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Capítulo XXVI: El nuevo frente en el Mississippi

El Presidente Lincoln, envió a Grant por propia iniciativa el ascenso a Mayor General de voluntarios y tampoco se olvidó de algunos subordinados. Los Coroneles Lauman, por su contraataque la tarde del día 15, y Oglesby y William Wallace, por su dura defensa en la mañana de ese día, fueron ascendidos enseguida a brigadieres. Y Coroneles como John Logan y Thomas Ransom fueron apuntados para el primer mando de brigada que quedara disponible. Como en el caso de Logan’s Cross Roads, la reacción en el Sur fue un poco inversa.

En efecto, Lloyd y Pillow respondieron por sus extrañas escapadas ante sendos consejos de guerra, siendo el primero expulsado deshonrosamente del Ejército, y Pillow privado del mando para siempre. (Ambas sentencias muy indulgentes tras tamaño desastre y en tiempo de guerra). El rayo no cayó en cambio sobre los coroneles que les habían acompañado, y la rápida fuga de Nathan B. Forrest cayó en gracia, valiéndole el grado pleno de Coronel y el ser objeto de una confianza que hasta entonces no se le había dispensado. En tanto, Buckner sería ascendido a Mayor General en Septiembre, cuando complicadas negociaciones obtuvieron su liberación y regreso al Sur.

La acción de Grant daba frutos colaterales. Ya el 14 de Febrero de 1862, en pleno bombardeo de Fort Donelson, el confederado William Hardee evacuaba Bowling Green por orden de Albert Johnston, que buscaba una concentración sobre Nashville. Al día siguiente la ocupaba la división unionista de la fuerza de Buell, mandada por el astrónomo Ormsby McKnight Mitchell; (a Thomas se le había mandado retroceder, y un tardíamente arrepentido Halleck acababa de asignar la de Nelson a la fuerza de Grant hasta que la de Hurlbut estuviese operativa).

Mientras, ese mismo día 15 de Febrero se producía el gran combate de Fort Donelson, y el jactancioso Pillow bombardeaba Nashville con telegramas de victoria hasta las 17:00 horas. (Obviamente estuvo seguro de la victoria hasta el mismo momento del contraataque de Lauman). No se recibieron más noticias hasta que en la mañana del domingo 16, y precisamente cuando “todo Nashville” celebraba un acto religioso de acción de gracias por la victoria, llegó como un mazazo la noticia de la rendición. (Fue sin duda esto y no otra cosa, lo que le costaría a Pillow su carrera militar).

“Ayudado” por lo inesperado de la noticia, el Gobernador de Tennessee, Isham Harris, perdió la cabeza, convirtiéndose él y los suyos en propagadores de un verdadero pánico. Muchas gentes, convencidas por la propaganda de guerra, de que los unionistas eran algo así como las hordas de Atila, huyeron desesperadamente de la capital del Estado, mientras se hacían intentos de quemar el algodón recogido, (que acababan a menudo en que el fuego se propagaba a los edificios), y se producían saqueos, deviniendo la situación de Nashville en caótica.

En tal caos, Albert S. Johnston, que en cualquier caso hubiese tenido una difícil papeleta para defender Nashville, no vió oportunidad de hacerlo. Menos aún cuando Grant, que no se dormía en los laureles del éxito, había aprovechado la desaparición del obstáculo de las baterías de Fort Donelson para enviar Cumberland arriba, hacia Clarksville, a la baqueteada flotilla de Foote, seguida por la orilla por la división de John Eugene Smith. Foote se posesionó de Clarksville en 24 horas y para el 20 de Febrero de 1862 llegaban las tropas de Smith para afianzar la ocupación.

Era casi el último punto defendible entre Fort Donelson y Nashville, a mitad del camino. Y presionados a la vez por el Norte por el ejército del Ohio unionista de Don C. Buell, Johnston y Hardee no vieron más solución que evacuar la ciudad y concentrarse más al Sur, sobre el nudo ferroviario de Murfreesboro. Buell ocuparía Nashville el 23 de Febrero de 1862.

Columbus también debía ser evacuado, aunque a proposición de Beauregard, ahora segundo de Johnston, se decidió a reanudar el bloqueo del Mississippi en el New Madrid Bend. De hecho, el propio Beauregard fue encargado de organizar esta defensa, librando al Obispo Polk, que con la División de Benjamin Cheathamm, fue a integrarse en otros frentes. Columbus fue evacuado entre el 25 de Febrero y el 1 de Marzo. Y el 3 de Marzo, cuando la al fín próxima división de Sherman se disponía a ocuparlo, se le adelantó un destacamento de ingenieros del mando del Ejército de Grant, mandado por otro personaje ya conocido: el ahora Coronel George Washington Cullum.

Al tiempo, las fuerzas de John Porter McCown y Alexander Peter Stewart, procedentes de Columbus, se unieron bajo Beauregard a la defensa del New Madrid Bend, donde ya se encontraba la de William W. Mackall, en aquellos mismos días ascendido a Brigadier.

Dos particularidades presentaron el mando de Pierre T. Beauregard en aquella zona. Una, que necesitando un Jefe de Estado Mayor que sustituyese a Thomas Jordan, ahora cedido a Johnston, tomó en calidad de tal a todo un príncipe, el Coronel Príncipe Camile Armand Jules Marie de Polignac, un oficial francés veterano de la Guerra de Crimea. Y dos, que con su verbo fácil y exagerado, Beauregard lanzó una campaña de concienciación patriótica en las tierras confederadas del Mississippi, centrada en una empresa de recogida de objetos de bronce destinada a la fabricación de cañones, tras la perdida masiva de estos en Fort Donelson, eran un material muy escaso. Como la resistencia del New Madrid Bend no iba a ser muy sobresaliente, y buena parte del bronce recogido acabaría por caer en manos norteñas, los periódicos unionistas se reirían bastante de los afanes de Beauregard. Sin embargo, es claro que su actividad hizo mucho por endurecer la voluntad de resistencia de la población civil de la zona.

Camile Armand Jules Marie de Polignac, CSA

De hecho en aquellos días los trabajos de fortificación de la ciudad de Vicksburg (Mississippi), iniciados un año antes como iniciativa estatal para controlar el gran río, y que habían languidecido después, pese a que a fines de 1861 fue enviado desde el Este para galvanizarlos el ya Coronel de Artillería surcarolino Stephen Dill Lee, se reemprendieron con mayor ímpetu.

Por su parte, Albert S. Johnston volcaba sobre su frente todos los refuerzos posibles. Desde el sur llegaban los Brigadieres Adley H. Gladden y Jonas M. Withers con contingentes adicionales de los ejércitos de Pensacola y Mobile, a cargo de cuyos remanentes quedaron respectivamente el artillero Brigadier Samuel Jones y el Coronel John Bordenave Villepique, un ingeniero especialista en problemas de fortificación. Y hombres como el Mayor General Braxton Bragg y el Brigadier Daniel Ruggles, (al que vimos como jefe de regimiento en Bull Run y en el “interim” había comandado la Milicia de Louisiana), reclutaban nuevas fuerzas en los estados del Deep South.

También a Tennessee Oriental fue preciso enviar refuerzos, procedentes mayormente de West Virginia, como las unidades de los Brigadieres Henry Heth y Daniel Smith Donelson. Esto arruinó la concentración de la fuerza confederada del Kanawha, mandada a partir de ahora por el Brigadier Alexander Robert Lawton, que estaba logrando prolongar la tranquilidad en aquel frente. Para mandar la concentración de East Tennessee sería designado el ya Mayor General Edmund Kirby Smith, repuesto de su herida de Bull Run.

Al otro lado del Mississippi también el Brigadier unionista Samuel Ryan Curtis, aprovechó la noticia del avance de Grant que le pondría muy difícil a su rival Price el lograr refuerzos. De inmediato, Curtis salió de Lebanon el 11 de Febrero, buscando aprovechar la oportunidad para tomar Springfield.

El que no sacó el partido esperado de la victoria fue el propio Grant. Este se encontró que Halleck, al que su incursión a través de Kentucky ya había espantado, se negaba en redondo a permitirle cruzar Tennessee de la misma forma. Grant, cuyo Ejército había sido redenominado “del Tennessee”, trató de forzarle la mano enviando río arriba al 32º de Illinois con las cañoneras rápidas “Lexington” y “Tyler”. El 2 de Marzo ésta fuerza se apoderó tras un pequeño pero intenso combate, que les costó 10 bajas, del desembarcadero fluvial denominado Pittsburg Landing, en el extremo Sur de Tennessee.

A sólo 15 millas de Corinth, esta valiosa cabeza de puente demostraba que la toma de tal localidad era perfectamente posible. Pero ni eso rompió la determinación de Halleck, que para impedir a Grant toda “aventura” le retiró de inmediato la flotilla de Foote y los vapores de transporte. Su idéa era que antes de comenzar una nueva penetración, sus ejércitos debían alinearse convenientemente.

Eso significaba que Buell debía de estar sólidamente instalado en Nashville, su ala izquierda avanzando hacia el Cumberland Gap en el Este, y el nuevo ejército de John Pope, ya listo para operar y denominado Ejército del Mississippi, haber iniciado el acoso al New Madrid Bend. Para lo cual, claramente, las cañoneras de Foote y la flota de transporte debían pasar al Mississippi. (Es obvio que Halleck no serviría para la “Blitzkrieg” al estilo del s.XX).

Mientras, otra campaña de la Unión conmovía a la opinión pública tanto como la de Grant, o aún más por producirse en el Este. Era la de los Sounds norcarolinos, en la que Ambrose E. Burnside y el Flag Officer Goldsborough, habían iniciado el 5 de Febrero. Y para el 15 de Febrero se había ocupado Elizabeth City y Edenton, cuasando en esta campaña 2.000 bajas a los rebeldes, casi todos prisioneros, a cambio de unas 300 propias, incluyendo una treintena de los marinos. Más al interior, del 18 al 20 se ocupó Winton, en el Chowan Clyde junto al Roanoke River, pero se renunció a capturar el importante puerto de Plymouth. Como ya vimos en un capítulo anterior.

Estos primeros meses de 1862 estaban siendo los mejores, desde el inicio del conflicto, para el Norte. Pues al mismo tiempo se conseguía una importante victoria en el Oeste como en el Este.

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