagher (c); 782
Cpt Daniel S. Porter

3rd Brigade BG Truman Seymour 2693
Col Conrad F. Jackson
• 6th Pennsylvania Reserves: 364
• 9th Pennsylvania Reserves: Col Conrad F. Jackson; 792
Cpt John Cuthbertson (w)
• 10th Pennsylvania: Col James T. Kirk 802
• 12th Pennsylvania: Col John H. Taggart 735

Artillery Cpt Henry V. De Hart (mw) 499
• Battery A, 1st Pennsylvania Artillery: Cpt Hezekiah Easton (k); 115
Lt Jacob L. Detrich;
Lt John G. Simpson
4x napoleon
• Battery B, 1st Pennsylvania Artillery: Cpt James H. Cooper 122
4×3” ord
• Battery G, 1st Pennsylvania Artillery: Cpt Mark Kerns (w); 126
Lt Frank P. Amsden
4×3” ord
• Battery C, 5th U.S. Light Artillery: Cpt Henry V. De Hart (mw); 136
Lt Eben G. Scott
4x napoleon

Cavalry 999
• 4th Pennsylvania Cavalry: Col James H. Childs 372
• 8th Illinois Cavalry: Col John F. Farnsworth 627

VI Corps BG William B. Franklin

First Division BG Henry W. Slocum 8824

1st Brigade BG George W. Taylor 3023
• 1st New Jersey: Ltc Robert McAllister; 779
Col A. T. A. Torbert
• 2nd New Jersey: Col Isaac M. Tucker (k); 735
Maj Henry O. Ryerson (w);
Ltc Samuel L. Buck
• 3rd New Jersey: Col Henry W. Brown 767
• 4th New Jersey: Col James H. Simpson (c) 742

2nd Brigade Col Joseph J. Bartlett 2790
• 5th Maine: Col Nathaniel J. Jackson (w); 580
Ltc William S. Heath (k);
Cpt Clark S. Edwards
• 16th New York: Col Joseph Howland (w); 745
Maj Joel J. Seaver
• 27th New York: Ltc Alexander D. Adams 720
• 96th Pennsylvania: Col Henry L. Cake 745

3rd Brigade BG John Newton 2603
• 18th New York: Ltc George R. Myers; 663
Maj John C. Meginnis
• 31st New York: Col Calvin E. Pratt (w); 627
Maj Alexander Raszewski
• 32nd New York: Col Roderick Matheson 554
• 95th Pennsylvania: Col John M. Gosline (mw); 759
Ltc Gustavus W. Town

Artillery 408
• 1st Massachusetts Light Artillery: Cpt Josiah Porter 140
6x napoleon
• 1st New Jersey Light Artillery: Cpt William Hexamer 120
6×10 lb parrot
• Battery D, 2nd U.S. Light Artillery: Lt Emory Upton 148
6x napoleon

Second Division BG William F. Smith 8960

1st Brigade BG Winfield S. Hancock 2243
• 6th Maine: Col Hiram Burnham 681
• 43rd New York: Col Francis L. Vinton 494
• 49th Pennsylvania: Col William H. Irwin 566
• 5th Wisconsin: Col Amasa Cobb 502

2nd Brigade (Vermont Brigade) BG William T. H. Brooks 3337
• 2nd Vermont: Col Henry Whiting 798
• 3rd Vermont: Ltc Wheelook G. Veazey 579
• 4th Vermont: Col Edwin H. Stoughton 698
• 5th Vermont: Ltc Lewis A. Grant 651
• 6th Vermont: Col Nathan Lord, Jr. 611

3rd Brigade BG John W. Davidson 2871
• 7th Maine: Col Edwin C. Mason 454
• 20th New York: Col Francis Weiss 888
• 33rd New York: Col Robert F. Taylor 567
• 49th New York: Col Daniel D. Bidwell 579
• 77th New York: Col James B. McKean 383

Artillery Cpt Romeyn B. Ayres 390
• Battery E, 1st New York Light Artillery: Cpt Charles C. Wheeler 68
• 1st New York Light Artillery: Cpt Andrew Cowan 80
4×3” ord
• 3rd New York Light Artillery: Cpt Thaddeus P. Mott 113
2x napoleon, 4×10 lb parrot
• Battery F, 5th U.S. Light Artillery: Cpt Romeyn B. Ayres 129
4×10 lb parrot

Cavalry 920
• 5th Pennsylvania Cavalry (Companies I and K): Cpt John O’Farrell 119
• 1st New York Cavalry: Col Andrew T. McReynolds 801

Artillery Reserve Col Henry J. Hunt

First Brigade (Horse Artillery) Ltc William Hays 536
• Battery A, 2nd U.S. Light Artillery: Cpt John C. Tidball 132
6×3” ord
• Battery B and L, 2nd U.S. Light Artillery: Cpt James M. Robertson 132
4×3” ord
• Battery M, 2nd U.S. Light Artillery: Cpt Henry Benson 134
6×3” ord
• Battery C and G, 3rd U.S. Light Artillery: Cpt Horatio G. Gibson 138
6×3” ord

Second Brigade Ltc George W. Getty 570
• Battery E and G, 1st U.S. Light Artillery: Lt Alanson M. Randol 126
4x napoleon
• Battery K, 1st U.S. Light Artillery: Lt Samuel S. Elder 105
6x napoleon
• Battery G, 4th U.S. Light Artillery: Lt Charles M. Morgan 131
6x napoleon
• Battery A, 5th U.S. Light Artillery: Lt Adelbert Ames 122
6x napoleon
• Battery K, 5th U.S. Light Artillery: Cpt John R. Smead 86
4x napoleon

Third Brigade Maj Albert Arndt 324
• Battery A, 1st Battalion, New York Light Artillery: Cpt Otto Diederichs 86
• 4x20lbparrot
• Battery B, 1st Battalion, New York Light Artillery: Cpt Adolph Voegelee 120
4×20 lb parrot
• Battery D, 1st Battalion, New York Light Artillery: Cpt John Knieriem 118
6×32 lb howitzer

Fourth Brigade Maj Edward R. Petherbridge 295
• Battalion A, Maryland Light Artillery: Cpt John W. Wolcott 167
8×3”ord
• Battalion B, Maryland Light Artillery: Cpt Alonzo Snow 128
6×3”ord

Fifth Brigade Cpt J. Howard Carlisle 217
• Battery E, 2nd U.S. Light Artillery: Cpt J. Howard Carlisle 137
4×20 lb parrot
• Battery F and K, 3rd U.S. Light Artillery: Cpt La Rhett L. Livingston 80
6x napoleon

Unattached
• Battery G, 1st New York Light Artillery: Cpt John D. Frank
• 5th New York Light, Battery: Cpt Elijah D. Taft

Siege Train Col Robert O. Tyler
• 1st Connecticut Heavy Artillery: Col Robert O. Tyler 941
Company A 5×4,5” rifles
Company B Fixed guns
Company C Fixed mortars
Company D Fixed mortars
Company E Fixed mortars
Company F Fixed mortars
Company G Fixed mortars
Company H 4x30lb parrot
Company I 5×4,5” rifles
Company K Fixed mortars

Cavalry Reserve

Cavalry Reserve BG Philip St. George Cooke 1954

First Brigade Col Richard H. Rush 1089
• 6th Pennsylvania Cavalry: Col Richard H. Rush 551
• 5th United States Cavalry (Co’s A, D, H and L): Cpt Charles J. Whiting (c); 538
Cpt Joseph H. McArthur

Second Brigade Col George A. H. Blake 865
• 1st United States Cavalry (Companies A, C, F and H): Ltc William N. Grier 282
• 6th United States Cavalry: Cpt August Kautz 583

Casey’s Command

Casey’s Command (at White House Landing) BG Silas Casey 831
• 11th Pennsylvania Cavalry (Companies B, D, F, I and K): Col Josiah Harlan 399
• 4th Pennsylvania Cavalry (Squadron): 119
• Battery F, 1st New York Light Artillery: Cpt William R. Wilson 80
4×3” ord
• 93rd New York (Companies B, C, D, E, G and L): Col Thomas F. Morris 233

General H.Q                                       2.407
II Corp, Sumner                              16.798
III Corp, Heintzelman                     17.394
IV Corp, Keyes                                13.354
V Corp, Porter                                 27.353
Artillery Reserve                               2.883
Cavalry Reserve                                1.954
Casey’s Command                                831
Army of the Potomac                    101.559

La decisión estaba tomada, Robert E. Lee que era un hombre con aspecto venerable y al que su concepto de las buenas maneras le impedía levantar la voz a sus subordinados, al mismo tiempo era muy consciente del precio de la guerra. Existen emotivas cartas suyas durante la Guerra de México comentando amargamente los resultados de un bombardeo por lo que era extremadamente piadoso ante los heridos y prisioneros. Pero consciente de su tarea era un soldado extremadamente agresivo. Quien después fuese su más estrecho colaborador, James Longstreet, aseguraba que lo era en exceso: “Lee es el mando de espíritu más ofensivo de todo el ejército

Ordenó un ataque que comenzaría el 26 de Junio con Stonewall Jackson iniciando el combate, este se encontraba en Ashland Station. El ataque sería de forma escalonada contra el flanco derecho del V Cuerpo de Fitz John Porter y a continuación A.P Hill atacaría por Meadow Bridge en dirección al Beaver Dam Creek y con esta amenaza de flanqueo el V Cuerpo no tendría más remedio que replegarse o sería flanqueado. El objetivo estaba claro, había que imponerse desde los primeros combates mediante la sorpresa y la superioridad numérica pues una de las condiciones para que el plan pudiera considerarse un éxito es que no se perdieran muchos hombres y que la maniobra prevaleciera sobre los ataques frontales. La inmediata segunda parte del plan era que las tropas de los Mayor General James Longstreet y D.H Hill avanzarían desde Mechanicsville para reforzar a las tropas del primer asalto al flanco izquierdo de Porter en previsión de la respuesta unionista, siendo su objetivo en el mapa llegar hasta Cold Harbor dejando la base de suministros unionista aislada en White House Landing.

Pero no podemos centrarnos sólo en los confederados. McClellan era un hombre prudente, pero no que estuviese contemplando el paisaje, así que había puesto a trabajar a su Estado Mayor planificando recuperar la iniciativa. Los informes que tenía le habían puesto sobre la pista de que los confederados se estaban moviendo y el movimiento más destacable era que Stonewall Jackson se encontraba en Ashland Station, posición que le enfrentaba a su V Cuerpo de Porter. Mucho se ha criticado que McClellan no decidiese reforzar esa posición, pero era de suponer que igual que sabía él de la posición de Jackson esa información la tendría Washington, así que la amenaza sobre la capital unionista había pasado y McDowell con su I Cuerpo podría comenzar a moverse hacia el Sur. Pero lo que no sabía McClellan era que Irvin McDowell tenía órdenes estrictas de permanecer en Fredericksburg como defensa de Washington.

Mientras McClellan seguía inmerso en sus planes que tenían como objetivo principal someter a Richmond a un sitio típico, por lo que decidió que con desplegar unas patrullas para estar atentos en la zona del V Cuerpo al Norte del Chickahominy, mientras ordenaba que su amplia capacidad artillera se demostrara al Sur del río y estas posiciones avanzaron otra milla y media en dirección a Richmond. La nueva línea destacada de su dispositivo sería una posición elevada junto a Old Tavern y que dominaba la carretera Nine Mile. El siguiente objetivo sería ocupar Oak Grove, al sur de su posición, después se atacaría la línea férrea de Richmond&York River y en un tercer movimiento se atacaría de forma simultánea Old Tavern.

Y estas eran las órdenes que comenzaban a correr en los dos ejércitos enfrentados. Entre ellos había un ligera pero a la vez muy importante diferencia, mientras McClellan planificaba todo movimiento supeditado al éxito del anterior, Lee había planeado un ataque dinámico que valiéndose de la maniobra obligase a reaccionar a todo el ejército unionista al tiempo que anulaba su superioridad numérica y artillera.

El primer movimiento lo dio McClellan cuando el 25 de Junio de 1862 a las 8 de la mañana se iniciaba el ataque unionista. Por el camino de Williamsburg avanzaron las Divisiones del Brigadier Joseph Hooker y Philiph Kearny del III Cuerpo de Heintzelman, en vanguardia avanzaban las Brigadas de Sickles y Grover apoyadas por la de Robinson. Se iban a enfrentar a la División del Mayor General Benjamin Huger que se encontraba posicionada en un bosquecillo junto al arroyo White Oak y rodeado de pantanos. Y en sólo media hora los unionistas estaban listos para el asalto con Sickles a la derecha con su Brigada “Excelsior”, a su lado la Brigada de Grover y la de Robinson a continuación, el primer encuentro benefició a los federales salvo en la derecha en donde Sickles encontró que su avance si iba ralentizando debido a los pantanos hasta que la resistencia confederada se hizo demasiado dura para seguir progresando, quedando la línea de avance federal rota.

Esta pequeño hueco fue aprovechado por el confederado Huger que ordenó a la Brigada de Ambrose R. Wrigth que atacase directamente a los yankees de Grover que ante la confusión típica de todo ataque vieron cómo avanzaba hacia ellos un regimiento con uniformes rojos de zuavo. Los soldados federales pensando que sólo el Ejército del Potomac contaba con unidades zuavos no temieron nada de esos hombres, hasta que comprendieron que no había unionistas que viniesen desde el Oeste y acertaron, era el 3º de Georgia y se dispusieron para abrir fuego. Pero en ese momento de desorganización apareció de repente en el campo el 25º de North Carolina de la Brigada de Robert Ransom y con una certera descarga contra el 71º de New York de la atascada Brigada de Sickles lo puso en fuga, en palabras de su General en una “vergonzosa confusión”.

Con la Brigada de Sickles envuelta en la confusión y a punto de desmoronarse, el comandante del III Cuerpo Samuel P. Heintzelman ordenó que avanzasen los refuerzos al tiempo que informaba a McClellan por el telégrafo, éste se encontraba a 3 millas de la batalla, que tomaría el mando de la batalla. Por su parte McClellan que no sabía ni dirigir ni delegar fue víctima de su desconocimiento de la situación y para las 10:30 ordenó que se retirasen todas las unidades a sus posiciones iniciales, algo que dejó desconcertados a todos los que estaban en la batalla. Ante la petición de respuestas ante la orden recibida McClellan contestó que él se dirigía hacia el campo de batalla, lo que provocó una pausa de dos horas y media. A la 1 de la tarde McClellan se limitó a ojear la zona y ordenar que de nuevo los soldados volviesen a atacar por un terreno que había sido suyo a primera hora de la mañana, dilatándose los combates hasta que cayó la noche.

Esta “Batalla de Oak Grove” también llamada “de French’s Field” o “de King’s School House” sería el último movimiento de McClellan contra Richmond y marcaría el inicio del final de su “plan infalible” que daría la victoria a la Unión. Claramente se estaba confirmando que George B. McClellan no era un general con iniciativa, desde que había desembarcado en Fort Monroe había llevado la iniciativa estratégica obligando a los confederados a reaccionar a sus movimientos, pero esta era la primera y única vez que McClellan sería quien decidiese iniciar la batalla y había resultado un fiasco. Por una insignificante ganancia de 550 metros había dejado en el campo 626 bajas, siendo 68 muertos, 503 heridos y 55 desaparecidos; por su parte los confederados habían sufrido 441 bajas, siendo 66 muertos, 362 heridos y 13 desaparecidos.

La consecuencia inmediata de esta batalla no se pudo apreciar en el momento, pero observando desde la distancia del tiempo podemos llegar a una importante conclusión, este día había sido el punto de inflexión de toda esta Campaña de la Península.

Mientras McClellan ordenaba un segundo asalto de sus hombres en Oak Grove, en el extremo derecho de su ejército estaban concentrándose nada menos que cuatro divisiones confederadas, Stonewall Jackson, Richard Ewell, William H.C Whiting y D.H Hill, para atacar al aislado V Cuerpo en las inmediaciones de Mechanicsville. El asalto de tres brigadas realizado por los unionistas no hizo en nada variar el plan que Robert Lee había decidido poner en marcha.

Al día siguiente, 26 de Junio de 1862, la División de Jackson iniciaría un ataque y a los primeros disparos la División de A.P Hill cruzaría por Meadow Bridge ocupando Mechanicsville y avanzar hasta Beaver Dam Creek. Pero algo estaba pasando, pues eran las 3 de la tarde y no se apreciaba movimiento alguno cuando de repente comenzaron a aparecer en el campo cada vez más soldados confederados en formación cerrada. Era la División de A.P Hill quien no teniendo noticias de Jackson decidió dar el primer paso cruzando el río para despejar el camino para las Divisiones de D.H Hill y Longstreet que venían detrás de él. Hill destacó la Brigada de Lawrence Branch quien haría de conexión con la División de Jackson, pero cuando hicieron contacto Jackson le comunicó que iba con retraso pero no podía avanzar más deprisa, información que no fue comunicada ni a Hill, como su comandante directo, ni a Lee. Sin ningún tipo de comunicación entre las distintas unidades, Ambrose P. Hill decidió que no esperaría más y se dispuso a desplegarse para el ataque. Tras la Brigada de Branch avanzaron las Brigadas de William D. Pender, James J. Archer y Joseph R. Anderson que empujaron a los piquetes unionistas en Beaver Dam Creek y ocuparon las posiciones avanzadas federales.

El V Cuerpo de Porter se encontraba en una fuerte posición a una milla al Este de Mechanicsville que había sido fortificada con troncos de árboles a lo largo de unos canales. Quien contempló esta vista fue el Brigadier unionista George A. McCall que contempló cómo hacia las 5 de la tarde contra su División avanzaban 11.000 confederados contra las Brigadas de Truman Seymour y John Reynolds, de izquierda a derecha, y la Brigada de George G. Meade en reserva. El principal inconveniente para los confederados era que debían avanzar a través de campo abierto, el cual estaba dominado por la potente artillería yankee mientras los soldados se cubrían aprovechando los barrancos de la zona.

La División de Hill se había puesto a distancia de la artillería unionista cuando Robert Lee llegó a la posición de A.P Hill, observando que la situación era un caos de tropas sin ningún sentido bajo fuego artillero pero que habían comenzado a avanzar y aunque esta decisión era sólo iniciativa de Hill le dejó continuar para no perder la iniciativa. Regresando a su puesto de mando Lee se encontró con el Presidente Davis y el Secretario de Guerra George Randolph con quien cruzó algunas palabras:

“Mr. President,” Lee said, “who is this army and what is it doing here?”

As Davis squirmed he replied, “It is not my army, General.”

Calmly Lee responded, “It is certainly not my army, Mr. President, and this is no place for it.”

“Well, General,” Davis replied as he doffed his hat, “if I withdraw, perhaps they will follow me.” Davis disappeared, but only from Lee’s sight. When he halted a nearby soldier was killed by an exploding shell.

“Señor Presidente”, dijo Lee, “¿Quién es este ejército y qué está haciendo aquí?”

Como Davis retrocedía respondió, “No es mi ejército, General”.

Tranquilamente Lee respondió: “ciertamente no es mi ejército, señor Presidente, y éste no es lugar para usted.”

“Bueno, General,” Davis respondió quitándose el sombrero, “si me retiro, tal vez me sigan.” Davis desapareció, pero sólo de la vista de Lee. Cuando se detuvo junto a un soldado que fue muerto por la explosión de un proyectil.

Casi al mismo tiempo George McClellan se encontraba en Trent House donde tenía su Cuartel General y ante los informes de que los confederados estaban desplegándose intentaba decidir cuál sería su respuesta. Lo acompañaba William B. Franklin y “Baldy” Smith, quienes se decantaban por atacar directamente sobre Richmond.

Ambrose P. Hill lanzó imprudentemente sus brigadas hacia adelante en un desesperado ataque frontal. El Brigadier James Archer se dirigió contra la Brigada de Reynolds en la derecha unionista y desde este punto los asaltos confederados fueron poco a poco girando hacia el Sur. Aunque los sucesivos asaltos fueron duramente respondidos por los federales.

La infantería confederada cargó con valentía soportando intensas descargas y ante su empuje McCall no pudo más que comenzar a replegarse. Rápidamente el V Cuerpo se había puesto en alerta y Fitz J. Porter ordenó que los Brigadieres John H. Martindale y Charles Griffin de la División de Morel avanzasen con sus Brigadas en apoyo de McCall, consiguiendo reforzar y ampliar el flanco derecho. Con su llegada se restableció una línea a lo largo de Beaver Dam Creek y Ellerson’s Mill, en donde 14.000 hombres se atrincheraron y junto a 32 cañones de las 6 baterías disponibles y se dispusieron a rechazar los continuos ataques confederados que se iban sucediendo.

El último y principal ataque de A.P Hill se produjo en torno al Ellerson’s Mill cuando la Brigada de Dorsey Pender se dispuso para avanzar. Pues el atasco de los ataques no se solventaba, y más al Norte la Brigada de Roswell Ripley, que pertenecía a la División de D.H Hill recibió orden de apoyar a Pender. Pero el despliegue se había realizado de forma caótica e incapaz de colocarse al lado de este tuvo que limitarse a seguir su misma línea de avance. El resultado volvió a ser un gasto inútil de vidas.

No sería hasta media tarde cuando Jackson hizo su aparición en la batalla, pero ante la imposibilidad de comunicarse con A.P Hill que estaba directamente implicado en la batalla o con D.H Hill que era quién debía entrar en ella a continuación se limitó a contemplar la misma aunque se encontraba en sus inmediaciones limitándose a ordenar a sus hombres que acamparan. Misteriosamente Jackson había aparecido al Norte de la posición unionista sin un camino directo que lo comunicara con las tres divisiones que le acompañarían en el ataque. Las órdenes recibidas indicaban que debía avanzar hacia Hundley’s Corner y de allí continuar por los caminos de Pole Green Church y Shady Grove Church, cuando en realidad Lee había ordenado que tomase Old Church Road que le llevaría directamente al flanco derecho del V Cuerpo de Porter.

A.P Hill mientras seguía con sus asaltos frontales ahora con las Divisiones de James Longstreet y D.H Hill a sus espaldas, a pesar de que Lee había recibido informes del fracaso del ataque y había ordenado que se detuviesen las acciones.

Al caer la noche McClellan ordenó al V Cuerpo que se replegase tras Boatswain’s Swamp, a unas 5 millas al Este para contrarrestar la amenaza de que Stonewall Jackson le flanquease. Ahora la principal amenaza debido a la concentración de fuerzas confederadas era que podían atacar su principal ruta de suministros, la línea Richmond&York River Railroad, así que también decidió que su base de aprovisionamiento se trasladase al Sur, al río James. Esta decisión se puede considerar precipitada pues suponía prescindir de una línea férrea lo cual además de tener que trasladar todos los suministros almacenados implicaba que ahora los envíos hasta el frente disminuirían y quizás el sitio sobre Richmond no podría llevarse a cabo. La decisión de McClellan de nuevo se basaba en los erróneos informes que recibía sobre la fuerza real de los confederados y que con las Divisiones de Huger y Magruder que continuamente realizaban escaramuzas le hizo pensar que claramente le sobrepasaban en número.

Esta “Batalla de Beaver Dam Creek”, “de Mechanicsville” o “de Ellerson’s Mill” había resultado una clara victoria táctica para la Unión y en la que el Ejército del Norte de Virginia no había logrado ni uno solo de sus objetivos fijados por su General. De los al menos 60.000 hombres que deberían haber intervenido sólo una escasa cuarta parte, cinco brigadas, habían participado. Los confederados se habían dejado en sus inútiles asaltos 1484 bajas frente a las escasas 361 (49 muertos, 207 heridos y 105 desaparecidos) del V Cuerpo de Porter. Pero al mismo tiempo mostró las bazas de que disponía cada contendiente. Los confederados tenían un planteamiento estratégico efectivo y lo aplicaban con energía frente a un enemigo desorientado por la debilidad de su mando.

 

¿Pero qué había pasado con Jackson? ¿No se suponía que él era quien debía iniciar el ataque? ¿Acaso no se había confiado en el exitoso general de la campaña del Shenandoah para dirigir el asalto? Así debería haber sido, pero la concatenación de pequeños detalles había arruinado el plan de Robert E. Lee.

El principio de la lista de detalles que había llevado el ataque al fracaso era que Robert Lee no había podido acometer la tan comentada en multitud de publicaciones reorganización del Ejército del Norte de Virginia. Si repasamos el Orden de Batalla arriba indicado veremos que sí que se habían reunido todas las unidades disponibles, incluso habían llegado refuerzos desde Georgia y las Carolinas, pero seguía habiendo multitud de unidades sin una clara cadena de mando lo cual provocó de nuevo una mala línea de comunicación. En esto Lee tendría parte de culpa pues él no era dado a dar órdenes concisas y en las de este día tampoco sus receptores las habían sabido ni interpretar ni ejecutar.

Pero claramente quien aparecía a los ojos de todos como el principal causante del fracaso era el Mayor General Thomas J. “Stonewall” Jackson, el héroe del Shenandoah. ¿Qué había pasado? Pues para tener una visión total debemos recordar precisamente la Campaña del Shenandoah. Si recordamos Jackson y sus hombres habían realizado una gran campaña en la que habían combatido en siete ocasiones en los tres meses de campaña. Además esta campaña se había ganado especialmente gracias a los más de 1.000 kilómetros recorridos en 48 días de marcha, a los que había que añadir los realizados en su marcha hasta Richmond. Pero a estos kilómetros hubo otros que aunque aparentemente escasos resultaron decisivos. Estos kilómetros son los que recorrió Jackson en la noche del 25 al 26 de Junio, cuando se empecinó en reunirse con Lee en su cuartel general en vez de esperar a recibir las últimas órdenes y descansar. Y si recordamos Thomas Jackson parece ser que padecía el Síndrome de Asperger o al menos era capaz de llevar su cuerpo hasta el límite de quedarse dormido incluso comiendo. Y el 26 de Junio cuando debía de haber estado en plenas facultades resultó que tanto el Comandante como sus tropas estaban tan agotados que en levantar el campamento y estar listos para revista tardaron cuatro horas. Esta sería la primera ocasión en que Jackson se mostraría “ausente” pero aún quedaban más ocasiones.

Además de la deplorable actuación de Jackson, por la que Lee se sentía “profundamente y amargamente decepcionado”, también había habido errores desde la redacción de las órdenes por el personal del Cuartel General, errores en el cumplimiento de las mismas y errores en mantener una comunicación fluida entre sus subordinados y el Comandante en Jefe. Así que podemos descartar esa tan comentada reorganización del Ejército del Norte de Virginia, pues además de no haber tiempo por mucha pausa que hubiese concedido McClellan, tampoco Robert Lee tenía aún ni la autoridad suficiente ni la información suficiente para acometer dicha reorganización, la cual era imposible realizarla en tres semanas.

Con esta situación del Ejército del Norte de Virginia su General Robert E. Lee no tenía más remedio que continuar adelante sin detenerse. Aún el Ejército del Potomac se encontraba a escasas 7 millas de Richmond concentrado con cuatro Cuerpos al sur del río Chickahominy y si se decidía a lanzar un ataque sobre la capital confederada había probabilidades de que fuese exitoso. El ejército confederado había desplazado su grueso al Norte del río y como defensa inmediata a la Confederación sólo le quedaban las Divisiones de John B. Magruder y Benjamin Huger, unos escasos 20.000 hombres frente a los más de 60.000 de McClellan.

Y puesto que la Batalla de Beaver Dam Creek había resultado un fiasco estas horas de pausa concedidas por el caer de la noche resultaban cruciales. Robert Lee sabía que si McClellan se decidía a atacar al sur del río no tendría más remedio que realizar una marcha forzada siempre y cuando no llegase demasiado tarde antes de que cayese su flanco sur. Así que no le quedaba más remedio que continuar con su plan empleando los medios a su alcance e intentar solventar los errores cometidos según se desarrollasen los acontecimientos.

La mejor ayuda para Robert Lee la recibió precisamente de quien era en ese momento su principal adversario. George B. McClellan había decidido durante la tarde-noche que con Thomas Jackson tan al norte del V Cuerpo el flanco de este estaba seriamente amenazado y esta amenaza se ampliaba hasta su principal ruta de suministros en White House sobre el río Pamunkey. Así que ordenó al V Cuerpo de Fitz J. Porter que se replegase para tomar distancia con los confederados al tiempo que todo el material del ejército era trasladado hasta Harrison’s Landing en el río James. Esto significaba renunciar a la línea férrea y pasar a depender del suministro mediante carros, lo cual afectaría significativamente al abastecimiento de su artillería de asedio y por tanto a su capacidad para imponer un asedio sobre Richmond.

Muchos de los comandantes de cuerpo unionistas seguían opinando que se debía realizar un ataque directo sobre la capital confederada, pero McClellan seguía dando credibilidad a los informes que recibía por parte de los hombres de la Agencia Pinkerton y que mantenían que en torno a Richmond había cerca de 200.000 confederados. Además la División de Magruder seguía con el mismo truco que llevaba empleando desde que los unionistas desembarcaron en la Península, realizando continuos movimientos de tropas provocando el mayor ruido posible. Incluso se emplearon esclavos con tambores para simular que había columnas enteras en marcha. Y para llamar aún más la atención sobre las líneas confederadas se había visto un llamativo globo aerostático realizado con telas de seda de diferentes colores. Este globo más apropiado para un circo que para una batalla pertenecía al Capitán Langdon Cheves que lo había realizado con las telas que había podido encontrar en Charleston y Savannah. Este globo reafirmó a McClellan en la idea de que los confederados estaban realizando una inspección del frente en el que a continuación realizarían un ataque.

MG “Prince” John B. Magruder, CSA

Quien provocaba esta idea en McClellan era John Bankhead Magruder quien montó una brillante operación de engaño al sudoeste del Chickahominy. Magruder que era un hombre alto y de elegante bigote, un tanto exhibicionista, y que de joven había actuado como actor aficionado. Al igual que Stuart también adoraba los sombreros emplumados y las capas con forro de terciopelo rojo y, yendo más allá incluso, se había confeccionado y usaba el bicornio del uniforme de gala, caso casi único en el Ejército Confederado. Pero sus dotes histriónicas ya habían hecho un buen servicio a los suyos en Yorktown, donde había fingido continuos relevos y movimientos de tropas haciendo subir y bajar una y otra vez unos cuantos regimientos y baterías. Estas actuaciones habían convencido a McClellan de que su fuerza era al menos cinco veces superior a la real.

Cuando amaneció a la mañana siguiente, 27 de Junio de 1862, de nuevo las tropas bajo el mando del Mayor General Magruder comenzaron con su ritual de marchas, ruidos y escaramuzas, debían seguir manteniendo la atención de los unionistas al sur del Chickahominy. En ese mismo momento el V Cuerpo de Porter se había puesto en marcha cumpliendo las órdenes recibidas de replegarse hasta una nueva posición que protegiese la base de suministros. Esta nueva posición sería en una meseta situada tras el pantano Boatswain’s Swamp, justo al sudeste del molino Gaine’s Mill. La posición era excelente para situar a las Divisiones de los Brigadieres George W. Morell y George Sykes de izquierda a derecha; la División de George A. McCall había tenido importantes bajas en la retirada pues las avanzadillas confederadas les iban pisando los talones, así que fue desplegada en reserva. Morell contaba con las Brigadas de Butterfield, Griffin y Martindale, ya fogueadas en Hannover Court House. Sykes tenía dos brigadas de regulares y una de zuavos, las tres mandadas por oficiales de escala activa, y más experimentados que los mandos de voluntarios además del regimiento 1º de Sharpshooters de Hiram Berdan. McCall mandaba la División de Reserva de Pennsylvania, con las Brigadas de Truman Seymour, John F. Reynolds y George G. Meade, la cual era un caso especial. Provenía del exceso de voluntarios que se presentó en aquel Estado al pedirle el Gobierno la aportación de sus primeros regimientos. Así en vez de licenciar los sobrantes, como hacían los otros Estados, Pennsylvania formó con ellos dos grandes unidades estatales, la Brigada de Reserva y la División de Reserva.

También la División del Brigadier Henry W. Slocum que pertenecía al IV Cuerpo de Franklin fue designada como reserva, pero permaneció en principio al sur del río, pues McClellan seguía esperando un ataque proveniente de Richmond. Esta posición era menos defendible que la del día anterior, cuando habían logrado por poco rechazar los ataques confederados, pero cruzar un pantano también es un gran obstáculo para un ejército y las tierras de cultivo que había delante proporcionaban un excelente campo de tiro. Fitz John Porter estaba decidido a resistir con su V Cuerpo.

En frente muchas de las unidades confederadas frente a ellos eran ya, o iban a serlo en breve, conocidas por su bravura pero en su mayoría tenían poca experiencia en marchas de combate y coordinación, sobre todo en niveles superiores al de brigada. Las excepciones eran la División de Longstreet y las dos veteranas del Valle Shenandoah que Jackson tenía bajo su mando. Por eso Lee trató de convertirlas sobre la marcha repitiendo varias veces un esquema que consistía en fijar al enemigo en un flanco mientras el resto del ejército maniobraba y lo flanqueaba por el otro flanco, pero si algo fallaba la fuerza principal se veía obligada a llevar el peso del combate mediante ataques frontales, que resultan en la solución táctica más costosa.

El plan de ataque ideado por Robert Lee era prácticamente un calco del empleado el día anterior. Estaba decidido a aprovechar esta oportunidad de poder destruir todo un cuerpo de ejército federal y no quería perderla. Su primera actuación al mando del ejército había logrado arrebatar la iniciativa al enemigo, ahora tocaba lograr la victoria. Las divisiones de A.P Hill y Longstreet presionarían directamente a los unionistas de Porter, mientras Stonewall Jackson que estaría apoyado por D.H Hill buscarían y atacarían el flanco derecho y la retaguardia de los federales. La decisión estaba tomada y 57.000 confederados recibieron orden de ponerse en marcha, este sería el mayor ataque confederado de toda la guerra. Esta vez Robert Lee falló en sus apreciaciones para situar la posición de Porter al que suponía posicionado en Powhite Creek, por lo que indicó a Jackson que marchase hasta Old Cold Harbor en donde giraría hacia el sur y flanquearía a los unionistas, pero Porter se encontraba realmente más hacia el este.

Para el mediodía de este 27 de Julio de 1862 los primeros disparos comenzaron de nuevo donde nadie se esperaba, pues implicaban a los hombres de D.H Hill quien se había encontrado con los yankees mientras aún estaba marchando para unirse a Jackson. Cuando sus dos brigadas que marchaban en cabeza fueron detenidas por el intenso fuego de fusilería de los unionistas desplegó a la batería Jeff Davis de Alabama, pero la respuesta de George Sykes fue contundente, dos baterías de seis cañones manejadas por artilleros del Ejército Regular. Esta fuerte resistencia cuando se suponía que el V Cuerpo debería retirarse hizo pensar a D.H Hill que no se estaba enfrentando al flanco derecho sino a su centro, por lo que decidió mantener el frente y esperar la llegada de Jackson. Un detalle destacable de esta acción es que de nuevo la espesa arboleda había neutralizado los ruidos del combate y Robert Lee permanecía ajeno a todo en su Cuartel General en una casa llamada “Selwyn”.

Mientras todo esto estaba ocurriendo al este, la División de A.P Hill que había estado marchando desde primera hora de la mañana cruzó el Beaver Dam Creek en donde cruzaron disparos con los rezagados unionistas, llegando a un lugar llamado Gaines’s Mill casi al mismo tiempo que D.H Hill se topaba con los federales. El despliegue fue rápido con la Brigada de Maxcy Gregg en cabeza, que se enfrentó a los tiradores selectos de verde uniforme del 1º de Sharpshooters del Coronel Hiram Berdam y al 9º de Massachusetts. En pocos minutos el combate se fue intensificando con los hombres de Porter que se encontraban desplegados a lo largo del Boatswaim’s Creek y el pantanoso terreno estaba dificultando mucho el ataque confederado. Esta situación quedó patente cuando las Brigadas de los Brigadieres Gregg, Dorsey Pender, Joseph R. Anderson y Lawrence O’Bryan Branch empezaron a quedar atascadas en su avance, protagonizando encarnizados enfrentamientos como cuando el 1º de South Carolina atacó contra un batería apoyada por los zuavos del 5º de New York y sufrieron un 57% de bajas (76 muertos, 221 heridos y 58 desaparecidos), siendo el mayor porcentaje de bajas sufrido por un regimiento confederado en un solo día.

Así que llegamos a un punto en donde una parte del V Cuerpo yankee está en retirada otra parte toma posiciones sólidas y se dispone a defenderse apoyado por un excelente posicionamiento de sus baterías, es aquí donde A.P Hill se salta totalmente las órdenes recibidas de “perseguir al enemigo que escape” y en cambio realiza continuos ataques a las posiciones fuertes de los federales. Esta decisión supuso sumar otras 2.000 bajas a su “Ligth Division” que sumadas a las del día anterior dejó su unidad con un 25% menos de hombres. Por parte federal Porter telegrafió a McClellan a su cuartel general informándole que los confederados habían comenzado a retirarse y solicitando que le fuese enviado como refuerzo unidades del VI Cuerpo de Franklin que sólo necesitaban cruzar el río por el Puente Duane y estaría directamente sobre el flanco confederado. La respuesta de McCellan fue: “Si el enemigo se retira y usted es un chasseur, a ellos”, pero la situación se tornó en un momento cuando Franklin informó que había destruido el puente en previsión de un posible ataque confederado, al mismo tiempo el Brigadier Sumner del II Cuerpo informaba de actividad enemiga en su sector.

De nuevo McClellan quedó paralizado ante la situación que tenía ante él. El V Cuerpo estaba siendo atacado y los dos cuerpos más próximos informaban que no tenían forma inmediata de desplegarse en su apoyo, aunque los informes recibidos por parte de Porter anunciaban que los confederados estaban siendo contenidos. Pero McClellan no esperó ni un informe más, al instante ordenó al personal del cuartel general que hicieran los preparativos para retirarse de su posición. En el otro lado de la batalla el General Lee se dispuso activamente a reunir a cuantos soldados desperdigados aparecían por las inmediaciones para reunirlos en un frente y preparar un próximo asalto. En esos momentos Longstreet hizo su aparición en el flanco derecho de A.P Hill pero ante la vista del terreno que tenía por delante para el asalto planteó que la mejor opción era esperar a que Jackson apareciese por el flanco izquierdo.

Pero otro día más Jackson no aparecía. Por lo visto el guía que le habían enviado había entendido mal lo que Jackson quería hacer y le había conducido por un camino erróneo, lo cual supuso realizar una contramarcha de una hora para regresar al camino del Old Cold Harbor. Y una vez en el camino correcto se encontraron que este estaba repetidamente lleno de árboles talados y pequeños grupos de tiradores yankees que obstaculizaron en gran medida su avance. Para cuando los primeros hombres de Jackson hicieron acto de presencia, siendo estos de la División de Richard Ewell, recibieron orden del asistente de Lee, Walter Taylor, de dirigirse inmediatamente al frente para entrar en acción.

Se pensaba en el lado confederado que Porter seguramente estaría preparando un contraataque y este sería seguramente contra la castigada División Ligera de A.P Hill. La opción que se adoptó fue que Longstreet realizaría un ataque de diversión para que se mantuviesen las líneas de ambos ejércitos, mientras tanto Jackson tendría tiempo para presentarse con todos sus hombres en la batalla y realizar el tan planificado ataque por el norte. Así que Longstreet llamó al Brigadier George E. Pickett y le ordenó realizar un asalto directo sobre los federales. El asalto fue un fracaso y tras sufrir cuantiosas bajas, el propio Pickett resultó herido en el hombro, tuvieron que retirarse a sus posiciones iniciales. Al tiempo que Ewell siguiendo las instrucciones de Lee ordenó avanzar a las brigadas de Gregg y Branch sin esperar al resto de la División, eran las 3:30 de la tarde, también los louisianos dirigidos por el Coronel Isaac Seymour pues el Mayor General Richard Taylor estaba de baja, fueron en cabeza del ataque. Pero Seymour no tenía la experiencia necesaria para un asalto de esta envergadura y pronto la confusión hizo mella al cruzar la arboleda y los pantanos de Boatswain’s Swamp, esta se acrecentó cuando Seymour cayó de un balazo. Aunque al instante el Mayor Roberdeau Wheat de los Tigres de Louisiana tomó el mando, en cuanto se puso al frente de la brigada fue cayó de pleno con una bala en su cabeza. Esto supuso el desconcierto total en toda la Brigada de Louisiana que se retiró del asalto. Así que Ewell se encontró dirigiendo un asalto contra las fuertes posiciones federales con sólo dos regimientos de la Brigada de Trimble, pero que sin lograr cruzar el pantano sufrieron un 20% de bajas.

Por su parte Fitz J. Porter comenzaba a reforzar sus líneas con los hombres que iban llegando de la División de Slocum, con las Brigadas de Andrew Porter, John Newton y Henry W. Barry, logrando así cubrir los huecos que se habían formado en ellas. Pero estos refuerzos eran insuficientes y mucho más para pensar siquiera en realizar un contraataque, idea que McClellan había desechado por completo a pesar de las peticiones de Porter de más refuerzos, pues cuando había consultado con los comandantes de cuerpo que se encontraban al sur del Chickahominy estos habían contestado que no podían prescindir de ninguna unidad. Como único gesto de autoridad al mando se limitó a ordenar al Brigadier Sumner del II Cuerpo que enviase dos brigadas a cruzar el río en apoyo de Porter, aunque este apoyo no iba a poder completarse hasta por lo menos tres horas más tarde debido a la distancia que debían recorrer.

Al tiempo que todo esto sucedía por fin Stonewall Jackson había acto de presencia en el campo de batalla cuando llegó a Old Cold Harbor y se dispuso a desplegar a sus hombres junto a los de D.H Hill tras recibir informes por parte de Lee de la situación de la batalla. Pero el cuartel de Jackson no funcionaba como era debido, las órdenes se redactaban mal, nadie sabía de la situación real de las unidades, un caos. Y encima el propio Jackson se limitó a cabalgar de un lado para otro sin tener una idea clara en mente de lo que debía hacer. No fue hasta que el Mayor Robert L. Dabney, capellán del ejército, decidió asumir la responsabilidad de organizar aquel desastre localizando y redactando nuevas órdenes para las Divisiones de Whiting y Winder, pero este trabajo supuso otra hora más de retraso.

Lee y Jackson se reunieron en Telegraph Road y decidieron que debían realizar un nuevo asalto esta vez sobre toda la línea yankee. Eran las 7 de la tarde cuando 16 brigadas compuestas de 32.100 hombres, el mayor carga de toda la guerra, asaltaban las posiciones de los 34.000 hombres que Fitz John Porter tenía desplegados. Los yankees disponían de la ventaja del terreno y la superioridad de su artillería, los confederados contaban solamente con su espíritu de lucha.

El ataque comenzó de forma impresionante, un frente continuo de más de 2 millas avanzando simultáneamente, pero pronto la línea confederada comenzó a desordenarse. En la izquierda los hombres de D.H Hill se toparon con los regulares federales de Sykes junto a McGeehee House; en el centro los georgianos del Brigadier Alexander R. Lawton peleaban en su primera batalla y avanzaban gracias al empuje de la Brigada “Stonewall” junto con las de Elzey y Trimble, todas ellas con su experiencia en el Shenandoah; y a la derecha se encontraba el peor terreno para un asalto con un terreno totalmente despejado de campos de trigo que llevaba a los pantanos y tras ellos dos líneas defensivas en un terreno elevado, en palabras de Longstreeet: “Esa era, de hecho, la posición que el enemigo deseaba que nosotros atacásemos”.

Con las últimas luces de la tarde el éxito comenzaba a asomarse hacia el lado confederado, los hombres de Whiting abrieron brecha junto a los hombres de Longstreet cuando el Brigadier John Bell Hood lanzó a sus hombres del 4º de Texas en una carrera desenfrenada que avanzando rápidamente comenzaron a romper la línea federal y se apoderaron de una batería. La Brigada de Pickett también logró en este segundo asalto abrir brecha y ante la imposibilidad de los unionistas para reforzar esos puntos poco a poco toda la línea se fue deshaciendo como un castillo de naipes. Rota la línea unionista en tres puntos Fitz John Porter trató de organizar una retirada, pero la situación estaba descontrolada. Incluso las avanzadillas de Longstreet estuvieron cerca de tomar su puesto de mando.

Los regulares unionistas de Sykes iniciaron una retirada ordenada hacia el Grapevine Bridge, pero el resto de la línea retrocedía en una alocada huida. En ese momento aparecieron las dos brigadas enviadas por McClellan como refuerzo, eran las Brigadas de Thomas F. Meagher y William H. French del II Cuerpo, que tuvieron que limitarse a formar una línea de retaguardia. Una acción desesperada fue la protagonizada por un batallón del 5º de Caballería bajo el mando del Capitán Charles J. Whiting que lanzó un carga contra la Brigada de Texas para terminar rindiéndose tras sufrir elevadas bajas.

Con la llegada de la noche llegó un poco de calma pero la situación para los unionistas era desesperada y a las 4 de la mañana del 28 de junio, Porter ordenó cruzar el Chickahominy y quemar los puentes, con lo que finalizaba la batalla.

Esta batalla conocida como “Batalla de Gaines’s Mill”, “1ª de Cold Harbor” o “del Chickahominy” era la tercera batalla de esta serie de batallas englobadas en las batallas de los Siete Días y que resolvía la decisión del nuevo Comandante en Jefe del Ejército del Norte de Virginia, General Robert E. Lee. La batalla del día anterior había sido una batalla inconclusa, en cambio esta consecución del ataque al flanco derecho unionista que había quedado aislado al norte del río y supuso la primera victoria táctica del nuevo comandante. Había comprometido todos los medios disponibles por los confederados, este ataque integraba nada menos que casi 57.000 hombres lo que le convierte en el ataque más grande de toda la guerra.

Los confederados sufrieron 7.993 bajas, con 1.483 muertos, 6.402 heridos y 108 desaparecidos; por parte de los unionistas hubo 6.837 bajas, con 894 muertos, 3.107 heridos y 2.836 desaparecidos. Además de 22 cañones (20 capturados y 2 perdidos al cruzar el río) y la captura del Brigadier John F. Reynolds y la baja por herida de George G. Meade y W.W Burns. De nuevo la noche había llevado la calma al campo de batalla, pero los cuarteles generales ebullían de actividad realizando nuevos planes de acción y las agujas del reloj seguían avanzando hacia el amanecer de un nuevo día.

 

Por parte de los unionistas el día había sido un desastre aunque tampoco de una gran magnitud, ya el día anterior en Beaver Dam Creek se había confirmado que la posición del V Cuerpo de Fitz J. Porter aislado al norte del río Chickahominy era una temeridad. Especialmente desde que se sabía de la llegada a la zona de la División de Stonewall Jackson y cuando el esperado refuerzo que sería el I Cuerpo de McDowell permanecía en Fredericksburg. Esta derrota acobardó plenamente a McClellan, que si bien ya tenía pensado cambiar su base de suministros hacia el río James tras el raid protagonizado por el confederado Stuart, esta batalla le convenció de cancelar directamente toda la campaña y ordenar un repliegue general hacia el río James abandonando toda intención de seguir avanzando hacia Richmond. Esto era dar directamente la victoria de toda la campaña a la Confederación pues marcaba el principio de la salvación de su capital.

Del lado confederado la sensación no era tan clara entre los mandos militares con Robert E. Lee a la cabeza. Solamente la implicación de 57.000 hombres en un ataque casi a cara o cruz nos muestra la preocupación que había entre sus filas. Y a pesar de haber sufrido el día anterior lo que suponía realizar un asalto a una posición defensiva había optado por repetirla incluso con una mayor envergadura. Pero el repetir una misma acción no es garantía de que a la segunda salga mejor, pues de nuevo los confederados habían atacado de forma totalmente descoordinada, lo que supuso un elevado número de bajas. De nuevo Jackson había llegado tarde y ese retraso había supuesto la llegada de los refuerzos justos para que los unionistas bendecidos por la llegada de la noche tuviesen la cobertura justa para cruzar el río con alguna tranquilidad. En palabras del más destacado oficial de artillería confederado, Edward Porter Alexander, se resume el sentimiento en el cuartel general confederado: “Con Jackson atacando en cuanto hubiese llegado, o durante el ataque de A.P Hill, nosotros hubiésemos logrado una victoria relativamente fácil, y habríamos capturado a la mayor parte del mando de Porter”. Claramente si Jackson hubiese realizado la marcha planificada y su personal de mando hubiese realizado un correcto trabajo los confederados hubiesen disfrutado de al menos cuatro horas más de luz que podría haber significado el fin del V Cuerpo de Fitz John Porter y un golpe muy duro para el Ejército del Potomac de George B. McClellan.

Pero la batalla del 27 de junio no se había peleado sólo en Gaines’s Mill, pues una tarea muy importante fue la realizada por la División de Magruder con sus ruidosas marchas y las continuas escaramuzas que había realizado al sur del Chickahominy. Esos “picotazos” eran los que habían mantenido paralizado a todo el grueso del Ejército del Potomac y había provocado que los diferentes comandantes de cuerpo de McClellan se hubiesen mostrado muy reacios a ceder ninguna unidad para reforzar a al V Cuerpo de Porter. Por lo que incluso cuando aún Porter seguía combatiendo contra el masivo ataque confederado, McClellan ordenó el repliegue general de todo el ejército hacia Harrison’s Landing en el río James. Esta orden es la que nadie se explica pues los unionistas a esas horas seguían aguantando y aún disponía de nada menos que cuatro cuerpos más perfectamente completados y descansados. Además al fin se estaba terminando de reorganizar al unionista Ejército de Virginia junto a Fredericksburg y su primera orden era dirigirse hacia la Península para integrarse en el Ejército del Potomac. La explicación a esta decisión personal de McClellan sólo se puede entender porque estaba siendo superado por el miedo, como refleja el telegrama que envió esa noche al Secretario de Guerra Stanton:

“Si salvo ahora a este Ejército le digo claramente que no le debo las gracias a usted ni a ninguna otra persona en Washington. Usted ha hecho todo lo posible para sacrificar a este Ejército”

Curiosamente el Departamento de Telégrafos Militar omitió esta última frase al remitir la copia al Secretario.

A continuación y aún con el V Cuerpo librando los últimos combates de la batalla, McClellan ordenaba movilizar a los diferentes cuerpos del ejército. El primer destinatario sería el IV Cuerpo de Keyes que debía desplazarse hacia el oeste de Glendale y cubrir la retaguardia de todo el ejército en cuanto Porter y su V Cuerpo hubiese logrado cruzar el Chickahominy y que debía ocupar las posiciones altas en Malvern Hill en donde tomaría posiciones defensivas. El resto de las órdenes se limitaron a unas escuetas directrices de que el destino era retirarse hacia el río James, pero omitiendo que rutas debían seguir, cuál sería la cadena de mando en caso de su ausencia, …. ; y a continuación ordenaba levantar el Cuartel General y dirigirse directamente hasta Harrison Landing. Esto se producía en la noche del miércoles y durante el resto de la semana McClellan literalmente dejó al ejército a su suerte. Esta ausencia del Comandante en Jefe junto con la recepción de la orden de retirada a pesar de su potencial y sin haber sufrido una derrota clara hizo que la desmoralización se adueñara de los unionistas que no lograban comprender que estaba pasando.

Durante esa noche cuando Robert Lee comenzaba a analizar los sucesos acontecidos y planificaba los pasos a seguir llegaban los informes de la caballería de Stuart que indicaban que los federales estaban en marcha y abandonaban sus fuertes posiciones defensivas en torno a la línea del ferrocarril Richmond&York River. Pero la información que hizo a Lee convencerse de que los unionistas se estaban retirando fue que su principal base de suministros y el cuartel general en White House también se estaban abandonando en dirección al río James. Robert Lee siempre había contado entre sus planes que en caso de un repliegue por parte de la Unión este se produciría en dirección norte hacia el río York y en base a esa lógica había desplegado su ejército en los días anteriores. Puesto que esa retirada de los federales hacia el sur le otorgaba un margen de tiempo decidió dar un ligero descanso a sus tropas mientras se confirmaban las informaciones.

Amanecía así el jueves 28 de junio de 1862 con el Ejército del Potomac en retirada hacia el río James como demostraban las densas nubes de polvo que se veían a lo lejos. Quienes más prestaban atención a estas polvaredas eran los diferentes grupos de jinetes que Stuart había desplegado en busca de confirmar a Robert Lee de la dirección y en qué cantidad de hombres los unionistas se estaban moviendo. Esa mañana los jinetes de Stuart llegaban a White House Landing y aunque el Mayor Rufus Ingalls había llevado con mano experta su evacuación, el material que mueve un ejército en campaña es ingente, los confederados quedaron maravillados de lo que se encontraron. Pese a que Ingalls pensaba que sólo había dejado minucias, abundaba el whiskey, cerdo salado, carros y armas a medio arreglar, además de material muy preciado para el Sur como fraguas, tornos, herramientas, heno y mil provisiones más. Para confirmar los informes que iban llegando Lee ordenó al Brigadier John B. Magruder que realizara un reconocimiento con sus hombres situados al sur del Chickahominy y este en seguida se puso en marcha.

Ya el día anterior mientras se libraba la Batalla de Gaines’s Mill, Magruder había ordenado al Brigadier Robert A. Toombs que con su brigada de georgianos hicieran sentir su presencia a los unionistas. Así que al tiempo que se producía el asalto confederado más al norte, Toombs lanzó un incisivo ataque cuando la noche empezaba a caer. Su objetivo era la División de William “Baldy” Smith del IV Cuerpo y que estaba posicionada junto a Old Tavern en la granja de Garnett. El ataque fue rápidamente rechazado por la Brigada de Winfield Hancock tras causar 271 bajas a los georgianos, pero lo cierto es que McClellan había recibido el informe de un ataque confederado también al sur del Chickahominy.

Así que ahora de nuevo Magruder ordenó a Toombs que realizase un ataque similar al del día anterior y en el mismo punto. Esta vez el asalto iría encabezado por dos regimientos de la Brigada de George T. Anderson, en concreto el 7º y 8º de Georgia, pero un decidido contraataque realizado por el 43º y 49º de New York les hizo dejar en el campo de batalla, que esta vez era en la granja de Gouldin, 156 hombres más.

Estas acciones del 27 y 28 de junio se conocen como la “Batalla de Garnett’s y Golding’s Farm”, aunque no pasaron de ser unas escaramuzas un poco serias. La Unión sumó 189 bajas por las 438 de los confederados, pero el objetivo que perseguía Lee se había cumplido a la perfección. 

Estas escaramuzas y encima en el mismo punto y en días consecutivos convencieron aún más a McClellan de que los confederados superaban con creces los números de su ejército y que o salía de su posición o sería atrapado en ambas orillas del Chickahominy. Lo cierto es que se puede asegurar que George B. McClellan tenía que estar aterrorizado, pues recordemos que él ya había ordenado la retirada general la noche anterior y al sur del río estas dos escaramuzas fueron las únicas que se produjeron en estas fechas.

A la mañana siguiente del viernes 29 de junio el Ejército del Norte de Virginia y tras haber disfrutado de un día de relativo descanso se preparó para disponerse a perseguir a los yankees. El objetivo a perseguir era asestar un golpe contundente a un ejército en retirada el cual debido a sus cuantiosos efectivos y desorganización en la cadena de mando lo estaba haciendo francamente lento.

El grueso de las fuerzas de la Unión se estaban concentrando en Savage’s Station y desde ese punto debían comenzar a cruzar los pantanos de White Oak Swamp, lo cual limitaba cuantiosamente las rutas a seguir. Pero el principal de los escollos a solventar era que orden se debía seguir en la retirada, recordemos que McClellan se había puesto en marcha la noche del 27 hacia Malvern Hill y no había redactado orden alguna respecto a itinerarios ni cadena de mando en su ausencia. A este caos provocado por su comandante en jefe, había que sumarle al caos habitual de toda retirada en la que se procede a la destrucción de todos los enseres que un ejército no es capaz de transportar rápidamente y pueda ser de utilidad al enemigo.

Robert Lee rápidamente fue consciente de la oportunidad que tenía por delante y ordenó a su ejército que se pusiese en marcha. La ruta a seguir estaba clara, sólo había que seguir en dirección a las enormes columnas de humo que los incendios del material yankee iban balizando la ruta seguida por estos. Las divisiones de Longstreet y A.P Hill se dirigieron hacia Richmond girando hacia el sudeste en el cruce de caminos de Glendale, la División de Holmes iría directamente al sur hacia Malvern Hill y Magruder debía mantener una presión constante en la retaguardia unionista. Pero faltaba el movimiento clave para atrapar a los federales y este debía realizarlo Jackson y que había recibido el mando de tres divisiones que debían cruzar el Chickahominy y detener a los yankees en Savage’s Station obligándoles a entablar batalla.

Con ambos ejércitos en marcha el sentimiento de los hombres en cada uno de ellos no podía ser más diferente. Mientras los unionistas marchaban cabizbajos pues no comprendían el porqué de su retirada sin haber sido derrotados y teniendo que ver como se destruían valiosas provisiones y se dejaba a los heridos a merced del enemigo; los confederados ya habían olvidado gran parte del cansancio acumulado en las batallas anteriores y a los compañeros muertos. Además a lo lejos veían las columnas de humo que les señalaban el lugar en donde podrían quitarse el temor a perder la guerra que habían sufrido en las semanas anteriores.

Hacia las 9 de la mañana y a unas 2 millas aún de Savage’s Station los georgianos de la Brigada de George T. Anderson se toparon con dos regimientos de Pennsylvania que pertenecían al II Cuerpo de Sumner, entablando un combate durante dos horas que arrojó un saldo de 28 bajas para los confederados por 119 de los unionistas. Al tener noticias Magruder de que se había hecho contacto con el enemigo y bajo los efectos de la morfina pues se encontraba aquejado de una fuerte indigestión, no supo interpretar las noticias recibidas y temiendo ser atacado pidió refuerzos urgentemente a Lee. Este respondió enviando dos brigadas de la División de Benjamin Huger, pero con una condición, si para las dos de la tarde ese ataque temido por Magruder no se había producido esas brigadas regresarían a su unidad de origen.

El plan ideado por Robert Lee era que Magruder estabilizara la retaguardia unionista pero quien debía realizar el ataque eran las tres divisiones de Jackson y por tanto no había la necesidad de reforzar más a Magruder. Se sabía que Jackson necesitaría tiempo para reconstruir los puentes que le permitiesen cruzar el río y que había destruido Porter en la noche del 27, pero ya el retraso se estaba haciendo notorio. Esta vez el fallo se debió a que las órdenes que recibió Jackson del jefe de personal de Lee no especificaban si debía reconstruir los puentes y protegerlos, o si debía sumarse al ataque. Así que decidió que su lugar era proteger los puentes y permanecer al norte del Chickahominy.

De nuevo los planes de Lee se desmoronaban por pequeños detalles de organización e inexperiencia del personal. Pero afortunadamente para los confederados no sólo ellos cometían estos errores de bulto, en Savage’s Station había nada menos que cinco divisiones que pertenecían al II Cuerpo de Sumner, el III de Heintzelman y al IV de Franklin, y como McClellan no había especificado ninguna cadena de mando el caos reinaba entre las unidades unionistas.

La principal ayuda a los confederados llegó por parte de Heintzelman que de motu proprio decidió que Sumner y Franklin eran suficientes para proteger la posición y sin informar a nadie siguió la marcha hacia el sur. Así que ahora aunque Magruder había tenido que dejar regresar a las dos brigadas de refuerzo al menos ahora se encontraba enfrentado a sólo 26.600 unionistas con sus 14.000 hombres. La indecisión de si atacar o esperar a la llegada de Jackson se dilató hasta las 5 de la tarde cuando dispuso que se avanzase tras desplegar la Brigada de Joseph B. Kershaw a la izquierda, la Brigada de Paul J. Semmes en el centro y al Coronel William Barksdale en la derecha al mando de la Brigada de Griffith pero que había muerto horas antes. En esos momentos el unionista Franklin acompañado por Sedgwick y que estaban de reconocimiento vieron cómo se acercaba una brigada y tomándola por unidades del III Cuerpo de Heintzelman a punto estuvieron de ser apresados por los confederados de Kershaw. Este fue el primer aviso de que Heintzelman se había marchado sin decir nada. Sumner que siendo el oficial más antiguo y por tanto asumió el mando de las tropas federales se tomó esta actuación de su colega como una agravio personal.

Savage’s Station, 1862

El ataque de Magruder estuvo apoyado por la primera batería de ferrocarril que se empleó en combate y que era empujada por una locomotora al paso que avanzaba la infantería. Sin embargo a pesar de esta innovación que superaba a la artillería unionista su decisión de no emplear a la totalidad de sus fuerzas no presagiaba un buen resultado. El primer contacto lo protagonizaron los hombres de Kershaw y Semmes contra una de las brigadas de Sedgwick, en concreto contra la de Philadelphia del Brigadier William W. Burns y que había dispuesto una inadecuada línea defensiva para detener el asalto de dos brigadas. Además Sumner que había dispuesto a la artillería al frente logró ralentizar un poco el avance confederado pero dirigía a sus hombres de forma errática sumando los regimientos de refuerzo para la batalla casi por azar sin una adecuada organización de brigada y con excesiva cautela. Al cabo del tiempo en el frente unionista estaba la Brigada de Burns con dos regimientos, el 1º de Minnesota de otra brigada de Sedgwick y un regimiento de cada una de las brigadas de la División de Israel B. Richardson, la paridad en efectivos se había logrado con dos brigadas por cada bando, pero si Magruder era cauteloso en su ataque Sumner lo superó empleando sólo a 10 de los 26 regimientos que tenía en Savage’s Station.

Con la llegada de la oscuridad la lucha se volvió más intensa y la batería de ferrocarril, que se llamaba “Land Merrimack” y que disponía de un cañón Brooke Rifle naval de 32 libras protegido por una casamata de hierro, comenzó a hacer valer su presencia en la batalla y si bien no la decantaba del lado unionista por los números de efectivos la mantenía en tablas. De las luchas más encarnizadas se produjeron a últimas horas de la tarde junto al camino de Williamsburg en donde la Brigada de Vermont mandada por el Coronel William T.H Brooks sufrieron un intenso fuego de fusilería y que les diezmaron en más de 400 bajas, en concreto el 5º de Vermont sufrió 209 de sus 428 integrantes. Cuando cayó la noche se iniciaron unas intensas lluvias que fueron apaciguando los ánimos.

Esta “Batalla de Savage´s Station” dejó un saldo de 473 bajas confederadas frente a 1.038 por parte unionista, a las que habría que añadir 2.500 heridos unionistas que fueron dejados en un hospital de campaña cuando sus compañeros reanudaron la retirada al amparo de la noche.

Stonewall Jackson por fin cruzó los puentes hacia las dos y media de la madrugada del sábado 30 de junio pero ya era demasiado tarde para realizar ningún avance. La mayor parte del Ejército del Potomac ya había logrado cruzar el pantano de White Oak Swamp para el mediodía. Esa noche Robert Lee envió un despacho a Magruder:

“I regret much that you have made so little progress today in the pursuit of the enemy. In order to reap the fruits of our victory that pursuit should be most vigorous. … We must lose no more time or he will escape us entirely.”
“Lamento mucho que usted haya hecho hoy un progreso tan pequeño en la persecución del enemigo. Para lograr los frutos de nuestra victoria la persecución debería ser más vigorosa… No debemos perder más tiempo o se nos escapará completamente

Es curioso este despacho, pues analizando los sucesos vemos que aunque Magruder fue muy cauteloso a la hora de atacar y casi que su principal fallo fue no pedir más refuerzos, lo cierto es que quien falló en principio fue el Jefe de Personal de Lee, el Mayor Walter H. Taylor, al transmitir de forma nada clara las órdenes a Jackson. Aunque en casi todos los libros de este despacho no se hace referencia y se resume diciendo que Lee se reunió con todos los implicados y de forma general mostró su decepción por lo ocurrido al perder tan buena oportunidad.

En el lado de la Unión no hay nada destacable que comentar, recordemos que su General McClellan estaba literalmente “desaparecido”. Así que el enorme Ejército del Potomac era una columna inmensa que para el mediodía del 30 de junio se encontraba con unidades llegando al Harrison’s Landing, en la ribera del río James, con el grueso recién cruzado el pantano White Oak Swamp y con una gran retaguardia que aún estaba llegando a Glendale. Los caminos que no eran muy apropiados para un ejército de esta magnitud estaban atestados y poco faltaba para que se produjese una desbandada.

Así que los informes que la caballería confederada enviaba al Cuartel General de Lee reflejaban que era el momento de realizar operaciones ofensivas y aprovechar la oportunidad. Por tanto el siguiente paso sería presionar a la retaguardia unionista mientras aún cruzaban los pantanos, para este cometido se eligió a Stonewall Jackson tras una reunión que ambos mantuvieron en Savage’s Station, mientras el grueso de las fuerzas confederadas se dirigiría al terreno entre los pantanos y Glendale con 45.000 efectivos. La vanguardia del ataque iría dirigida por la División de Huger a través del camino de Charles City y que estaría apoyado por Longstreet y A.P Hill que discurrían a unas 4 millas de distancia. El cierre de este movimiento envolvente lo realizaría la División de Holmes tomando la posición de Malvern Hill.

De nuevo el plan confederado comenzaba con fallos de principiantes. Huger estaba marchando a través de los bosques al encontrarse numerosos obstáculos en los caminos asignados, en vez de buscar rutas alternativas, al final acabaría perdido. Magruder, seguramente influido por el despacho que recibió de Lee la noche anterior avanzaba sin un objetivo claro y no llegaría a la batalla que se avecinaba hasta la tarde.

Pero centrémonos en Jackson. Era ahora mismo el general del momento en la Confederación, había librado una campaña que sería mítica hasta hoy en día pero llegó tarde a Mechanicsville, se perdió en Gaines’ Mill y volvió a llegar tarde en Savage’s Station. Esta vez las órdenes eran claras pues las recibió personalmente de Robert Lee, presionar a la retaguardia mientras las demás unidades maniobraban para trocear la columna unionista en retirada al río James. Así pues Jackson puso en marcha a sus hombres tomando el camino de White Oak Road pero cargando entre sus filas con los prisioneros capturados el día anterior, muchos de ellos heridos, y gran parte de material capturado. Para cuando llegaron al puente que cruzaba el pantano descubrieron que había sido quemado sólo dos horas antes. Stonewall Jackson llegó al lugar para el mediodía y decidió que mientras reconstruían el puente desplegar a su artillería, mandada por el Coronel Stapleton Crutchfield, en una cresta que tendría en enfilada las posiciones que ocupaba el VI Cuerpo de Franklin y a sólo una distancia de unos 300 metros. A las dos de la tarde del 30 de junio siete baterías integradas de 31 cañones abrieron fuego cogiendo a los unionistas desprevenidos.

Mientras aún se estaba reconstruyendo el puente Jackson ordenó al Coronel Thomas T. Munford y su regimiento, el 2º de Caballería de Virginia, que cruzaran el pantano y capturase los cañones que los unionistas habían abandonado. Pero estos alegaron que el paso era demasiado profundo para cruzar la caballería, la respuesta de Jackson fue cruzar él mismo acompañado por el Mayor General D.H Hill y realizar un reconocimiento. Una vez al otro lado un proyectil de artillería impactó a muy corta distancia de los generales y estos fueron conscientes de que los federales se habían recuperado del susto y estaban reforzando sus posiciones, llegando a la conclusión de que no era un sitio adecuado para cruzar bajo fuego directo de la caballería y no lograrían reconstruir el puente pues los zapadores serían diezmados por los tiradores federales.

La solución a esta situación la encontró el Coronel Munford al localizar un vado a tan sólo 300 metros río abajo, en donde incluso la infantería podría cruzar. Y cuando se dirigieron al lugar el Brigadier Wade Hampton localizó otro punto en donde con un pequeño puente se podría realizar el cruce. Rápidamente los zapadores confederados se pusieron con el puente mientras el otro vado se comenzaba a cruzar, pero Jackson no sabía cómo hacer cruzar a su artillería que seguía empeñada en un duelo con los federales, la decisión de Jackson fue sentarse bajo un roble y dormir durante más de una hora.

Ante la pasividad de Jackson, que se había liado en pequeñas escaramuzas y que no se decidía a cruzar con fuerza, el Brigadier William B. Franklin comenzó a destacar unidades de su VI Cuerpo hacia Glendale que estaba siendo a su vez siendo atacada y se encontraba a tan sólo 3 millas.

Esta “Batalla de White Oak Swamp” no la vamos a considerar más que una escaramuza, en la que los unionistas dejaron cerca de 100 bajas y los confederados sólo 15. Y vamos a concentrarnos mejor en Glendale que era el objetivo determinado por Robert Lee para este día. Y analizaremos la actuación de Jackson en conjunto con los demás protagonistas de la jornada. Aunque podemos analizar la actuación del “Pequeño Napoleón” George B. McClellan el cual a estas horas estaba ya cómodamente descansando, podríamos decir mejor escondido, en la cañonera “USS Galena” en el río James.

Ahora sí, centrémonos en Glendale donde se encontraba casi un tercio del Ejército del Potomac que se retiraba sin organización e incapaz de presentar una apropiada línea defensiva ante un ataque coordinado. Por su parte Robert Lee había puesto en marcha a su Ejército del Norte de Virginia dividido principalmente en tres líneas de marcha, en donde Jackson debía presionar la retaguardia en los pantanos para ralentizar la huida, en el otro extremo Holmes atacaría en Malvern Hill para cerrar el camino hacia el río James, y el ataque principal sería hacia el importante cruce de Caminos que era Glendale.

El ataque sería realizado con 45.000 hombres divididos en tres divisiones, la de Huger que estaba a unas tres millas, con Longstreet y A.P Hill detrás a unas 7 millas. El punto de convergencia de estas unidades debía ser a unas dos millas al sudoeste de Glendale. Pero como indicamos antes al inicio de este 30 de junio Huger más que marchar iba renqueando por el camino de Charles City Road que los hombres del Brigadier Henry W. Slocum se habían encargado de cerrar con árboles talados. Y el Mayor General Benjamin Huger se limitó a ver cómo sus hombres cambiaban sus fusiles por hachas, dedicando horas a despejar un nuevo camino a través de los bosques, esta jornada sería recordada por la División de Huger como la “Batalla de las Hachas”. Esta sería toda la participación de esta unidad en la jornada, pues nadie les ordenó buscar rutas alternativas.

La jornada iba avanzando y ya eran las 2 de la tarde, Robert Lee se había reunido con Longstreet y el Presidente Jefferson Davis a la espera de presenciar el inicio de la batalla, y la presenciaron pero no por parte de Huger que no daba señales de vida, sino por el fuego de artillería pesada yankee que cayó a su lado matando a dos hombres. El Presidente Davis se retiró y Longstreet ordenó un fuego de contrabatería pero que no resultaba eficaz, por lo que se ordenó a la infantería que iniciase el ataque en dirección a Willis Church.

A esas horas sólo había disponibles para el asalto los 20.000 hombres de las Divisiones de Longstreet y A.P Hill, aunque Huger y Jackson se encontraban en un radio de tan sólo tres millas. En frente había cerca de 40.000 unionistas en una línea de cerca de dos millas. El ataque confederado iría encabezado de norte a sur por las Brigadas del Brigadier Cadmus M. Wilcox, el Coronel Micah Jemkins al mando de la Brigada de Anderson y la Brigada del Brigadier James L. Kemper. Pero el movimiento de estas unidades por parte de Longstreet no fue muy eficiente. Los hombres de Kemper avanzaron entre el bosque y se toparon con cinco baterías de la División de George A. McCall, del V Cuerpo, y que disponía de 6.000 hombres de la División de la Reserva de Pennsylvania.

La línea apresurada que había desplegado McCall consistía de derecha a izquierda de las Brigadas de George G. Meade y de Truman Seymour, con la Brigada de John F. Reynolds, que había sido capturado dos días atrás, dirigida por el Coronel Seneca G. Simmons en reserva. Los virginianos de Kemper tuvieron su bautismo de fuego y aunque cargaron muy desordenados el entusiasmo que demostraron les hizo abrirse hueco entre la línea unionista apoyados por los hombres de Jenkins y al cabo de un par de horas se sumaban los de Alabama de Wilcox. Pero los unionistas no dieron tan fácilmente su brazo a torcer y se empeñaron en una lucha cuerpo a cuerpo terrorífica, dominada por las bayonetas y los fusiles empleados como garrotes. El Brigadier Meade fue herido y dos de sus baterías capturadas, incluso McCall terminó apresado por los confederados cuando en su caballo intentaba reordenar sus filas.

En el flanco derecho unionista de la batalla estaba la División del Brigadier Philip Kearny que estaba resistiendo los continuos ataques confederados gracias al refuerzo de la Brigada de Cadwell y dos brigadas de la División de Slocum. En el flanco izquierdo se encontraba la División del Brigadier Joseph Hooker que sufría también repetidos ataques aunque de menor envergadura. La línea unionista fue reforzada por la División de Sedgwick que regresaban del pantano White Oak Swamp y se tuvieron que emplear a fondo para restablecer un poco las posiciones en un contraataque brutal que hizo que la lucha fuese muy encarnizada hasta que cayó la noche hacia las 8:30 de la tarde. Los confederados estaban agotados pues Longstreet había empleado a todas sus unidades disponibles mientras que los unionistas habían desplegado sus refuerzos en pequeñas unidades para ir tapando las brechas en la línea.

Pero no nos olvidemos del Mayor General Theophilus H. Holmes que habíendo realizado la mayor marcha hacia Malvern Hill, pero sus tropas eran novatas, fueron detenidas en el puente Turkey Bridge por el V Cuerpo de Porter apoyado por el cañoneo desde el río de las “USS Galena” y “USS Aroostook”.

Esta “Batalla de Glendale” también conocida como “de Frayser’s Farm” y que se libró el 30 de junio de 1862 suponía el sexto día consecutivo de batalla y dejaba una batalla en tablas. La Unión debía sumar otras 3.797 bajas, con 297 muertos, 1.696 heridos y 1.804 desaparecidos; la Confederación sumaba 3.673, con 638 muertos, 2.814 heridos y 221 desaparecidos. Esta victoria confederada había resultado muy costosa y aunque se capturaron 20 cañones y se había apresado al unionista George McCall y herido a William T.H Brooks, entre los confederados el coste había sido alto. Los Brigadieres Winfield S. Featherson y William D. Pender habían sido heridos y Richard Griffith había muerto, y numerosas brigadas estaban deshechas, la de Wilcox sólo contaba con 815 de sus 1.850 de la mañana y la de Pryor sólo 550 de 1.400 hombres.

El análisis de esta batalla nos lleva a una conclusión principal y esta es que Robert Lee había ideado un plan muy acertado pero de nuevo la ejecución del mismo había sido desastrosa, él mismo había fallado en el control de las unidades al no tener comunicación ni con Jackson ni con Huger. Además a Magruder le envió a apoyar a la División de Holmes en su avance sobre Malvern Hill pero cuando casi había llegado le ordenó regresar para apoyar a Longstreet lo que le tuvo todo el día en marcha y sin entrar en batalla. Stonewall Jackson de nuevo había vuelto a fallar estrepitosamente al quedarse clavado en el cruce de un pantano y después quedándose dormido bajo un árbol. Huger se empecinó en abrir un camino nuevo entre los bosques y acabó totalmente perdido. Estas dos divisiones eran las que debían haber apoyado el asalto confederado en Glendale. Si a esto sumamos que Longstreet empleó sus brigadas de forma escalonada, lo que restaba fuerza al asalto, cometió un fallo que en batallas posteriores no volvería a repetir, aunque a un alto precio había aprendido pues le costó una cuarta parte de su división.

Ciertamente Robert Lee y su Ejército del Norte de Virginia había perdido una gran oportunidad para asestar un golpe muy contundente a la Unión y eso supondría muchas bajas más en el futuro cercano. Como él mismo escribió más tarde: “Podrían los mandos haber cooperado en esta acción, el resultado se hubiese confirmado más desastroso para el enemigo”. Aunque quien mejor resumió la batalla fue el Brigadier Edward Porter Alexander quien escribió años después: “Nunca, antes o después, el destino puso tal premio a nuestro alcance. Esta es mi opinión personal de las dos ocasiones en los cuatro años, cuando nosotros teníamos al alcance unos éxitos militares tan grandes que podríamos haber esperado terminar la guerra con nuestra independencia… La primera fue en Bull Run en Julio de 1861… La segunda oportunidad fue el 30 de Junio de 1862, para mí la mejor de todas

En el lado de la Unión tenemos a McClellan que sin haber participado de manera alguna en los sucesos del día informó al Departamento de Guerra: “Mi ejército se ha comportado a la perfección habiendo hecho todo cuanto los hombres podrían hacer. Si ninguno de nosotros escapa al menos lo habremos hecho en honor del país. Haré todo lo posible para salvar al Ejército”. Este mensaje junto con otro solicitando el envío urgente de 50.000 hombres de refuerzo hizo saltar todas las alarmas en Washington. Los refuerzos no estaban disponibles y además tras seis días de batallas continuas se veía inevitable una última batalla que supusiera el fin de todo el Ejército del Potomac. Y es que McClellan había literalmente abandonado a su ejército y es imposible de encontrar otra explicación que no sea el miedo lo que le hizo dejar sin órdenes a sus hombres. Y mientras estos peleaban en Glendale él pasaba la tarde comiendo con el capitán del barco y realizando un pequeño crucero por el río para cañonear a una columna confederada que se había visto en dirección a Malvern Hill. La explicación que dio McClellan cuando fue preguntado por su desconocimiento de todo lo ocurrido ese día fue que él había ordenado que se dispusiera un puesto de señales entre Malvern Hill y el río y esto no se había cumplido.

Así llegamos a la madrugada del 1 de Julio de 1862. Robert E. Lee era consciente de que este día sería su última oportunidad para asestar un golpe contundente al Ejército del Potomac antes de que se refugiase bajo la potente artillería de los buques de la US Navy que estaban fondeados en el río James.

Robert E. Lee estaba convencido que este día acabaría la Campaña de la Península, durante seis días había conseguido que el Ejército del Potomac perdiese la iniciativa, hasta el punto que su Comandante en Jefe, George B. McClellan, huía el primero del campo de batalla refugiándose en una cañonera en el río James. Ahora era el momento de terminar un trabajo de una ardua semana. Así que decidió lanzar un ataque directo contra las posiciones federales en Malvern Hill, el asalto iría precedido de un ataque artillero que debía debilitar las posiciones del enemigo. Este bombardeo se realizaría por dos grandes baterías posicionadas junto a Carter’s Mill Road de unos 100 cañones y su objetivo sería la posición unionista en Crew House. El ataque comenzaría desde el norte de la colina en Quaker Road con las divisiones de los Mayores Generales “Stonewall” Jackson, Richard S. Ewell, D.H Hill y el Brigadier William H.C Whiting. La División de John B. Magruder avanzaría detrás de la de Jackson pero esperaría a recibir la orden de desplegarse a la derecha o seguir a su predecesora según los acontecimientos. La cola del asalto sería la División de Benjamin Huger que se desplegaría bajo la orden directa de Lee según los acontecimientos. La reserva del ejército serían las divisiones de James Longstreet y A.P Hill que habían sido más castigadas el día anterior posicionadas en Long Bridge Road. Robert Lee tenía a su disposición cerca de unos 71.000 hombres.

En frente se encontraba la colina de Malvern Hill, un promontorio que dominaba toda la zona. En Malvern Hill se habían reunido cerca de 89.000 unionistas que se encontraban a unas dos millas del río James. Mientras se peleaba en Glendale sin ningún avance significativo, el V Cuerpo del Brigadier Fitz John Porter se había encargado de preparar una excelente posición defensiva. Las laderas habían sido limpiadas de obstáculos que dificultasen la observación de un ataque y delante se encontraban uso preciosos campos que podían ser barridos por el fuego de las 37 ó 40 piezas de artillería que se había encargado de emplazar en primera línea el Coronel Henry J. Hunt, como Jefe de Artillería del Ejército del Potomac, aunque había alrededor de unas 250 piezas en la colina. Además contaban con el apoyo de los potentes cañones de las cañoneras “USS Galena”, “USS Jacob Bell” y “USS Aroostook”.

Y en Malvern Hill se encontraba casi todo el Ejército del Potomac, sólo faltaba la División del Brigadier Silas Casey del IV Cuerpo, ahora bajo el mando del Brigadier John J. Peck, que ya se encontraba en Harrison Landing y era el extremo derecho de la línea unionista. Así si vamos hacia la izquierda nos encontramos a continuación a las Divisiones de los Brigadieres John Sedgwick e Israel B. Richarson que pertenecían al II Cuerpo del Brigadier Edwin V. Sumner; más hacia la izquierda estaban las Divisiones de los Brigadieres Joseph Hooker y Philip Kearny del III Cuerpo del Brigadier Samuel P. Heintzelman, el extremo izquierdo y cerrando la línea estaban las Divisiones de los Brigadieres Darius N. Couch, que pertenecía al IV Cuerpo y finalmente la del Brigadier George W. Morell del V Cuerpo del Brigadier Fitz J. Porter. Estas dos últimas divisiones ocupaban el mejor terreno para una acción defensiva. En la primera línea unionista estaban desplegados unos 18.000 hombres y 15.000 más como reserva inmediata.

Lo cierto es que no pintaba nada bien atacar una posición defensiva en un terreno elevado y con una ingente potencia artillera. Malvern Hill es quizás la posición más defendible de toda Virginia central, con un perímetro de alrededor 600 metros de ancho de terreno despejado y en algunas zonas de hasta 1.500 metros. Un asalto directo suponía estar expuesto al menos entre 10 y 15 minutos y en ascensión en un terreno totalmente despejado. Era el sueño de todo artillero ante un ataque de infantería. En la reunión del Cuartel General de Robert Lee sólo D.H Hill expresó su oposición a un ataque directo, pero la decisión por parte de Lee estaba tomada y expresó su opinión de que esta vez no habría maniobra de flanqueo pues estaba convencido de que la moral unionista estaba en las últimas y un último empuje la haría derrumbarse.

En la mañana del 1 de julio el Ejército del Norte de Virginia se puso en marcha hacia la batalla, pero de nuevo los planes de la noche anterior comenzaron a fallar. Pronto el retraso en el horario previsto se hizo evidente debido al mal estado de las rutas a seguir por causa del fango y la ausencia de mapas que indicaran rutas alternativas. Cuando Jackson llegó a una zona pantanosa llamada Western Run ordenó detenerse a sus hombres. Magruder que debía avanzar detrás de él eligió mal la ruta y tomando el camino de Long Bridge Road terminó perdido antes de la batalla en dirección sudoeste. Así que la línea de ataque confederada acabó formada únicamente por la División de Huger con las brigadas de los Brigadieres Ambrose R. Wright y Lewis A. Armistead en la derecha, y la División de D.H Hill con las brigadas del Brigadier John B. Hood y el Coronel Evander McLaw a la izquierda en el camino de Quaker Road.

Era la 1 de la tarde cuando aún se estaba organizando la línea confederada y sólo había dos divisiones en posición esperando el planificado bombardeo artillero cuando de repente los cañones comenzaron a disparar. ¡Pero eran los cañones de la Unión! Y así estuvieron durante hora y media, en la que gracias a su número, potencia y mejor manejo de sus artilleros comenzaron a diezmar las baterías confederadas, que de los 100 cañones que debían participar sólo había 20 posicionados, a unos 1.100 metros de distancia. A pesar de todos estos contratiempos los confederados iniciaron el ataque hacia las 3 y media de la tarde sólo para servir de tiro al plato a la artillería federal, especialmente para los proyectiles de 50 libras que disparaban las cañoneras desde el río.

Hacia las 4 de la tarde Magruder hizo acto de presencia en el campo de batalla y recibió la orden de apoyar a la Brigada de Armistead que parecía que algo progresaba, pero de nuevo el ataque era escaso y mal organizado, de sus seis brigadas sólo logró desplegar a dos. Al mismo tiempo D.H Hill hizo avanzar a toda su división a través de Quaker Road, pero a costa de enormes pérdidas algunas unidades sólo avanzaron unos 200 metros hacia el centro de la línea unionista cuando la noche comenzó a caer. Contra la División de Morell del V Cuerpo se enfrentaron las unidades de D.H Hill, D.R Jones, Lafayette McLaws, Benjamin Huger y J.B Magruder, pero fueron como olas estrellándose contra la rocosa artillería. En el otro extremo de la línea unionista la División de Couch, del IV Cuerpo, para evitar que los confederados se ocultasen de la artillería aprovechando algunas hendiduras del terreno en la ladera de la colina, optó por adelantar a su infantería peleándose a muy corta distancia contra los hombres de Jackson.

El efecto de la artillería unionista entre las filas confederadas fue demoledor, incluso en algunas zonas de la línea los confederados sólo llegaron a acercarse a unos 180 metros, especialmente en la izquierda federal, los rápidos refuerzos disponibles lograron rechazarlos y obligarles a volver a sus posiciones iniciales. Los artilleros unionistas fueron quienes marcaron el ritmo, los confederados no tenían refugio posible e incluso en la vorágine del asalto se produjeron numerosas confusiones al identificar unidades. Esto provocó numerosas bajas debido al “fuego amigo” cuando tras chocarse contra la infantería unionista y huir se chocaban literalmente contra las unidades que avanzaban inmediatamente detrás.

El Brigadier Fitz John Porter escribió posteriormente sobre el ataque confederado:

“As if moved by a reckless disregard of life, equal to that displayed at Gaines Mill, with a determination to capture our army, or destroy it by driving us into the river, regiment after regiment, and brigade after brigade, rushed at our batteries; but the artillery of both Morell and Couch mowed them down with shrapnel, grape, and canister; while our infantry, withholding their fire until the enemy were within short range, scattered the remnants of their columns, somethings following them up and capturing prisoners and colors. As column after column advanced, only to met the same disastrous repulse, the sight became one of the most interesting imaginable. The havoc made by the rapidly bursting shells from guns arranged so as to sweep any position far and near, and in any direction, was fearful to behold.”

“Como si movidos por una indiferencia a la vida, igual que sucedió en Gaines Mill, con la determinación de capturar a nuestro ejército, o destruirlo conduciéndonos al río, regimiento tras regimiento y después brigada tras brigada, se apresuraron hacia nuestras baterías; pero la artillería de Morell y Couch les cortaron con metralla, balas y botes; mientras la infantería, reteniendo su fuego hasta que el enemigo estaba dentro del corto alcance, esparcidos los restos de sus columnas, algunos siguieron y les capturamos prisioneros y colores. Una columna después de la columna avanzada, sólo para cumplir la misma desastrosa repulsión, la vista era una de la más interesante imaginable. Los estragos hechos por los rápidos proyectiles que estallaban de los cañones dispuestos para barrer cualquier posición lejos y cerca y en cualquier dirección, eran temibles de contemplar.”

Periódicamente los unionistas, ya fuesen de infantería o artillería, agotaban su munición pero eran rápidamente reabastecidas, pues si de algo estaban sobrados los federales era de miles de carros de provisiones en un reducido perímetro.

Otro de los testigos de este día fue el Mayor General D.H Hill quien describió la batalla de la siguiente manera:

“I never saw anything more grandly heroic than the advance after sunset of the nine brigades under Magruder’s orders. Unfortunately, they did not move together, and were beaten in detail. As each brigade emerged from the woods, from fifty to one hundred guns opened upon it, tearing great gaps in its ranks; but the heroes rolled on and were shot down by the reserves at the guns, which a few squads reached. Most of them had an open field half a mile wide to cross, under the fire of field-artillery in front, and the fire of the heavy ordnance of the gun-boats in their rear. It was not war – it was murder.”

“Nunca vi nada más grandiosamente heroico que el avance después del atardecer de las nueve brigadas bajo las órdenes de Magruder. Desafortunadamente, ellos no se movieron juntos, y fueron golpeados en detalladamente. Cómo cada brigada surgía de los bosques, de cincuenta a cien cañones abrían sobre ellas, grandes desgarros y boquetes en sus filas; Pero los héroes avanzaron y fueron derribados por las reservas de los cañones, que alcanzaron algunos escuadrones. La mayoría de ellos tenían un campo abierto de una milla y media de ancho a cruzar, bajo el fuego de la artillería en el frente y el fuego de la artillería pesada de las cañoneras en su retaguardia. No era una guerra – fue un asesinato.”

Cuando el sol se ocultó el Brigadier Isaac Trimble, de la División de Ewell, ordenó a su brigada que avanzase pero acto seguido fue detenido por Jackson y tuvieron esta corta pero contundente conversación:

Jackson: ¿Qué va a hacer usted?
Trimble: Voy a tomar esas baterías, señor!
Jackson: Supongo que es mejor que no lo intente. D.H Hill acaba de intentarlo con toda su división y ha sido rechazado.

El último coletazo de esta masacre fue cuando algunos jinetes confederados a las órdenes de Jeb Stuart llegaron a la cima de Evelington Heights, unas alturas que dominaban la ribera del río James. Esta posición convenientemente defendida hubiera convertido la posición unionista insostenible aunque estuviese sometida al fuego naval, pero muy costosa para tomar con la infantería. Pero cuando Stuart ordenó iniciar un bombardeo con su único cañón disponible los federales fueron alertados de su importancia y tomaron la posición imposibilitando que la infantería confederada la dominase.

Así terminaba la “Batalla de Malvern Hill” o “de Poindexter’s Farm” la cual era la sexta batalla que se libraba en una misma semana. Este último combate le había costado a la Confederación 5,650 bajas (869 muertos, 4.241 heridos y 540 desaparecidos) por las 3,007 bajas (314 muertos, 1.875 heridos y 818 desaparecidos) de la Unión y en la que no se había ganado ni un solo metro de terreno.

A pesar de que el Ejército del Potomac había resultado victorioso su Comandante en Jefe no estaba dispuesto a comprobar si los confederados volverían a intentarlo, así que en cuanto se hizo de noche y terminaron los ataques ordenó a Fitz J. Porter que iniciase inmediatamente la retirada hacia Harrison Landing. En donde se había dispuesto un campamento atrincherado cubierto por una amplia línea de cañoneras fondeadas en el río James. El estado de ánimo de George B. McClellan se puede ver claramente en el mensaje que le envió a Porter:

“In case you should find it imposible to move your heavy artillery, you are to spike the guns and destroy the carriages; …Stimulate your men by informing them that reinforcements, etc, have arrived at our new base”

“En el caso de que usted encuentre imposible mover su artillería pesada, usted inutilice los cañones y destruya las cureñas; … Anime a sus hombres informándoles que los refuerzos, etc, han llegado a nuestra nueva base”

El camino de cinco millas que los separaba del nuevo campamento quedó plagado de carros abandonados, miles de mosquetes por el suelo y toda serie de material militar. El Brigadier Hooker comentó que si en ese momento se hubiesen oído simplemente algunos disparos desde el lado confederado todo el ejército hubiese entrado en pánico y corrido como un rebaño de ovejas.

Al amanecer del 2 de julio una intensa lluvia se cernía sobre el campo y Robert Lee ordenó a Longstreet que organizase la persecución del enemigo hacia Harrison Landing, pero sólo avanzó dos millas y ordenó que se dispusieran a acampar. Al día siguiente contramarcharon de regreso a Willis’ Church enredándose las unidades entre la maraña de caminos y pantanos que había en la zona y el 4 de julio aparecía Longstreet en las inmediaciones de Westover, a la derecha del campamento fortificado unionista, sólo para comprobar el buen trabajo que habían realizado los zapadores federales, con abundante artillería y cubiertos por las cañoneras.

Terminaba aquí la Campaña de la Península, la cual había comenzado tres meses atrás y que se esperaba por parte de los unionistas que pusiese a la capital confederada en sus manos y con ella el fin de la guerra. Ahora ya nadie en el Norte recordaba con que ánimo se gritaba por las calles “A Richmond” pues todo había resultado en un completo fracaso. En el ahora lejano 17 de Marzo cuando el Ejército del Potomac comenzaba a desembarcar en Fort Monroe sólo había unos escasos 20.000 confederados para detener a más de 120.000 unionistas, por lo que la caída de Richmond parecía inevitable. Pero primero el Mayor General Prince J. Magruder y después el General Joseph E. Johnston habían retrasado la marcha de los federales mediante duros combates en Williamsburg, Yorktown y Etham’s Landing. Pero a la vista de que sólo retrasando la marcha de McClellan no se lograría salvar no sólo a Richmond sino a toda la Confederación el 21 de abril un hasta entonces prácticamente desconocido para el gran público, General Robert E. Lee, había puesto en marcha un plan de acción que aunque muy arriesgado era el único con posibilidades de proporcionar la salvación a los confederados. Este consistía en que una pequeña fuerza al mando del Mayor General Thomas J. “Stonewall” Jackson iniciase su hasta hoy en día famosa Campaña del Valle y que logró tras mes y medio de marchas y batallas incisivas mantener a 60.000 federales más preocupados de mantener sus posiciones que de avanzar sobre Richmond para estrangular a la Confederación durante tres meses vitales.

Al mismo tiempo a las afueras de Richmond los confederados pelearon con mucha osadía en Seven Pines y Fair Oaks logrando detener al fin a McClellan a las mismas puertas de su objetivo. Y un pequeño pero decisivo detalle, Johnston cayó herido, provocó que el hasta entonces desconocido General Robert Edward Lee fuese nombrado nuevo Comandante en Jefe del Ejército del Norte de Virginia cambiasen totalmente las tornas en la campaña. Cuando tras reunir todas las fuerzas disponibles lanzase una serie de feroces asaltos a las posiciones unionistas en Oak Grove, Beaver Dam Creek, Garnett’s & Golding’s Farm, Savage’s Station, White Oak Swamp, Glendale y Malvern Hill; nada menos siete combates en una semana y que será recordada como las Batallas de los Siete Días y que había logrado dejar al, unos meses atrás, presuntamente invencible Ejército del Potomac varado junto al río James.

La campaña se había saldado en esta última semana con cerca de 16.000 bajas en combate por parte unionista y 20.000 entre los confederados, pero sobre todo había decantado la victoria del lado de la Confederación al lograr salvar su capital. Pero llega el momento de analizar en conjunto la actuación de ambos ejércitos y sus respectivos comandantes a lo largo de la misma para comprender los sucesos que vendrán a continuación.

Por el lado de la Unión comenzaremos con la reflexión que realizó George B. McClellan en una carta que envió a su esposa en los días posteriores:

“My conscience is clear at least to this extent—viz.: that I have honestly done the best I could; I shall leave it to others to decide whether that was the best that could have been done—& if they find any who can do better am perfectly willing to step aside & give way.”

“Mi conciencia está tranquila al menos hasta este punto-viz.: que yo he hecho francamente lo mejor que podía; los dejaré a otros decidir si era lo mejor que podía haber sido -y si ellos encuentran a alguno que pueda hacerlo mejor estaré absolutamente dispuesto a apartarme y ceder el paso.”

Ciertamente McClellan no estaba comentando a su esposa ninguna mentira, lo había hecho lo mejor que podía, el caso es que era un general que no daba para más. Si recordamos su inicio al mando del ejército vemos que toda su actuación se resume en un continuo pedir de hombres y armamento para colocarlo bajo su mando. Incluso llegando exigir que Winfield Scott fuese relevado como Comandante en Jefe de los ejércitos de la Unión apuntando que era el culpable de su inactividad, pero cuando logró el puesto se limitó a seguir manteniendo al ejército en sus campamentos. Sólo cuando fue obligado por Lincoln se decidió a poner en marcha su “Plan Urbanna” que iniciaría esta campaña. Y una vez ya en Virginia su actuación se puede resumir como un miedo sistemático a presentar batalla a los confederados a pesar de disponer en algunos momentos de una superioridad aplastante de fuerzas.

Además continuamente seguía reclamando más refuerzos y haciendo veladas acusaciones hacia Lincoln y su Secretario de Guerra Stanton, de que si algo fallaba se debería a que no lo apoyaban como era debido. Eso sí, en ninguna ocasión durante toda la campaña logró aportar un plan de acción conjunto y coherente ante los sucesos que se iban aconteciendo. Tras la “Batalla de Oak Grove” durante la noche y tras informar a Lincoln en un petulante informe de sus “éxitos” del día al cabo de hora y media enviaba otro totalmente abyecto en el que prácticamente decía que iba a ser vencido asegurando que Jackson y Beauregard habían acudido a reforzar a Lee y que este disponía de 200.000 hombres frente a sus 80.000 unionistas. Recordemos su frase más famosa del mensaje: “si logro salvar de nuevo al Ejército no será por nada que haya hecho el Gobierno; el Gobierno ha hecho todo lo posible por destruir este Ejército”.

Pero pongamos unos cuantos puntos sobre la íes:

1. P.G.T Beauregard había sido relevado del mando del Ejército del Mississippi, pero esas tropas seguían en el Oeste.
2. Por tanto Robert E. Lee no disponía de 200.000 hombres. El total de sus tropas incluyendo los refuerzos que logró reunir, como la División del Mayor General Theophilus H. Holmes del Departamento de North Carolina y los artilleros de la Artillería Pesada en posiciones fijas en torno a Richmond llegaba a un máximo de entre 95 y 100.000 hombres. De los que “presentes y en servicio” no llegaban a los 80.000.
3. El Ejército del Potomac no disponía de sólo 80.000 hombres. El último estadillo antes de los Siete Días indicaba 130.000 hombres de los que 105.000 estaban “presentes y en servicio”. Y su equipamiento y artillería era muy superior al de los confederados.

Así que quien “había hecho todo lo posible por destruir ese ejército” había sido precisamente su Comandante en Jefe. George B. McClellan no había hecho nada beneficioso, casi más bien al contrario con sus medrosas detenciones ante cualquier obstáculo en lugares insalubres como ante Yorktown o en los pantanos junto al río Chickahominy. Un dato poco conocido es que el Ejército del Potomac durante la campaña había recibido numerosos contingentes de refuerzo. Para mediados de Junio habían pasado por la península cerca de 165.000 hombres. Y para mediados de la campaña había sufrido menos de 9.000 bajas en combate lo que nos da que sus bajas por enfermedad o motivos parecidos habían sido en torno a 50.000 bajas, nada menos que un 30%. Por lo que es muy desvergonzado por su parte que tras su “brillante” dirección del ejército acusara a Lincoln y su Gobierno de que se dedicaban a impedirle lograr la victoria por retener las dos divisiones restantes del I Cuerpo de McDowell en Fredericksburg, cuando apenas eran 18.000 hombres y él había dejado perderse al triple.

Y cuando por fin se produjeron las batallas su actuación se limitó a abandonar su puesto y ponerse a salvo, desertando en Glendale y Malvern Hill. ¡McClellan se derrotó el solo! Y poco más podemos comentar sobre McClellan en esta campaña aunque tendremos ocasión de verle en acción en sucesos posteriores.

Tampoco podemos olvidarnos de sus comandantes de cuerpo, los cuales realizaron una tarea muy parecida a la realizada por McClellan careciendo totalmente de iniciativa y siempre defendiéndose en que se limitaban a cumplir las órdenes de su comandante. Curiosamente quien mejor se comportó de todos fue su protegido Fitz John Porter el cual estuvo implicado directamente en las principales acciones como Gaine’s Mill y Malvern Hill lo que le valió el ascenso a Mayor General, pero no sólo a él pues todos los comandantes de cuerpo habían sido ascendidos durante la campaña o como Porter inmediatamente después. Quien no tuvo ascenso fue el Brigadier Philip St. George Cooke, Comandante de la caballería unionista, al que su cuñado Jeb Stuart había dejado claramente en evidencia. Ese raid relevaría del mando activo a Cooke siendo destinado a servicios administrativos, como cortes-marciales o ayudante de reclutamiento. Aunque en 1866 sería ascendido a Mayor General con fecha del 13 de Marzo de 1865.

Pero esta avalancha de ascensos no terminó en los comandantes de Cuerpo, pues salvo Joseph Hooker que sería ascendido el 5 de Mayo tras la batalla de Williamsburg a Mayor General, el 4 de Julio de 1862 serían ascendidos a Mayor General: Richardson, Sedgwick, Kearny, Couch, Peck, Morell, Slocum y “Baldy” Smith; casi todos los comandantes de División de la campaña. Quienes no fueron ascendidos fueron Sykes, será porque mandaba una División de Regulares, y McCall, quien fue capturado en Glendale. ¡Cosas incomprensibles de militares, ascensos tras una derrota!

En Richmond la vida volvía a tener pulso, sólo unas semanas atrás el corazón de la Confederación se había detenido a la espera de que el lazo del Ejército del Potomac se cerrase y ahogara la rebelión. Pero el destino había colocado a un caballero como el General Robert Edward Lee al mando de Ejército del Norte de Virginia y los nubarrones en el horizonte se habían disipado. El precio no había sido baladí, pero en sólo una semana los unionistas que estaban a sólo 5 millas de Richmond habían sido obligados a refugiarse a lamer sus heridas 25 millas atrás, aunque no todo había salido perfecto. Posteriormente Lee diría de la campaña:

“Under ordinary circumstances, the Federal army should have been destroyed. Its escape is due to the causes already stated. Prominent among them is the want of timely and correct information. This fact, attributed chiefly to the character of the country, enabled General McClellan skillfully to conceal his retreat, and to add much to the obstruction with which Nature had beset the way of our pursuing columns. But regret that more was not accomplished, gives way to gratitude to the Sovereign Ruler of the Universe for the results achieved.”

“En circunstancias normales, el Ejército Federal debería haber sido destruido. Su escape se debió a las causas que se han mencionado. Entre ellos destaca la falta de información oportuna y correcta. Este hecho, atribuido principalmente a la naturaleza del país, permitió al General McClellan ocultar hábilmente su retirada y añadir mucho a la obstrucción con que la Naturaleza asedió a nuestras columnas de persecución. Pero lamento que más no se consiguió, agradezco al Gobernante Soberano del Universo por los resultados obtenidos”.

Cada uno puede formarse su propia opinión de si Robert Lee era o no culpable de esa falta de información precisa. Lo cierto es que había recibido el mando del ejército escasamente cuatro semanas atrás y sin más tiempo que para reunir refuerzos para equiparar en lo posible las fuerzas con su enemigo. Y la mejor información que recibió fue gracias a su propia iniciativa para arriesgar casi una brigada de caballería en el ya famoso raid de Stuart, pues muchos de los problemas que se produjeron en los planes tácticos fueron derivados de la falta de información proporcionada por el Departamento de Guerra de Richmond, que ni siquiera fue capaz de proporcionar mapas adecuados para las operaciones. Y es que las críticas no le faltaron a Lee durante la campaña. La principal se refería a que no había logrado acabar con los unionistas en el pantano de White Oak Swamp, y es que terminar con un ejército de 100.000 hombres no es una tarea fácil, más cuando hay que lidiar al mismo tiempo con los fallos cometidos por subordinados que llegan tarde o no se presentan en los momentos críticos de una batalla.

Otra crítica común fue debida a su plan inicial de dejar sólo 25.000 hombres como única defensa de Richmond ante el grueso del Ejército del Potomac, en una proporción de 3 a 1, cuando inició el despliegue contra el V Cuerpo de Porter al norte del río Chickahominy. Uno de los que más criticaron este plan de acción fue el Mayor General John B. Magruder quien precisamente estaba al mando de esta fuerza cuando redactó su informe:

“Desde el momento en que el enemigo retiró sus fuerzas a este lado del Chickahominy y destruyó los puentes, al momento de su evacuación, es decir, desde la noche del viernes hasta la mañana del sábado, examino la situación de nuestro ejército como extremadamente crítica y peligrosa. La mayor parte del mismo fue al lado opuesto del Chickahominy. Los puentes habían sido todos destruidos; pero uno fue reconstruida—New Bridge—que estaba dominado completamente por los cañones del enemigo de Goulding; y hubo 25 mil hombres entre su ejército de 100 mil y Richmond… Hubiera McClellan congregado su fuerza entera en columna, y avanzado contra cualquier punto de nuestra línea de batalla, como se hizo en Austerlitz en circunstancias similares por el más grande capitán de cualquier época, aunque la cabeza de su columna habría sufrido mucho, su impulso habría asegurado él éxito y la ocupación de nuestras fortificaciones en Richmond y consecuentemente la ciudad, podría haber sido su recompensa. Su fracaso para hacerlo es la mejor evidencia que nuestro sabio comandante comprendió totalmente el carácter de su oponente”.

A esta parte del informe de Magruder el General Lee añadió las siguientes “observaciones” al reenviarlo al Departamento de Guerra:

“General Magruder está bajo un malentendido en cuanto a la separación de las tropas que operan en el lado norte del Chickahominy de aquellas bajo él mismo y el General Huger en el lado sur. Se refiere a este tema en las páginas 2, 3, 4, 5, 6 y 7, de su informe.
“Las tropas de los dos lados del río sólo se separaron hasta que logramos ocupar la posición cerca de lo que se conoce como New Bridge, que ocurrió antes de las 12, el viernes, 27 de junio y antes del ataque al enemigo en Gaines’s Mill.
“Desde el momento en que llegamos a la posición referida, consideré la comunicación entre las dos alas de nuestro ejército restablecido.
“El puente al que se refiere y otro alrededor de tres cuartos de milla de arriba, se ordenó reparar antes del mediodía del viernes y el New Bridge fue suficientemente reconstruido para ser cruzado por la artillería en la noche del viernes, y se utilizó para el paso de carros, ambulancias y tropas, temprano el sábado por la mañana.
“Además de esto, todos los otros puentes sobre el New Bridge y todos los vados arriba de ese punto, fueron abiertos para nosotros.

Robert Lee demostró en sus observaciones al informe de Magruder que no consideraba a Richmond expuesta a ningún peligro inminente y confiaba en su capacidad para volver a cruzar el Chickahominy en caso de necesidad. Aunque también puede ser que Lee deseaba omitir en esos días uno de los “principios de la guerra” en su ataque al flanco derecho unionista, y este es que un comandante debe mantener siempre abierta la línea de retirada. Quizás Lee había considerado que no era el momento de ser cauteloso y sopesando la actitud mostrada por McClellan en la campaña y la que necesitaba que mostrasen sus tropas decidió seguir el ejemplo de Hernán Cortés y “quemar sus naves” demostrando a sus hombres que no había retirada. Además McClellan no destacaba por su audacia y si la maniobra confederada se había realizado en el mayor de los secretos, no era de esperar que los unionistas supiesen de la escasa defensa de Richmond en esos momentos. Y ya que importaba discutir este detalle, lo cierto es que se había vencido y como dijo Talleyrand, “Nada triunfa como el éxito”.

Y si algo tenía Lee era junto al éxito obtenido ahora había que sumarle el cariño que logró de las tropas, ya nada quedaba de aquel mote de “Rey de Azadas” y a partir de ahora sería para sus hombres “Marse Robert”. Así que a la vista de la situación el ejército permaneció en Charles City vigilando a los federales, pero siendo consciente Lee de que un ataque a Harrison’s Landing supondría un peaje demasiado elevado contra un enemigo totalmente desmoralizado e incapaz de retomar la iniciativa, el 7 de Julio Robert Lee recordó a sus tropas el éxito logrado en la siguiente Orden General:

“The immediate fruits of our success are the relief of Richmond from a state of siege; the rout of the great army that so long men. aced its safety; many thousand prisoners, including officers of high rank; the capture or destruction of stores to the value of millions; the acquisition of thousands of arms and forty pieces of artillery. The service rendered to the country in this short but eventful period can scarcely be estimated, and the general commanding cannot adequately express his admiration of the courage, endurance and soldierly conduct of the officers and men engaged. These brilliant results have cost us the loss of many brave men, but while we mourn the loss of our gallant dead, let us not forget that they died nobly in defense of their country’s freedom, and have linked their memory with an event that will live forever in the hearts of a grateful people. Soldiers, your country will thank you for the heroic conduct you have displayed, conduct worthy of men engaged in a cause so just and sacred, and deserving a nation’s gratitude and praise”.

“Los frutos inmediatos de nuestro éxito son el alivio de Richmond de un estado de sitio; la derrota del gran ejército con tantos hombres estad seguros; muchos miles de prisioneros, incluyendo oficiales de alta graduación; la captura o destrucción de almacenes por valor de millones; la adquisición de miles de armas y cuarenta piezas de artillería. El servicio dado al país en este corto pero agitado periodo apenas puede ser estimado, y el comandante general no puede expresar suficientemente su admiración por el coraje, la resistencia y la conducta militar de los oficiales y los hombres comprometidos. Estos resultados brillantes nos han costado la pérdida de muchos hombres valientes, pero mientras nos afligimos por la pérdida de nuestros valientes muertos, dejadnos no olvidar que ellos murieron noblemente en defensa de la libertad de su país, y han unido su memoria en un acontecimiento que vivirá siempre en los corazones de las personas agradecidas. Soldados, su país les agradecerá por la conducta heroica que ustedes han mostrado, digna conducta de hombres comprometidos en una causa tan justa y sagrada, el merecimiento de la gratitud y la alabanza de la nación”.

Al día siguiente Lee ordenaba el regreso a los campamentos en torno a Richmond para un merecido descanso a sus tropas. Llegaba el momento de repasar la actuación de las diferentes unidades en la campaña.

Si una cosa había quedado clara tras esta campaña es que la Confederación había encontrado a su comandante de caballería y por tanto Jeb Stuart fue ascendido a Mayor General el 25 de julio, este ascenso le otorgaba inmediatamente la autoridad para crear una División de Caballería, la cual se organizaría con dos brigadas:

1st Brigade, Brigadier General Wade Hampton:
• 1st North Carolina Cavalry, Coronel L. S. Baker.
• Cobb Legion Cavalry, Tte-Coronel P. M. B. Young.
• Jeff Davis Legion, Tte-Coronel W. T. Martin.
• Hampton Legion Cavalry, Mayor M. C. Butler.
• 10th Virginia Cavalry, Tte-Coronel Z. S. Magruder.

2nd Brigade, Brigadier General Fitzhugh Lee:
• 1st Virginia Cavalry, Coronel L. Tiernan Brien.
• 3rd Virginia Cavalry, Coronel Thomas F. Goode.
• 4th Virginia Cavalry, Coronel W. C. Wickham.
• 5th Virginia Cavalry, Coronel T. L. Rosser.
• 9th Virginia Cavalry, Coronel W. H. F. Lee.

Pero si repasamos el orden de batalla de la campaña veremos que si de algo estaba surtido el ejército confederado era de oficiales de alta graduación, los Mayores Generales abundaban como las setas, lo que se precisaba era realizar una “purga”. Y si bien como ya mencionamos antes, Robert Lee ni cambió el nombre del ahora Ejército del Norte de Virginia, ese nombre lo recibió el 14 de marzo de 1862 con Joseph E. Johnston al mando, ni acometió reorganización alguna pues ni había tiempo ni tenía la autoridad suficiente para acometer esa tarea. Es notorio el caos organizativo entre los diferentes mandos así como la desproporción de fuerzas en las diferentes unidades del mismo rango. Por tanto Robert Lee decidió acometer paso a paso una reorganización que llevaría su tiempo realizarla, casi dos meses, pero que ahora desde su nueva posición como vencedor de la Campaña de la Península podía acometer evitando especialmente injerencias políticas.

El primer “damnificado” sería el Mayor General John B. Magruder, quien aunque había realizado un excelente trabajo en las primeras fases de la campaña engañando y retrasando a McClellan, con lo que había ganado un tiempo precioso para la Confederación, sus siguientes actuaciones fueron deplorables. Se comentaba que era proclive a darse a la bebida en las situaciones de presión y la gota que colmó el vaso fue su actuación en la batalla de Malvern Hill. Pues además de retrasarse en su despliegue ordenó un ataque que sumado a la descoordinación del mismo sólo obedecía a que era la orden que había recibido. Cuando tras la batalla Lee le preguntó que porqué había atacado si la situación era notoriamente contraria a la que se reflejaba en sus órdenes y que ningún comandante juicioso hubiese realizado, la respuesta fue simplemente: “En obediencia de sus órdenes, recibidas dos veces”. Esa respuesta fue suficiente para Lee y a los pocos días Magruder era “ascendido” al serle encomendado el mando del Departamento de Texas.

Otro “ascendido” sería el Mayor General Benjamin Huger, el cual tuvo un encontronazo con Longstreet durante la batalla de Seven Pines referente a quien tenía más rango, y en las siguientes batallas de los Siete Días siempre actuó con retraso. Aunque lo más probable es que pesara en la decisión final su actuación en el Departamento de North Carolina y la pérdida de Roanoke Island. Así que fue relevado del mando activo y a las pocas semanas enviado al Departamento del Trans-Mississippi como Inspector General. Quien acompañaría a Huger sería el Mayor General Theophilus H. Holmes, quien su mayor fiasco fue no cerrar la retirada unionista en la batalla de Glendale. Así que le fue encomendado el mando del Departamento del Trans-Mississippi y aunque fue ascendido nada menos que a Teniente General allá por el 10 de octubre de 1862, este ascenso de debía a que era uno de los amigos del Presidente Jefferson Davis y esta habitual protección de sus amigos tendría graves consecuencias en el futuro.

Entre los Brigadier General se ascendería el 14 de julio a Richard H. Anderson a Mayor General y tomaría el mando de la División de Huger. Otro relevo se produciría en el Brigadier William H.C Whiting, quien sería enviado a North Carolina y su división pasaría al texano Brigadier John B. Hood quien destacó especialmente en Gaine’s Mill. Y no hubo más cambios ni ascensos y esto se puede explicar porque si de algo estaba sobrado el Ejército Confederado era de oficiales de alto rango y lo que necesitaba era una reorganización profunda para evitar en lo posible que se volviesen a producir los continuos errores de cadena de mando y comunicación entre los mismos.

Además no se había logrado otra cosa que salvar a la capital, Richmond, pero aún el Ejército del Potomac seguía posicionado en Virginia y por tanto la amenaza de un nuevo ataque era posible aunque no inminente. Llegaba el momento de decidir cuál sería el siguiente paso a dar y ahora la iniciativa estaba en manos de la Confederación y especialmente en las de su más reciente héroe el General Robert E. Lee.

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