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Capítulo XXIX: Marzo de 1862: La Unión Avanza

Ha llegado el momento en que repasemos la situación global del conflicto dándonos un “pequeño paseo” por los diferentes escenarios, pues nos encontramos a las puertas del comienzo de la guerra “en serio”. Acababa de cumplirse el primer año desde la Proclamación de Independencia de los Estados de la Confederación y hacía tiempo que se habían perdido los ecos de aquellos gritos de alegría ante la declaración de guerra. Esa aventura en la que todo se discutiría entre “caballeros” en un campo de batalla. Aquellos elegantes uniformes hacía tiempo que se habían convertido en harapos, empezaban a abundar las familias que habían perdido a alguno o varios de sus miembros por la Causa. Las posiciones habían quedado claras y ahora ambos bandos estaban determinados a perseguir la consecución de sus objetivos.

Así comenzaremos siguiendo las agujas del reloj viendo la situación que se planteaba en los diferentes escenarios del conflicto ante el inicio del segundo año de la guerra, deteniéndonos un poco en los acontecimientos más destacables. Cuando la Unión comenzaba a tener en marcha toda su “maquinaria bélica” y estaba decidida a aplicarla con determinación para terminar lo antes posible con esta guerra.

En el teatro de operaciones del Este el “CSS Virginia” no estaba demasiado dañado, pero sus planchas agrietadas necesitaban sustitución y su espolón se había torcido. Necesitaba una reparación de cierto volumen, que los confederados no se atrevían a realizar por si el enemigo lo atacaba mientras se encontraba indefenso. Y entretanto, no querían correr el riesgo de otro choque con el “USS Monitor”.

El “ram”, junto con la costa sur de Hampton Road, fue puesto bajo el mando del Comodoro Josiah Tattnal, trasladado precisamente para ello, pero éste se hubo de limitar a dar algunos paseos junto a la costa meridional del estuario, para mantener a los unionistas inquietos.

Estos tampoco querían arriesgar su “USS Monitor” que, con el Tte. Worden herido en los ojos estaría fuera de combate por semanas y habría de usar gafas oscuras durante meses, fue puesto bajo el mando del Tte. Comandante William Jeffers. Sus instrucciones eran permanecer solamente a la expectativa para cortar el paso al “CSS Virginia” si volvía a presentarse. Y poco después, el “USS Galena” fue llevado a las Hampton Roads para formar pareja con él.

Al otro lado del Océano Atlántico, el crucero unionista “USS Tuscarora” y que estaba de vigilancia en la costa de Europa Occidental, tuvo entretanto un invierno ocupado al llegar el corsario confederado “CSS Nashville” a unirse al “CSS Sumter” en aquellas aguas. En enero, el “USS Tuscarora” localizó al “CSS Nashville” en el puerto inglés de Southampton, pero cometió el error de fondear también en él.

CSS Nashville

Las autoridades portuarias inglesas, proconfederadas, decidieron aplicar ciertas leyes de neutralidad (pocas veces empleadas y difícilmente pertinentes al caso), y cuando el “CSS Nashville” zarpó el 4 de febrero retuvieron al “USS Tuscarora” durante 24 horas, dándole el tiempo necesario al corsario confederado para escapar. Así, rehaciendo su camino, el confederado fondeó de vuelta a su tierra el día 1 de marzo, y el Tte. Comandante Pegram que estaba a su mando, tuvo un recibimiento de héroe pese a que su campaña de corso no había sido demasiado brillante.

No muchos días después fue el “CSS Sumter” el que quedó embotellado por el “USS Tuscarora” en el puerto español de Cádiz. Esta vez las autoridades no eran tan complacientes, y los federales no cometieron errores, con lo que el bloqueo se prolongó por semanas. Al fin, en abril, el Comandante Raphael Semmes se dio por vencido, licenció a la tripulación y vendió el “CSS Sumter” para que fuese convertido en mercante. Pero la campaña de Semmes había sido muy buena, por lo que el Capitán Bulloch le llamó a Londres, reteniéndole en Europa pues había pensado en darle el mando del primero de los corsarios “ingleses” que quedara disponible.
En North Carolina estaba en marcha la operación que había llevado al Flag Officer Goldsborough lejos de las Hampton Roads en los cruciales días 8 y 9 de marzo. Se trataba de burlar al enemigo, que sin duda esperaba nuevas operaciones en el Albemarle Sound, y golpear en el Pamlico atacando New Bern en la desembocadura del río Noesho o Neuse, quizá el puerto más importante de todo el Sound.

Esta localidad de New Bern que se encuentra a unas 37 millas de la desembocadura del río Neuse en el Pamlico Sound, era un importante puerto aunque había perdido parte de su anterior bonanza económica en manos de los puertos de Morehead City y Beaufort. Pero lo que sí que mantenía era una clara importancia militar, pues el río Neuse a su paso era amplio y con profundidad. Además en New Bern se encontraba la línea férrea Atlantic&North Carolina que conectaba la costa con el interior del Estado. Y relativamente cerca se encontraba la ciudad de Goldsborough y su línea férrea Wilmington&Weldon, una de las principales vías de suministros para Richmond y por tanto para el Ejército Confederado.

New Bern, 1861

El terreno en el que se encuentra New Bern era en 1862 mayormente plano y salpicado de zonas pantanosas, además de numerosas zonas boscosas de pinos con algunas colinas y numerosas corrientes de agua. El principal accidente geográfico era el río Trent, el cual discurría al sur de New Bern y 16 millas más al sur se encuentra el río Neuse y el punto donde se desarrollaría la batalla. En el escenario destacan tanto la línea del ferrocarril así como el camino que unía New Bern con Morehead City y Beaufort.

Destacable es la situación de Carolina del Norte desde el comienzo de la guerra. Y es que la defensa del Estado en su costa había sido muy desatendida. El Departamento de Guerra Confederado había llamado a las tropas estatales al frente de Virginia, pues era el frente principal, y en esta ocasión la petición del Gobierno había sido atendida casi sin reservas por parte de las autoridades estatales. Suceso que no siempre sería así, recordemos que la Confederación se basaba en la autoridad casi “independiente” en todo los aspectos de cada Estado, y que veremos reflejado en muchas ocasiones a lo largo de la guerra. Pero en este caso que nos ocupa cuando en Agosto de 1861 los unionistas conquistan Hatteras Island, en todo el Estado sólo quedaban 6 regimientos de infantería para defender toda la costa.

Esta defensa costera se había dividido en sectores, y la costa norte estaba bajo las órdenes del Brig. Gen. Daniel H. Hill con su cuartel general en Cape Lookout junto a la frontera de Virginia. Y Hill ya en 1861 había apreciado la importancia de New Bern, por lo que había dispuesto disponer de una línea defensiva al sur de la localidad junto al río Trent, recibirían el nombre de Croatan Works, y se encontraban junto al Otter Creek siguiendo la línea del ferrocarril. A unas 6 millas hacia la ciudad se dispuso la segunda línea que se inicaba junto al río Neuse y su posición principal sería Fort Thompson.

Fort Thompson estaba defendido por 13 cañones, tres de ellos enfilando su acceso por tierra y el resto en baterías orientadas hacia el río para frenar cualquier asalto anfibio. Pero estos cañones no eran la única barrera defensiva del acceso fluvial. A una milla y media río abajo se había dispuesto una doble línea de pilotes ocultos bajo el nivel del agua con puntas de hierro y unos treinta de esos pilotes contaban con minas cargadas de unos 100 kgs de pólvora. La segunda línea eran una serie de “caballos frisios” que obligarían a los barcos a reducir su marcha y pasar junto a las baterías de la fortaleza.

“Caballos frisios”

Pero cuando se estaban iniciando los trabajos, D.H Hill fue destinado al frente de Virginia y llegó como sustituto el Brig. Gen. Lawrence O’B. Branch, quien se encontró con personal insuficiente no sólo para realizar los trabajos, sino incluso para cubrir adecuadamente los mismos. Al mismo tiempo que los distritos eran reorganizados y su zona de actuación sería desde Cape Lookout hasta las cercanías de Pamlico Sound. El resto estaría bajo las órdenes del Big. Gen. Benjamin Huger destinado en Virginia y que su prioridad defensiva sería la protección de Norfolk, quedando un hueco en la disposición defensiva de la costa.

Y fue precisamente ese hueco entre el Croatan Sound y el Roanoke Sound, justo al norte del Pamlico Sound y fuera del mando de Branch el que aprovechó el Brig. Gen. Ambrose E. Burnside y su División de la Costa (Union Army’s Coast Division) junto al Escuadrón de Bloqueo del Atlántico Norte del Flag Officer Goldsborough cuando a principio de febrero conquistaron Roanoke Island, anularon la Mosquito Fleet de la CSNavy y remataron tomando Elizabeth City. Y aunque el respiro llegó para la Confederación cuando la Unión centró sus esfuerzos en la futura campaña en Hampton Roads, la cierto es que el Albemarle y Pamlico Sounds eran zonas totalmente controladas por los unionistas y el próximo objetivo sería claramente New Bern.

Y aunque la situación no pasó inadvertida para ninguno de los bandos, Burnside necesitaría aún un mes para poder reorganizar su fuerza antes de iniciar otro ataque, tiempo que los confederados no emplearon el reforzar la posición. Cierto es que la situación general en el Este empezaba a complicarse para los confederados, pues sus fuerzas no crecían mientras que los unionistas paso a paso iban acumulando fuerzas y amenazaban cada día un poco más a la Confederación.

Y el confederado Lawrence O’B Branch era consciente de la situación, por lo que habiendo estimado que necesitaba unos 6.000 hombres para defender adecuadamente su posición y no contando con más que unos 4.000, y no todos en servicio pues tenía los habituales rebajados del servicio por enfermedad, además de gran parte de ellos pertenecientes a la milicia estatal y por tanto poco instruidos y mal equipados. Branch se decidió por reducir su línea defensiva concentrándose en torno a Fort Thompson.

Lawrence O’B Branch, CSA

Pero esta nueva disposición defensiva, que discurría desde Fort Thompson hasta la línea del ferrocarril junto a una fábrica de ladrillos no cubría adecuadamente el terreno. Branch ordenó su ampliación hasta los pantanos cercanos, pues debía cubrirse el terreno el terreno firme que propiciaba un posible flanqueo de la línea. Esa ampliación acarreó el inconveniente de que doblaba prácticamente la longitud de la línea y ante la falta de tiempo y mano de obra se decidió emplear el discurrir de un arroyo como parte de la disposición defensiva. Este discurrir formaba una horquilla en el centro del dispositivo a unos 130 metros de la fábrica de ladrillos y sería el error que acabarían pagando los confederados a la hora del combate que se avecinaba.

Y la Unión se había puesto en marcha hacia New Bern. La flotilla de apoyo era muy similar a la que había combatido el mes anterior en Elizabeth City, contando con los cañoneros: “USS Henry Brinker”, “USS Morse”, “USS Commodore Perry”, “USS Louisiana”, “USS Hetzel”, “USS Underwriter”, “USS Delaware” y “USS Valley City”, “USS Philadelphia”, USS Stars and Stripes”, “USS Commodore Barney”, “USS Hunchback”, “USS Southfield” y “USS John L. Lockwood”. La flotilla estaba bajo las órdenes del Comandante Stephen C. Rowan y la componían catorce cañoneras.

La fuerza de tierra volvía a consistir en las brigadas de Foster, Reno y Parke, con trece regimientos, parte de los cuales no habían visto Roanoke Island. Eran los siguientes:

1ª Brigada de John G. Foster: 10º de Connecticut, 23º, 24º, 25º y 27º de Massachusetts.
2ª Brigada de Jesse L. Reno: 21º de Massachusetts, 9º de New Jersey, 51º de New York y 51º de Pennsylvania.
3ª Brigada de John G. Parke: 8º y 11º de Connecticut y 4º y 5º de Rhode Island.

Además de un destacamento del 1º de Artillería de Marina New York con 6 howitzers, la Compañía B del 99º de New York como infantería de marina en los buques y la dotación para 2 howitzers del ejército.

Aunque con un regimiento más que en Roanoke Island, las unidades estaban más desgastadas y probablemente no pasaban demasiado de los 8.000 hombres. Salidos el 12 de marzo, los transportes llegaron aquella noche a la desembocadura del Slocum’s Creek, a 18 millas de New Bern y a 12 del perímetro defensivo preparado por los confederados.

Por la parte confederada, Branch que rápidamente fue informado del inicio de la marcha de los unionistas, repasó la disposición de su fuerza que eran los regimientos 7º, 26º, 27º, 28º, 33º, 35º y 37º de North Carolina, además de 19º de Caballería de North Carolina, una compañía de Artillería Pesada de North Carolina y el Batallón Especial de la Milicia de North Carolina. La defensa consistía en la batería naval de Fort Thompson, que protegía el acceso marítimo a la ciudad con 13 cañones, manejados por personal de la Marina Confederada y el gran campamento atrincherado que a la vez cubría sus espaldas y cortaba el acceso terrestre a Newbern. La totalidad eran unos 500 jinetes, 8 “regimientos de infantería” y 3 baterías de campaña, lo que hacía un total de algo más de 4.500 defensores.

El Brigadier Lawrence O’Brien Branch ordenó al 35º de North Carolina del Coronel James Sinclair que se dirigiese a Otter Creek, frente a la línea defensiva de Croatan Works, con la orden de entorpecer lo máximo posible si los unionistan desembarcaban. Al tiempo que el 26º de North Carolina del Coronel Zebulon Vance tomase posiciones en Croatan Works en apoyo de Sinclair. Diferentes destacamentos fueron desplegados a lo largo de la rivera del río y la reserva se dispuso en la intersección del camino a Beaufort y el ferrocarril. La segunda orden dada a todas las unidades era la de replegarse hacia Fort Thompson antes de ser superados.

Al día siguiente, 13 de marzo de 1862, los unionistas iniciaron el desembarco que intentaron entorpecer los confederados del 35º NC, para casi en el acto recibir fuego por parte de las cañoneras unionistas y el Coronel Sinclair dio por cumplida la primera orden e incluso comenzó a cumplir con la segunda. Así los unionistas de Burnside realizaron el desembarco de hombres, equipo que les ocuparía toda la mañana. Al estar la zona cubierta por la niebla, sólo se desembarcaron los 8 howitzers que aparecen en el orden de batalla anteriormente citado, aunque estaba planeado que fuesen más piezas, pero la niebla impidió una correcta comunicación con los transportes.

Hacia el mediodía se desencadenó una lluvia torrencial típica de la zona en esas fechas y para cuando los unionistas comenzaban su marcha se encontraron con los caminos convertidos en barrizales y el simple hecho de caminar era una pesada tarea. Y quienes primero lo notaron en sus carnes fueron los servidores de la artillería, por lo que el 51º de Pennsylvania hubo de ser empleado para el transporte de los cañones. Al mimo tiempo mientras la infantería avanzaba muy lentamente, la flotilla seguía remontando el río al tiempo que disparaban algunos cañonazos en diferentes puntos donde podría haber confederados apostados. Esto hizo pensar al Coronel R.P Campbell, que estaba al mando del ala derecha confederada, que se iba a producir otro desembarco que flanquease la línea de Croatan Works y ordenó el repliegue hacia Fort Thompson. Hacia el caer de la tarde la primera línea confederada fue tomada por los unionistas sin intercambiar un solo disparo.

La marcha continuó hasta el anochecer con la 1ª Brigada de Foster a la derecha por el camino principal seguido por la 3ª Brigada de Parke, mientras la 2ª Brigada de Reno avanzaba a la izquierda por la línea del ferrocarril. Hubo unos intercambios de disparos a unas dos millas de Fort Thompson, pero eran algunos piquetes confederados que debían vigilar el avance federal, y como la noche comenzaba Burnside ordenó que se acampara en la misma disposición en que se avanzó. Quien aún no pudieron descansar fueron los artilleros y sus “ayudantes” del 51º de Pennsylvania que no llegaron a la posición hasta las 3 de la madrugada, era ya el viernes 14 de marzo de 1862 y la batalla comenzaría a la mañana siguiente.

Al amanecer de ese 14 de marzo Burnside ordenó formar a sus tropas mientras el terreno estaba cubierto por una densa niebla y repartió las órdenes pertinentes según la información de la que disponían. Esta era que la línea confederada discurría desde el río hasta la fábrica de ladrillos y en consecuencia se ordenó a la 1ª Brigada que atacase en primer lugar con la intención de fijar a los confederados en la cercanía del río. La 2ª Brigada avanzaría a continuación con la intención de flanquear una vez rebasada la fábrica de ladrillos. Los 8 howitzers se desplegaron en el centro de los unionistas sobre el camino y la 3ª Brigada permanecería como reserva para ser empleada en donde fuese necesaria.

Partiendo desde el río Neuse la disposición unionista sería la siguiente: La 1ª Brigada de Foster con los 25º, 24º, 27º y 23º de Massachusetts y el 10º de Connecticut. El camíno de Beaufort era la divisoria ocupada por la artillería. La 2ª Brigada de Reno, no teniendo información alguna de la disposición de la línea confederada dispuso que el 21º de Massachusetts atacase el horno de la fábrica apoyado por el 9º de New Jersey y el 51º de New York, el agotado 51º de Pennsylvania actuaría como reserva. Los objetivos eran claros y la disposición parecía la más adecuada, pero pronto un detalle sobresalió. El ataque debía realizarse en un campo abierto en el que las tropas quedaban expuestas al fuego de toda la línea confederada.Pronto se vió que las defensas estaban bien dispuestas y los confederados combatían con tesón.

El dispositivo del confederado Branch partiendo desde Fort Thompson era el siguiente: 27º, 37º, 7º y 35º de North Carolina, quedando el 33º como reserva en la línea del ferrocarril. El 35º era precisamente quien cubría la fábrica de ladrillos y a su derecha se encontraba el 26º junto a algunas compañías de caballería. Pero como señalamos anteriormente, el punto débil de las defensas confederadas era la horquilla que se formaba en la fábrica y Branch trató de reforzarlo disponiendo allí a los milicianos, que sólo habían sido reclutados apenas dos semanas antes y dos cañones de 24 libras.

La 1ª Brigada entabló combate fijando al mayor número de confederados en torno a Fort Thompson, pero el asalto inicial de la 2ª Brigada tras tomar algunos parapetos fue rechazado. Era el momento de tomar una decisión y Burnside ordenó a la 3ª Brigada de Parke que apoyase a la 2ª Brigada de Reno. Y aquí es donde se produjo el momento clave de la batalla. El 4º de Rhode Island del Coronel Isaac P. Rodman relevó al 21º de Massachusetts del Tte. Coronel William S. Clark, que había sufrido numerosas bajas y estaba sin munición. Cuando ambos comandantes dialogaron sobre la situación del combate llegaron a la conclusión de que un segundo asalto podría tener éxito. Y es cuando Rodman envió un mensaje a su superior Parke informándole que iba a atacar el horno de la fábrica bajo su entera responsabilidad.

Isaac P. Rodman, USA

Acto seguido el 4º de Rhode Island atacó el horno, en donde estaban posicionados los cañones confederados que habían rechazado el asalto anterior, y esta vez los unionistas lograron el éxito. Los cañones fueron capturados y la línea confederada acabó sometida al fuego de enfilada de los unionistas. Pues la superioridad numérica unionista se iba imponiendo y el 4º de Rhode Island del Coronel Isaac P. Rodman, en una brillante carga, rompió el centro del dispositivo anemigo apoderándose de una batería de campaña y dos banderas, girando a continuación hacia la izquierda tratando de hacer contacto con el ala de Parke. Los confederados se esforzaron por evitar esta unión y rehacer su centro, retirando fuerzas de su ala izquierda, momento que aprovechó el 24º de Massachusetts, el más a la derecha de todo el dispositivo unionista, rompió sus líneas por el extremo izquierdo confederado y comenzó a flanquearlos.

El punto débil confederado había sido descubierto y con mucha determinación atacado, los confederados debían comenzar a pagar el precio de su error. La línea confederada comenzó a romperse como un castillo de naipes. Los primeros fueron los milicianos lo que provocó que el flanco de sus compañeros quedase expuesto. Branch trató de reorganizar a sus hombres pero ya era demasiado tarde los confederados fueron replegándose para evitar quedar copados. Y pronto el repliegue se transformó en huida.

Los norcarolinos corrieron hacia New Bern a través del puente sobre el río Trent, y que tratando de detener a los unionistas, lo quemaron tan apresuradamente que muchos de sus compañeros acabaron cautivos al quedar sin camino de huida, pues el otro puente, el de la línea férrea, fue incendiado mediante una balsa incendiaria que se envió río abajo.

Pero la derrota aún no se había completado. Las cañoneras del Comandante Rowan habían continuado remontando el río Neuse y cuando estaban atravesando la segunda línea defensiva del cauce, descubrieron que no había nadie con quien pelear en Fort Thompson. Los artilleros de las baterias habían huido apresuradamente, y habían optado por inutilizar los cañones y abandonarlos. Pero las barreras no dilataron mucho el avance de las cañoneras, que llegaron a tiempo a la altura de New Bern para cañonear a los confederados en su huída, impidiendo su reorganización y que acabaron corriendo por el camino hacia Kinston.

Con los puentes destruidos, las cañoneras debieron emplearse en transbordar a los unionistas hacia New Bern, pasando a manos de la Unión a primeras horas de la tarde del 14 de marzo de 1862 para el resto de la guerra. La Batalla de New Bern había concluido con 64 muertos, 101 heridos y 413 prisioneros o desaparecidos por parte confederada. Por su parte la Unión arrojaba el balance de 90 muertos, 380 heridos y 1 desaparecido, escaso precio para el premio que se había obtenido.

Los unionistas tomaron así Newbern, junto con dos vapores y considerables depósitos de avituallamientos. También se apoderaron de los 6 cañones de campaña tomados por Rodman, los 13 cañones pesados de Fort Thompson y 18 más ligeros de otras tres pequeñas baterías costeras.

Tras New Bern aquel mes cayó Washington, en el río Pamlico, ocupada sin resistencia el día 21 de marzo por una flotilla mandada por el Tte. Comandante Murray del “USS Louisiana”, y más tarde Plymouth en el Albemarle Sound, a las que llegaron por tierra tropas mandadas por Jesse Lee Reno, procedentes del mismo Washington. Tanto Reno, como Foster y Parke fueron ascendidos a Brigadier. Y el mismo ascenso logró Isaac P. Rodman por su asalto a la fábrica de ladrillos.

La resistencia se reducía ya a escaramuzas, la última de las cuales iba a producirse el 19 de Abril cuando Reno, con los regimientos 21º de Massachusetts, 6º de New Hampshire, 9º y 89º de New York y el 51º de Pennsylvania, avanzara para tomar Camden en el Albemarle Sound y no lejos de Elizabeth City. El desembarco de la víspera, que se había producido una considerable confusión, los guías fallaron y su fuerza de 3.500 hombres, mezcla de novatos y veteranos, avanzaban agotados cuando el día 19, en el pasaje llamado South Mills, una pequeña fuerza enemiga aprovechó para emboscarles causándoles más de 100 bajas por apenas 20 propias y huir impunemente.

Pero aún en finales de marzo, la única zona no perfectamente controlada por la Unión en ambos Sounds era su bocana Sur, donde las aguas entre las ciudades de Smyrna, Beaufort y Morehead City estaban aún dominadas por los cañones del ahora confederado Fort Macon, para cuya captura durante el mes de abril se estaban realizando los planes necesarios. Lo cual no impidió la captura de Carolina City el día 21, Morehead City el 22, Newport el 23 y Beaufort fue tomada el 25 de marzo de 1862.

Pero la Unión había agotado su capacidad ofensiva, aunque con una brillante actuación. Con ya cerca de 1.500 hombres muertos o permanentemente incapacitados por el fuego, las enfermedades y los accidentes, más la alícuota de incapacidades pasajeras, tenía demasiados puntos que defender para las fuerzas disponibles. Y en Abril se le vería no poder distraer más de 1.500 hombres para el ataque a Fort Macon.

En el momento de los primeros éxitos de Burnside, que siguieron a los de Garfield y Thomas en la zona de Kentucky Oriental, George B. McClelland había jugado con la idea de que aquellos cortaran por el Cumberland Gap el ferrocarril del Oeste, mientras Burnside se adelantaba y hacía lo propio con el ferrocarril de Weldon. Si se producían estas acciones, las dos principales vías de comunicación de Virginia con el resto de la Confederación serían cortadas justo antes de que su Ejército del Potomac atacara de forma directa Richmond.

Pero si McClelland habló de tales proyectos, con lo que se reflejan en algunos relatos, no hizo nada como Jefe de Estado Mayor para convertirlos en realidad, dictando las órdenes y aportando los refuerzos adecuados para cumplirlas. Permaneció pasivo y la oportunidad ya se había pasado para el mes de Abril.

Aquél mes, la actividad del nuevo Departamento Sur del Mayor General David Hunter se vio a su vez muy reducida por los frenéticos preparativos realizados en Big Tybee Island para atacar Fort Pulawski. Bajo la dirección del Coronel Gillmore, se acumulaban en la isla batería tras batería de grandes Parrott rayados y pesados morteros de sitio.

Sus acciones se limitaron a las de un par de flotillas en Florida. Una de ellas, bajo las órdenes del Tte. Comandante Stevens, mantuvo una pequeña acción en el Mosquito Inlet con los cañoneros “USS Penguin” y “USS Henry Andrew”, penetró en el río Saint John y ocupó Jacksonville. Otra flotilla mandada por el Comandante Robert C.P. Rodgers, había ocupado ya Fort Marion, junto a la pequeña ciudad costera de San Agustín. Fundación española del s. XVI y la ciudad más antigua en territorio de los Estados Unidos.

En el Golfo, también el Flag Officer Mervine había terminado de prestar servicio aquel invierno, sustituyéndole el que iba a ser el más famoso marino de la guerra: David Glasgow Farragut, natural de Tennessee pero que, para indignación de su Estado natal y quizá por haber pasado casi toda su vida desde los 12 años en el mar, era un ardiente unionista.

Con él se completó la curiosa paradoja de que la US Navy, tan orgullosa de sus orígenes anglosajones que hasta había copiado la arcaica forma de acatamiento conservada como un fosil por la Royal Navy inglesa, el “Aye, aye Sir”, alcanzaría su “puesta de largo” definitiva aquel 1862 con quizá la cúpula de mando menos anglosajona de su historia. Pues Fox era de origen sueco, Dahlgren un danés nacionalizado, Dupont y Goldsborough habían sido franceses y Farragut era hijo de un español mallorquín.

Farragut tenía instrucciones de colaborar al máximo con la Expedición del Golfo del Mayor General Benjamin Franklin Butler, que no obstante estaba sufriendo dilaciones y las sufriría aún mayores. El propio Butler, con su Estado Mayor, su esposa y cierto número de tropas, se había embarcado ya para el golfo en el vapor de pasajeros “Mississippi”. Sin embargo, de camino el vapor embarrancó en la bocana de Port Royal al hacer etapa allí y su rescate fue tan chapucero que Butler acabó destituyendo al capitán por incapacidad. El viaje acabaría durando unos increíbles 30 días, que relegaron la acción de la Expedición del Golfo a la segunda mitad de Abril.

Mucho más al Oeste, en New Mexico, el Coronel Edward R.S Canby había recibido al fin el grueso de los refuerzos prometidos por el Territorio de Colorado. Eran los regimientos de los coroneles John B. Slough y John M. Chivington, ambos provenientes en otro tiempo del Ejército Regular, aunque el primero de la oficialidad y el segundo de las capellanías militares.

Con estas fuerzas y una selección de sus tropas anteriores, (de seguro menos de 1.300 hombres), Canby se apresuró a fintar en dirección a Santa Fé, confiando en obligar al confederado Henry H. Sibley a venir a buscarlo a “su” terreno. Y Sibley se vio obligado a aceptar el desafío.

En efecto, incluso la región de Albuquerque-Santa Fé, esquilmada por el paso de sucesivas olas de refugiados y bastante pobre, donde además la población los miraba como a enemigos no permitiendo al confederado aprovisionar suficientemente a sus hombres, debilitados por las dietas de su anterior marcha. Sibley necesitaba para mantenerse en New Mexico poderse asegurar los productos de la zona agrícola más rica y menos esquilmada en torno a Taos.

Y como no podía asegurarla mientras Canby se mostrara activo en su flanco, desde Fort Union y Fort Butler, no tuvo más remedio que reunir cuantos hombres estuvieran disponibles, (no muchos más de un millar, dado el estado de sus tropas y la dispersión a la que le obligaban sus propias conquistas), y marchar contra el unionista para derrotarle y a poder ser expulsarle de los fuertes para fijar su flanco amenazado.

Canby le esperó aún no lejos de Santa Fé, en el paso de montaña de Glorieta, con lo que el combate que se inició el 26 de marzo, se conocería como “Batalla de Glorieta Pass” o “de Apache Canyon”. Los movimientos iniciales confederados fue el envío de cerca de 300 texanos bajo el mando del Mayor Charles L. Pyron que debía avanzar por Glorieta Pass en el Camino de Santa Fe hacia Sangre de Cristo Mountains al sudeste de Santa Fé. Controlar este paso supondría el acceso a la Grandes Llanuras y la posibilidad de atacar Fort Union.

El objetivo estratégico de la Confederación tras la creación de su Territorio Confederado de Arizona, que incluía el sur del actual Estado de Arizona y Nuevo México con su capital en Mesilla, era la llegada hasta California y Colorado. Donde las minas de plata y oro ayudarían mucho a la precaria situación económica de la Confederación, además de otorgarle unos puertos libres del bloqueo por parte de la Unión.

Sibley decidió cerrar la salida Este de Glorieta Pass, con la intención de anular cualquier opción de defensa por parte de los unionistas en Sangre de Cristo. Y con esa intención ordenó al Mayor Charles L. Pyron y su batallón 2º de Texas Mounted Rifles y cuatro compañías del 5º de Texas Mounted Rifles del Mayor John Shropshire, ambos bajo las órdenes del Tte. Coronel William Read Scurry, que avanzasen. Scurry, incluyó en las órdenes nueve compañías del 4º de Texas Mounted Rifles del Mayor Henry Raguet y cinco compañías del 7º de Texas Mounted Rifles del Mayor Powhatan Jordan. Contaría con el apoyo de cinco piezas de artillería, haciendo un total de unos 1.100 hombres.

Los unionistas a las órdenes del Coronel John P. Slough y su 1º de Colorado junto con algunas unidades del Mayor John M. Chivington encuadradas en un batallón compuesto por tres compañías de infantería y una montada del 1º de Colorado, además de dos destacamentos de del 1º y 3º de los regimientos US Cavalry. Contando con algunas compañías independientes, dos baterías y algunos hombres de la milicia. El total con el que se encontraba era de unos 1.300 hombres.

John M. Chivington, USA

John M. Chivington, pasaría a los libros de historia como el principal responsable de la masacre de Sand Creek, cuando el 29 de noviembre de 1864, ignorando que en el campamento cheyenne ondeaba la bandera de la Unión junto a otra bandera blanca, ordenó el asalto. Siendo asesinados 53 hombres y 110 mujeres y niños, que además fueron descuartizados.

Dias antes los federales habían marchado desde Denver por el Raton Pass hacia Fort Union y de alli hacia Glorieta Pass, una marcha de 400 millas en 14 días. Pero el confederado Pyron estaba acampado en Apache Canyon con sus 300 texanos en un extremo de Glorieta Pass, dejando un piquete de unos 50 hombres en la cima del paso.

Era el 26 de marzo por la mañana cuando los hombres del unionista Chivington avanzaron hacia el paso, eran unos 400 hombres, y hacia el mediodía habían alcanzado y tomado la cima. Pero cuando se dispusieron a seguir avanzando, su marcha fue detenida por el fuego artillero del confederado Pyron, el cual contratacó pero tras un tiroteo intenso debió retirarse. Fue entonces cuando los unionistas flanquearon la nueva posición de los confederados y tras recibir fuego de enfilada debieron realizar una retirada fuera del paso.

Esta retirada ordenada por Pyron pronto se desorganizó y los hombres quedaban aislados en pequeños grupos. Esta oportunidad fue aprovechada por Chivington que ordenó a la compañía B del 1º de Colorado, a las órdenes del Capitán Samuel M. Logan, que cargase con sus jinetes contra la artillería que se retiraba. Y aunque no se pudieron capturar las piezas, si se capturaron algunos prisioneros y se aumentó el desorden de la retirada confederada. Pero ante la caída de la tarde y no sabiendo la posición de posibles refuerzos confederados, Chivington ordenó retirarse para acampar en el rencho Kozlowski a la espera de la llegada de Slough con la fuerza principal unionista.

Hacia las 3 de la mañana del 27 de marzo, el grueso confederado llegaba al terreno, aumentando su número a unos 1.000 hombres y cinco cañones, pasando el mando de todas las tropas al Tte. Coronel William Read Scurry. El cual decidió tomar posiciones defensivas pues esperaba un ataque por parte de los unionistas, ordenando cavar pozos de tiradores. Pero esta pausa que duró todo el día, dio el tiempo necesario para que el Coronel John P. Slough llegase con el grueso de los federales en la mañana del 28 de marzo con sus 900 hombres, aumentando la fuerza unionista a los casi 1.300 hombres.

William Read Scurry, CSA

Union Army Cor. John P. Slough

Flanking Column May. John M. Chivington

First Battalion (provisional) Cpt. William H. Lewis
5th U.S., Company A: Tt. Barr
5th U.S., Company G: Tt. Norvell
1st Colorado, Company B: Cpt. Samuel M. Logan
Independent Company of Colorado Volunteers: Cpt. James Hobart Ford
New Mexico Volunteers (detachment): TtC. Manuel Antonio Chaves

Main Column Cor. John P. Slough
Field Battalion (provisional) TtC. Samuel F. Tappan
1st Colorado, Company C: Cpt. Richard Sopris
1st Colorado, Company D: Cpt. Jacob Downing
1st Colorado, Company G: Cpt. William F. Wilder
1st Colorado, Company I: Tt. Charles Kerber
1st Colorado, Company K: Cpt. Samuel H. Robbins
Heavy Battery: Cpt. John F. Ritter
Light Battery: Tt. Ira W. Claflin

Cavalry Reserve Cor. John P. Slough
3rd U.S. (detachment): Cpt. George W. Howland
3rd U.S., Company E: Cpt. Charles J. Walker
1st Colorado, Company F: Tt. George Nelson

Confederate Army
TtC. William Read Scurry

2nd Texas Mounted Rifles: May. Charles L. Pyron
4th Texas Mounted Volunteers: May. Henry W. Raguet
5th Texas Mounted Volunteers: May. John S. Shropshire
7th Texas Mounted Volunteers: May. Powhatan Jordan

Independent Attached Units
Arizona Rangers: 2ºTt. William Simmons
Brigands (Santa Fe Gamblers): Cpt. John G. Phillips
San Elizario Spy Company: Tt. J. R. Parsons
Artillery Battery: 2ºTt. James Bradford

Y fue esa mañana del 28 de marzo cuando tanto Scurry como Slough decidieron que era el momento de atacar. El unionista Slough esperando que los confederados siguieran en Apache Canyon, envió al Mayor Chivington al mando de dos batallones de infantería para que flanqueasen a los texanos una vez que el grueso de sus tropas hubiese atacado. Pero los confederados no estaban ociosos y Scurry ordenó avanzar dejando sus carros de suministros y un pequeño piquete en el rancho Johnson, mientras se dirigía con unos 1.000 hombres al encuentro de los federales.

Informado de la llegada de los confederados, Slough decidió atacar en la zona del rancho Pigeon con cuatro compañías a las órdenes del Tte. Coronel Samuel F. Tappan apoyado por una batería de artillería posicionada sobre una colina a la izquierda. Mientras otra batería junto con dos compañías se colocaba en el centro del camino, apoyadas por dos compañías en una loma a la derecha.

Pero Scurry decidió atacar en tres líneas de avance. Pyron y Raguet se encargarían del flanco derecho federal, Shropshire el flanco izquierdo y él mismo dirigiría en ataque al centro apoyado por sus cuatro cañones. Con buenas posiciones de defensa, protegidas por el terreno del flanqueo, los unionistas rechazaron con alguna facilidad los primeros ataques.

Pero el ataque comenzaba mal para los confederados. Los unionistas resistían en su flanco izquierdo y Shorshire había muerto, al mismo tiempo el ataque en el centro no progresaba y se había perdido ya un cañón y un armón con su munición. Disponían además de cierto número de tiradores de elite bien armados, y el fuego de éstos hacía desmoralizador para el enemigo el mantener la distancia, con lo que los confederados se veían obligados a buscar la proximidad con avances y asaltos. Y el combate se transformó en una serie de escaramuzas sin organización, pero con un valor rayando la locura. Y hacia las 3 de la tarde los confederados flanquearon el ala derecha unionista y desde la loma antes ocupada por los federales, los hombres del Mayor Henry W. Raguet, que había sido mortalmente herido, mantuvieron un intenso fuego sobre los artilleros y las compañías federales que estaban cubriendo el camino. Esta ocasión fue aprovechada por Scurry para lanzar un nuevo ataque que obligó a Slough a ordenar la retirada hacia el rancho Pigeon. Pero la situación se hacía insostenible y finalmente se retiró hacia el rancho Kozlowski, quedando los confederados de Scurry como dueños del campo de batalla.

Pero mientras la batalla estaba en sus últimas fases, una acción que se podría considerar secundaria cambiaría el resultado final hacia uno de los bandos. Y es que el Tte. Coronel Manuel Antonio Chaves, descendiente directo del conquistador Cristobal de Oñate, que mandaba a los hombres de la milicia 2º de New Mexico, informó a Chivington de que los carros de suministros confederados se encontraban en el rancho Johnson. Y tras inspeccionar el terreno y determinar la escasa dotación encargada de su custodia, los unionistas atacaron logrando la captura de los confederados y destruyeron unos ochenta carros capturando la mayoría de los 500 caballos y mulas, para acto seguido retirarse hacia el rancho Kozlowski, junto al resto de la tropa unionista.

Esta acción sería la clave de la batalla, pues aunque Scurry había logrado la victoria sobre el campo de batalla, el planeado avance confederado hacia California había sido cortado. Los confederados se habían quedado sin los tan necesitados suministros para operar en una tierra que no permitía vivir del terreno y debieron retirarse hacia Santa Fe. Este sería el primer paso de la retirada en el Oeste y que no pararía hasta San Antonio, Texas.

Esta “Batalla de Glorieta Pass” que se ha llamado por los historiadores del Oeste como el “Gettysburg del Oeste” aunque sólo por las similitudes de ser un combate que duró tres días y en el que la Unión peleó a la defensiva, junto que marcó el punto de la “Marea Alta” de la Confederación en el Oeste. Pues para nada fue una gran batalla, ya que arrojó unos números de 50 muertos, 80 heridos y 92 prisioneros para los confederados, por los 51 muertos, 78 heridos y 18 prisioneros y desaparecidos para los unionistas.

Sibley debió darse cuenta enseguida de que se había metido en un mal asunto, pero el retroceder ahora declarándose vencido, sería un golpe demasiado duro para sus sufridos soldados. Y cuanto más se empeñaba, más iba dependiendo toda la campaña del resultado de aquel combate.

Ahora la suerte estaba hechada, pues se vieron obligados a evacuar Santa Fé, y todo lo que fuera retroceder hacia el Sur era hundirse más y más en el hambre y la miseria que habían sufrido en el avance. Frente a eso servía de poco la galante habilidad con que el 7º de Caballería de Texas del Coronel Arthur Pendleton Bagby, la mejor unidad de Sibley, anulaba los intentos de persecución.

Los entusiastas del Far West han mitificado esta batalla, quizás por haber sido una acción a la defensiva unionista durante tres días, y ensalzando a los “Cazadores de las Rocosas” de Colorado y su “infalible” puntería.

Es cierto que entre los voluntarios del Colorado hubo algunos de esos cazadores, que hicieron de excelentes “sharpshooters” aunque armados con “mataosos” Hawken y algunos rifles Sharps. Pero el Hawken era lentísimo de cargar y poco útil en el combate próximo, y la clave del éxito consistió en que Canby lograra inducir a Sibley a luchar en aquel terreno. Pues a pesar de ser una victoria táctica confederada, tarde o temprano Sibley debería abandonar New Mexico, frustrando el objetivo principal de tomar Fort Union. Lo cual hubiera obligado a los federales a retirarse al norte de Raton Pass volviendo al Territorio de Colorado.

Y aunque se barajó la posibilidad de crear una fortaleza confederada en el sudoeste, esa idea no era práctica pues New Mexico no proporcionaba las provisiones suficientes para mantener una ocupación efectiva en la zona. Además se sabía que se aproximaban los federales y su Columna de California, que aunque no llegaría hasta el verano de 1862 dejaba todo el territorio en manos de la Unión, ante la práctica imposibilidad de recibir los refuerzos necesarios.

Al mismo tiempo el Valle del Mississippi había recibido una especial atención en los inicios de la guerra cuando el famoso “Plan Anaconda” presentado por el General en Jefe de la Unión Winfield Scott había llegado a oidos del Gobierno Confederado. Como respuesta a este plan de invasión se decidió la construcción de varias posiciones defensivas que cubriesen el curso del río. En el planteamiento defensivo se encontraba Fort Pillow, a unas 40 millas al norte de Memphis, y continuaba hacia el norte hasta Columbus (Kentucky), en donde se creo una posición defensiva que cerraba el curso del río. Esta posición Columbus-Belmont llamada Fort DeRussey fue denominada por Leónidas Polk como el “Gibraltar del Oeste”, cerraba la navegación con una gruesa cadena y estaba cubierta por 143 cañones. Incluso se encontraba un enorme cañón de 3 metros y 15.000 libras llamado “Lady Polk”, que disparaba proyectiles de 128 libras hasta 3 millas de distancia. Pero que terminó sus días en una explosión debido a su sobrecalentamiento durante la Batalla de Belmont en Noviembre de 1861.

Pero como ya vimos anteriormente, la organización de las tropas confederadas en el Oeste estaba en un contínuo cambio durante 1861. New Madrid pertenecía a Missouri, recordemos que fue un Estado fronterizo y no plenamente integrado en la Confederación, por lo que quedó integrado en el Departamento Nº2 bajo las órdenes del Mayor General Leónidas Polk. Y esta parte del río fue asignada a las órdenes del Brigadier Gideon J. Pillow, quien encargó al Capitán de Ingenieros Asa B. Gray la disposición de las defensas, que aunque dedicó mucha energía nunca pudo completar los trabajos por falta de recursos.

Y para el 15 de septiembre de 1861, Polk fue sustituido por el General Albert S. Johnston al mando del Departamento el cual no prestó atención a esta zona. Y a principios de Febrero se produjo la caída de Fort Henry y Fort Donelson en manos de la Unión. Y propició la llegada del General P.G.T Beauregard al mando del Ejército del Mississippi subordinado al General A.S Johnston. Y viendo la importancia ahora de la posición defensiva en el río Mississippi, se decidió evacuar Columbus y destinar su guarnición a la Isla Nº 10, a donde fue destinado el Brigadier General John P. McCown.

Y en el campo de la CSNavy, la situación era también muy confusa, pues todo el curso del Mississippi estaba bajo las órdenes del Flag Officer George N. Hollins. Pero el río discurría por dos Departamentos y Hollins debía repartirse tanto en la defensa de la zona de New Madrid Bend como en New Orleans.

Así tenemos que tras la campaña de U.S Grant y la captura de Fort Henry y Fort Donelson en Febrero de 1862 cuando los unionistas avanzaron por el río Tennessee hacia el Mississippi, las primeras tropas de la guarnición de Columbus fueron llegando a la Isla Nº 10 el 24 de Febrero. Dos días después llegaba el Brigadier John P. McCown y se retomaban los trabajos defensivos en torno a la Batería Nº 1 hacia Point Pleasant.

John P. McCown, CSA

Esta Isla Nº 10, era una barra de arena de aproximadamente un kilómetro y medio de largo por 400 metros de ancho en su punto máximo, y que destacaba unos 3 metros por encima del nivel de las aguas en la época seca. Pero su principal cualidad como punto defensivo era que obligaba al río a describir un arco de 180º, lo cual ralentizaba mucho la velocidad de navegación.

Al sur de la isla se encontraba la localidad de Tiptonville, Tennessee, que mediante un camino sobre un dique natural del río unía la isla a tierra firme. Pues la zona era una mezcla de lagos, cenagales y pantanos, estando la tierra firme a unas 10 millas al Este. Uno de los lagos que rodeaban la posición era el lago Reelfoot, el cual se desbordaba en la primavera con las lluvias y el deshielo. Estas barreras naturales eran las que impedían que cualquier ejército convencional pudiese evitar el cruzar por delante de la Isla Nº 10. Por lo que se consideraba que la posición era prácticamente invulnerable desde Tennessee, teniéndose sólo que preocuparse por parte de los confederados de mantener el camino de Tiptonville, pues era la única ruta de acceso.

Por el lado de Missouri la tierra era algo más alta sobre las aguas, aunque no lo suficiente como para dar una ventaja significativa para la artillería. Pues aunque había unos 9 metros sobre las aguas en la temporada seca, la orilla era un poco más elevada que aunque no otorgaba ventaja ante un combate artillero frente a cañoneras, sí que evitaba que las baterías se inundasen como ocurrío en Fort Henry. Y en el vértice de la curva se encontraba la localidad de New Madrid, que daba el nombre a toda la zona como New Madrid Bend.

Así en vista del giro de los acontecimientos que tomaban en la zona del Mississippi, el nuevo mando confederado John P. McCown retomó los trabajos defensivos. Pues aunque estos se habían iniciado con la construcción de batería en las inmediaciones de la isla y sobre ella misma ya en el lejano Agosto de 1861 por parte del anteriormente mencionado Capitán Asa B. Gray. Las primeras defensas fue una batería en la ribera de Tennessee que cubría una zona a unos 2 kilómetros y medioal norte de la isla, esta posición se conocería como Batería Nº 1 o Batería Redan, que tendría a tiro a cualquier barco que se acercase durante más de un kilómetro. El principal problema para esta posición era que podía quedar inundada según el nivel de las aguas.

Ahora con la llegada de McCown, este si dispuso de los recursos que le faltaron a su antecesor y para mediados de Marzo de 1862, apenas dos semanas tras su llegada, se habían dispuesto 5 baterías con 24 cañones en la orilla frente a la isla, además de otras 5 baterías con 19 cañones en la misma isla, rematado todo el dispositivo con la llegada de la batería flotante “New Orleans” que con sus 9 cañones se encontraba anclada en el extremo oeste de la isla. Los trabajos se completaron con dos fortalezas que cubrían New Madrid, Fort Thompson al oeste con 14 cañones y Fort Bankhead con 7 cañones al este, junto St. John’s Bayou cuando desembocaba en el río Mississippi.

En New Madrid estaría al mando el Brigadier Alexander P. Stewart el cual había llegado con tres regimientos de infantería y dos compañías de artillería, y que se sumaba a los dos regimientos (11º y 12º de Arkansas) y la compañía de artillería que comandaba en Fort Thompson el Coronel E. W Gantt. Mientras entorno a la isla se posicionaron ocho regimientos de infantería y varios escuadrones de caballería, además de un regimiento completo de artillería. El mando de las baterías estaría en el Brigadier James Trudeau, quien provenía de una prominente familia de Lousiana, mientras que el grueso de las tropas serían comandadas por McCown.

Al mismo tiempo la CSNavy aportó refuerzos navales cuando el Flag Officer George N. Hollins envió 6 cañoneras que debían posicionarse entre Fort Pillow y la Isla Nº 10. Además del ram “CSS Manassas”. Curioso es el detalle de que las 6 cañoneras estaban desarmadas y el “CSS Manassas” tenía demasiado calado para el nivel de las aguas y tuvo que regresar a New Orleans.

Por parte de la Unión, en el Mississippi se había puesto al fin en marcha, en los últimos días de febrero, el Ejército del Mississippi del Brigadier John Pope (23 de febrero de 1862). Desprovisto de la División de Prentiss le quedaban las tres mandadas por David Sloan Stanley (Jefe de Caballería en Dug Springs y Wilson’s Creek), Schuyler Hamilton (nieto de Alexander Hamilton) y Eleazar Paine, con unos 12.000 hombres. Se creaba así el Distrito del Mississippi en el Departamento de Missouri. El Mayor General Henry Halleck le ordenó que debía expulsar a los confederados de Missouri y para ello era indispensable acabar con las defensas en el Mississippi, y el primer paso sería la captura de la Isla Nº 10. John Pope que era un republicano como Lincoln vio en esta misión una gran oportunidad para destacar y que mejor que darle cancha a un hombre ambicioso como era Pope.

La constumbre por aquellos tiempos es que las tropas descansasen durante los meses de invierno en sus cuarteles, en este caso en Commerce, Missouri, a la espera de que llegasé el buen tiempo. Pero la nueva situación en este frente otorgó a Pope la llegada de nuevas tropas, por lo que en pocos días dispuso a sus órdenes de un máximo de 25.000 hombres de las siguientes unidades:

Army of the Mississippi
Brig. Gen. John Pope

1ª División BG David S. Stanley

1ª Brigada Cor. John Groesbeck
27º Ohio Cor. John W. Fuller
39º Ohio May. Edward F. Noyes

2ª Brigada Cor. J.L Kirby Smith
43º Ohio May. Wager Swayne
63º Ohio Cor. John S. Spregue

2ª División BG Schuyler Hamilton

1ª Brigada Cor. William H. Worthington
59º Indiana Cor. Jesse L. Alexander
5º Iowa TtC Charles L. Matthies

2ª Brigada Cor. Nicholas Preczel
10º Iowa TtC William E. Small
26º Missouri Cor. George B. Boomer

Artillery
11º Battery, Ohio Light Artillery Cap. Frank C. Sands

3ª División BG John M. Palmer

1ª Brigada Cor. James R. Slack
34º Indiana Cor. Townsend Ryan
47º Indiana TtC Milton S. Robinson

2ª Brigada Cor. Graham N. Fitch
43º Indiana Cor. William E. McLean
46º Indiana TtC Newton G. Scott

Cavalry
7º Illinois Cavalry Cor. William P. Kellog

4ª División BG Eleazar A. Paine

1ª Brigada Cor. James D. Morgan
10º Illinois TtC John Tillson
16º Illinois Cor. Robert F. Smith

2ª Brigada Cor. Gilbert W. Cumming
22º Illinois TtC Harrison E. Hart
51º Illinois TtC Luther P. Bradley

Cavalry May. D.P Jenkins
Com H, 1º Illinois Cavalry
Com I, 1º Illinois Cavalry

Sharpshooters
64º Illinois May. F. W Matteson

5ª División BG Joseph B. Plummer

1ª Brigada Cor. John Bryner
47º Illinois TtC Daniel L. Miles
8º Wisconsin TtC George W. Robbins

2ª Brigada Cor. John M. Loomis
26º Illinois TtC Charles J. Tinkham
11º Missouri TtC William E. Panabacker

Artillery
Battery M, 1º Missouri Cap. Albert M. Powell

Cavalry División BG Gordon Granger
2º Michigan Cavalry TtC Seldon H. Gorham
3º Michigan Cavalry TtC Robert H.G Minty
7º Illinois

Artillery Division May. Warren L. Lothrop
2ª Battery Iowa Art. Cap N.T Spoor
5ª Bat. Wisconsin Art. Cap Oscar F. Pinney
6ª Bat, Wisconsin Art. Cap Henry Dillon
7ª Bat, Wisconsin Art. Cap Richard R. Griffiths
Bat C, 1º Michigan Art. Cap A W Dees
Bat H, 1º Michigan Art. Cap Samuel DeGolyer
Bat C, 1º Illinois Art Cap. Charles Houghtaling
Bat F, 2º US Art Tt John Darling

Independientes
Engineer Reg of the West Col. Josiah Bissell
22º Missouri Inf. Reg TtC. John D. Foster
2º Iowa Cavalry Reg. Cor. Washington L. Elliott
4 comp, 2º Illinois Cav. TtC. Harvey Hogg
3 cop, 4º US Cavalry TtC. M.J Kelly
6 comp, 1º US Inf. Cap. George A. Williams

Flotilla Brigada Cor Napoleon B. Buford
27º Illinois TtC. F.A Harrington
42º Illinois Cor. George W. Roberts
15º Wisconsin Cor. Hans C. Heg
Battery I, 2º Illinois Light Art. Cap. Arthur O’Leary
Battery G, 1º Missouri Light Art. Cap. Frederick Sparrestrom

US NAVY Western Flotilla Flag Officer Andrew H. Foote

USS Benton” TtCom Seth L. Phelps
“USS Mount City” Com Augustus H. Kilty
“USS Carondelet” Com Henry Walke
“USS Cincinnati” Com R.N Stembel
“USS St. Louis” Tt Leonard Paulding
“USS Pittsburg” Tt Egbert Thompson

Como toda la defensa estaba centrada en el río, Pope fintó en él y cuando la atención de los confederados estaba fijada en un punto, hizo que sus fuerzas llegaran desde tierra, llegando a New Madrid por sorpresa el 3 de marzo y poniéndole sitio tras una marcha de 50 millas por el fango durante tres días. Los confederados no esperaban tal cosa pues estando el verdadero bloqueo del río situado aguas arriba de la ciudad, en la zona de la Isla Nº 10, suponían que la logística de un asedio debía llegar por el río y no podía establecerse cómodamente en tierra. No les faltaba razón, pero no habían contado con que las primeras tropas llegaran por tierra para tomar posiciones ventajosas para el asedio antes de que apareciera la flota.

John Pope, USA

Lo cierto es que el Brigadier Pope, con ayuda de su Jefe de Ingenieros el missouriano Coronel Bissell, y el comandante de división Schuyler Hamilton, también entendido en ingeniería militar, habían apreciado la existencia de una franja de marismas culminadas por el canal de Wilson’s Bayou, un bayou seminavegable, que hasta cierto punto conectaban el entorno de New Madrid con las aguas libres del Mississippi, más allá del bloqueo situado en la Isla Nº 10.

Mientras, Schuyler Hamilton, al frente de la operación terrestre, ya tenía a los ingenieros del Coronel Bissell limpiando el Wilson’s Bayou y comenzando a cavar un canal por las marismas buscando conectar el entorno de New Madrid con el cauce del Mississippi entre las islas nº 8 y 9La idea era que, desde allí y empleando embarcaciones de fondo plano y mucha paciencia e ingenio, la flota podría atender a la logística de una fuerza que operase en el área de New Madrid. Por ello se había decidido empezar la campaña obligando al enemigo a hacer lo inesperado, y se había decidido el “camino más difícil” para atacar contra su “puerta trasera”.

Casi sin artillería y despojados de cualquier extra para no complicar su logística, es muy dudoso que sumaran 6.000 hombres. Pues la ruta era complicada para el avance de cualquier ejército y muchos hombres debían destinarse a los trabajos propios de zapadores. Y la fatiga pronto comenzó a cobrarse su precio en hombres.

Cuando Pope llegó a la zona supo de la presencia de cinco cañoneras confederadas y con el río crecido estas podían cubrir con su fuego las posiciones fortificadas de sus compañeros en New Madrid. Por lo que desconociendo también cual era el número de la guarnición confederada en las fortalezas se decidió por iniciar el asedio y evitar un derramamiento innecesario de sangre en un asalto frontal. Esta pausa permitió a parte del Gobierno Estatal Confederado de Missouri escapar hacia el sur.

Durante los siguientes tres días Pope ordenó que se reconociera la zona para calcular el número de la fuerza confederada mediante piquetes. Pero ante la falta de información se ordenó un ataque de tanteo el día 7 de marzo, y la 1ª División de Stanley (que realmente era una brigada) debía avanzar sobre Fort Thompson al tiempo que la Brigada de Worthington atacaría Fort Bankhead, (Fort Bankhead no era una fortaleza realmente, sino más bien un reducto improvisado de sacos terreros), siendo apoyado por la Brigada de James R. Slack. Pero este ataque sólo hizo confirmar a Pope del elevado precio de un asalto frontal, pues fue repelido simplemente por el fuego de las cañoneras confederadas y los cañones pesados de las fortalezas. Así que se decidió tomar posiciones para el asedio y esperar la llegada de cañones pesados.

La elección más juiciosa por parte de McCown y los suyos hubiese sido seguramente tratar de derrotarlos en una salida, pero su superioridad no era muy marcada, contaban con una fuerza en torno a los 7.500 – 8.000 hombres, y había entre ellos muchas dotaciones de artillería pesada y otros elementos inútiles para tal tipo de operación, y la acción suponía riesgos y sobre todo dejar el apoyo de las obras defensivas con las que se habían acostumbrado a contar.

Además Pope no se mantenía ocioso ante New Madrid. El 6 de marzo la División de Plummer se dirigió hacia Point Pleasant con la orden de instalar baterías río abajo para cortar la línea de abastecimiento confederada. Y aunque las cañoneras confederadas intentaron impedirlo, los artilleros de Plummer hicieron un buen trabajo que dejó en evidencia a las cañoneras y su escaso poder ofensivo.

Para el 12 de marzo llegaron los cañones pesados de Pope, tres 24 libras y un obús Howitzer de 8 pulgadas, y a la mañana siguiente comenzó el bombardeo de Fort Thompson. El balance fue de dos cañones pesados confederados inutilizados y varios impactos en las cañoneras, que debieron arrojar una 100 bajas entre ambos bandos. Los confederados también inutilizaron un cañon de 24 libras federal. Seguidamente Pope ordenó a Palmer asaltar Fort Bankhead, pero cuando los confederados concentraron su fuego pesado en el camino a seguir, Palmer ordenó detener el ataque a una milla de distancia.

Los confederados no actuaron y diez días después, en una reunión de los generales McCown, Stewart y el Flag Officer Hollins a bordo del “CSS McRae” al enterarse de que la flota se disponía ya a zarpar Mississippi abajo, evacuaron New Madrid. Esa evacuación se realizó de forma apresurada y con muy escasa planificación por la falta de transportes. Los cañones pesados fueron inutilizados en sus posiciones, los cañones de campaña acabaron en el fondo del río y así como carros de munición y mucha impedimenta. Hasta los cadáveres quedaron sin enterrar, esto era más bien una huída que una evacuación.

Los unionistas que veían el contínuo trasiego de los transportes confederados no podían saber si era una retirada o la llegada de refuerzos, por lo que Pope se disponía a realizar un asalto cuando una bandera de tregua apareció en Fort Thompson. New Madrid que sería ocupada por los unionistas el mismo 13 de marzo de 1862, para concentrarse en la Isla Nº 10 y la ribera occidental tras ella. Un semicírculo de marisma separaba la ribera adyacente a la isla del resto, formando una especie de segunda isla, que la Prensa de aquellos días dio a la zona el nombre de Near by Island Nº 10.

Rápidamente los unionistas comenzaron los trabajos en su nueva posición, recuperando los cañones pesados abandonados que fueron dispuestos en tres baterias junto al río dispuestas en New Madrid, Point Pleasant y Riddle’s Point, frente a Tiptonville. Esto anulaba el suministro por el río para los confederados, sólo les restaba el camino por tierra en Tiptonville.

Andrew Foote, aún muy afectado por la herida que sufriera en Fort Donelson, no encontraba ahora grandes problemas para el reclutamiento y, manteniendo a la cañoneras ligeras “USS Lexington” y “USS Tyler” en el Tennessee a disposición de Grant, y con la “USS Essex” aún en reparación, pudo permitirse el lujo de zarpar para New Madrid el 14 de marzo con una fuerza impresionante. Así acompañaba a los transportes con 6 cañoneras blindadas “USS Mount City”, “USS Carondelet”, “USS Pittsburg”, “USS Cincinnati”, “USS St. Louis” y “USS Benton”. Además de díez morteros de 13 pulgadas montados en balsas. A lo que añadiremos la llegada de la Brigada del Coronel Napoleon Buford que fue recogida en Bird’s Point, Missouri.

Después de la llegada de la flota de Foote a las primeras horas del 15 de marzo, este emprendió un sistemático machaqueo de las posiciones enemigas de la Near by Island con el tiro curvo de los morteros de sus bombardas, ancladas en la orilla opuesta al abrigo de una curva del río. Entretanto Hamilton y Stanley, que habían dirigido la marcha forzada por tierra sobre New Madrid, completaban el asedio colocando dos brigadas en la orilla missouriana del Mississippi frente a los posibles puntos de paso del enemigo si intentaba volver a ella.

Estos lugares eran el puertecillo de Point Pleasant, donde se desplegó la brigada del Brigadier J.B Plummer, al que recordaremos derrotando en el octubre anterior al confederado Jeff Thompson en el interior de Missouri cuando aún mandaba el 11º de Illinois. El otro lugar era Riddle’s Point, frente a la única localidad de la Near by Island, Tiptonville, donde se desplegó la brigada del Coronel John McA. Palmer, excomandante del 14º de Illinois que había estado hasta entonces siempre a las órdenes de Pope, mucho tiempo al Norte del río Missouri.

Hasta este momento, la operación de Pope había tenido un costo ridículo, apenas 60 bajas por fuego enemigo, y había permitido la toma de New Madrid con sus fortificaciones y al menos 33 cañones, de los que 21 eran piezas pesadas de 24 y 32 libras, además de poner a la Isla Nº 10 y su entorno en situación más bien precaria.

Los confederados estaban dispuestos sin embargo a resistir, y para reaprovisionar a sus hombres de la Near by Island e impedir a Pope realizar operaciones contra ellos desde sus nuevas posiciones, estaba la flotilla de cañoneros mandada por Hollins, al que recordamos como Jefe Naval confederado del Mississippi, y sembraron de cañones su ribera. Pensaban que con sus cañoneras en el río y sus baterias ante Port Pleasant y Riddle’s Point, los unionistas no podrían cruzar el Mississippi con la infantería a menos que primero lograran llevar sus cañoneras blindadas más allá del bloqueo, para lo que deberían abrirse paso luchando por éste. Con ello les obligaban a afrontar el combate que habían pretendido evitar con su infiltración a New Madrid.

Pope insistía al Flag Officer Foote para que avanzase entre las batería confederadas y llegase a New Madrid, y así encerrar a los confederados en la península de la ribera de Tennessee. Pero Foote se oponía a esta acción pues temía perder su flota, limitándose a realizar bombardeos con sus morteros. Y en un combate más decidido entre tres cañoneras y Fort Redan, se mostró que las baterías confederadas serían un hueso duro de roer.

El Capitán Edward W. Rucker, que estaba al mando de Fort Redan puso a sus hombres a trabajar. Disponía de tres Columbiads de 8 pulgadas y tres de 32 libras, aunque estos últimos estaban parcialmente inundados y no participaron en el duelo, pero contó con la ayuda desde la isla del “Lady Polk Jr” y sus 128 libras. El “USS Benton” recibió tres impactos directos y el “USS St. Louis” también fue alcanzado varias veces, finalmente Foote ordenó retirarse del duelo tras tres horas de combate. El Brigadier James Trudeau estaba exhultante por el trabajo realizado por sus artilleros y Rucker fue proclamado el héroe del día.

Este combate del 17 de marzo fue el final de las operaciones ofensivas de Foote, que no andaba muy combativo tras su experiencia ante Fort Donelson, y las semanas siguientes sus barcos permanecieron prácticamente ociosos. Por lo que Pope ante la inactividad de la flota, no pudo más que ordenar la construcción de un canal para rebasar la isla. Y el 23 de marzo el Coronel J.W Bissell y su regimiento de Ingenieros del Oeste se dispusieron al trabajo que concluyeron el 2 de abril, aunque sólo pudieron cruzar cuatro transportes, pues el nivel de las aguas iba bajando y las cañoneras tenían demasiado calado.

Ante el giro de los acontecimientos, McCown solicitó refuerzos a su superior el General P.G.T Beauregard, pero este se los negó pues el centro de atención en la zona era la posible llegada de Grant al Pittsburg Landing, aunque se barajó la posibilidad de que el confederado Van Dorn atacase a Pope por la retaguardia, pero este aún se estaba recuperando de su derrota en Pea Ridge. La estrategia de Beauregard de posicionar pequeñas guarniciones a lo largo del río y que se retirasen si llegaban los unionistas se estaba volviendo totalmente errónea, pero la concentración federal en el Sudoeste de Tennessee era una amenaza muy cercana.

En Kentucky Oriental, una nueva división del Ejército del Ohio de Don C. Buell estaba finalmente en marcha hacia el Cumberland Gap. La mandaba George Washington Morgan, un político de Ohio que en la guerra con Mexico había servido como oficial de milicia, consiguiendo el ascenso a Brigadier. Embajador en Portugal al iniciarse la Guerra Civil, había dejado su cargo para ofrecerse a combatir contra los secesionistas.

Con esta fuerza avanzando en el Este y Pope asediando la Near by Island, Halleck permitió al fin a finales de marzo que Grant reemprendiera su avance hacia Corinth. Sólo que el confederado Johnston, que podía haber sido sorprendido en febrero, cuando tenía las manos llenas con la creación de la base de Murfreesboro, no se dejaría tomar la delantera ahora.

Así que Beauregard ordenó a McCown que se replegara, retirándose con seis regimientos, dos compañías de artillería y parte de la caballería hacia Fort Pillow. Quedando en el New Madrid Bend unos 4.000 confederados, de los que alrededor de 400 carecían de armamento. Y para el 31 de marzo McCown fue relevado en el mando por el Brigadier William W. MacKall, quien era originario de Maryland y un declarado anti-Davis como Beauregard. Formado en West Point y Teniente Coronel del Ejército Regular había servido hasta el inicio de la guerra como Asistente General en el Departamento del Pacífico, ahora era el seleccionado para sacrificarse.

Cuando MacKall llegó a su destino en New Madrid Bend se encontró con sus fuerzas hundidas en el desánimo y con el apoyo inútil de las cañoneras confederadas. Además la Brigada del Coronel Napoleon Buford había sorprendido al confederado Coronel Ed Pickett y su guarnición en Union City, en la ribera de Tennessee, cortando otra importante línea de comunicación confederada. Y como remate el 1 de abril una operación llevada a cabo por cuarenta hombres en pequeñas barcas había sorprendido a los centinelas de Fort Redan e inutilizado varios cañones.

La situación se volvía desesperada a cada momento y finalmente Halleck ordenó a Foote para que activase su flotilla. Tras una reunión se decidió que el Capitán Henry Walke y su “USS Carondelet” cruzasen ante las baterías confederadas. Por lo que se aumentó el blindaje de la embarcación con todas las cadenas disponibles y una nueva capa de madera.

El plan era aprovechar una noche oscura para realizar el cruce y esta fue la noche del 4 de abril. Todo marchaba bien hasta que junto a las baterías confederadas una chimenea lanzó un destello que alertó a los confederados. Walke ordenó poner las calderas a toda la presión posible, y el timonel del “USS Carondelet”, William Hoel, que era un experimentado navegante contando con la ayuda de un contramaestre en la proa del buque lograron cruzar ante la isla sin recibir un solo impacto. Antes del amanecer llegaban a New Madrid ante los vítores de los unionistas.

El ya ansioso Pope ordenó al “USS Carondelet” que despejase las baterías confederadas, especialmente las que se encontraban frente a Point Pleasant para realizar el cruce del río en cuanto fuese posible. Era ya la mañana del 7 de abril cuando la cañonera “USS Pittsburg” lograba curzar también y se unía al cruce de los unionistas a través del río a Tennessee.

Pope que ahora contaba con casi la totalidad de sus efectivos, unos 25.000, estaba por fin en Tennessee. MacKall tenía ahora a los unionistas al sur de su posición, y tras unas escaramuzas supo que su posición era insostenible. Superado ampliamente en efectivos y prácticamente aislado se encontraba encerrado en Tiptonville. La Brigada del Coronel James D. Morgan se dispuso a avanzar sobre la ciudad al tiempo que la Brigada del Coronel Gilbert W. Cummings se dirigía a cerrar la salida por el norte de los confederados. En vista de la situación MacKall, encerrado por el lago Reelfoot envió a Pope un mensaje a la 2 de la madrugada con su rendición.

Durante la noche algunas unidades confederadas escaparon a través del lago Reelfoot, al tiempo que los vapores eran hundidos. La rendición de la Isla Nº 10 se realizó ante Foote a las 3:45 de la mañana del 8 de abril.

Pope estaba que no cabía en sí mismo, tanto que informó a Halleck que había capturado nada menos que 7.076 confederados con todas sus armas y artillería. Cuando al analizar los informes de ambos bandos, se puede asegurar que en el momento de la rendición en la zona no permanecían más allá de unos 4.000 confederados.

Dejando a un lado la personalidad del Brigadier John Pope, es de recibo reconocer que realizó una campaña brillante. Pues con unas bajas insignificantes había sacado el mejor partido de su organización logística obteniendo un merecido premio de capturar un gran número de confederados. Y siendo aún de más valor a la vista de los sucesos que se iban a producir en la zona, esos 4.000 hombres serían muy hechados en falta por el mando confederado en las semanas siguientes. Además esta operación había dejado el río Mississippi prácticamente en manos de los unionistas hasta nada menos que Vicksburg.

Pero la Historia nunca se detiene y al tiempo que se producía la caída de la Isla Nº 10 en manos de la Unión, un acontecimiento había llamado la atención de ambos contendientes.

A principio de año, Johnston se había dejado confundir por la idea de que la gran ofensiva unionista habría de partir del más voluminoso ejército unionista, el de Buell en Louisville, que tenía además su línea de avance claramente trazada por la red de ferrocarriles de Kentucky. Por eso su primera base defensiva había estado, desde septiembre de 1861, en Bowling Green al ser este el primer empalme ferroviario de la línea de Louisville.

Pero ahora era claro que Grant tenía asignado operar en el Tennessee, como Pope en el Mississippi, y la ocupación del Pittsburg Landing a comienzos de mes había indicado claramente cual era su objetivo. Así que Albert Sidney Johnston, que ya sentía un respeto considerable por Grant, lo había estado vigilando y reaccionó en cuanto éste se comenzó a mover.

En el acto ordenó evacuar Murfreesboro y acudir a marchas forzadas hacia Corinth. Allí acundiría tanto William Hardee desde Murfreesboro como el Obispo Polk que venía del Mississippi, Braxton Bragg, Daniel Ruggles y Adley Gladden, procedentes del Sur, y hasta Earl Van Dorn, que aún más allá del Mississippi meditaba la posibilidad de volver a chocar contra el unionista Curtis, o el mismo Beauregard, que había dejado la Near by Island encomendada a MacKall y se presentaría junto con la fuerza del Brigadier Stewart. Una gran batalla se avecinaba.

Pero ahora debemos dejar el escenario de operaciones central para volver al Este al mes de Marzo, donde el forcejeo entre la Presidencia unionista y el “generalísimo” George B. McClelland estaba dando al fin sus frutos.

Ya en febrero, Lincoln y el Secretario de Guerra Stanton habían expresado su negativa a aceptar la “Solución Yorktown” de McClelland si éste no dejaba a la capital una cobertura aceptable. Y el 8 de marzo, en plena Batalla Naval de las Hampton Roads, aclararon de una vez por todas que no permitirían el traslado a Yorktown de más de 50.000 hombres hasta que tales fuerzas de cobertura estuvieran asignadas.

Pero el comienzo del traslado de las tropas a la zona producía ya efectos.El General confederado Joseph E. Johnston, temiendo que el grueso de su Ejército del Potomac fuese tomado demasiado a desmano si se producía una ofensiva contra Richmond desde la Península de Yorktown, dio orden de evacuar las zonas de Manassas Junction y Aquia en el Este y la parte baja o Norte del Valle del Shenandoah en el Oeste.

Con ello se abandonaban las baterías de la orilla Sur del Clyde del Potomac y Camp Pickens en la primera de las zonas, y Winchester en la segunda, pasando la defensa a apoyarse en una línea que iba de Strasburg, en el valle, a Fredericksburg, en el llano costero, y en buena parte apoyada en el cauce del río Rappahannock y su afluente el Rapidian.

McClelland se dispuso a ocupar el terreno abandonado por el enemigo, pero antes propuso sin encontrar objeción en la Presidencia, la creación de Cuerpos de Ejército en el Ejército unionista del Potomac. En su propuesta, se trataba de cinco Cuerpos, el primero mandado por John C. Fremont y formado por su Ejército de las Montañas, y los otros bajo el mando de E.V Sumner, S.P Heintzelman, E.D Keyes e Irwin McDowell.

La propuesta del I Cuerpo era claramente un intento de absorver al Ejército de las Montañas, englobándolo en el del Potomac, y el celoso Fremont puso de inmediato el grito en el cielo. Con ello, su mando hubo de quedar excluido y la organización, que tampoco permanecería igual por mucho tiempo, quedó de la siguiente forma:

I Cuerpo. Irwin McDowell.
1ª Div. W.B Franklin. Jefe de Birgada en Bull Run.
2ª Div. E.O.C Ord. Exjefe de Brigada de la Reserva de Pennsylvania.
3ª Div. James Shields. Exmilitar irlandés del entorno de Lincoln.

II Cuerpo. Erwin Vose Sumner.
1ª Div. I.B Richardson. Jefe de brigade en Bull Run.
2ª Div. John Sedgwich. Veterano Tte. Cor. en activo al inicio de la guerra.
3ª Div. G.W Morrell. Exsoldado con experiencia.

III Cuerpo. Samuel P. Heintzelman.
1ª Div. Joseph Hooker. Californiano aficionado a los caballos de carreras.
2ª Div. Fitz John Porter. Exjefe de Estado Mayor de Patterson.
3ª Div. Philip Kearny. Coronel al inicio del 1º de Dragones.

IV Cuerpo. Erasmus D. Keyes.
1ª Div. Silas Casey. Militar estimado discípulo de John E. Wool.
2ª Div. D.N Couch. Exsoldado, prominente en la Milicia de New York.
3ª Div. W.F Smith. Segundo de Butler en Hatteras.

V Cuerpo. Nathaniel P. Banks
1ª Div. A.S Williams. Conocido “barrister” y politico de Cleveland.
2ª Div. C.C Augur. Exsoldado y conocido Ingeniero de Ferrocarriles.

Este último Cuerpo, al provenir de la modesta División del Shenandoah de Banks, sólo dispondría durante varios meses de dos divisiones, e incluso éstas serían en general menos nutridas que las de otros Cuerpos de Ejército.

Otras divisiones del Ejército del Potomac aún no encuadradas:
División de Baltimore. J.A Dix de cuyo origen ya hablamos.
División de Inf. De Línea. George Sykes, Mayor en Bull Run
División de la Reserva de Pennsylvania. G.A McCall.
División de Caballería. P. St. G Cooke.

Con la reforma aún en marcha, el Cuerpo principal del Ejército del Potomac ocupó el territorio abandonado. Las baterías de Aquia y Matthew’s Point no volverían a estorbar el tráfico en el Clyde del Potomac, pero la base de Camp Pickens resultó tener reservadas algunas sorpresas.

Así y aunque Pinkerton asegurara que había albergado más de 100.000 hombres, los alojamientos tenían capacidad para 50.000 a lo sumo, y ni siquiera habían estado totalmente ocupados. Y buena parte de su formidable artillería resultó estar formada por troncos de árbol pintados de negro, que los confederados dejaron atrás burlonamente.

“Quaker Gun” Centreville, Virginia Marzo 1862

El día 11 de marzo, quizá en parte ante tales pruebas, pero alegando que con el Ejército del Potomac en acción no podía cubrir ambos cargos, el Presidente destituyó a McClelland como Jefe del Estado Mayor Supremo, dejándole sólo el mando de aquel ejército. El cargo del Estado Mayor, del que de todas formas McClelland había hecho un uso mínimo, iba a quedar sin cubrir durante varios meses.

A su vez y en una reunión celebrada el 13 de marzo en Fairfax Court House, McClelland logró que sus jefes de Cuerpo, excluido Banks, votaran mayoritariamente a favor de su “Solución Yorktown”. Sumner declararía posteriormente haber entendido mal lo que se votaba y estar en contra. Y apoyándose en este dictamen, emprendió el traslado masivo de tropas a las Hampton Roads en la seguna mitad del mes.

En el optimismo creado por la retirada de Johnston, las precauciones exigidas por el Presidente Lincoln para la seguridad de Washington estuvieron cerca de ser olvidadas, hasta que un movimiento del enemigo vino a demostrar que aún había que contar con él.

La idea partió del consejero del Presidente Davis, Tte General Robert E. Lee. Este pensaba que los suyos, triplicados en número por el enemigo en el frente virginiano, no tenían ninguna oportunidad si la Unión atacaba con energía.

Para evitarlo era preciso crear una distracción, y a tal fin propuso una acción ofensiva de la División de “Stonewall” Jackson en el Valle del Shenandoah. Jackson aceptó encantado, pues creía tener una buena oportunidad. Sucedía que, aunque las tropas que la Unión estaba enviando ahora a Hampton Roads eran básicamente las de los Cuerpos III y IV, y el V de Nathan Banks había recibido ya orden de marchar a sus puntos de embarque. Pero esto será parte de más detenida atención en otro capítulo.

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