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Capítulo XIX: Fin de 1861 en el Oeste

Aquel otoño acabó siendo muy movido en el Oeste. Hasta en la lejana y habitualmente pacífica California volvieron a agitarse las cosas, al conocerse en Los Angeles que de nuevo se estaban reuniendo prosecesionistas en los Montes Santa Ana, en Noviembre. De nuevo partieron en su busca milicias locales y Voluntarios de California y, sin duda mejorando con la práctica, ese mes lograron sorprender y capturar el 20 de Noviembre a 18 de ellos.

En mitad de la masa continental, Nuevo Mexico también parecía bastante pacífico aquel otoño, mientras los confederados de Baylor trataban de convertir su batallón en un auténtico regimiento, agregándose todos los hispanos que les eran posibles. De todas formas, no fueron demasiados, y, aunque se logró formar con ellos seis compañías, (Espías de San Elizario, Rangers de Arizona, Guardias de Arizona, Espías y Guías, y aparentemente, dos compañías de Voluntarios de Arizona), éstas solían ser de a 50 hombres y el total quizás no llegara a los 300.

Desgraciadamente para ellos, la cosa no acabó en forma tan pacífica porque el Capitán Thomas Helm, empeñado en abrir finalmente la ruta de Tucson, acabaría el año intentando despejar el Apache Pass por la fuerza, al frente de una de las compañías de Voluntarios, de 50 hombres. No se sabe lo que ocurrió en detalle pues a diferencia de los indios de la pradera, que eran una sociedad de cazadores para los que la guerra era el deporte rey, los apaches eran en elevado grado bandidos y para ellos la guerra era un trabajo, (por eso la hacían bastante más racionalmente), y no guardaban esos detallados registros típicos de por ejemplo los Sioux. (Que guardan con el amor del entusiasta que recoge una final inolvidable, el nombre de hasta el último guerrero que luchó en Little Big Horn). Simplemente, Helm y sus 50 hombres aparecieron muertos hasta el último, y de su aspecto se dedujo que habían muerto hacia fin de año. Con ese toque siniestro, pasamos a otro asunto.

Por aquellos días, casi todos los ranchos de la antigua Unión se encontraban aún en Texas, que era donde los estadounidenses habían entrado en el negocio, imitando modelos hispanomexicanos. Pero lo que es poco conocido es que el producto de tales ranchos se vendía casi exclusivamente en el Norte. En el Sur apenas se consumía carne de vaca. Los más poderosos, imitando a la aristocracia europea, preferían la volatería y la caza, y el resto el ubicuo cerdo.

Ganado Longhorn

El ganado vacuno era enviado por diversos medios a Saint Louis, de donde se embarcaba en trenes a los grandes mataderos de Chicago. Y en ellos, el grueso de las vacas era convertido en productos cárnicos de calidad, muy apreciados sobre todo por las clases medias y medias-bajas urbanas del Norte. Y el desperdicio servía para conseguir materias grasas que se juntaban con cereal, para formar unas no muy apetitosas tortas que regresaban al Sur, convertidos en el “pienso” básico del ganado humano que eran los esclavos. Como se puede comprender, la guerra había cortado drásticamente este tráfico, trayendo para el primer invierno de contienda curiosas consecuencias.

En el Norte, el cese de los envíos texanos de ganado, unido a la necesidad de exportar grandes cantidades de cereal a Europa para mantener equilibrada la balanza de pagos, dio lugar a una relativa escasez de cereal y a una gran escasez de productos cárnicos. El precio del cereal se elevó, y el de la carne se puso por las nubes, haciéndola desaparecer de muchas mesas ya acostumbradas a consumirla. Lo que produjo un invierno bastante triste, que repercutió sobre la moral de la población unionista, aunque la existencia de algunos stocks hizo que las cosas no fueran tan lejos como iban a llegar el invierno siguiente.

En el Sur, asombrosamente, al quedarse sin clientes para su ganado vacuno, ¡a los secesionistas no pareció ocurrírseles comerse sus propias vacas! (Lo que es un indicio más de hasta qué punto la rebelión había sido organizada, y estaba siendo dirigida, por una banda de “diletantes” de buena familia). Y puesto que la carne de vaca no tenía en ese esquema empleo, los ranchos carecían de utilidad. En su mayoría quedaron desiertos y el ganado abandonado a sí mismo durante cuatro años, que incluso producirían fuertes cambios (todos negativos), en la raza vacuna local. Mientras, cowboys y propietarios fueron convertidos en tropa de caballería.

A su vez, el que las tortas de pienso para esclavos no llegaran del Norte hizo preciso alimentarlos con maíz. Ahora bien, los esclavos representaban casi el 40% de la población sureña y ante tal aumento de su demanda el maíz, (que era el típico alimento de los sureños pobres y sus animales de granja y corral), se encareció seriamente. Este hecho, que inició una espectacular espiral de inflacción de precios y predecía muchos males para el futuro, tuvo sin embargo un efecto beneficioso para aquel primer invierno. Al encarecerse de tal forma la alimentación de los animales de carne, la mayoría de los sureños de clases modestas sacrificaron los que poseían, y semejante hecatombe mantuvo el precio de las carnes dentro de límites razonables. No mirando las tenebrosas perspectivas para el invierno siguiente, (la mayoría de los sureños seguían pensando que para entonces la guerra habría acabado), el fenómeno produjo cierto ambiente de bienestar, sobre todo entre los que disponían de algunos medios, en contraste con la inquietud del Norte.

Una consecuencia colateral de todo lo que relatamos es que, en el Norte, cada escopeta disponible trató de aumentar la dieta cárnica de los suyos cazando. Esto aumentó los conflictos de límites y jurisdicciones, y en la frontera india, también los agravios de los pieles rojas cazadores, que vieron su medio de vida amenazado por una horda de amateurs. En cuanto a los pieles rojas encerrados en reservas, el Gobierno solía concederles, a cambio de que no abandonasen las reservas persiguiendo a sus presas clásicas, unas subvenciones en metálico para adquirir alimentos, y la entrega anual de un número de reses vacunas para que las sacrificaran cuando les pareciese conveniente. Pero aquel invierno las subvenciones, (ya menos convenientes que años anteriores al haber aumentado los precios de la alimentación), se retrasaron a causa de las dificultades financieras por las que atravesaba el Gobierno de la Unión. Y las reses, tal como estaban los precios de la carne de vacuno aquel invierno, constituían una verdadera tentación para ganaderos, transportistas e “Indian Agents” y muchas de ellas se esfumaron en el mercado negro.

Concretamente se sabe que el Indian Agent Andrew J. Myers, de la reserva de los Shantee Sioux en Yellow Medicine, Minnesota, (Shantee Lower Sioux Agency), que era el tipo de rata humana clásica, decidió que aquélla era una buena ocasión para hacerse rico y aquel año sus pieles rojas no llegarían ni a ver una sola de las reses que el Gobierno les había asignado y pagado. Con ello y el retraso de las subvenciones, infinidad de pieles rojas murieron durante el invierno y como a sus madres se les retiró la leche por falta de alimentos, ni uno sólo de los lactantes shantee del otoño llegaría a ver la primavera. “¡Si tienen hambre que coman yerba!”, se asegura que se burló Myers, que tenía un “sentido del humor” acorde con el resto de sus “cualidades”.

Y no fue un caso único, aunque pocos resultaron tan ladrones y desalmados como él. Sin saberlo, estaba alimentando una hoguera aunque ésta no deflagraría hasta el verano siguiente. Entretanto, en las fronteras indias y las reservas, la temperatura del odio subía.

Mas al Sur, el conflicto larvado estalló al fin en Noviembre en el Territorio de las Cinco Naciones. El mismo hecho de que el jefe Opothleyahola, “Old Gouge” y los suyos permanecieran al margen del resto del Territorio era ya un serio desafío, que daba de pensar a los pieles rojas del Territorio que nada ganaban con la adscripción de éste a la causa sureña y les daba que pensar cosas que ni los jefes proconfederados, ni desde luego las autoridades rebeldes, tenían ningún interés en que pensaran. Y la cosa se complicó al conocerse que los Seminole, Creek y Chocktaw de Opothlegahola estaban explorando la Chisholm Trail, por la que su antigua guarnición federal había huido del Territorio a Kansas.

Douglas Hancock Cooper,CSA

De un lado era lógico que el viejo “Old Gouge” se buscara una vía de escape por si las cosas se le complicaban. Pero un contacto de sus rebeldes con los unionistas de Kansas por la Chisholm Trail podía acarrear peligros, como el de que recibieran armas modernas, (los abolicionistas de Kansas siempre habían estado muy bien armados), o que sirvieran de exploradores y vanguardia a una invasión militar. Finalmente el mando confederado tomó una decisión y el 15 de Noviembre el Coronel Douglas Hancock Cooper, como comandante confederado del Territorio Indio, salía en su busca para “obligarle a someterse o expulsarle del Territorio”. Llevaba 1.400 hombres, incluyendo la Brigada India y un par de batallones de Minutemen igualmente pieles rojas.

Aquí debemos detenernos a advertir que, aunque llevaba inicialmente pieles rojas contra otros pieles rojas, esta campaña se adaptó al modelo clásico de las campañas indias del Ejército, empleando los modos típicos de desinformación del Ejército en tales casos, que pueden engañar al lector no advertido. Así, se insistía en considerar la ocupación del terreno como señal de victoria, cuando los indios luchaban a menudo en guerrilla, que nunca debe pensar en términos de ocupación del terreno. (Claro que el truco permitía a los militares apuntarse como victorias incluso muchas derrotas; ¡qué útil!).

Otro truco del Ejército en las campañas indias, que sería profusamente usado en ésta, era considerar igual enemigo a no combatiente. Así, todos los informes confederados de los combates que seguirían enaltecen, con aburrida desvergüenza, el valor de sus hombres al atacar, (con 1.300/1.400 hombres en cada ocasión), a un enemigo superior en número. ¡Se refieren al total de los seguidores de “Old Gouge”, que se debían acercar a los 2.500 ó 3.000! Pero claro, el grueso de ellos era la nación seminole, si recordamos escasa de hombres jóvenes. (La mayoría de los seminole combatientes del “Old Gouge” serían sin duda sus propios veteranos de Florida, y jovencitos sin experiencia nacidos no mucho antes de la deportación, miembros de uno de los grupos de edad que sufrían más bajas en las deportaciones). Los Creek y Chocksaw que le seguían tendrían sin duda una proporción alta de hombres de la edad adecuada, pero su número total era escaso. En conjunto, es difícil que la fuerza combatiente pasara de 500 hombres y en ningún caso llegaría a 700.

Otro artificio empleado por los confederados, y cuyo rastro persiste incluso en textos de bien avanzado el siglo XX, fue referirse a la parcialidad de Opothleyahola genéricamente, sin citarle a él, como “Creek prounionistas” Esto respondía a un hecho: los seminole no eran sino un desprendimiento de los Creek, a los que los propios estadounidenses habían empujado hacía menos de un siglo a separarse para invadir Florida, (tratando desde el principio de rebajar el precio futuro de una posible compra a España). Su lengua y la mayor parte de su artesanía y su cultura, eran básicamente Creek, y resultaban poco distinguibles de ellos en las condiciones del Territorio. Pero también reflejaba una voluntad, dibujando en el futuro el esquema, para después de una hipotética victoria confederada, de un “Territorio de las Cuatro Naciones”, donde la pequeña tribu levantisca no tuviera reconocida su personalidad política, diluyéndosela en la mayor y más acomodaticia nación Creek.

En todo caso, en Noviembre de 1861, la fuerza del Coronel Douglas Cooper cabalgó al paraje llamado Deep Fork del Canadian River, donde sus guías habían localizado anteriormente los campamentos de “Old Gouge” sólo para encontrarlo vacío. Se enviaron de nuevo sus guías y escuchas y le trajeron noticias de que la gente de Opothleyahola parecía haberse dividido y parte de ella estaba construyendo un fuerte de madera en la Red Fork del Arkansas River.

Llegando allí a las 4 de la tarde del 19 de Noviembre encontró, en las proximidades de una cota a la que se llamó Round Mountain, (y que no ha podido ser identificada después, con lo que no se sabe en que zona de la Red Fork se combatió), los restos del campamento de Opothlegahola, de nuevo abandonado, y envió cuerpos de Caballería en busca del Seminole y su gente. Desde aquí dependemos del unilateral informe confederado, que trataré de evaluar.

Según tal informe, una de las fuerzas de caballería de Cooper descubrió un grupo de rezagados y lo persiguió hasta un punto en que la fuerza principal de Opothleyahola estaba detenida, y recibió a la caballería confederada con un fuego infernal, obligándola a huir y persiguiéndola con una agrupación de jinetes muy superior en número. Llegados unos y otros a las proximidades del campo de Cooper, los perseguidores dieron una fuerte carga sobre él. Y pese a que, con la caída de la noche, las sombras y la neblina impedían disparar a más de 60 metros, la fuerza de Cooper logró rechazarlos. Durante la noche, Opothleyahola se retiró y Cooper, dueño del campo de batalla, se anotó la victoria.

Y así concluyó la “Batalla de Round Mountain”. Interpretación obvia: Opothleyahola no tuvo intención de defender su campo, y por ello lo abandonó, pero decidió llevar a cabo una acción de retardamiento y desgaste del enemigo, con cuyo fin hizo que una de sus partidas atrajera a una trampa a un cuerpo enemigo de cierta importancia, que cayó en ella, perdiendo algunas plumas. Persiguiéndolos, llegó sobre el campo enemigo en un momento en que la confusión y falta de visibilidad en él favorecían un ataque, y lo lanzó, considerando que las pérdidas que pudiese sufrir, (no tantas, pues un hombre a caballo recorre 60 metros en menos de 5 segundos, y el enemigo utilizaba, como él, armas de pedernal, poco fiables frente a blancos en movimiento rápido), quedarían compensadas por la confusión que iba a crear. (Parece que lo logró, pues Cooper no haría ningún intento de perseguirlo). Debe observarse que Cooper no incluyó estimaciones de bajas en su informe, lo que es a la vez atípico y sospechoso.

Reorganizada su fuerza, Douglas Cooper siguió tras sus pasos, aunque es obvio que ya con mayores precauciones, y 20 días después de esta llamada Batalla de Round Mountain, volvió a enfrentarse con él en el Nordeste del Territorio, en la cuenca del Bird Creek, donde los seguidores de Opothleyahola se habían detenido en un pasaje llamado Chusto-Talasah en lengua indígena, o Caving Banks en inglés.

Como la vez anterior, Opothleyahola o “Old Gouge” conocía la llegada de los indios confederados, y había dispuesto una excelente posición defensiva en la curva del río llamada Horseshoe Bend. Llegado ante ella hacia las 2 de la tarde, del 9 de diciembre de 1861, Douglas Cooper comenzó enseguida a atacarla con sus unidades, y rechazado realizó varios intentos de flanquear las trincheras y pozos de tirador instalados por el seminole, pero una y otra vez sin éxito. Por fin y tras más de cuatro horas de forcejeo, cayó la noche, y durante ella Opothleyahola se retiró de nuevo con su gente, con lo que al día siguiente Cooper reclamó una segunda victoria.

Varios indicios nos señalan sin embargo que la “victoria” no valía más que la anterior. En primer lugar y como entonces, Cooper no habla de bajas. Y la descripción de la acción se parece bastante a la de Carnifex Ferry. En segundo no intentó siguiera perseguir al “Old Gouge” pese a que, con aquél embarazado por numerosos “no combatientes”, la ocasión era de seguro ideal. Y finalmente y aún más convincente, inmediatamente después de su segunda “victoria” en veinte días, se puso a pedir desesperadamente refuerzos, y especialmente refuerzos de hombres blancos, mejor equipados que los pieles rojas.

Nos cabe poca duda de que sus ataques a la línea fortificada de “Old Gouge” habían sido totalmente insatisfactorios, y la proporción de bajas muy desfavorable. (De seguro, 80 o más de los suyos por en el peor de los casos la cuarta parte de sus contrarios). Y es sumamente interesante la disculpa de Cooper para no emprender la persecución tras este combate, que se conocería como “Batalla de Chusto-Talasah” o de “Caving Banks”: la escasez de munición, inaudita en quien estaba persiguiendo a unos proscritos que habían de tener mucha más dificultad que él para procurársela. Este alegato oculta sin duda la desmoralización de sus hombres, y además para haber sido pronunciado, requiere que en su “fracasado” ataque de Round Mountain, la caballería de Opothleyahola hubiese volado algunos de sus carros de munición.

Es probable incluso que muchos de sus hombres estuvieran comenzando a dar muestras de simpatizar con el seminole. En todo caso la ayuda pedida se le concedió, al pasar para apoyarle al Territorio parte de la Brigada de Caballería de la División de Arkansas confederada. La mandaba el Coronel James McQueen McIntosh que ya había mandado provisionalmente toda la Brigada en Wilson’s Creek, mientras su jefe teórico, Ben McCulloch, mandaba la División. De momento, los hombres del seminole pudieron rehuir el ataque moviéndose, de manera que ambas fuerzas no pudieran atacarles simultáneamente, como en principio se había previsto, pero cuando la caballería de McIntosh dejó Fort Gibson el 22 de Diciembre, tras recibir informes que los situaban en Chustenahlah, unas cuevas cerca de Battle Creek, su suerte estuvo echada.

En efecto McIntosh, que disponía en aquel momento de 1.380 jinetes bien armados, había decido que disponía de suficiente superioridad en hombres, (aunque lo disimularía en el informe oficial, describiendo como siempre haber atacado a un enemigo que “le doblaba en número”), y en armas (ya que su tropa llevaba fusiles de percusión), para hacerse cargo de Opothleyahola en solitario. Y en efecto, cuando el 25, Cooper le comunicó que no podría unírsele en unos días, decidió atacar solo.

Y así lo hizo el 25, en la llamada Batalla de Chustenanlah. Como de costumbre, Opothlayahola había escogido una excelente posición defensiva, en una ladera cubierta de matorral, pero McIntosh hizo desmontar a sus hombres y los envió a desalojar al enemigo, avanzando matorral por matorral ladera arriba. Así que el 3º de Cab. de Texas avanzó frontalmente hacia la cima, mientras el 11º de Cab. Texas avanzaba por la izquierda oculto por un desfiladero y el 6º de Cab. de Texas lo hacía dando un rodeo por la derecha. Sus pérdidas no eran leves, y los hombres de “Old Gouge” peleaban con gran determinación, esperando que la llegada de la noche les permitiera evacuar con sus no combatientes. Pero según pasaba el tiempo y los confederados avanzaban, comenzó a notarse que luchaban con cierta desventaja. De un lado, su falta de personal les impedía pegarse a sus posiciones, y contraatacar cuando éstas caían, obligándoles a evacuarlas según la defensa se complicaba. Y durante estas evacuaciones, comenzaron a su vez a sufrir bajas, pues los fusiles de percusión resultaban mucho más precisos que los que ellos estaban acostumbrados a afrontar, contra blancos en movimiento.

Aun así, el movimiento ladera arriba apenas se aceleró, pero seguía siendo demasiado rápido para dar tiempo a que cayese la noche. Al fin, los confederados coronaron la ladera, encontrándose con un contraataque montado, contra el que sus mosquetes de percusión resultaron eficacísimos, y después con una cerrada resistencia ante el mismo campamento, que les detuvo de nuevo. Pero pronto lograron flanquearla, alcanzando el campamento, lo que hizo saltar el tapón de resistencia hacia las 4 de la tarde.

Esta vez, los confederados habían “hecho carne” al fin, y sólo la llegada de la noche, tan esperada por sus contrarios, impidió una verdadera masacre. Pero, por quizá no más de cien bajas propias, causaron finalmente más del triple, aunque en su mayoría de personal no combatiente, masacrado a última hora en el campamento.

Algunos cientos de estos no combatientes fueron a la vez capturados, y se les obligaría a regresar a las Cinco Naciones. Los confederados también se adueñaron de unos 30 carros, 70 yuntas de bueyes, 500 caballos, 100 ovejas y gran cantidad de provisiones. Pero también, el esfuerzo de los confederados había tenido que ser tan intenso, y se habían visto obligados a dispersarse tanto, que al día siguiente fueron una vez más incapaces de montar una persecución adecuada del grueso de los seguidores de Opothleyahola, aun casi 2.000, que habían huido en la noche.

Las tropas confederadas que participaron en esta batalla fueron las siguientes:

Brigada McIntosh’s (CSA) – Coronel James McQueen McIntosh

4 Compañías del 2º de Arkansas Mounted Rifles – Capt. William Gipson
5 Co. del South Kansas-Texas Cavalry (3º de Texas) – Tte. Coronel Walter P. Lane
6º de Texas Cavalry – Tte. Coronel John S. Griffith
7 Compañías del 11º Texas Cavalry – Coronel W.C. Young
Compañía Bennett’s Texas – Capt. Bennett

El viejo jefe sabía sin embargo muy bien que había sido finalmente derrotado, y que los suyos no resistirían otra jornada como la de Chustenahlah. Dejó por tanto tras de sí sólo un puñado de los guerreros que mejor se habían portado en los combates, formando minúsculas guerrillas, y condujo al resto como un Moisés en rizo, a Kansas por la Chisholm Trail, Un testimonio del respeto que había llegado a ganar de sus propios enemigos es que ninguno de ellos, ni Cooper ni McIntosh, intentaría impedir su Anabasis.

En Kansas, los pieles rojas unionistas fueron recibidos con cierto asombro, y se les acogió y cuidó de una forma bastante aceptable. Allí moriría Opothleyahola el 27 de Marzo de 1863, sin haber regresado al Territorio y claro, sin haber vuelto a ver el sol de su Florida. Pero en las Cinco Naciones, su resistencia había puesto un huevo de serpiente, que se incubaría durante los siguientes meses. Muchos indios modestos, que no tenían esclavos, ni recibían subvenciones del Sur, comenzaban a preguntarse con qué derecho les habían metido sus jefes en aquella guerra de blancos. Incluso había entre ellos muchos Cherokee.

De todas formas, el mando confederado se dio de momento por satisfecho con la expulsión de los indios disidentes del Territorio. Y, curioso indicio de que su interpretación de los informes se aproximaba a la nuestra, dejó de Coronel a Douglas Hancock Cooper, pese a sus dos pretendidas “victorias”, mientras James McQueen McIntosh, ex-Coronel del 2º de Fusileros Montados de Arkansas, que era el que había “hecho el trabajo”, fue a poco ascendido a Brigadier del Ejército Provisional, y confirmado como comandante de la Brigada Montada de su División.

En Missouri, habíamos dejado el hilo de los acontecimientos a comienzos de Octubre, cuando John Charles Frémont iniciaba su, tantas veces retrasada ofensiva unionista. Con las cinco divisiones mandadas como dijimos por el Mayor General David Hunter y los Brigadieres Pope, Sigel, Ashbot y McKinstry, una fuerza se reagrupaba bajo órdenes del ahora Coronel de Voluntarios Jefferson Columbus Davis (Teniente en Fort Sumter, a comienzos de año), y la artillería reorganizada por el también Coronel de Voluntarios John McAllister Schofield, organizador de la Missouri Light Artillery y hombre de Estado Mayor de Lyon en Wilson’s Creek, Frémont aseguraba tener ambiciosos planes para su fuerza.

Se trataba de abrirse, barriendo el territorio, para acorralar a la State Guard de Sterling Price en la zona Springfield/Neosho, derrotarla junto con la División de Arkansas de McCulloch (que acudiría en su ayuda), e internarse en este Estado, ocupando Little Rock y descendiendo el río Arkansas para ocupar Arkansas Post y Napoleón, lo que desbordaría las posiciones confederadas de Belmont y el New Madrid Bend, y cualquiera otra que el enemigo pudiese crear en Helena (Arkansas), o Memphis (Tennessee). En realidad y aunque la primera parte podía ser factible, el supuesto descenso hacia Little Rock y la boca del Arkansas River parecía sumamente improbable aun desde un punto de vista puramente logístico. Y lo que hacía desconfiar más a los que le oían era que Frémont no se detenía ahí, hablando de una descabellada segunda fase que llegaría hasta el Golfo de Mexico, tomando New Orleans “desde el interior”.

En todo caso, planes tan ambiciosos resultaban desproporcionados respecto a la modestia de los medios con que se iniciaba su ejecución, y más aún con el obvio descontrol que se observó pronto en el avance, siguiendo líneas excesivamente divergentes, y que se realizaba con escasísima coordinación y acuerdo entre las unidades.

Además, no eran las zonas de avance de Frémont las únicas “regiones calientes” de Missouri. Ya antes de iniciarse la ofensiva, el 17 de Septiembre las tropas de Sterling Price habían cruzado el río Missouri y habían contactado combate con los federales cerca de Liberty en donde hubo unas 50 bajas federales por unas 70 confederadas. Siendo el detalle más destacado que fueron bajas 10 de los 16 oficiales unionistas. El domingo 22 de Septiembre una patrulla del 7º de Iowa unionista había sido emboscada en Elliot Mills, cerca de Camp Crittenden, sufriendo media docena de bajas. En los primeros días de Octubre, se produjeron una serie de choques callejeros, que se iniciaban como desórdenes civiles, en Charlestown, cerca de Bird’s Point. Las autoridades unionistas al cabo sospecharon injerencia externa y explorando los alrededores del lugar, dieron con un pequeño campamento de milicia confederada en un bosque cercano. Aparentemente eran los refuerzos y el apoyo recibido desde allá lo que estaba envalentonando a los secesionistas locales, y evacuado el campamento el 2 de Octubre ante la presencia de fuerzas de la Unión, la pequeña ciudad se tranquilizó.

Esta era probablemente una intriga del mando confederado del autoproclamado Brigadier de Milicias Meriwether Jeff Thompson, ex-Alcalde de Saint Joseph y Presidente de la inauguración del Pony Express el 3 de Abril de 1860, que pocos días después, casi coincidiendo con el inicio de la ofensiva de Frémont, se puso en campaña al frente de una brigada de cerca de 2.000 hombres en aquella zona suroriental del Estado. Poco después, el domingo 13 de Octubre, chocaba con un destacamento unionista de caballería en el lugar denominado Beckwith Farm, a 12 millas de Bird’s Point, causándole una decena de bajas por la mitad propias, y el martes 15 se apoderaba del puente sobre el Big River cerca de Potosí, mucho más al Oeste, capturando a la compañía del 3º de Illinois que lo vigilaba y tras cruzarlo, lo quemó, dirigiéndose hacia los enclaves unionistas de Ironton y Rolla, donde se dio la alarma ante su proximidad.

El mando unionista creó dos columnas, que totalizaban el resto de los regimientos 17º, 20º, 21º, 33º y 38º de Illinois, 8º de Wisconsin y 1º de Caballería de Indiana, todos ellos al nivel de batallón o destacamento, y apoyados por la Batería A de la Missouri Light Artillery, totalizando entorno a 4.500 hombres. Las mandaban los Coroneles William Passmore Carlin del 38º de Illinois, con base en Pilot’s Knob, y Joseph Bennet Plummer, veterano de Wilson’s Creek, jefe del 11º de Missouri y de la base de Port Girardeau.

M. Jeff Thompson, CSA

Desde el 17, en que Jeff Thompson apareció al Sur de Rolla e Ironton, sobre la línea Fredericktown-Ironton, ambas columnas unionistas emprendieron una serie de movimientos y fintas destinados a cortar el paso del confederado hacia Ironton y Pilot’s Knob y de ser posible, derrotarlo o aplastarlo entre ambos. Siguieron varios días de maniobras y tintar, con ocasionales escaramuzas e intercambios de disparos de patrullas, hasta que ya el 21 y habiendo interceptado a un correo enviado por Plummer a Carlin con una comunicación de la que se desprendía que el primero iba a avanzar con su sola columna por la carretera de Fredericktown a Greenville, (bastante alejado del posible apoyo de su compañero), Thompson decidió que no encontraría mejor ocasión de “ajustar cuentas” con una de las columnas enemigas en solitario y le atacó.

Puesto que no conocía el número de efectivos, sólo tenía una estimación, decidió desplegar a sus hombres y esperar a lo largo del camino. Destacando un regimiento bajo las órdenes del Coronel Aden Lowe a un campo de maíz para que hiciera de cebo, al mismo tiempo que disponía un cañón de 12 libras y otros 3 más de 6 libras. El contacto se realizó sobre el mediodía cuando la columna de Plummer llegó y una compañía de caballería se topó con los escaramuceadores. El 17º de Illinois del Coronel Ross entabló contacto con los confederados en el maizal y su 12 libras. Ahí se unieron al combate el 20º de Illinois y el 11º de Missouri junto con la artillería federal que estaba ya ubicada.

Es en este momento cuando el Coronel A. Lowe es alcanzado y muerto de un tiro en la cabeza, y con sus hombres desplegados en abierto, estos se retiraron de manera apresurada. En ese impass, el 1º de Caballería de Indiana se lanzó al asalto del cañón de 12 libras pero fue detenido en seco cuando el resto de la fuerza confederada, que se había desplegado en un alto dominando el maizal, abrió fuego causando fuertes bajas a los unionistas. Pero cuando avanzó la infantería unionista, a la que se comenzaba a unir los hombres de Carlin, los confederados comenzaron una retirada ordenada.

Jeff Thompson se vio obligado a retirarse. Había tenido aquel día 62 bajas, incluyendo la muerte de su segundo, el Coronel Lowe, y sufrido ante aquélla y el resto de acciones y escaramuzas que se sucedieran desde el 17 más de 100 bajas, por un total de 7 muertos y 60 heridos unionistas. Y desesperanzado, se retiró definitivamente hacia el Sur. Esta “Batalla de Fredericktown”, trajo consigo una posterior represalia unionista sobre la ciudad, en la que siete casas fueron incendiadas, pues consideraban que habían apoyado a los confederados.

Plummer y Carlin fueron ascendidos a Brigadieres de Voluntarios, recompensa quizá excesiva respecto a sus trabajos, pero que proviene de la preocupación de Frémont, al que le descomponía la posibilidad de que el enemigo operara en su flanco oriental durante su avance hacia el Sur. De hecho se sentía tan preocupado por esta posibilidad que, atribuyendo la incursión de Thompson al mando de Leonidas Polk, pidió al Ejército de Grant, en el Mississippi, que operase en alguna manera contra Columbus y Belmont, para distraer al belicoso obispo y hacerle olvidar sus planes. Con lo que Grant comenzó a preparar un plan de operaciones con meticuloso cuidado. Aunque esta batalla trajo consigo el control definitivo por parte de la Unión del sudeste de Missouri.

La propia ofensiva de Frémont se llevaba en tanto a muy diferentes ritmos de avance. Así, la fuerza del flanco derecho tardó más de una semana en recuperar Lexington, sin embargo evacuado por el enemigo casi desde el primer día, mientras en el centro la división de Franz Sigel, precedida por una fuerza de caballería de volumen claro de Brigada, (Regimientos 6º y 10º de Caballería de Missouri y Batallones de los Mayores Zagonyi, llamado “Frémont Guard” “Zagonyi’s” o “Zagonyi’s Hussards” y White “White’s Praerie Scouts”), penetraba con profundidad y prontitud en territorio enemigo.

Así era típico que, en las alas, la mayor lentitud del avance permitiera a los confederados organizar mejor sus retaguardias, dando lugar a encuentros dudosos como el de Cameron el sábado 12, (una acción de caballería, con una decena de bajas por bando), o el de Big Hurricane Creek el sábado 19, (en que el 18º de Missouri unionista mantuvo un combate sufriendo cada bando 12-20 bajas). Mientras, la fuerza de Sigel penetraba como un hierro al rojo, causando pequeños desastres casi en cada contacto a un enemigo desconcertado por su velocidad.

Así, el domingo 13, en la acción llamada “Monday’s Hollow”, o también de West Glaze, Shanghai o Henrytown, la caballería de la división de Sigel aplastó una retaguardia enemiga, causándole 62 muertos y una multitud de heridos y hombres dispersados, casi sin bajas propias, y dos días después, el 15 y en el pasaje denominado Lime Creek, el 6º de Caballería de Missouri y el 13º de Illinois repitieron el juego dando muerte a 63 hombres y capturando más de 40 heridos. Y tras dos escaramuzas menores más, en Warsaw el 16, y en Buffalo Mills el 22, con respectivamente 3 y 17 muertos para los confederados, su vanguardia llegó a Pomme de Terre River, a 50 millas de Springfield el 24 de Octubre de 1861.

Frémont, que marchaba con tal vanguardia, acampó en el río, pero permitiendo que la caballería más fresca, (Batallones de Zagonyi y White, a los que se agregó el agresivo Sigel), continuaran adelante. Y fue así como esta fuerza de unos 750 jinetes alcanzó el Wilson’s Creek en las inmediaciones de Springfield en la mañana del 25. Como Springfield era el punto de salida de la Telegraph Road, principal carretera de las que comunicaban aquella región de Missouri con la de Van Buren, en Arkansas, los unionistas suponían que iba a ser el feudo de la resistencia secesionista en el Suroeste del Estado pero curiosamente se confundían. Al haber instalado su legislativo prosecesionista más al Suroeste, en Neosho, sus enemigos prefirieron utilizar rutas secundarias y concentrarse en aquella dirección, donde en esos mismos días estaba a punto de reforzarles la División de Arkansas del Brigadier McCulloch. Y en cambio la cobertura de Springfield era relativamente ligera, limitándose a una brigadilla, (que estaba siendo reforzada al ritmo que se aceleraba la progresión unionista hacia allá, y el 25 sumaría unos 1.200 hombres), mandada por el Coronel de Milicias James Frazier.

En la mañana del 25, Frazier, que tenía noticias de la aproximación de una columna de caballería enemiga, llevo su tropa hacia el vado más lógico para su paso, planeando ponerles una emboscada. Lo que ignoraba es que la caballería unionista ya había llegado durante la noche, y sus escuchas y avanzadas habían evaluado ya la situación. De hecho, mientras él aproximaba sus hombres al río y comenzaba a señalar su posición a los batallones el enemigo estaba al otro lado escondido, pero formado en columna de ataque para cruzar el río, (maniobra que había abortado ante su aproximación) y el Brigadier Sigel y los mayores Zagonyi y White estaban viendo sus movimientos, con prismáticos, desde una cota.

Al parecer fue Zagonyi el que expuso que el enemigo, con la mayoría de sus unidades aún sin tomar posiciones, y en unas columnas de marchas relajadas y el resto sin desplegar propiamente, podía aún ser barrido con una carga de caballería clásica, si ésta se lanzaba de inmediato. Sigel aceptó correr el riesgo, y pocos minutos después un estruendo de cascos ensordeció a los secesionistas, mientras la columna de ataque de la caballería de la Unión salió de entre los árboles como disparada por una catapulta y se lanzó a cruzar el vado, salpicando espuma a ambos lados como la proa de un navío de guerra lanzado a toda máquina.

Los secesionistas lograron hacer alguna descarga parcial, provocando pequeñas hecatombes de hombres y caballos en la columna, pero después se dispersaron ante el golpe de los sables. Una y otra vez, (ayudados por el no muy esmerado entrenamiento de los milicianos), los jinetes unionistas rompieron sus cuadros y, en media hora, la brigada de Frazier era una masa en fuga, con las formaciones rotas y multitud de hombres corriendo desesperadamente tras arrojar sus armas. Sólo el hecho de que los unionistas, que habían marchado toda la noche y cargado después, tuvieran sus monturas muy fatigadas, impidió una mayor carnicería.

De todas formas, la acción fue más sangrienta de lo acostumbrado por aquellos días y latitudes, conocida como “1ª Batalla de Springfield” con 85 bajas unionistas por 133 confederadas, y una desusadamente alta proporción de bajas absolutas. En efecto los unionistas, arrojados o derribados de la silla de unos caballos que marchaban al galope entre otros caballos al galope, vieron sus heridas de arma de fuego complicadas por fracturas de huesos y pisotones de cabalgaduras, teniendo una veintena de muertos y bastantes inválidos entre sus bajas. Y sus enemigos sufrieron mucho bajo las terroríficas hojas sin filo de los sables de caballería pesada europea de la fuerza de Zagonyi, que había formado la vanguardia.

En efecto los hombres de Zagonyi, (llamados también “Frémont’s Body Guard”), iban uniformados a estilo húsar, con incluso anchas bandas de tela negra enlazadas formando a modo de alamares, pero usaban sables “Pallasch” de Caballería Pesada, grandes, pesados y sin filo, que en vez de cortar los huesos los pulverizaban, reventando cabezas y desintegrando hombros, y parece que el número de confederados que al fin moriría iba a alcanzar los 106, de tan sólo 133 heridos.

Esta acción, conocida como “Batalla de Springfield” o “Carga de Zagonyi”, fue una de las poquísimas cargas a sable de caballería contra infantería de toda la guerra, y una de las aún más escasas que tuvieron éxito. Con todo y sin el menor apoyo de infantería, (que le hubiera permitido hacer buen número de prisioneros durante la dispersión de la brigada de Frazier, y asegurar el terreno después), la columna unionista no pudo hacer a continuación más que entrar en Springfield, desfilando triunfalmente por sus calles, liberar a prisioneros unionistas retenidos allí y regresar al otro lado del Wilson’s Creek, para poder dejar descansar a los caballos y estar preparada ante una posible reacción enemiga.

Pero la brigada de Frazier estaba muy dispersa y desmoralizada, (y había pagado un buen tributo a la deserción), y Neosho no quedaba tan cerca, de forma que cuando al día siguiente, Frémont llegó con la infantería de Franz Sigel, el terreno estaba libre, y e1 27 de Octubre pudo entrar triunfalmente en Springfield.

Sólo que, detenida al fin la fuerza de Sigel, (que era la que había desconcertado al enemigo con su rápido avance), su campaña entraba en una etapa de rendimientos decrecientes. Así, en una serie de escaramuzas que se dieron el mismo día 27 en Plattsburg y Spring Hill, el 31 en Morgantown y Woodbury, el 1 de Noviembre en Renick y el 2 en Little Santa Fe, la Unión sólo salió con ventaja de la de Plattsburg, sufriendo en un recuento total más de treinta bajas por la tercera parte confederadas. Y aunque él no fuera aún consciente, el tiempo se le acababa.

En efecto, a la feroz campaña lanzada contra él por la Prensa, se había unido otra, más insidiosa, llevada por el ambicioso George Brinton McClelland, (que planeaba suceder a Winfield Scott en el Estado Mayor Supremo y no quería competencia), y su situación se había hecho políticamente tan inestable que el 7 de Octubre, víspera del inicio de su ofensiva, el Presidente Lincoln ya había enviado al Secretario de Guerra Simon Cameron a Saint Louis, a supervisarle. (Por eso no se encontraba en Washington cuando George Henry Thomas pidió permiso para avanzar sobre el Cumberland Gap).

Esta medida no era aún excesivamente hostil, pues Cameron podía servir de supervisor garantizador de Frémont. Pero entretanto la campaña contra éste último en Washington acuciaba, él mismo, al no haber logrado ningún triunfo espectacular en su tantas veces retrasada ofensiva, no hacía mucho por mejorar su posición, y en cuanto McClelland dirigió su artillería pesada contra Winfield Scott y Lincoln, que deseaba mantenerlo en su puesto, comenzó a sufrir desgaste político por apoyarlo, se hizo obvio que el Presidente difícilmente podría seguir apoyando a Scott y a la vez a Frémont, (que por otra parte no era en absoluto de su agrado) y el Comandante del Oeste fue echado a los lobos.

Mayor General David Hunter, USA

En efecto ya el 24 de Octubre, el Coronel Samuel Hyan Curtis, ex-soldado de mediana edad que llevaba meses mandando el 2º de Iowa en el área entorno a Saint Louis, recibió instrucciones de Cameron y Lincoln de llevar a primera línea una orden por la que John Charles Frémont quedaba relevado de su mando, (del Ejército de Grant en el Mississippi al Pacífico), en el que le sustituiría provisionalmente el Mayor General David Hunter. (Aunque la orden no debía ser entregada mientras Frémont se encontrase en contacto con el enemigo).

Mientras, los confederados Benjamin McCulloch y Sterling Price habían hecho contacto en Neosho el 27 de Octubre, y el mismo día Price lanzó ante el Legislativo secesionista que se reunía en tal ciudad un discurso, que habría de haber sido un informe sobre las operaciones, pero se convirtió en una continua petición de refuerzos, en que hizo un latiguillo de la cifra “50.000”, en recuerdo de los 50.000 voluntarios que el Gobernador Jackson habla prometido en Junio, y de los que desde luego malamente había visto aún en filas la mitad.

Missouri

Con Price y Ben McCulloch concentrándose en Neosho y el ejército de línea de Frémont hacia Springfield, todo estaba dispuesto para pasar a la siguiente fase de la ofensiva, a través de una batalla campal que sería una nueva versión aumentada de la de Wilson’s Creek, cuando la destitución do Frémont produjo un cambio total en la estrategia de la Unión. (En efecto, el Coronel Curtis había alcanzado finalmente el mando unionista el 2 de Noviembre y no encontrándolo enzarzado con el enemigo, presentó sus órdenes). Y la caída de Frémont suponía el paso del mando a manos de David Hunter que, si bien próximo a su antecesor en ideología política, mantenía criterios estratégicos del todo opuestos.

Hunter consideraba que era inútil adentrarse por el Oeste del Estado, porque cualquier internada en Arkansas que se realizara por el eje de la Telegraph Road dependería de un cordón umbilical logístico demasiado largo y delicado. A su entender, la única forma técnicamente adecuada de penetrar en territorio enemigo sería, como ya había adelantado Scott en Abril, en torno al Mississippi. Por ello, no quería correr ningún riesgo en lo que consideraba una disputa estéril del extremo Sudoeste del Estado, y sus primeras órdenes fueron para disponer que el ejército de campaña se replegara a la línea Sedalia-Rolla-Ironton-Bird’s Point.

Desde éstos puntos, sería capaz de rechazar con ataques de corto alcance, y desde bases servidas por ferrocarril o puerto fluvial, cualquier avance profundo de la State Guard, y hacerlo con un considerable ahorro de personal. Y este personal podría emplearse en crear un segundo ejército que apoyara al de Grant en el Mississippi y más inmediatamente en reforzar las tropas que combatían a la guerrilla.

Era cierto que al aplicarse las medidas dictadas en Agosto por Frémont contra los combatientes prosureños irregulares en la retaguardia unionista, algunos habían sido capturados y muchos otros abandonaron su actividad. Pero buena parte se “hechó al monte” definitivamente, formando pequeñas bandas, muy activas y extremadamente molestas, a las que se dio el nombre de “Bushwhackers”. Es de observar que la palabra, de significado literal “los que agitan la maleza”, une los conceptos de guerrillero y matorral como la palabra francesa meridional “maquis”; y como ésta había sido anteriormente usada para designar a proscritos de derecho común.

En cualquier forma, las partidas de “bushwackers” causaban muchos daños y no pocas víctimas, y llevaron la inquietud a las zonas unionistas de retaguardia de Missouri y Kansas.

Coronel Charles R. Jennison, USA

No es por tanto tan extraño que, en éstas, se formaran a su vez partidas de represalia, más numerosas en general en hombres, pero menos frecuentes, que penetraban en la retaguardia enemiga y llevaban a cabo acciones y matanzas que nada tenían que envidiar, (a veces las superaban), a las de los “bushwackers”. A la gente de tales partidas, en general procedentes de la Kansas unionista, se les apodó “Jayhawkers”, nombre que ya se había dado a los abolicionistas más agresivos de Kansas. El apodo (literalmente “Buhonero-Urraca”), los identificaba en principio con lo buhoneros ambulantes de aquellas regiones, pero era de acepciones múltiples. Parece que ellos mismos se lo aplicaban a veces, en el sentido favorable de “Buhonero Alegre”. Pero quedan pocas dudas de que, al dárselo sus enemigos pensaban más bien en otro significado.

La más sanguinaria y despiadada de las bandas de “Jayhawkers”, que había comenzado a “funcionar” aquel Otoño y provenía del 7º de Caballería de Kansas del Coronel Charles R. Jennison, fue apodada “Red Legs” o “Patas Rojas”, por usar unas características polainas de piel de oveja aún lanuda, teñidas de rojo.

El 7 de Noviembre, las últimas órdenes en cumplirse del destituido Frémont dieron más al Este un resultado un poco inesperado, produciéndose una batalla más voluminosa que todo lo que se había visto últimamente en la zona, cuando Grant lanzó un ataque contra Belmont, en la orilla del Mississippi, del que ya hablaremos en detalle en otro lugar. Mientras, el Mayor General Hunter había ya dictado sus órdenes de retirada, y ésta comenzaba a ejecutarse entre una serie de acciones menores de retaguardia con resultados varios.

Se produjeron así acciones en Little Blue, sobre el flanco de la retirada, los días 11 y 26 de Noviembre, ambas precisamente a cargo del 7º de Caballería de Kansas de Jennison, que perdió una veintena de bajas sin apenas ver al enemigo, el 17 en Cypress Bridge, con otra derrota unionista que costó casi 30 bajas, el 19 en Palmira y el 24 en Lancaster, con dos minúsculas victorias unionistas, y el 29 en Black Walnut Mountain, ya cerca de Sedalia, donde el 1º de Caballería de Missouri libró un encuentro dudoso. Pero para entonces se habían sucedido ya una serie de acontecimientos político-militares que afectaban a aquel frente.

En primer lugar, George Brinton McClelland había logrado al fin suceder al viejo Winfield Scott en el mando supremo y una de sus primeras mediadas, el 12 de Noviembre, fue disolver el enorme “Departamento del Oeste” que habían comandado Frémont y Hunter, dejando los mandos de más allá del Big Sandy River como sigue:

DEPARTAMENTO – COMANDANTE

Del OHIO BG Don Carlos Buell, (que entretanto y como veremos, había sucedido a W. T. Sherman) Indiana, Michigan, Kentucky central y oriental, Tennessee y Ohio.

Del MISSOURI MG Henry Wager Halleck (que sucedía a Hunter) Missouri, Iowa, Minnesota, Wisconsin, Illinois, Arkansas y Kentucky Occidental

De KANSAS MG David Hunter (trasladado aquí), Kansas, Nebraska, Dakota, Colorado y Cinco Naciones

De NEW MÉXICO Col Edward R. S. Canby. Nuevo Mexico

M. General Henry Wager Halleck, USA

Henry Wager Halleck, que tardaría aún casi una semana en llegar, dando lugar a una prolongación del “reinado” de Hunter, era un antiguo militar de 46 años de edad (aunque de aspecto “blando” y más viejo), que había dejado el Ejército como Teniente Coronel y ocupado altos cargos estatales en California. Sin embargo su fama no venía, como en el caso de Hooker, del prestigio social, sino del intelectual. Era en efecto autor de una serie de libros que describían minuciosamente las campañas napoleónicas, y que West Point llevaba años empleando sistemáticamente como sus textos básicos de estrategia y operaciones.

Con tales antecedentes, Winfield Scott había estado encantado de que la guerra le devolviera al servicio activo y lo había ascendido de inmediato a Brigadier en Mayo y a Mayor General de Voluntarios en Agosto, en la idea de que le sucediera en el cargo en vez de McClelland, al que “veía venir” y no consideraba adecuado. Y a su vez McClelland, para que no apoyara con demasiada intensidad la resistencia de Scott a sus demandas, le había sobornado con el mando más importante al Oeste del Alleghany, precisamente el que le acababa de dar.

Por desgracia para todos, Halleck iba a resultar en la práctica un estratega muy deficiente. Curiosamente en un hombre que había estudiado tanto las campañas de Napoleón I, no parecía comprender la forma de operar de éste, e incluso no parecía creer posible entenderla. De forma que al operar por cuenta propia, tendía a identificarse con los generales derrotados por Napoleón, lo que le llevaba a adoptar una serie de manías de cautela tan absurdas que, en vez de evitar la derrota, tenían forzosamente que hacerle perder cualquier oportunidad estratégica y a menudo costar graves riesgos a sus fuerzas.

Lo primero que se hizo de notar de Halleck fue que la guerrilla le ponía al menos tan nervioso como a su antecesor Frémont, de forma que enseguida pidió, y recibiría el 2 de Diciembre, autorización para suspender el derecho de “Habeas Corpus”, el 4 del mismo mes anunció que se fusilaría a todo guerrillero tomado con las armas en la mano, y el 26 declararía la Ley Marcial en el área de Saint Louis y a lo largo de los trazados de todos los ferrocarriles del Estado.

Entretanto y desaparecido el peligro inmediato para los confederados del Suroeste de Missouri, la División de Arkansas de Ben McCulloch regresó una vez más a su Estado originario (por eso su Brigada de Caballería podría enviar en Diciembre tropas a colaborar en el acoso a los indios unionistas del Jefe Opothleyahola en las Cinco Naciones). Y el Gobernador Claiborne Jackson aprovechó para hacer que el Legislativo secesionista de Neosho confirmara finalmente la incorporación de Missouri a la Confederación. (Aunque, como puede imaginarse, con una legalidad bastante dudosa, como mínimo).

Y al ritmo que los unionistas de Hunter y luego Halleck se retiraban hacia el Norte, Sterling Price iba tras ellos con su State Guard. Su objetivo aparente era recuperar terrero y llegar, con suerte, a cortar la comunicación fluvial entre Saint Louis y el Oeste, asomándose al Missouri en la zona Kansas City (Missouri)-Westport junto a la frontera de Kansas. Pero el más importante era aprovechar el momento de prestigio por el que pasaba la State Guard para reclutar todo lo posible, en unas regiones donde la retirada se lo había impedido antes.

La índole de las escaramuzas que se sucedían demostraba que los unionistas “jugaban en su terreno” de nuevo. Así el 3 de Diciembre en Salem, una fuerza del 10º de Caballería de Missouri unionista (de la división de Sigel), llevaba la mejor parte en una bastante sangrienta, causando más de 35 bajas al enemigo por una veintena propia, y el 4, en Dunksburg, el pequeño destacamento local de Home Guards rechazó una incursión de “bushwackers”, causándoles docena y media de bajas. Pero el 7 los hombres de Price ocupaban Glasgow, para lanzar su empujón hacia el Missouri seguidamente.

Era ya el momento de lanzar el contraataque preconizado por David Hunter, empresa que Halleck, que tenía su mando en Saint Louis, había delegado en el Brigadier John Pope. Este contaba con apenas 9.000 hombres, pues su propia división había sido separada de la línea de ataque, y alineaba la antigua de Hunter, que desde el ascenso de éste se encontraba mandada por Samuel Ryan Curtis, ascendido a Brigadier, y a última hora pasó al Coronel de Voluntarios Eugene Asa Carr (ex-capitán de caballería regular en Wilson’s Creek), por enfermedad de aquél, las de Sigel y Ashbot, la de McKinstry, ahora mandada por el Coronel Benjamin Mayberry Prentiss, y la fuerza de reserva del Coronel Jefferson Columbus Davis.

B. General John Pope, USA

Su ofensiva partió de Sedalia el 15 de Diciembre, fintando hacia Warsaw, en el Osage, para desviarse al Condado de Henry y “sentarse” allá sobre las líneas de comunicación de Sterling Price. A la vez, una agrupación de caballería de la división de Sigel barría las agrupaciones de nuevos reclutas que los rebeldes comenzaban a crear al Norte del Osage (el 16, más de 2.000 de estos reclutas fueron dispersados a seis millas de Chill House). La agrupación del Coronel Davis, que contaba con destacamentos de los 1º de Caballería de Iowa, 27º de Ohio, 8º, 18º, 22º y 24º de Indiana y 31º de Kansas, y tenía cierta libertad operativa, jugó aún más duro, en la acción llamada de Milford, Shandy Mound o Blackwater, el 18.

En ella, llegando de una dirección inesperada y sorprendiendo al enemigo al apoderarse por sorpresa de un puente que se suponía bien defendido, logró partir en dos otra de estas agrupaciones, en que los reclutas ya comenzaban a recibir armas e instrucción, a la boca del Clear Creek, cerca de Milford. Por 2 muertos y 8 heridos propios, capturaría 1.300 prisioneros, aunque la mayoría desarmados, haciendo huir al resto.

Ante esta enérgica embestida, Sterling Price se vio obligado a replegarse apresuradamente bien al Sur del Osage. Y al no verse perseguido, el frente se tranquilizó de nuevo, aunque aún se darían escaramuzas como la protagonizada por el 7º de Caballería de Missouri en Hudson el 21, bastante igualada y con 5/10 bajas por bando, acciones minúsculas en Wadesburg y Hallsville los 24 y 27, una pequeña batalla en Mount Zion, en el Sudoeste, los días 27-28, con el 3º de Caballería de Missouri y los “Sharpshooters de Birge” causando más de 160 bajas al enemigo por apenas la mitad propias, e incluso un intento de un grupo de “bushwackers” de asaltar un vapor de río, el 29.

Mientras, la división ahora encomendada al Coronel Prentiss fue retirada de la línea y enviada a Saint Louis, donde se pensaba crear un nuevo Ejército, para cuyo mando se llamó al Brigadier John Pope. A la vez, la reserva operativa de Jefferson Columbus Davis fue convertida en una nueva división de línea y el Ejército de campaña de Missouri se vio oficialmente redenominado “Ejército del Sudoeste”, y puesto a las órdenes del Brigadier Samuel Ryan Curtis. Y John McAllister Schofield, también Brigadier de Voluntarios ahora, quedó al mando de las milicias de Missouri.

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