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96º Pennsylvania Inf. en Camp Northumberland; 1861

Capítulo XXIII: Enero 1862; La Unión se prepara

Abraham Lincoln terminó el año 1861 e inició 1862 animando a sus mandos a avanzar. En este caso, a Henry Wager Halleck, comandante principal de los frentes occidentales, al que además se acababa de subordinar, operativa sino administrativamente, el Mando del Ohio de Buell en Louisville. En dos comunicados enviados el 31 de Diciembre y el 1 de Enero, le pedía que iniciara ya operaciones, como mínimo contra Bowling Green con el Ejército del Ohio de Buell y contra Columbus-Belmont con el del Tennessee de Grant, al que podría unirse el del Mississippi de Pope en cuanto alcanzara estado operativo.

Esto puede considerarse una intolerable intromisión del mando político en los asuntos del militar, pero provenía porque teniendo la guerra muchos aspectos políticos, Lincoln estaba adivinando el desarrollo lógico de algunos de ellos, que aconsejaban que la Unión atacara a fondo cuanto antes. El principal era que estaban ya cerca las elecciones para el nuevo y definitivo Congreso Confederado y Lincoln calculaba (con toda la razón del mundo), que en cuanto éste ocupara sus escaños se dejaría la política de “andar de puntillas” que había prevalecido en el Congreso Provisional y empezaría a dictar normativa de guerra “dura”; empezando por una Ley de Conscripción.

Ahora bien, con una Ley de Conscripción el Sur no tendría dificultad para tener sobre las armas continuamente más de medio millón de hombres. Y esto podía ser un hueso demasiado duro de roer para los contingentes que la Unión podía enfrentarles por el sistema del voluntariado, y seguramente le obligaría a dictar su propia Ley de Conscripción, que Lincoln se daba cuenta que sería larga, difícil y quizá suicida de imponer. Sin embargo, desde Noviembre la Unión tenía ya medio millón de hombres largo sobre las armas, razonablemente equipados e instruidos y aunque fuese dictada y a causa de la falta de organización y experiencia, la Ley de Conscripción confederada no ejercería efecto hasta Junio-Agosto. Lo que daba a los unionistas una “ventana” temporal durante la que gozarían de una clara ventaja que, bien aprovechada, podía producir grandes ganancias estratégicas (que luego hicieran más fácil de digerir su propia Ley de Conscripción), o hasta la misma victoria.

Pero era una ventana temporal de menos de 9 meses y con el relevo de Scott y sus primeras secuelas, ya se había perdido Noviembre y Diciembre, De forma que el Presidente, ganado por una hirviente impaciencia, estaría los meses siguientes dispuesto a empujar adelante a sus parsimoniosos generales aun a patadas en el fondillo de los pantalones. Y su primera medida, tras la dimisión de Cameron el 11 de Enero, fue remodelar su Gobierno en la forma que juzgó precisa para que resultara más adecuado como Gabinete de Guerra.

Como Secretario de Guerra, sustituyó a Cameron por Edwin McMasters Stanton, que fuera Fiscal General en el Gobierno Buchanan. Se trataba de un abogado famoso, y renombrado por su capacidad de trabajo y su carácter incorruptible (no más contratos militares fulleros), así como muy apreciado entre los halcones belicistas de la derecha demócrata, una facción cuya visión de la guerra era idéntica a la de Lincoln, pero que nunca se alineaba a su lado por la falta de contacto y origen diversos de unos y otros. (Toda aquella facción Stanton incluido, había votado en 1860 por Breckenridge).

Edwin McMasters Stanton

Además, Lincoln revitalizó el Departamento de Relaciones Exteriores, años atrás muy prestigioso bajo el malogrado Stephen Douglas y después semidesaparecido por falta de presupuestos, y se lo entregó a Charles Sumner, que acababa de demostrar en el “Affair Trent” ser capaz de trabajar con el Gabinete, y que como mito de los abolicionistas y los republicanos radicales, atraería a muchos de ellos hacia el Gobierno.

Charles Sumner

Eran dos valiosas adquisiciones para el Gabinete, dos hombres excelentemente dotados para los puestos a que se los asignaba y dos muestras de la casi inhumana falta de disposición de Lincoln hacia el nepotismo, porque se trataba de dos hombres que no lo habían tratado de ninguna manera bien.

Sumner, bastante pedante en su refinamiento, le había hecho mucho daño en las ciudades del Este y en su propio Partido, hablando una y otra vez de él como si fuera una especie de hombre de las cavernas. (Curiosamente en un viejo abolicionista y radical republicano como él, se llevaba en cambio muy bien con Mary Lincoln, cuya exquisita educación de dama sureña sabía apreciar). En cuanto a Stanton, no sólo le había humillado salvajemente en una ocasión en que, años atrás, coincidieron como letrados defendiendo a la misma parte en un pleito civil, sino que habiendo hecho campaña por Breckenridge, tras las elecciones había sido quizá el más entusiasta divulgador de los brutales chistes antilincoln que los sureños habían estado propagando en la “buena sociedad” del Este.

Con todo, el Presidente era un excelente contratador de personal y aunque Sumner seguiría siendo siempre un inaguantable pedante, y Stanton de antiguo considerado un grosero y un intratable, se mantendría a la altura de su fama, ambos resultaron dos piezas muy útiles en el trabajo de equipo del Gabinete.

Pese al escaso convencimiento de individuos como McClellan y Halleck, tanto unionistas como confederados se daban cuenta de que la época de los tanteos había acabado y preparaban frenéticamente la inminente campaña. Ya nos hemos referido en un capítulo anterior a la situación por estas fechas en cuanto a fusilería y cañones. En el Sur, el Secretario de Marina Stephen Mallory mantenía al Capitán James Bulloch como agente de compras en Gran Bretaña, al Comodoro Samuel Barron, ya liberado tras caer en manos del enemigo en Agosto, como agente en Francia, a Dabney Fontaine Maury como comodín entre ambos y en casa al Capitán French Forrest a cargo de la Ordenanza Naval.

Por su parte, Judah Benjamín, como Secretario de Guerra, había nombrado un responsable general que organizara su red de compras en Europa, el Coronel virginiano Josiah Gorgas, que en conjunto iba a realizar su labor en forma bastante satisfactoria.

En cuanto a su aspecto externo, el soldado sureño había perdido por su parte bastante brillo para 1862. Las escasas unidades de zuavos se seguían agarrando a sus brillantes uniformes (varias de ellas irían desapareciendo durante el año), algunas milicias especialmente bien vestidas seguirían luciendo sus galas hasta que se cayeran a pedazos, y el Alabama Volunteer Corps empleaba aún sus levitas azules, que parece eran de excelente calidad. Pero por lo demás, reinaba ya por completo el gris que en general no era gris, sino linsey crudo castaño, gris seminegro teñido con corteza de nogal o el llamado “butternut”. La Infantería de Marina, que por su escaso volumen y por estar desplegada en los puertos, tenía facilidad para equiparse con telas de importación, llevaba “casi” el uniforme reglamentario (salvo que sólo los oficiales usaban levita cruzada).

La Caballería mezclaba unidades de aspecto ultramiserable con otras exquisitamente uniformadas, pero con bastante olvido del reglamento. Muy pocos oficiales empleaban la levita larga (incómoda para cabalgar), y abundaban las chaquetas, chaquetones y sobre todo chaquetillas hasta la cintura tipo “dolman”. Algunos regimientos especialmente acicalados usaban dos filas de falsos botones a los lados de la funcional, y entre ellas alamares negros, rojos, amarillos o blancos, o tiras de tela imitándolos, a menudo en forma muy tosca.

Muchos regimientos gastaban sombreros de aúpa, muy a menudo adornados con plumas, y se acostumbraba llevar el color de arma, (amarillo), en el cuello y el quepis, (aunque en general en una banda en torno a su base), y con menos frecuencia en las bocamangas, y aun menos en el pantalón, que era casi siempre gris o de linsey y no azul.

La Artillería iba con frecuencia bien uniformada y, salvo algunas baterías del Centro y el Oeste, ni siquiera usaba sombreros de alas. Pero se resistía a usar el azul reglamentario, y sus pantalones solían ser grises, mientras los quepis mostraban distintas combinaciones de rojo y gris, siendo muy a menudo totalmente rojos.

La Infantería solía tener un aspecto variopinto y desastrado, con a menudo toda clase de variantes en la misma unidad. North Carolina y Florida habían desarrollado uniformes estatales grises de chaquetilla corta, pero con dos bolsillos delanteros. Se diferenciaban fácilmente, porque el uniforme de Florida era de linsey grueso de algodón, mal teñido, y en condiciones de campaña desteñía rápidamente a un blanco sucio. En South Carolina y algún otro Estado, los suboficiales armeros, que eran normalmente los abanderados, se distinguían por usar una vieja “gorra de plato” azul del Modelo 1839, insignia extraoficial de su cargo.

La bandera confederada seguía siendo la de Montgomery, con 11 ó 13 estrellas (según el optimismo con que sus usuarios vieran la incorporación de Kentucky y Missouri). Pero en las unidades de los 7 primeros Estados seguían en uso muchas banderas del modelo original, con 7 estrellas, y los siempre particularistas texanos enarbolaban a veces simplemente una variante “montgomerizada” de su bandera estatal, que tiene una sola estrella de gran tamaño. Por eso es “El Estado de la Estrella Solitaria”

Con todo, el precio que pagaba el Sur por haber mantenido una mayor tranquilidad interna y haberse ido integrando de forma más gradual, era el no haber apretado el acelerador de la preparación, de lo que la Historia iba a pasarle factura en aquellos primeros meses de 1862.

En cambio los unionistas, picados en su amor propio por los reveses, estaban organizados y equipados a un nivel superior. En su aspecto, regimiento tras regimiento iban sucumbiendo al uniforme federal de faena, con su chaquetilla de cuatro botones, aunque Estados como New York, New Hampshire, Ohio, Indiana e Illinois continuaban en sus peculiaridades indumentarias. (Incluso algunos regimientos de Pennsylvania se estandarizaban, aunque, desde luego, no los de la División de la Reserva).

Una novedad eran las unidades de Infantería ligera formadas por el Coronel de Voluntarios. Hiram Berdan, ex soldado y conocido maestro armero. Denominados simplemente “Sharpshooters”, jugaban con la ambivalencia de la palabra (que en principio significa “tiradores de elite”, pero también puede querer decir “Tiradores de Sharps”), puesto que se planeaba equiparlos completamente con rifles y carabinas “Sharps”, entrenándolos para la escaramuza y las avanzadas, y poniendo el mayor cuidado en que su entrenamiento fuese dirigido a permitirles aprovechar toda la potencialidad de sus armas. (El año anterior muchos regimientos de zuavos, como Infantería Ligera, habían estado dotados parcialmente de “Sharps”; pero la mayoría, obsesos con la instrucción especial “zuava” con la bayoneta, no habían dado a su tropa instrucción de fusileros, ni la habían enseñado a apreciarlos, y justo antes de Bull Run se había visto a zuavos cambiando sus excelentes rifles por mosquetes de percusión, para poder usar la bayoneta en combate).

Los “Sharpshooters” gastaban un uniforme muy particular, que al principio constaba de pantalón de faena azul claro, guerrera verde y sombrero Hardee emplumado, con botas cortas de calidad, polainas hasta la rodilla y una bolsa de costado de piel que era un lujo de importación, del modelo empleado por ciertas fuerzas de elite de la Guardia Real prusiana.

Otras unidades nuevas de aspecto peculiar eran por ejemplo la Brigada Excelsior de New York, creada por Daniel Edgar Sickles y que contaba con los 7 Regimientos 70º, 71º, 72º, 73º y 74º de tal Estado, que gastaba chaquetillas “neoyorquinas” riveteadas de azul claro de Infantería, sombreros Hardee emplumados y ancha correa cruzada, con el escudo estatal en la chapa del cierre. O el 6º de Caballería de Pennsylvania o “Rush Lancers”, único regimiento de lanceros de la historia estadounidense, armados con sólo lanza y revólver, vistiendo sencillos uniformes de faena, pero con dos peculiaridades. Los pantalones se llevaban siempre por encima de las botas y el gorro había de ser un quepis de los más altos, cuya visera se sujetaba con el barboquejo contra el frontal, lo que le daba cierto aspecto de “mirlitón” flácido.

Como vemos, seguían surgiendo fuerzas voluntarias tocadas con el Hardee. Pero en conjunto, la popularidad del sombrero que con su superficie charolada, su ala doblada y sus plumas exigía ciertos cuidados, iba decreciendo. En el Este, la afición de McClellan por los quepis bajos tipo chasseur había llevado a casi todos los generales y coroneles a imitarle, y multitud de oficiales subalternos siguieron el mismo estilo. En el Oeste, y aunque a través de un proceso más paulatino, los oficiales iban sucumbiendo a la mayor comodidad de otros tocados, y en especial del clásico “slouchn” de fieltro de ala ancha. Y algunas unidades de Voluntarios lo iban abandonando aquí y allá según los soldados comprobaban hasta qué punto sus plumas, su superficie acharolada, etc… despertaban los peores instintos perfeccionistas de oficiales y suboficiales durante las revistas de equipo.

Los cubrenucas llamados “Haversack” se iban a hacer muy raros en el Ejército del Norte y prácticamente inexistentes en el del Sur, mientras permanecían fuera de uso durante aquel invierno, y pocos saldrían, de nuevo a la luz al iniciarse el tiempo cálido. ¡Sus propietarios habían descubierto que hacían de estupendos filtros de café!

Otra prenda curiosa que casi desaparecía era el sombrero llamado “whipple” del que unos 4.000 ejemplares habían sido entregados en primavera a regimientos de New Hampshire, Massachusetts y sobre todo a New York, (por lo que también se le apodó “Excelsior”). Era un sombrero de copa no muy alta y ala caída, bastante rígida y recortada en forma helipaoide, de manera que formaba una gran cubrenuca e iba perdiendo ala hacia delante, hasta carecer por completo de ella sobre los ojos, donde la sustituía una vasera de quepis de las mayores, sujeta con barboquejo a la base de la copa. Existía en dos versiones, una bastante rígida, ya más bien fea, y otra más blanda pero con cierto armazón interno, francamente perteneciente a los dominios de la pesadilla.

Pero la mitad al menos de los “Whipple” habían presenciado la batalla de Bull Run, donde varios cientos fueron capturados. Se consideraron preciadas presas de guerra y sus nuevos propietarios los usaron hasta el fin. Y como en el Sur había poco dinero para comprar recuerdos, parece que aún en 1864 se veía en algunos regimientos confederados del Este dos o tres “whipples” supervivientes, viejos, destrozados y cien veces remendados, pero aún portados con orgullo de propietario.

Hasta entonces, la guerra no había sido demasiado mortífera, elevándose el número de fallecidos en 1861 a no mucho más de 20.000, de los que menos de la cuarta parte podían considerarse caídos en combate. De todas formas, la cifra de estos últimos era bastante superior a las cifras oficiales que vamos dando, que suelen corresponder a cadáveres recogidos en el campo de batalla. Hay que tener en cuenta que otro grupo importante, (a veces cosa de un 30% de éstos), moría antes o durante su primera cura, que podía incluir cirugía mayor o amputación de miembros sin anestesia. Y otra cifra entre el 100 y más del 200% adicional lo hacía durante los tres meses siguientes e incluso más tarde, por sobre todo tres causas: la “pulmonía del herido” que lo atacaba cuando el trauma y la pérdida de sangre lo habían dejado sin defensas, y era peligrosísima, el tétanos, cien por cien mortal, y, por supuesto, las infecciones y complicaciones producidas por las propias heridas.

Estas cifras iban a trepar espectaculármente en 1862, que iba a ser además el año que viera más campañas de invierno. Con todo, Enero iba a resultar un mes particularmente pacífico, en el que el Norte, (el bando destinado a tomar la iniciativa), sólo tomaba posiciones para atacar.

Veamos en tanto un cuadro aproximado de la distribución de mandos y fuerzas al iniciarse 1862.

U.S.A C.S.A

VIRGINIA
Ejto. del Potomac G. B. McClellan                                 Ejto. del Potomac J. E. Johnston
Washintong defensas J.K. K. Mansfield                       (1)  Div. Shenandoah T. J. Jackson
Dep. de Virginia J. E. Wool                                           (1) Div. Acquia T. H. Holmes
                                                                                    (1) Div. Yorktown J. B. Magruder
                                                                                    (1) Div. H. Roads B. Huguer

Fuerza: 260.000                                                                 80.000

WEST VIRGINIA
Ejto. de las Montañas W. S. Rosencrans                       Ejto. del Allegheny W. W. Loring
                                                                                        Ejto. del Kanawha D. S. Donelson

Fuerza: 30.000                                                                   20.000

FRENTE CENTRAL
Ejto. del Ohio D. C. Buell                                               Dep. del Oeste A.S. Johnston
(2) Del del Oeste. H. W. Halleck (2)                               Div.E. Kentucky G. B. Crittenden
 (2) Ejto. de Tennessee U. S. Grant                                        (2) Grupo B. Green J. B. Floy(3)              

      (2) Ejto. Mississippi J. Pope                             (2) Grupo Columbus L. Polk
(2) Ejto. Southwest S. R. Curtis                               (2) Mis. State Guard S. Price
                                                                                     (2) Arkansas Force B. McCulloch

Fuerza: 160.000                                                            80.000

OESTE
Dep. de Kansas D. Hunter Territorio Indio D. H. Cooper
Dep. New México E. R. S. Canby New México H. H. Sibley

Fuerzas: 14.000                                                                8.000

GOLFO DE MEXICO
Dep. West Florida J. W. Phelps                              Dep. del Golfo D. E. Twiggs
Expd. Del Golfo (4) B. F. Butler                           (2) M. Texas E. Van Dorn
                                                                             (2) M. Louisiana M. Lowell

                                                                                    Ejto. de Mobile W. J. Hardee (5)
                                                                                     Ejto. de Pensacola B. Bragg (5)

Fuerzas: 14.000                                                                 52.000

COSTA ATLÁNTICA
Dep. East Florida L. G. Arnold (6)                                  Dep. de Costas R. E. Lee (7)
Expd. Port Royal (4) T. W. Sherman                           (2) N. Carolina H. A. Wise
Expd. N. Carolina (4) A. E. Burnside                                  (2) S. Carolina R. C. Gatlin (8)
                                                                                  (2) Georgia T. F. Drayton
                                                                                               (2)Middle Florida W.M.Gardner(9)
                                                                                             (2) East Florida J. H. Trapier(10)

Fuerzas: 32.000                                                              25.000

RESTO
Fuerzas: 60.000                                                                 65.000

TOTAL: 570.000                                                                    330.000

NOTAS:

(1) y (2) Ambos números indican mandos subordinados al situado sobre ellos, pero el (2) indica que se trata de todos los mandos que le estén directamente subordinados, mientras el (1), que se refiere al Ejército del Potomac, incluye sólo las divisiones destacadas, y no incluidas en la concentración principal de Camp Pickens, en Manassas Junction. (Como la de Hampton Roads, de Benjamin Huguey).

(3) John Buchanan Floyd sólo tenía este mando como comandante de división más antiguo, a la espera de la llegada de William Joseph Hardee, que iba a llegar de Mobile para reforzar la agrupación de Bowling Green y como Mayor General “tomar su mando”.

(4) Además de la ya en plena acción Expedición de Port Royal, los unionistas preparaban lanzar aquel Invierno otras dos. Una a los Sounds de North Carolina, ya a punto de zarpar y mandada por el Flag Officer Louis Malesherbes Goldsborough, jefe de la Flota nordatlántica, y el Brigadier Ambrose Everett Burnside, que había mandado una Brigada en Bull Run como Coronel. Y otra, la Expedición del Golfo, el gran ataque a New Orleans de David Glasgow Farragut, para mandar cuya parte terrestre el Mayor General Butler, enviado a principio de Octubre a tareas de recluta en Nueva Inglaterra, volvió a primera línea.

(5) Los contingentes principales de los Ejércitos de Mobile del General Hardee, y de Pensacola, del General Bragg, estaban a punto de ser enviados a reforzar los frentes centrales. Hardee saldría directamente para Bowling Green, mientras Braxton Bragg se detendría de camino a reclutar, tratando de crear sobre la base del suyo una especie de Ejército de reserva en segunda línea.

(6) El Coronel Lewis Gorman Arnold, que llevaba en Key West desde el Enero anterior, (en el que era aún Mayor), estaba a punto de ser ascendido a Brigadier y relevado de su puesto por otro Brigadier de Voluntarios reciente, John Milton Brannan.

(7) Como veremos en este mismo capítulo, el Mayor General Robert E. Lee iba a ser llamado en el mismo Enero a Virginia, y dejaría en su cargo, ascendido a Mayor General, al Brigadier John Clifford Pemberton, que había venido siendo su segundo. Se trataba de un prosecesionista natural de Pennsylvania, que en Primavera había organizado el Arma de Artillería en Virginia, teniendo al mando supremo de la utilizada en Bull Run. (Lee lo había llevado para que mejorase la Artillería de Costa de la zona).

(8) Brigadier Richard Caswell Gatlin, soldado profesional norcarolinos que cumplía 53 años aquel mes de Enero y había sido promovido a Brigadier del Ejército Provisional en el Julio anterior.

(9) Brigadier William Montgomery Gardner, que había mandado como Coronel al 8º de Georgia en Bull Run, recibiendo una gravísima herida que lo dejó incapacitado para el mando operativo en campaña. Sustituía desde Octubre al primer titular del puesto, Brigadier John Breckinridge Grayson, de Kentucky y de 55 años de edad, que había muerto el 21 de dicho mes de tuberculosis.

(10) Brigadier James Heyward Trapier, surcarolino de 46 años, del Arma de ingenieros, que había tenido como Capitán y luego como Mayor, una parte importante en el asedio de Fort Sumter. (Mando creado en Octubre).

Si examinamos el cuadro, lo primero que nos llama la atención es la diferencia total de fuerzas ya por sí llamativa. Y a continuación se hace notar la inferioridad de concentración de las tropas confederadas. En efecto, no sólo las fuerzas destacadas en zonas de retaguardia y no operacionales son mucho más importantes, (casi el 20%, por un escaso 11% entre sus enemigos), sino que su concentración en las zonas por las que el despliegue enemigo demostraba que la Unión iba a atacar era escasa y casi desganada. Así, si la Unión tenía el 45% de su fuerza desplegada en Virginia, ellos sólo le oponían poco más del 25% de la suya. Y en el frente central, donde los despliegues relativos eran menos desproporcionados, (aunque la concentración unionista aún resultaba algo superior), debe recordarse que los confederados contaban aún con cierta superioridad numérica neta en el interior del Transmississippi, le que demuestra la que habían de tener sus enemigos en el propio Mississippi y la zona al Este de aquél, obvio escenario principal de la acción.

Jefferson Davis era bastante consciente de esta situación y mientras aguardaba el momento de poder imponer una Ley de Conscripción, (en eso Lincoln no se equivocaba), confiaba poder salir del paso con medidas de emergencia, como el traslado de fuerzas del Golfo al centro, o la recluta de nuevos voluntarios, (que le permitía fácilmente el hecho de no haber alcanzado aún los 400.000 que se le autorizaron). Pero sus manos estaban parcialmente atadas por el carácter de Confederación de Estados Soberanos del sistema político que presidía, que en todo momento había estado obstaculizando sus esfuerzos de una distribución de fuerzas más racional.

Debido a todo ello y al brillante impulso de alguno de los mandos unionistas, la Confederación iba a encajar golpes muy serios en las primeras fases de la ofensiva, encontrándose al borde del KO para aquélla Primavera.

Fuera de la escaramuza de Port Royal a la que nos hemos referido en un capítulo anterior, la Unión inició el año con bombardeos, como el de Pensacola, al que también nos referimos, y otro realizado el 3 de Enero por los cañoneros (“Anacostia” y “Yankee”, contra las baterías confederadas de Cockpit Point, en el firth del Potomac. La zona estaba defendida por tropas secesionistas bajo el Brigadier confederado Samuel Gibbs French, de 43 años y nacido en Trenton (New Jersey), que protegían una serie de baterías situadas en Evansport, Freestone Point, Shipping Point y Cockpit Point, sumando ya 37 cañones pesados emplazados en la orilla Sur.

Samuel G. French, CSA

Frente a ellos el ataque, mandado por el Teniente R. H. Wyman desde el puente del “Anacostia”, trataba sólo de tantear su poder con vistas a una ofensiva naval que acompañara a la supuestamente próxima ofensiva terrestre del mando de George McClelland. (Y que, al irse retrasando ésta, se retrasó a su vez). La Flotilla del Potomac y la de Chesapeake Bay habían sin embargo reunido al efecto una buena cantidad de buques de pequeño calado, con los “Anacostia”, “Coeur de Lyon”, “Currituck”, “Flag”, “Hetsel”, “Isaac N-Seymour”, (los dos últimos pasados de inmediato a la flotilla de los Sounds), “Island Belle”, “Jacob Bell”, “Reliance”, “Rescue”, “Hoaolute”, “Satellite”, “Thomas Freeborn”, “Vixen”, los veleros “Walter Forward” y “Wanderer”, y los ex-remolcadores “Yankee” y “Young America”, y ésta sería una baza a tomar en cuenta cuando McClelland se decidiese finalmente a avanzar.

El primer movimiento del año en tierra correspondió sin embargo a los confederados, y concretamente a la división de Thomas J. Jackson. (“Stonewall” Jackson), como parte de los preliminares de su futura Campaña del Valle y que se desarrollaría en la actual West Virginia.

En este punto de la contienda nos encontramos con un recién ascendido Mayor General Jackson desde el pasado 7 de Octubre de 1861 y con el mando del recién creado Distrito del Valle del Departamento del Norte de Virginia. Por lo que dispuso que fuera la ciudad de Winchester su principal base de operaciones en la zona desde el 4 de Noviembre, en donde concentró a todas las fuerzas disponibles en el valle y las alturas del Allegheny. Además de tener de nuevo bajo su mando a su antigua “Stonewall Brigada” además de a la División del Brigadier General William W. Loring que se acababa de formar durante las recientes Navidades de 1861.

Tropas confederadas en Winchester, 1 de Enero de 1862

Al mismo tiempo Jackson se había encargado de reorganizar las diferentes agrupaciones de caballería de la zona bajo las órdenes del Coronel Turner Ashby con la intención de realizar incursiones coordinadas a lo largo del Chesapeake & Ohio Canal. Además de que estas le proporcionaban información de primera mano de las fuerzas federales de la zona, por lo que pronto realizó un plan de ataque para recuperar el control de West Virginia mediante una expedición a gran escala a lo largo del valle del Potomac. Recibiendo el visto bueno del Departamento de Guerra Confederado.

Así aunque su fuerza era de aproximadamente unos 11.000 hombres, aún muy lejos de los 15.000 contemplados en su plan de acción, se dispuso a dar comienzo a las operaciones el 1 de Enero de 1862. Cuando “Stonewall” Jackson salió de Winchester con una fuerza de 9.000 hombres tras dejar una guarnición de 2.000 hombres como protección de su base de operaciones. Por lo que cubierto por el mal tiempo cruzó los montes que separaban su base de Winchester, en el Valle del Shenandoah, del Valle del Potomac South Fork, el mismo 3 de Enero.

Jackson camino de Romney, Enero de 1862

Su objetivo era cortar las comunicaciones por el ferrocarril Baltimore-Ohio y el canal Chesapeake-Ohio, y ante todo diezmar el mando unionista del Brigadier Frederick W. Lander y sembrar en el mando unionista la certeza de que los rebeldes eran fuertes, agresivos, y capaces de devolver golpe por golpe si se atrevían a atacar Virginia. (Por supuesto, todo ello era bastante falso pero viendo la desproporción de fuerzas que hemos podido observar en el cuadro, ¿qué solución le quedaba al atribulado mando de Joseph Eggleston Johnston sino farolear a la desesperada? Y “Stonewall” Jackson no era sino su brazo ejecutor).

En la mañana del día 4, las tropas del confederado se presentaron por sorpresa ante la pequeña ciudad de Bath, cuya guarnición avisada a ultima hora por sus puestos avanzados, consultó con el Brigadier Lander, recibiendo la orden de evacuarla y concentrarse sobre la más importante base de Hancock, en suelo de Maryland al otro lado del Potomac.

Con seguridad, los confederados capturaron algunos rezagados y desde luego se apoderaron de los no muy importantes depósitos de armamento, material y alimentos de Bath, pero entretanto Lander, con las tropas provenientes de Bath y otras sacadas de Hancock, logró sellar bastante eficazmente los puntos de paso del Potomac. De esa forma todos los tanteos realizados por el confederado durante la tarde, en el Great Cacapon Bridge, Alpine Station y ante la misma Hancock, fueron rechazados, produciéndose una relación de bajas francamente favorable al unionista (menos de seis de su tropa por una docena contraria). Y tras no localizar un vado seguro, Jackson permaneció aún los días 5 y 6 frente a Hancock, bombardeandola sin demasiado efecto con algunas piezas pesadas desde la colina de Orrick junto al río. Estas acciones se han denominado Batalla de Hancock, aunque no pasaron de simples escaramuzas desarrolladas en los condados de Washington (Maryland) y Morgan County (West Virginia) Finalmente y tras declinar las solicitudes de rendición ofrecidas por los confederados, Jackson se desplazó el día 7 de Enero hacia Romney tras producirse unas 25 bajas por cada uno de los bandos combatientes. (De lo que se ha dicho a veces, exageradamente, que Lander “derrotó” a Jackson).

Pero en realidad, los planes de “Stonewall” Jackson seguían derroteros muy distintos. Su objetivo principal no era Hancock, que no parece que tuviese esperanzas de tomar, (como puede deducirse de la escasa potencia de sus tanteos), sino la guarnición de Romney, situada aguas arriba del Potomac South Fork y ahora en su retaguardia.

Romney, West Virginia

Pues Jackson estaba al tanto de las fuerzas federales de la zona, las cuales eran además de la fuerza de Loring, unos 5.000 hombres a las órdenes del Brigadier General Benjamin F. Kelley situadas en Romney que pertenecían al mando de Rosecrans, el cual estaba planeando en esas fechas un ataque sobre Winchester al considerarla una localidad clave como base de operaciones para amenazar al grueso de la fuerza confederada acuartelada en Manassas Junction. También se encontraba por la zona el V Cuerpo del Mayor General Banks en Frederick (Maryland) y que patrullaba el río Potomac desde Harper’s Ferry hasta Williamsport.

Al mismo tiempo que Jackson se encontraba de camino hacia Romney donde su guarnición, mandada por el Coronel Dunning, disponía del grueso de los regimientos 4º, 5°, 7º y 8° de Ohio, el 14º de Indiana y el 1° de Caballería de West Virginia, pasaba sin duda de 2.500 hombres y era un objetivo jugoso, cuya pérdida desalentaría mucho a la Unión. Y la acción de Jackson junto al Potomac buscaba distraer la atención, cerrar la trampa de aquel lado y con la captura de los depósitos, de Bath, aumentar los días que su división podría seguir operando lejos de sus bases.

El Brigadier General Kelley realizó un reconocimiento del camino hacia Winchester con la guarnición de Romney, topándose con la fuerza confederada de la zona en Hanging Rock Pass. Y aunque los sureños fueron puestos en fuga y les fueron arrebatadas dos piezas de artillería, Kelley se retiró hacia Romney el día 10 pero que ante la inminente llegada de Jakson abandonó. Ocupando la ciudad las fuerzas confederadas el día 14 de Enero de 1862.

Tras Romney, “Stonewall” Jackson se disponía para realizar su siguiente movimiento y avanzar hacia Cumberland, pero el duro clima invernal había hecho mella en sus hombres y decidió posponer sus planes. Por lo que destacó a la División de Loring como guarnición de la localidad y comenzó el regreso a su base de Winchester junto con su “Stonewall Brigada” y el regimiento de caballería de Turner Ashby.

Aquí llegamos a las conclusiones de que aunque Jackson no logró ninguno de sus objetivos principales que eran recuperar el control de West Virginia y tomar una posición de fuerza desde la que amenazar con un posible cruce del Potomac hacia Maryland, Jackson sí logró el éxito. Pues paralizó un inminente avance federal sobre Winchester, además de convertir a esta en su base de operaciones, y muy eficaz, sobre el Baltimore & Ohio Raiload.

Aunque no todo serían buenas noticias tras la incursión. Para finales de Enero, el Brigadier General William W. Loring y sus oficiales escribieron una carta al Secretario de Guerra Confederado Judah P. Benjamin en la que expresaban su desacuerdo con estar destacados en Romney y que podían ser aislados por los federales en cualquier momento. El Secretario tomó parte por Loring y por tanto ordenó a Jackson que replegase la División. Jackson acató la orden pero acto seguido y claramente enfadado por esta injerencia en su mando, dispuso una Corte Marcial contra Loring al mismo tiempo que presentaba su dimisión y solicitaba al Gobernador de Virginia John Letcher en una carta del 31 de Enero de 1862, que le fuese restituido su puesto de Superintendente del Virginia Military Institute de Lexington.

Jefferson Davis no podía permitirse una situación semejante y menos en vísperas de las elecciones del Congreso Confederado, así que hizo regresar a Robert E. Lee de su Mando de Costas para que actuara como “hombre bueno”, (lo que como hemos dicho anteriormente, dejó al frente de aquél al ahora Mayor General John C. Pemberton), prometió una investigación rápida y profunda y hasta suspendió cautelarmente a Benjamin, al que sucedió el 24 de Marzo de 1862 un terrateniente virginiano y oficial de milicia recién ascendido a Brigadier del Ejército Provisional: George Whyte Randolph, que curiosamente había asistido a una Academia Militar, ¡la de la Marina en Annapolis!, siendo su principal acción en la guerra la de dirigir la Artillería de Prince John Magruder en Big Bethel y el bombardeo de Hampton.

George Whyte Randolph

Y para aplicar más calmante a la herida, Jefferson Davis repartió rápidamente cierto número de ascensos al grado de Teniente General, que acababa de crearse. Los primeros fueron a manos de Samuel Cooper, Albert Sidney Johnston y Joseph Eggleston Johnnton, y finalmente a Robert Edward Lee. Pues estos se habían apoyado a Thomas J. Jackson en su derecho a juzgar a Loring además de criticar abiertamente la ingerencia del Secretario de Guerra en los asuntos internos del mando.

Como es sabido por todos, Jackson no dimitió de su puesto gracias a la intervención de los Generales Joseph E. Johnston, Robert E. Lee y el Gobernador Letcher. También fueron retirados los cargos contra William W. Loring, pero como consecuencia todas las fuerzas no virginianas del Distrito del Valle fueron reasignadas a otros destinos, y la fuerza de Jackson se vió reducida a unos 4.000 hombres. Por lo que se maniató su capacidad de movimientos y le incapacitaba incluso para una correcta defensa del valle del Shenandoah, por lo que tuvo que evacuar Winchester el 9 de Marzo ante un avance de la fuerza federal del Mayor General Banks.

Dejando de momento la descripción de éste conflicto, que aún “colearía” varias semanas, agreguemos que no se produjo más movimiento aquél mes en los frentes virginianos, tanto del Este como del Oeste, salvo de una escaramuza en un puente sobre el Occquan River, ya cerca de la costa, donde combatieron patrullas de los 37º de New York y 1º de Caballería de New Jersey unionistas. En Virginia Occidental se iba a producir la desaparición de dos de los jefes locales unionistas clásicos. El propio Frederick West Lander comenzaría a fines de Enero a quejarse de molestias físicas, solicitando el relevo. El asunto se dilató en demasía y aún seguía en su puesto a fines de Febrero, cuando empeoró rápidamente, muriendo el 2 de Marzo de lo que los médicos militares sólo supieron describir como “un frío mortal”.

Frederick W. Lander, USA

Y si se había tardado tanto en darle la baja por motivos de salud era porque otro de sus compañeros, el Brigadier Joseph Jones Reynolds, acababa de renunciar a su mando y su graduación para regresar a casa por motivos similares. (A diferencia de Lander, se recuperó, regresando al año siguiente y operando en los frentes centrales). El General Rosencrans optó por no sustituirlos sino que, aprovechando que por la fecha de la muerte de Lander otro de sus brigadieres, Henry W. Benham, le era arrebatado para su envío al frente costero surcarolino, (donde se estaba realizando una reorganización), agrupó sus tropas con las de los tres restantes, Robert H. Milroy, Robert C. Schenk y Jacob D. Cox, convirtiendo estos tres últimos mandos en algo parecido a divisiones.

Contrastando con esta relativa tranquilidad en los frentes virginianos a uno y otro lado del Allegheny, (hasta la mitad de Febrero sólo se produciría una escaramuza de alguna importancia, librada el 8 de Febrero en Linn Creek, West Virginia, donde el 5º de West Virginia sufrió unas pocas bajas y causó 15 al enemigo). Los demás frentes ardían en preparativos de los unionistas para lanzar sus ofensivas, o del enemigo para oponerse a ellas y ferrocarriles y transportes navales acumulaban tropa y equipo en un ajetreo frenético.

Ya el 11 de Enero había zarpado de Hampton Roads la flota destinada a los Sounds de North Carolina, aunque el día 13, al llegar a la boca del Hatteras Inlet, la encontraron envuelta en una tempestad tan dura que tardarían 16 días en lograr cruzarla y alcanzar el puerto situado bajo la protección de los cañones de Fort Hatteras. Y apenas salida esta flota, se inició la concentración de la que había de llevar a Butler al Golfo de Mexico, que debía zarpar a primeros de Febrero.

Muchas millas costa abajo, en la Big Tybee Island, frente al Fort Pulawski en manos de los confederados, el Brigadier Egbert Viele, él mismo ingeniero y comandante de la fuerza destacada en la isla, trabajaba rápidamente en la creación de los emplazamientos de cañones que se emplearían para someter a asedio a aquella fortificación, Y al otro lado de la Península de Florida, William Hardee y Braxton Bragg ya habían partido con el grueso de sus fuerzas a reforzar los frentes confederados del centro.

Lo que quedaba del Ejército de Pensacola, antes de Bragg, fue puesto a las órdenes del Brigadier Adley Hogan Gladden, surcarolino de 51 años que había servido como oficial de milicia contra los Seminole en Florida y en la Guerra de Mexico. Y el resto del Ejército de Mobile lo mandaría Jonas Michel Withers, ex-soldado, hombre de negocios y político de Alabama, que acababa de cumplir 48 y era también Brigadier.

Adley Hogan Gladden, CSA

Muy lejos al Oeste, en el frente de Nuevo Mexico, los regimientos texanos de caballería del Brigadier confederado Henry Hopkins Sibley habían alcanzado ya su punto de partida en Fort Bliss y con el 2º de Fusileros Montados de Baylor como avanzada en Fort Fillmore, se disponían a iniciar la tantas veces retrasada invasión confederada de Nuevo Mexico. Frente a ellos, el Coronel unionista Edward R. S. Canby había concentrado la parte más operativa de sus tropas en Fort Craig, a mitad del largo y semidesierto camino entre la frontera lejana, al Sur, y las zonas más “civilizadas” de Nuevo Mexico, al Norte. La elección era bastante correcta pero Canby, que dirigía dos grupos separados de tropas que desconfiaban unas de otras, (regulares y voluntarios), no las tenía todas consigo, mientras que Sibley no albergaba dudas respecto a sus hombres.

Regresando hacia los frentes principales, en Missouri el Ejército del Sudoeste unionista de Samuel R. Curtis se había puesto en marcha desde Sedalia y Rolla, pues no se consideraba segura la terminal ferroviaria de Ironton. Contaba con unos 11.000 hombres, agrupados en cuatro divisiones mandadas por Brigadieres Franz Sigel y Alexander Ashbot, y los Coroneles Jefferson C. Davis y Eugene A. Carr.

Esta fuerza avanzó cautamente durante el mes hasta Lebanon, haciendo que ante ella, la tropa principal de Sterling Price, con unos 8.000 hombres, retrocediera en dirección a Springfield, (¡por tercera vez en la guerra!). La cobertura montada de Price trató de reducir el ya pausado ritmo de avance de los unionistas en algunas pequeñas escaramuzas, pero no parecía haber aumentado sus efectivos desde Wilson’s Creek, y la unionista sí lo había hecho. (Los jinetes de la State Guard parecían corresponder ahora al 1º de Caballería de Missouri del Coronel Elijah Gates, dos batallones bajo los Tenientes Coroneles J. T. Cearnal y G. W. Riggins y una compañía autónoma mandada por el más tarde famoso Capitán J. O. Shelby. En total unos 1.000 hombres).

Joseph O. Shelby, CSA

Otros choques de cierta importancia se dieron en zonas ajenas a la del avance principal unionista, como los de Calhoun, el día 4, en que los unionistas causaron 30 bajas sufriendo sólo 10, Charlestown, (en la zona de Bird’s Point, ahora bajo responsabilidad de John Pope), donde el 10º de Indiana sufrió 24 bajas, con 8 muertos, casi sin llegar a ver al enemigo, o las pequeñas emboscadas en que cayeron patrullas de jinetes unionistas del 7º de Kansas el 9, no lejos de Belmont, (teniendo 5 muertos), y el 2º de Kansas el 22, en Knob Noster, (sufriendo otro muerto).

Pero el más importante de estos choques se libró el 8 de Enero al Norte del Missouri, donde la actividad guerrillera confederada proseguía, sí bien en tono de sordina, después de unirse Martin Green a las fuerzas rebeldes del otro lado del río. Para principio de año se sabía que el Coronel rebelde J. A. Poindexter estaba tratando de crear una agrupación de tipo batallón en los Condados de Howard y Randolf, y el Brigadier John Blair Smith, comandante de la zona del Norte del Missouri desde el Septiembre anterior, los hizo batir con compañías sacadas de varios regimientos de caballería (1º y 2º de Missouri, 1º de Iowa y 4º de Ohio).

Y una vez descubierto el refugio de Poindexter, el 8 de Enero fue atacado por aquellos mismos exploradores agrupados en un batallón de unos 450 hombres, bajo el mando del Mayor W. M. G. Torrence.

El campo confederado estaba situado junto al arroyo llamado Silver Creek o Sugar Creek, en un lugar llamado Roan’s Tan Yard a 14 millas al Noroeste de Fayette, y fue completamente arrollado por la fuerza atacante que por 5 muertos y 6 heridos propios, mató o capturó a 80 rebeldes, dispersando casi 200 hombres más y destruyendo las instalaciones del campamento antes de retirarse

En el gran frente del Mississippi y el Ohio, el jefe unionista Henry V. Halleck se encontraba ante un dilema. De un lado, el Ejército del Mississippi de su subordinado John Pope no estaba aún presto para actuar. De otro, Don C. Buell, comandante del Ejército del Ohio, tampoco parecía dispuesto a moverse contra Bowling Green, como ordenaba el Presidente, prefiriendo limpiar primero su flanco izquierdo en Kentucky oriental. Y en el centro, el Ejército del Tennessee de Ulyses S. Grant parecía ofrecer una solución que a Halleck le ponía muy nervioso.

La idea de Grant, que había ganado un renuente apoyo del ya Flag Officer Andrew H. Foote de la flotilla fluvial, (poco amigo de meter sus cañoneras pesadas en cauces angostos), era dejar atrás Columbus y Bowling Green y desbordar estas posiciones, atacando directamente su segunda línea teórica en los fuertes Henry y Donelson, justo al Sur de la frontera de Tennessee, con operaciones anfibias a lo largo de los ríos Tennessee y Cumberland.

Henry V. Halleck, USA

A Halleck, que iba a demostrar más adelante una agresividad no superior a la del conejo común y que adoraba las operaciones llevadas a cabo lentamente y en línea, esta penetración profunda en el dispositivo enemigo tenía que producirle acidez de estómago. Pero no carecía de mérito a sus ojos, al precisar varias semanas de preparativos que le daban tiempo para que Buell limpiara su flanco y el ejército de Pope mejorara su operatividad, permitiéndole mantener en tanto a raya las demandas de la Presidencia. Así que la aprobó en principio, mostrando su desagrado sólo en una actitud curiosamente cicatera hacia ella.

Así, no concedió ningún refuerzo a Grant para iniciarla y cicateó en la asignación de transportes fluviales a su tropa. Con ello el general iba a verse durante su realización un tanto justo de efectivos y sólo pudiendo trasladar más de media división en cada viaje, iba a tener que enfrentar algunos momentos de inferioridad local que hubiesen roto los nervios de la mayoría de los jefes de uno u otro bando. (Y que superó con una mezcla de sangre fría y capacidad para el “farol”).

De todas maneras, su operación necesitaba asegurar su viabilidad convenciendo al enemigo de que Fort Henry y Fort Donelson eran los últimos objetivos que tenía presentes y el 7 de Enero, inició una serie de fintas dedicadas a convencer al crédulo General-Obispo Leonidas Polk de que era su posición de Columbus el punto más amenazado,

Así, el día 7 las tres más pesadas cañoneras timberclads, (“Lexington”, “Tyler” y la nueva “Essex”), salieron de Cairo a reconocer el río hacia Columbus, mientras se cruzaba con gran aparato tropas de la división de McClernand a través del Ohio. 1.000 jinetes de ésta división aparecieron a continuación el día 9 bloqueando los accesos a Columbus, y al día siguiente se vieron reforzados por 4.000 hombres de infantería. Hacia el 11, las fuerzas de McClernand se concentraban y el 14 se les unía el Mando de Ejército de Grant, mientras la División de Charles F. Smith salía al día siguiente de Paducah para reunirse con ellos.

El inconveniente era que, por escasez de efectivos, Grant debía realizar estas fintas con las mismas fuerzas con las que se proponía llevar a cabo el ataque, y a partir del día 21 hubo de retirarlas todas para organizar aquel. Polk, un tanto crédulo, quedó convencido pero su superior el Teniente General Albert Sidney Johnston tenía sus sospechas. El 1 de Febrero, al celebrar su primera entrevista con su nuevo segundo, Pierre G. T. Beauregard, recién llegado de Virginia, le comentó que había habido algo raro en los movimientos del Ejército del Tennessee enemigo en Enero y sospechaba que su objetivo final no iba a ser Columbus, sino Fort Henry o Fort Donelson, situados mucho más al Sur.

Por fortuna para los federales, Johnston creía disponer de tiempo, o su presentimiento no era lo suficientemente fuerte, y quiso esperar a disponer de refuerzos para incrementar las defensas de los fuertes. Beauregard le informó de que tales refuerzos en ningún caso podrían llegar procedentes del frente virginiano donde, como se desprende del cuadro que hemos incluido anteriormente, la situación era aún más angustiosa en conjunto que la del frente central. Pero el Teniente General aún mantuvo su postura, pensando probablemente en los contingentes de Braxton Bragg. (La fuerza de William J. Hardee ya había tomado posiciones en su línea, en la concentración de Bowling Green, que ahora el mismo Hardee comandaba). Y Grant iba a atacar demasiado pronto para que Johnston pudiese corregir ya ese error de prioridades.

Mientras Grant fintaba, su compañero del Este, Don Carlos Buell, se estaba haciendo cargo de la limpieza del flanco oriental. En éste, en la zona de Kentucky limitada al Sur por el Cumberland Gap y al Este por el Big Sandy River, los confederados disponían de dos fuerzas. La principal era la ya citada del vado del Cumberland en Mill Springs-Beech Grove, donde a la Brigada de Felix K. Zollicoffer se acababa de agregar otra mandada por el también Brigadier William H. Carroll y el mando de la División de East Kentucky, bajo el Mayor General George Bibb Crittenden. Contaban con 8 regimientos de Infantería, un batallón de caballería mandado por el Teniente Coronel Edward Cary Whalthall (virginiano de 30 años) y varias baterías.

La tercera brigada de aquella división estaba formándose o intentando formarse, en la zona de Paintsville, junto a la frontera de West Virginia. Era el mando del Brigadier Humphrey Marshall, que había quedado muy “cojo” desde que su subordinado el Coronel John Stuart Williams fuera obligado en Otoño por el unionista Nelson a refugiarse en Virginia con su 5° de Kentucky y varios cientos de reclutas. En consecuencia, ahora Marshall reclutaba desesperadamente, tratando de reunir otros 4 regimientos antes de que los unionistas se pusieran en marcha. Había juntado ya unos 2.000 hombres pero no conseguía equipo para armarlos a todos, lo que le tenía muy preocupado.

Frente a ellos sólo defendía la zona la potente brigada unionista de Albin y Schoepff, que acababa de ser desprendida de la 1ª División de George H. Thomas para iniciar su conversión a división de dos brigadas. Tras abandonar Somerset en Diciembre, ante el avance de Zollicoffer, la habían reocupado. Y desde aquella posición, relativamente próxima, vigilaba el movimiento del enemigo en Mill Springs sin ocuparse de Marshall, situando en su otro flanco.

Su fuerza era obviamente insuficiente para la tarea que se deseaba iniciar, y el mando de Don C. Buell decidió reforzarla con la 1ª División, dando a Thomas el mando de las operaciones. Este, no en su mejor momento de fuerza tras ser privado de la unidad de Schoepff, procedió sin embargo con gran energía, creando una columna de combate de 7 regimientos y 2 baterías en su base de Lebanon, a la vez que, con nuevas fuerzas locales y otras cedidas por el mando de Rosencrans, levantaba junto al Big Sandy River una nueva brigada, destinada a atacar a Marshall.

Constaba ésta 18ª Brigada de parte del 1º de Caballería de West Virginia, y los regimientos 14º y 22º de Kentucky y 40º y 42º de Ohio, y estaba mandada por el Coronel de éste último, James Abram Garfield, de 30 años, pero que ya había hecho “pinitos” en política, y llegaría con el tiempo a Presidente de los Estados Unidos. Era por cierto un joven de correctísimas facciones, bien plantado y de barba y cabello rubios y rizados, con lo que las damas de Washington suspiraban por él, comparándolo con un Dios griego (en general con Apolo). Pero no sacaba partido de ello, probablemente porque sus ambiciones eran ya grandes, y si bien el acudir a las casas de lenocinio estaba aún bien visto, (salvo por los más extremistas), una complicación sentimental con una mujer de clase alta podía dar al traste con ellas.

Entre un tiempo infernal, que confiaba que ocultara su avance a la caballería enemiga, Thomas partió el 7 de Enero de Lebanon hacia Somerset con su grupo de combate. Y después Garfield, que iba más cerca, salía de Louis hacia Paintsville, con una fuerza que suele calcularse en unos 2.200 hombres. La idea era que, si bien Garfield iniciaría los ataques, estos debían sucederse rápidamente, pero mientras Thomas trataba de abrirse paso entre una verdadera cortina de aguanieve, Garfield en cuyo sector el tiempo era algo mejor, iba a ver su “tempo” de operaciones inesperadamente acelerado.

En efecto ya el día 9 de Enero, y tras un breve y poco sangriento roce entre la caballería de ambos bandos, sus jinetes le trajeron noticia de que el confederado Marshall evacuaba Paintsville, replegándose sobre Prestonsburg. Aceleró por tanto el ritmo de la persecución, adelantándose al frente de una vanguardia de unos 700 hombres. Marchaba a toda prisa, combatiendo retaguardias de caballería enemiga cuando, el viernes 10, hacia las 4 de la tarde, descubrió que Marshall había tomado posición con su tropa ya cerca de Prestonsburg, en las cabeceras del arroyo llamado Middle Creek. Garfield atacó uno de sus flancos sin vacilación, tratando de disimular con agresividad su inferioridad numérica.

Tras un ligero éxito inicial, fue contenido. El enemigo, además de poder reforzarse, hacía un uso pasablemente bueno del terreno, si bien por otra parte parecía incapaz de aprovechar su artillería, en ausencia de la unionista. Finalmente, un intento confederado de flanqueo por la izquierda fue detenido por la llegada de nuevas fuerzas de Garfield, interrumpiéndose el combate al caer la noche. Durante ésta, Garfield logró reagrupar su brigada y emplazar su Artillería, pensando en atacar en serio al amanecer, pero para la mañana del 11 la presunta presa había volado: Humphrey Marshall se había retirado amparado por las sombras.

Humphrey Marshall, CSA

Esa fue la llamada “Batalla de Middle Creek”, (a veces de Prestonburg) que produjo 27 bajas unionistas por unas 65 confederadas, y de allí en adelante Garfield sólo haría perseguir a Marshall, que acabó refugiándose en Virginia el 24 de Enero. Entretanto y surgiendo de la tormenta, un agotado grupo de combate bajo Thomas alcanzaba Columbia el 13, con nada menos que 1.000 enfermos sobre un total de 5.000 hombres.

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