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“CSS Baltic”

Capítulo XVIII: Otoño de 1861 en el mar y las costas

Un especial indicio de como se hizo notar el aumento del poder naval unionista a fin de aquel Verano es el caso de la goleta “Laura”, una cabotera sureña que se presentó voluntariamente el 23 de Septiembre en la base del Flag Officer McKean de Key West, poniéndose en manos de los unionistas para solicitar papeles nuevos, pasándose a ellos. El episodio puede parecer menor, pero iba a ser la única vez en cuatro años de guerra en que se diera caso semejante.

En realidad, el aumento de la presión norteña en el mar había sido tan marcado que, aunque con el Otoño iban a llegar las tempestades y las noches largas, que quitarían parte de su filo a la superioridad unionista, el mando confederado emprendería en los primeros días de Octubre una serie de acciones, indudablemente dirigidas a demostrar a los suyos que la Confederación aún tenía capacidad de reacción en las costas.

El 4 de Octubre y en los Sounds de North Carolina, el Commander William F. Lynch fue el primero en jugar su baza, sacando su flotilla de combate al Pamlico Sound para “pasear la bandera” y disparar algunos cañonazos contra los Fuertes Clark y Hatteras. Aparte de las cinco unidades de vapor artilladas originales (“Winslow”, “Beaufort”, “Ellis”, “Raleigh” y “Seabird”), contaba con los “Curlew” y “Junaluska” (ya empleados tres días antes contra el “USS Fanny”), y los “Appomatox” y “Forrest”, que no eran sino los remolcadores armados “Empire” y “Edwards”, redenominados y trasladados de las Hampton’s Roads al Albemarle Sound por el sistema de canales entre Norfolk y el Pasquotank River, por las Marismas Dismal.

Esta moderadamente agresiva demostración iba a ser seguida, en la noche del 6 al 9 de Octubre en la Bahía de Pensacola, por la primera acción en firme del Ejército de Pensacola del Brigadier confederado Braxton Bragg, que mandó cruzar a una brigadilla de más de 1.200 hombres, mandada por el Coronel Richard Heron Anderson a realizar una incursión en Santa Rosa Island. Se trataba de desembarcar de los vaporcitos bien al Este y amparándose en las sombras, barrer el campamento del 6º de Voluntarios de New York, “Zuavos de Wilson”, al Este de Fort Pickens.

Richard H. Anderson

Confederados
Brig. Gen. Richard Heron Anderson
Equipo de Demoliciones – Tte. J. H. Hallonquist
1º Batallón – Coronel J. R. Chalmers
Destacamento, 10º Mississippi
Destacamento, 1º Alabama
2º Batallón – Coronel J. Patton Anderson
3 Compañías, 7º Alabama
2 Compañías, Louisiana
2 Compañías, 1º Florida
3º Batallón – Coronel J. K. Jackson
Destacamento, 5º Georgia
Destacamento, Batallón Georgia
Artillería
Compañía de Artillería Homer’s – Tte. Hollonquist
Marina
CSS Neaffie

Harvey Brown, USA

Unionistas
Coronel Harvey Brown
6º New York Zouave, Coronel William Wilson
Mando de Vodge – Mayor Israel Vodges
Company A, 1º US Artillery – Tte. F. E. Taylor
Compañía E, 3º US Infantería – Capitán John McL. Hildt
Compañía G, 3º New York Infantería – Capitán Dobie
Mando de Arnold – Mayor Lewis Golding Arnold
Compañía C, 3º US Infantería – Tte. Shipley
Compañía H, 2º Artillería – Capitán James M. Robertson

Si la vigilancia del campamento estaba tan descuidada como era de esperar tras casi 4 meses de calma, se podría hacer mucho daño a los zuavos. Pero lo que siguió, que fue llamada “Batalla de Santa Rosa Island”, fue una comedia de errores, en la que los únicos que hicieron debidamente su trabajo fueron precisamente aquéllos de los que se había dado por supuesto que no lo harían. En efecto, los centinelas de los zuavos estaban bien alertas, dieron de inmediato la alarma y reforzados con los destacamentos de guardia y refuerzo, hicieron frente a los confederados con gran serenidad, disparando contra ellos andanada tras andanada.

En cambio, todo iba manga por hombro tanto entre los mismos atacantes como en el campamento zuavo, e incluso en Fort Pickens. Más de la mitad del regimiento unionista y el grueso de sus oficiales, pernoctaban ya entre los muros del fuerte; y William Wilson, despertado en plena noche, inseguro del número de tropas de que disponía y desasistido por la oficialidad, fue incapaz de poner un orden en el pandemónium que se había armado en el campamento amenazado.

Por otro lado en Fort Pickens el Coronel Harvey Brown, que aún tenía el mando de toda la isla, cometió el error de dejarse engañar por los fantásticos relatos de los primeros fugitivos que llegaban desde el campamento. Estos, que desde luego aún no habían visto un enemigo, pero debían justificar su huida, hacían exageradísimas pinturas de la fuerza confederada atacante. Y Brown quedó convencido de que se trataba de una acción de gran estilo, que tras arrasar el campamento trataría de apoderarse del fuerte desde tierra y se negó a permitir la salida de refuerzos.

Y por su lado el confederado Anderson, que había dividido su tropa en tres columnas y avanzado sin muchas precauciones, convencido de que la misma estrechez de la isla impediría a sus hombres dispersarse demasiado, se encontró que, ya en las proximidades del campamento, la isla se anchaba y la vegetación, crecía más tupida. Con ello, sus columnas se separaron, se desorientaron y comenzaron a perder destacamentos que, más desorientados todavía, vagaban por los bosquecillos disparando contra los fugitivos unionistas que se encontraban, (a menudo asimismo desorientados a su vez en la oscuridad), y disparándose también entre sí cuando se cruzaban, al tomarse unos a otros por enemigos.

Mientras, el Coronel Wilson había logrado formar al fin en el campamento una pequeña fuerza de apoyo para ir en auxilio de los piquetes, que llevaban buen rato resistiendo solos. Pero tuvo la desafortunada ocurrencia de internarse en el bosque, en la idea de atacar al enemigo de flanco. Apenas comenzaron a avanzar, chocaron frontalmente con una de las fuerzas “perdidas” del enemigo, dispersándose unos y otros y desorientándose más mientras intercambiaban unas descargas. Pero de ahí se siguieron desorganizando, y manteniendo encuentros parciales con otras pequeñas fuerzas confederadas, para acabar dando vueltas en el bosque, totalmente perdidos en él hasta el amanecer.

Entretanto, Anderson, (sólo con su columna central, ante la dispersión general de sus tropas), pudo obligar a los valientes piquetes de los zuavos a replegarse, abandonando el campo, y cayó finalmente sobre el campamento de Wilson. Los últimos ocupantes de éste huyeron a través del bosque tras un mínimo conato de resistencia, y el confederado Anderson pudo ocuparlo, quedándose en él para usarlo como referencia para reunir sus dispersas ovejas.

Fort Pickens

En Fort Pickens, Israel Vodges (que mandara en Abril el primer refuerzo enviado al Teniente Slemmer, y ahora era Mayor), logró arrancar al Coronel Brown el permiso para llevar refuerzos a William Wilson y partió para el campamento con un puñado de hombres. Por desgracia al poco, al ver que se les aproximaban los que tomó por un grupo de fugitivos, se adelantó solo hacia ellos para pedirles información y cayó prisionero, pues se trataba de uno de los grupos “perdidos” de los confederados. Sus hombres trabaron de inmediato combate con él, tratando de rescatarle y persiguiéndolo en el bosque, se perdieron a su vez.

Siguió una larga calma, sobre todo al principio cortada ocasionalmente por las descargas que intercambiaban en el bosque los grupos de “turistas” extraviados de ambos bandos. En el campamento, Richard Heron Anderson iba reuniendo trabajosamente a sus hombres, llamándolos con toques de trompeta y otras señales. Desgraciadamente, eso no quería decir que recuperase su control pues, después de casi seis meses de tediosas operaciones en Pensacola, y por mucho que el campamento de la infantería de Wilson se pareciera poco a la “Cueva de Alí Baba”, los soldados confederados encontraban irresistible la tentación de saquear las magras propiedades de los zuavos. Tanto, que su Coronel hubo que esperar a que terminaran para que sus órdenes fuesen obedecidas.

A la vez, el unionista Harvey Brown había llegado al fin a la conclusión de que el ataque a Fort Pickens no estaba en la agenda de los confederados para aquella noche. Por tanto, formó una fuerte columna de represalia y partió, ya no mucho antes de amanecer, hacia el campamento. Pero para cuando llegó a él los confederados ya lo habían abandonado finalmente. Y aunque los persiguió con interés, sólo llegó a tiempo de hacerles algunas descargas mientras se reembarcaban, de vuelta a Pensacola.

Al fin, la extraña “Batalla de Santa Rosa Island” había costado al parecer a la Unión 67 bajas, contando 14 muertos, y a los confederados 87, de los cuales más de 30 eran muertos. Poca cosa para tantas descargas como se habían hecho, pero recuérdese que todas las tropas implicadas eran novatas (con la típica tendencia de los novatos a disparar alto), y se disparó en las engañosas condiciones del bosque nocturno. De seguro que el mayor perjuicio lo encajaron las copas de los árboles.

La Unión se atribuyó la victoria, presumiendo de haber rechazado un ataque confederado a Fort Pickens y causado 350 bajas. Los confederados también se atribuyeron la victoria, exagerando a su vez la cifra de bajas causadas y alegando haber dispersado al 6º de New York y tomado su campamento. Aún en el mejor de los casos era una victoria más bien casposa pero el mando rebelde del Golfo necesitaba algo para animar a sus muchachos, y armó bastante ruido a propósito de ella.

Por tanto, Braxton Bragg fue ascendido a Mayor General, y los dos coroneles que ocupaban puestos de mayor importancia en su fuerza, Richard Heron Anderson y Adley Hogan Gladden, a Brigadieres. (Su mando contaba ya con otro Brigadier, Samuel Jones, que había sido Coronel de Artillería en Bull Run, llegando a Pensacola como experto en tal Arma). Por otra parte y como desde los primeros intentos de Braxton Bragg de incorporarse al ahora Ejército de Mobile, existía cierta tirantez entre éste y el de Pensacola, para evitar fricciones entre ambos fue preciso ampliar los ascensos a ese Ejército de Mobile, comenzando por ascender a Mayor General a su comandante William Joseph Hardee. Por su parte, los unionistas se limitaron a ascender a Harvey Brown a Brigadier de regulares en el siguiente Enero, y dar a fines de 1862 a Israel Vodges, que había sido capturado y que no había podido ser intercambiado hasta fines de Verano de aquel año, un despecho de Brigadier de Voluntarios.

Sin embargo, sólo tres días después de la “Batalla de Santa Rosa Island”, se produjo la tercera acción ofensiva de los confederados en aquellos momentos, ésta a cargo de la fuerza naval del Comodoro George Nichols Rollins. Las causas próximas de la acción son muy claramente dos. De un lado, el escuadrón unionista del Flag Oficcer McKean había adquirido la costumbre, ahora que sus fuerzas habían aumentado, de mantener una pequeña división de combate en la zona más baja del Mississippi llamada Head of the Passes o “Cabeza de los Pasos”, porque efectivamente es desde ella desde la que se abren las salidas, del delta del gran río, practicables para buques de cierto calado. Eso significaba que vigilando tales salidas desde dentro, la división destacada mantenía la boca del río mucho mejor controlada que si tratara de sellarlas, dispersa, desde fuera, y ponía las cosas muy difíciles a los corsarios y Blockade Runners de un mínimo porte que desearan salir de New Orleans. De otro lado, Hollins acababa de alinear un buque blindado, y rabiaba por ponerlo en acción. Ambas causas se combinaron, provocando un ataque, encabezado por el buque blindado, sobre la división unionista de Head of the Passes.

Ya hemos dicho que el Secretario de Marina confederado, Stephen Mallory, estaba decidido a apostar por los buques blindados. Así, se había iniciado, o al menos planeado, la construcción de siete buques blindados en la cuenca del Mississippi, el “CSS Baltic”, en construcción en Mobile, era una batería flotante blindada y motorizada (un buque blindado defensivo), y dos acorazados más estaban en construcción en Virginia.

La gran cantidad de buques blindados en la cuenca del Mississippi correspondía en realidad al entusiasmo del Comodoro Rollins por el concepto, y sobrepasaba en mucho a la capacidad de los astilleros sureños de la zona que era limitada. (Nueva Orleans, con cosa de 200.000 habitantes, podía ser la gran ciudad del Sur, y quizá un gran centro de comercio transoceánico, pero en el Mississippi, la mayor industria de construcción de buques estaba en Saint Louis y su entorno).

De todos modos había tres buques blindados en construcción en New Orleans, en el suburbio portuario de Algiers. Y el más modesto de todos ellos, realizado por transformación del pequeño vapor de hélice “CSS Enoch Train”, había quedado terminado a comienzo de Septiembre bajo el nombre de “CSS Manassas”. En principio construido por particulares como una empresa privada, se había llegado a solicitar y obtener para él una patente de corso, para llamar la atención del Comodoro Hollins. Y en efecto, éste se intereso por él y lo adquirió para la flota como “CSS Manassas”.

CSS Manassas

Se trataba de un buque pequeño, de sólo 387 Tn blindaje incluido y armado únicamente con una proa de embestir y un cañón Dahlgreen de 64 libras y 8 pulgadas de calibre, que disparaba por proa. Su estructura de gruesa madera reforzada con planchas de hierro de pulgada y media de espesor, tenía la forma de un cigarro puro algo aplastado, lo que le daba un aire realmente característico. Hollins decidió enviarlo por delante en un ataque nocturno, bajo el mando del Teniente A. F. Worley, mientras reservaba río arriba una segunda fuerza de ataque que dirigiría personalmente, y que estaba formada por las unidades “CSS Calhoun”, (enseña de Hollins), de 509 Tn, “CSS Ivy” de 454 Tn, “CSS McRae” de 830 Tn, “CSS James L. Day” de 414 Tn, “CSS Tuscarora” y “CSS Jackson”, apoyados como tenders y remolcadores desarmados por los “CSS Music”, “CSS Belle Algerine”, “CSS Star” y “CSS Mosher”. La presencia de los remolcadores era especialmente necesaria, pues el arma principal de la segunda oleada de ataque iba a ser el envío de una buena cantidad de brulotes.

En la noche del 12 de Octubre, la división unionista del Mississippi se había hecho al ancla para carbonear en el pasaje denominado Southwest Pass, estando compuesta por el crucero de hélice “USS Richmond”, de 2.604 Tn y con 21 cañones pesados, (había regresado de un largo viaje de pruebas, recién estrenado, en Julio, para verse persiguiendo infructuosamente al corsario confederado “USS Sumter” todo el Verano, y permutar después su misión con la de la fragata de palas “USS Powhatan”, anteriormente asignada al Gulf Blockading Squadron), los sloops de vela “USS Vincennes”, 700 Tn y 18 cañones, con sólo 4 pesados, y “USS Preble”, 566 Tn y 16 cañones medios, el vapor ex-civil “USS Huntsville”, de 860 Tn, con un cañón pesado y dos medios, y el cañonero “USS Water Witch”, de 378 Tn y el mismo armamento que el “USS Huntsville”. Y les servían dos carboneros de vela, el clipper “USS Nightingale” y la goleta “USS Joseph N. Tone”, aparentemente bajo chart la última.

USS Richmond

Aprovechando la oscuridad y su baja silueta, sólo asomaba 2 pies y medio del agua, el “CSS Manassas” se dejó llevar por la corriente cauce abajo hasta muy cerca del “USS Richmond” al que, dando de pronto toda la potencia a sus calderas, logró espolonear con brutal impulso antes de que reaccionara, (sus vigías no habían advertido la presencia del confederado hasta que la chimenea de éste empezó a echar chispas). El espolonazo causó una gran vía de agua en el crucero unionista, pero no lo suficiente para que las bombas no lograran contener la inundación; era demasiada la diferencia entre las 2.600 Tn del unionista y las parcas 387 de su enemigo que, si se hubiera contentado con atacar a una de las unidades más pequeñas, seguramente la hubiese hundido.

Y peor aún, los defectos de fabricación del “CSS Manassas”, realizado en los inadecuados astilleros de Algiers, salieron a flote con el espolonazo. En efecto, el choque le arrancó el espolón de metal de que había sido provisto, e hizo caer la chimenea, dejándole casi sin potencia, dado lo insatisfactorio de las calderas de la época. Tanto que, cuando trató de evolucionar para espolonear de nuevo, la corriente lo arrastró y la transmisión entre sus calderas y hélices, ya muy afectada por el choque, se cortó, dejándolo al garete.

Convertido en un jabato cojo entre una manada de lobos, el “CSS Manassas” lo hubiese pasado mal de no ser lanzada en aquel momento la segunda oleada de ataque, que apareció bajando la corriente, precedida de tres brulotes en llamas, realizados con balsas. La idea de emplear allí brulotes resultó especialmente adecuada pues, de un lado, la estrechez del cauce hacía más difícil esquivarlos, y de otro su principal defecto, (el no distinguir amigos de enemigos), no tenía importancia, por ser el “CSS Manassas”, de obra muerta baja y escasa, amén de casi totalmente recubierta de hierro, prácticamente inmune a su amenaza.

Pese a su avería, el “USS Richmond” avanzó al centro de la corriente, para ir hundiendo los brulotes que se presentaran, y teniendo a raya a los cañoneros enemigos, con sus 20 Dahlgreen de 9 pulgadas y su “Parrot Rifle” de 30 libras. Mientras, los “USS Huntsville” y “USS Water Witch” ayudaban a los cuatro veleros presentes a ponerse en marcha corriente a abajo, por donde acabó por huir toda la flotilla. Desgraciadamente, al cruzar la barra del South West Pass con mucha prisa, dos buques unionistas, el “USS Vincennes” por una falsa maniobra, y el “USS Richmond” porque, siendo el de mayor calado, iba sobrecargado por el agua embarcada, vararon en ella.

Para fortuna de ambos, el “USS Richmond” había varado de lado, pudiendo usar el grueso de su batería contra los brulotes enemigos que, además, llegaban hasta ellos más dispersos. Podía haber sido un problema el ataque de los cañoneros de Hollins, que utilizando su movilidad podían buscar los ángulos muertos de ambos buques, pero se les logró mantener a distancia por el resto de la flotilla, disparando desde mar abierto. Además ésta se vio reforzada por el transporte del Ejército de Tierra “USAT McClellan”. (U.S.A.T = United States Army Transport). Se trataba de una de las unidades que, para que no todo fueran contratos de chart, el Ejército iba adquiriendo, y a las que solía dotar de algunos cañones. Se suponía que éstos estaban allí tan sólo a efectos defensivos, pero lo cierto es que iba a verse a veces a los “USAT” ayudando a los buques de la Marina en la captura de Blockade Runners, aunque el implicarse como en este caso en una batalla naval fue muy raro. En todo caso el “USAT McClellan” llevaba emplazados Parrot rayados, (aún muy raros en la Marina, que desconfiaba de tales novedades). Y el gran alcance y precisión a distancia de éstos fueron fundamentales para alejar a los cañoneros enemigos de los dos navíos varados,

El “USS Richmond” recibiría un remiendo en Key West, volviendo enseguida al trabajo, y en el combate no hubo víctimas humanas. Pero los sureños también recuperaron y repararon el “CSS Manassas”, y Hollins pudo presumir de haber logrado una gran victoria estratégica. En efecto, el susto había sido suficiente para que los norteños se abstuviesen de seguir introduciendo unidades en el Head of the Passes, y el delta del Mississippi volvió a convertirse en un punto bien difícil para vigilar. Así, la Batalla de Head of the Passes fue una importante victoria sureña, cuyas ventajas serían aprovechadas por los rebeldes por seis meses, hasta la campaña de Farragut en Abril de 1862.

Por cierto, no podemos seguir adelante sin subrayar que fue efectivamente ésta acción del 12 de Octubre de 1861 la primera en que intervino un buque acorazado en los anales de la historia naval, y que éste fue el “CSS Manassas”, pues a menudo se atribuye el carácter de tal primera acción a la Primera Batalla de Hampton’s Roads del 8 de Marzo de 1862, suponiéndose que el primer buque blindado en acción fue el “CSS Virginia”, conocido en la Prensa del Norte como “CSS Merrimack”.

Esta actitud agresiva de la Confederados States Navy en el Golfo fue continuada en los siguientes días por las acciones del “CSS Florida”, la última adquisición de la flotilla del Sound del Mississippi de Rollins. Se trataba tan sólo de un vaporcito de ruedas de 252 Tn, pero había recibido blindajes parciales de plancha de hierro en calderas y otros puntos delicados, y estaba poderosamente artillado con dos piezas de 9 pulgadas, una de 6 y un Brooke rayado de 6’4. Bajo el mando del Teniente Charles W. Hays topó con el unionista “USS Massachusetts” de hélice y de 765 Tn, pero con sólo 4 cañones de 8 y un 32 libras, no lejos de Ship Island el 19 de Octubre.

CSS Florida

En principio, Hays tenía orden de evitar el combate en aquellas condiciones pero, confundiendo al unionista con el “USS R. R. Cuyler” (demasiado rápido para poder huir de él), le hizo frente a distancia, aprovechando los fondos bajos para impedirle aproximarse lo suficiente para sacar partido de los Dahlgreen de 8 y 9 pulgadas, a la vez que se alejaba de él. Y su Brooke hizo un impacto en el unionista que dejó a su comandante, el Capitán Melachton Smith, totalmente desanimado.

Al parecer, el pesado proyectil cónico del Brooke atravesó o hundió el flanco del buque, y 18 mamparas de sólido roble, antes de explotar casi junto al flanco opuesto, dividiéndose en 12 fragmentos de metralla que aun causaron más víctimas y daños. Semanas más tarde, el 4 de Diciembre y mientras escoltaba al “CSS Pamlico” cargado de tropas, el “CSS Florida” vio venir hacia ellos al vapor armado enemigo “USS Montgomery”, de 787 Tn y mandado por el Comandante Thomas Darrah Shaw. Este buque estaba sin embargo mucho más pobremente armado que el “USS Massachusetts”, con sólo un Dahlgreen de 8 pulgadas y 4 piezas de 32 libras, y el “CSS Florida” del Teniente Hays le hizo frente sin vacilar. Y al primer impacto de su pavoroso Brooke, el desgraciado Comandante Shaw se vio en tales apuros que hubo de dar orden de huir al amparo de las baterías de Ship Island.

USS Montgomery

Aquella fuga salvó casi con seguridad al “USS Montgomery”, pero costó la carrera a Shaw. En efecto el oficial “sénior” de la flotilla del Sound, que era Melachton Smith, el comandante naval de la base de Ship Island, Capitán L. M. Powell y el propio Flag Officer William McKean preferían perder un buque a dar a los confederados tal muestra de su inferioridad ante ellos y de inmediato quitaron el mando a Shaw, sustituyéndolo por el Teniente Jouett. Y esto no era porque no temieran al “CSS Florida”, sino precisamente por todo lo contrario. La nerviosa correspondencia que durante todo el otoño intercambiaron estos tres jefes indica que estaban pensando seriamente en evacuar la valiosa base de Ship Island si los confederados ponían en servicio más de aquellos letales vaporcitos armados con cañones rayados. (Por fortuna para ellos, ni Randoph ni Rollins adivinaron su apuro y su programa de armamento de buques era caótico).

Y para Diciembre, la Unión había lanzado ya su gran respuesta, en forma de la famosa operación anfibia del ahora Flag Officer Samuel Francis Dupont. Se había iniciado ya en la segunda mitad de Octubre, con la concentración en Hampton’s Roads de la mayor flota que jamás navegara hasta entonces bajo la bandera de las barras y estrellas, casi doble a la alineada para el desembarco en Veracruz de 1847.

Samuel F. Dupont, USA

La formaban al parecer 77 buques, aun no contando los de la escolta lejana de alta mar. Había entre ellos no menos de 17 buques artillados de la Marina, (siempre sin contar la escolta lejana), y el resto eran transportes, unos bajo chart y otros en propiedad, y remolcadores para su servicio. El personal ascendía a 16.000 hombres, y la fuerza de desembarco contaba con 14 regimientos de Infantería y uno de Ingenieros, amén de un grupo de baterías artilleras y un batallón de Marines. Todo ello formaba una fuerza de unos 14.000 hombres, organizados en tres brigadas bajo los Coroneles (de inmediato ascendidos a Brigadieres de Voluntarios), Egbert Ludovicus Viele (ex-jefe de la compañía de Ingenieros agregada al 7º de la Milicia de New York, “Old Greybacks” y por tanto el hombre que había realizado la tarea práctica para poner en servicio el tren Annapolis-Washington el Abril anterior), Isaac Ingalis Stevens (ex-Gobernador del Territorio de Washington al que John Ellis Wood llamara “carne de presidio” años atrás), y Horatio Gouverneur Wright (nuestro ya conocido ex-Capitán de Ingenieros). El jefe terrestre de tal despliegue era el Brigadier de Voluntarios Thomas West Sherman (no confundir con William Tecumseh Sherman a pesar del parecido de sus iniciales: T.W y W.T), se trataba de un Teniente Coronel de la anteguerra, que había sido uno de los primeros soldados de activo ascendidos.

Una concentración tan importante no podía ser ocultada, y desde muy pronto los confederados hicieron cábalas sobre cual sería su objetivo. En el Golfo, se temía que podía dirigirse contra Mobile o New Orleans, y en el Atlántico se especulaba más con Savannah, los Sounds de North Carolina y sobre todo, Charleston. (Ese fue el motivo por el que Robert E. Lee se vio rápidamente arrancado a fin de mes de su mando en West Virginia para correr a organizar la defensa de aquellas costas).

Por una vez, su red de simpatizantes y espías en Washington no podía dar más información a los confederados, Y es que, conociendo sus clásicos, el Presidente Lincoln y los Secretario y Subsecretario de Marina, Gideon Welles y Gustavus Vaasa Fox, habían actuado con exquisito sigilo. Sólo ellos tres y un par de oficiales de confianza que habían ayudado al último a redactar las órdenes, sabían el destino de la flota en la capital. Y en la propia flota sólo lo conocía el mismo Flag Officer Dupont mientras el resto de los comandantes tan sólo habían recibido sobres de instrucciones cerradas, cuyos sellos sólo podrían romperse en alta mar. Y fue con su secreto así preservado como la flota zarpó al fin el 29 de Octubre de 1861.

Por desgracia y como ya se estaba convirtiendo en costumbre para las expediciones norteñas, una feroz tempestad la atacó los días 1 y 2 de Noviembre, principalmente entre los cabos Henry y Hatteras y la altura de Charleston, creando incontables problemas y varias pérdidas. Los remolcadores y los buques artillados pudieron defenderse mejor, pero los transportes, sobrecargados, sufrieron mucho y tuvieron pérdidas. Los “Belvidere”, “Governor”, “Ocean Empress”, “Osceola”, “Peerless”, “Union”, “Winfield Scott” y “Young Rover” se perdieron, con la particularidad de que los “Ocean Empress” y “Union” arrastraron consigo al fondo del mar dos de las tres baterías de campaña de la fuerza de desembarco.

En cuanto al “Governor”, llevaba embarcado el batallón de Marines completo; Por suerte, en esta ocasión pudo acudir la fragata de cincuenta cañones “USS Sabine”, de la escolta lejana, que muy hábilmente logró colocarse junto al buque en apuros y salvar a casi todos los Marines y el grueso de la tripulación. Sólo ocho Marines se ahogarían.

USS Sabine

Como ya hemos anticipado, los buques artillados sufrieron menos. Únicamente el vapor “USS Isaac Smith”, mandado por el Teniente Nicholson y que había zarpado armado con 8 piezas de 8 pulgadas y un Parrot de 30 libras como cañón de caza, se vio obligado a arrojar los 8 pulgadas por la borda para aligerarse. La fragata de paletas “USS Susquehanna”, de la escolta lejana y mandada por el Capitán James Lardner, tuvo problemas con su maquinaria, y se decidió que se uniese a la flota, donde podía ser asistida por los remolcadores de ésta en un apuro. Para cubrir su puesto de bloqueo frente a Charleston, se envió desde la flota el vapor de 1.261 Tn “USS Alabama”, mandado por el Comandante Edmund Lanier, efectuándose así una especie de trueque.

En realidad, los confederados habían sobrevalorado la autoconfianza del mando unionista al atribuirle la intención de tomar un gran puerto. Dupont sólo buscaba una base cómoda y fácil de defender con apoyo naval, y de ello alguna bahía amplia en una zona poco poblada. Su Estado Mayor había pensado en Fernandina, en Florida y más tarde tres candidatas en la costa surcarolina: Bull’s Bay al Norte de Charleston, St. Helena Sound, al Sur de dicho puerto, y Port Royal Sound, justo en el extremo meridional del Estado y al norte de la desembocadura del río Savannah, que lo separa de Georgia. Este era el fondeadero más amplio y cómodo y de fondos de mayor calado, aunque se sabía que se estaban construyendo dos fuertes para defender su boca y tan próximo a Savannah, la resistencia en él sería más dura. Y había sido seleccionado por presiones de Gustavus Vaasa Fox y contra la reluctancia inicial de Dupont.

Port Royal Sound, South Carolina

El 3 de Noviembre, en que se esperaba contar con la flota reunida ante él, sólo ocho buques habían logrado alcanzarlo a través de la tormenta. Y hasta última hora del día 6, sólo se acumularían menos de 60. (Hay que recordar que 8 buques habían sido hundidos por la tormenta, y varios más averiados, con lo que habían vuelto a Hampton’s Roads o seguido ruta a Key West para reparar los daños sufridos en la tormenta). Además y aunque el grueso de la fuerza de desembarco seguía presente, ahora disponía de una sola batería de campaña, casi todos los soldados estaban mareados y en muy mala condición física para operar a causa de lo mal que les había tratado la mar, y para colmo la tempestad había arrancado de sus pescantes y sepultado en las aguas la mayoría de los botes con que se contaba para el desembarco.

Empeorando las cosas, la larga concentración ante la boca de Port Royal había dado tiempo al enemigo para reunir la fuerza de defensa. La mandaba el conocido ex-soldado y terrateniente surcarolino Thomas Fenwick Drayton que contaba con algo menos de 2.000 hombres, mezcla de georgianos y surcarolinos (aunque casi todos de los últimos). Sus fuerzas de mayor confianza eran seguramente los regimientos de Infantería 12º y 15º de South Carolina, de los Coroneles Dunovant y De Saussure, y las baterías del 1º de Artillería de Milicia Surcarolino del Coronel John A. Wagener. El Ayudante del Brigadier Drayton era su sobrino, el Mayor William Seabrook Drayton y, por una trágica casualidad típica de las guerras civiles su hijo, el Comandante Percival Drayton, estaba en el campo contrario, al mando del sloop de hélice unionista “USS Pocahontas”.

Thomas F. Drayton, CSA

El Comodoro Josiah Tattnall había acudido en su ayuda desde Savannah con el grueso de su flotilla de combate. Vapores: “CSS Savannah” de 406 Tn, (insignia de Tattnall mandada por el Teniente Maffitt), y “CSS Huntress”, de 500 y bajo el Teniente Wilbur B. Hall. Remolcadores armados “CSS Lady Davis” y “CSS Sampson”, de los Tenientes Rutledge y Kenard. Tender “CSS Resolute”, de 322 Tn, Teniente Jones. Por cierto que el hecho de que John Newland Maffitt, al que dejamos en el mes de Junio anterior en manos de los unionistas v acusado de piratería, reaparezca al mando del buque enseña de Tattnall (un vapor que llevaba el mismo nombre que su desaparecido velero corsario), merece una explicación.

Josiah Tattnall, CSA

Simplemente se debía a que, tras su victoria en Bull Run, los confederados habían separado a una parte de sus prisioneros, incluyendo personajes de algún prestigio, como los Coroneles Corcoran y A. M. Wood, y habían anunciado que los convertían en rehenes de la suerte de los corsarios rebeldes capturados hasta la fecha. Lincoln que dado su carácter escrupuloso, es posible que no estuviese ya nada de acuerdo con las posibles consecuencias de sus intentos de crear un precedente contra el corso, (de seguro se le haría cuesta arriba comenzar a firmar penas de muerte por piratería, como sin duda hubiera acabado siendo necesario), cedió al fin y retiradas las acusaciones de piratería, los corsarios confederados pasaron a ser prisioneros de guerra como todos. Por eso estaba ya libre Maffitt por más que los confederados, que a menudo se mostraban un tanto dados a abusar, no soltarían a Corcoran hasta un año después.

El Flag Officer Dupont y su segundo, el Capitán de Flota Capitán Charles Henry Davis, decidieron que, si las cosas no tenían buen aspecto para intentar un desembarco, los fuertes podían ser obligados a rendirse, y el enemigo a alejarse, mediante un “bombardeo en carrusel” del tipo del que había llevado a cabo Strindham en Hatteras, considerando que su fuerza artillada era realmente importante. Constaba de los buques que siguen:

Fragata de hélice “Wabash” (Com. Charles Rodgers / 46cañones)

Fragata de ruedas “Susquehanna” (Cap. J L Lardner / 18 cañones)

Sloop de hélice “Mohican” (7 cañones)
Sloop de hélice “Pawnee” (10 cañones)
Sloop de hélice “Pocahontas” (5 cañones)
Sloop de hélice “Seminole” (5 cañones)

Sloop de vela “Vandalia” (21 cañones)

Cañonero “Ottawa
Cañonero “Pembina
Cañonero “Seneca
Cañonero “Unadilla

Vapor armado pesado “Augusta” (1.310 Tn / Ruedas / 9 cañones)
Vapor armado pesado “Bienville” (1.558 Tn / Ruedas / 9 cañones)

Vapor armado ligero “Curlew” (380Tn/ Hélice / 7 cañones)
Vapor armado ligero “Isaac Smith” (453Tn/ Hélice / 1 cañón)
Vapor armado ligero “Penguin” (389Tn/ Hélice / 5 cañones)
Vapor armado ligero “R. B. Forbes” (329Tn/ Hélice / 2 cañones)

Sobre los 161 cañones de la flota, había 7 de 11 pulgadas, (en los 4 cañoneros, el “Seminole” y el “Mohican”, que portaba dos), 3 de 10 pulgadas, (2 en el “Wabash” y 1 en el “Pocahontas”). 36 de 9 pulgadas. (28 en el “Wabash” y 8 en el “Pawnee”), 33 de 8 pulgadas, (14 en el “Wabash”, 15 en el “Susquehanna”, y 4 en el “Vandalia”), sumando 79 cañones pesados. Se contaba también con 56 “32 Libras”, 9 “24 Libras”, 10 “12 Libras” y 7 cañones rayados Parrot: dos “30 Libras” en los “Bienville” e “Isaac Smith”, y 5 “20 Libras” en el “Curlew” y cada uno de los 4 cañoneros.

USS Bienville

Los cuatro cañoneros eran los primeros “cañoneros de 90 días” en acción.

La serie, a la que se llamaría también “Clase Unadilla” por ser ésta la primera unidad aceptada por la Flota, comprendía 23 unidades (otra de sus quillas había sido separada en el astillero, para crear, en torno a él, un buque blindado ligero “Sui Géneris”), que podían dividirse en dos subclases: 20 de ellas, las “USS Unadilla” propiamente dichas, desplazaban 507 Tn. Otras tres, las “USS Ottawa”, “USS Marblehead” y “USS Penobscot”, habían salido bastante sobredimensionadas y desplazaban 691 Tn, siendo pese a ello ligeramente más rápidas, (10/11 nudos, frente a 8/10). Aunque luego se produciría alguna variante menor, casi todas las unidades llevaban las mismas armas, un Dahlgreen “Pivot-Gun” de 11 pulgadas, un Parrot rayado de 20 libras y dos “24 Libras”.

Frente a la flota de Dupont, los confederados de Thomas Fenwick Drayton disponían de los fuertes llamados Fort Beauregard y Fort Walker. En la Isla Eddings, al Norte, Fort Beauregard sólo tenía aún emplazados 13 cañones, incluyendo sólo uno, (un Brooke rayado de 6’4 pulgadas), capaz de alcanzar hasta la orilla opuesta. Al Sur, en Hilton Head Island, Fort Walker, aunque también incompleto, alineaba 23 cañones más, de los que sin embargo, sólo 16 serían utilizados en el combate.

De manera que, al amanecer del 7 de Noviembre, los 17 buques de Dupont enfilaron el ancho canal de entrada, de dos millas y media de anchura y muy profundo, al que solía llamarse “Broad River” (Río Ancho). El “USS Vandalia”, que no podía esperar poder acompañar a los vapores si navegaba a vela, iba a remolque del poco potente y mal armado “USS R. B. Forbes”. Y una vez dentro del Sound, que en este caso es una profunda bahía, los buques mayores, “USS Wabash”, “USS Susquehanna”, “USS Mohican”, “USS Pawnee”, “USS Pocahontas”, “USS Seminole” y “USS Vandalia”, (siempre a remolque del “R. B. Forbes”), formaron el carrusel de ataque, dirigiendo sus “atenciones” al más débil Fort Beauregard.

Entretanto, los 9 buques restantes fintaron primero un ataque contra la flotilla del Comodoro Tattnall, (que de muy buen acuerdo, se retiró por aguas interiores someras, rehuyendo un combate tan desigual), y fueron luego a tomar posición para el bombardeo de los fuertes, buscando puntos que quedaran sin cubrir por la aún incompleta artillería de aquéllos, al Norte de Fort Walker. (En esa zona había de un lado una amplia zona desenfilada, que quedó aún más desprotegida cuando un cañón de 32 Libras de la defensa, situado en el ángulo, quedó desmontado por un impacto directo. Y además, desde ella podía correrse a cortar el paso a las unidades armadas de Tattnall, que se habían replegado hacia el Norte, si intentaban irrumpir de nuevo en el campo de batalla).

Para las 11:00 de la mañana, Fort Beauregard había dejado de responder al fuego y el bombardeo se centró en Fort Walker, donde el mástil de la bandera resultó cortado varias veces por las granadas norteñas, siendo reclavada aquélla en el cada vez más pequeño muñón de mástil restante en otras tantas ocasiones. Por fin hacia las 13:00 horas Fort Walker, ya anteriormente “ablandado” por el fuego de desenfilada, dejó de disparar. (Sólo tres cañones le quedaban ya utilizables). Y entonces y entre más de 500 viajes de bote, los 12.650 hombres que aún quedaban de la fuerza de desembarco fueron trasladados a tierra, mientras la brigada confederada de defensa se retiraba sin presentar más resistencia.

La “Batalla de Port Royal” había costado a la U.S. Navy tan sólo 8 muertos y 23 heridos, y a los confederados 11 muertos, (incluyendo el Cirujano Jefe de Drayton, decapitado por una bala de cañón mientras atendía a un herido), 48 heridos y 7 desaparecidos (que en aquéllas circunstancias fueron probablemente cadáveres arrojados al agua por las explosiones). De esta forma, Dupont se procuró brillantemente la base que necesitaba para establecer su “South Atlantic Blockading Squadron”.

En cambio, pronto se notaría una excesiva falta de iniciativa en el mando del General Thomas Sherman que, tras recelar durante las primeras horas de un contraataque que no llegó a producirse, se dedicó a instalarse cuidadosamente, sin enviar patrullas ni fuerzas de tanteo. Porque lo cierto es que, si lo hubiese hecho, hubiera descubierto que la única fuerza enemiga entre Port Royal y la impotente ciudad de Savannah era la derrotada Brigada de Drayton, amén de un par de batallones de minutemen locales. Así lo constató horrorizado al llegar a Savannah Robert Lee que, recién destinado a aquéllos frentes, no pudo alcanzar Savannah hasta el 9 de Noviembre, tardando hasta mediados de mes en conseguir montar una pantalla de defensa aceptablemente sólida. Entretanto, la ciudad había estado al alcance de Sherman y el error de éste al no capturarla, aunque de momento disimulado por la buena situación en Port Royal, se fue filtrando en el conocimiento del gran publico norteño.

Los unionistas, sin necesidad de demostrar nada, iban apretando el puño de su superioridad naval en las costas. En Pensacola, donde Braxton Bragg y su jefe de Artillería, Jones se habían tomado grandes molestias para crear un círculo de artillería en torno a Fort Pickens, para apoyar un intento de asalto con todos los medios, se decidió destruir estas esperanzas sureñas. Dos baterías pesadas fueron trasladadas a Santa Rosa Island, para apoyar a las del fuerte asediado, y el 22 de Noviembre sus cañones junto con los de Fort Pickens y los de la enorme fragata “USS Niágara”, el crucero “USS Richmond” y el vapor armado “USS Montgomery”, dirigidos personalmente por el Flag Officer McKean en apoyo de las baterías terrestres, emprendieron un terrorífico fuego de contrabatería con las baterías e instalaciones confederadas de la bahía.

Para mediodía del 22, primer día de acción, a Fort McRea, (como recordaremos la batería más próxima a Fort Pickens), que los confederados habían devuelto al servicio y reforzado, sólo le quedaba un cañón en servicio. La reacción sureña era sin embargo dura. El “USS Montgomery”, un tanto delicado para esta clase de trabajos, hubo de retirarse pronto, y a la noche se replegaron también los dos navíos mayores, cada uno de los cuales habían encajado varios impactos. (El “USS Richmond”, malamente remendado tras el espolonazo recibido en la batalla de Head of the Passes, tendría que ser enviado a los diques de reparación de New York). Pero la ventaja de los norteños era ya imparable, con la batería de Fort McRea reducida al silencio y las de Fort Barrancas a un fuego escaso y desordenado. Al día siguiente, los cañones con base en la isla del Coronel Harvey Brown pudieron terminar el trabajo por sí solos, y para el anochecer del 23 no sólo la artillería de Fort Barrancas, sino también un par de “water batteries” que los sureños habían instalado junto al puertecillo de Warrington, estaban silenciadas y el propio Fort Barrancas, y el Arsenal y el pueblo de Warrington ardían en la noche, convirtiéndose en pavesas.

Aún se realizaría otro bombardeo del mismo tipo el día de Año Nuevo de 1862, pero en realidad el del 22-23 de Noviembre había bastado para dejar bien claro al mando sureño que cualquier preparativo que aquél hiciera para el asalto a Fort Pickens podía ser anulado por el unionista con mucho menos trabajo que el que sus contrarios habían de tomarse para organizarlo. En consecuencia, en el mes de Diciembre, Braxton Bragg fue llamado a consulta por el General Cooper y el Presidente Davis, para decidir a qué frentes sería más conveniente enviar el grueso de sus tropas, al haberse abandonado ya la idea de tomar Fort Pickens.

Naturalmente, no siempre iba todo bien para los unionistas. Así, en la noche del 7 al 8 de Noviembre, dos botes de la “cincuenta cañones” unionista “USS Santee”, que habían penetrado en la bahía de Charleston con gran audacia, pudieron hacerse con el velero de 40 Tn “Royal Yatch”, en contrato de chart con el Texas Marine Department (TMD) y que estaba poniendo muy nerviosos a los responsables navales locales unionistas por su agilidad, que le permitía entrar y salir de puerto en las mismas barbas de sus bloqueadores. Y sin embargo las cosas se torcieron.

En efecto, la toma del velerito (armado con un cañón 12 libras), había requerido un combate (con 1 muerto y 8 heridos de la Unión y bajas aún mayores entre sus tripulantes). Y ello atrajo la atención de los vapores del T.M.D. “CSS Bayou City” y “CSS General Rusk”. De forma que los comandantes de ambos botes unionistas no tuvieron tiempo sino para liberar bajo palabra al capitán del barco (Thomas Chubb, hijo del propietario), y sus hombres y embarduñar de brea e incendiar el “Royal Yatch”, para salir rápidamente huyendo. Sólo que los vapores llegaron muy pronto y hombres del “CSS Bayou City” lograron contener la progresión del fuego antes de que alcanzase la santabárbara. En seis meses, el velero estaría de nuevo activo, e incluso mandado por Chubb, en tanto liberado de su palabra.

Con todo seguía el aumento de la fuerza naval unionista. Los vapores de menos de 500 Tn comprados en la segunda mitad del año en el mercado civil, eran los siguientes:

De ruedas o palas:

“Ceres”
“Commodore Barney”
“Commodore Perry”
“Delaware”
“Ellen”
“Island Belle”
“Isaac N. Seymour”
“Jacob Bell”
“John L. Loockwood”
“Mygnonette”
“Mistletoe”
“O. M. Pettit”
“Satellite”
“Stepping Stones”
“Underwriter”
“Whitehall”
“Wyandank”

“USS Commodore Perry”

De hélice:

“A. C. Powell”
“Birney”
“Cohasset”
“Curlew”
“Currituck”
“Daisy”
“Dawn”
“Dragon”
“E. B. Hale”
“Fanny”
“Henry Andrew”
“Henry Brinker”
“Hyacinth”
“Ice Boat”
“Isaac Smith”
“Leslie”
“Louisiana”
“Lupin”
“Madgie”
“Maratango”
“Mercedita”
“New London”
“Norwich”
“Pansy”
“Patroon”
“Potomska”
“R. B. Forbes”
“Rescue”
“Sachem”
“Shawsheen”
“Stars and Stripes”
“Tigress”
“Uncas”
“Valley City”
“Victoria”
“Wamsutta”
“Western World”
“Whitehead”
“William G. Putnam”
“Young Rover”
“Zouave”

A la vez, al filo del año estaban entrando en servicio el grueso de las cañoneras de 90 días o “Unadillas”, las últimas de las cuales serían operativas para Febrero. Las 23 de la serie eran las siguientes:

“Aroostook”
“Cayuga”
“Chippewa”
“Chocura”
“Huron”
“Itasca”
“Kanawha”
“Katahdin”
“Kennebec”
“Kineo”
“Marblehead”
“Ottawa”
“Owasko”
“Pembina”
“Penobscot”
“Pinola”
“Sagamore”
“Sciota”
“Seneca”
“Tahoma”
“Unadilla”
“Winona”
“Wissahickon”

También entraban en servicio entre Diciembre de 1861 y Enero de 1862 los primeros sloops de la primera serie encargada en el Mayo anterior. Los 6 sloops entonces solicitados suelen dividirse en dos series, llamadas respectivamente “Kearsarge” y “Ossipee”, de las primeras unidades operativas de cada una, pero no eran en realidad clases estandarizadas. El “USS Kearsarge” primera, y el “USS Wachusett” última unidad disponible del primer grupo, eran sloops mínimos de 1.031 y 1.032 Tn, mientras que el “USS Tuscarora”, (disponible en Enero), y el “USS Oneida”, (que lo estaría en Febrero de 1862), correspondían a un tipo de sloop más serio, próximo a 1.500 Tn de desplazamiento.

Además y después de encargar las “cañoneras de 90 días”, en la Unión se había decidido fabricar 12 cañoneras más, que fuesen más pesadas y potentes, pero, para poder actuar en los ríos y estuarios sureños, con aproximadamente igual calado, para lo que se escogió hacerlas de paletas laterales. Se les llama a veces “Clase Octorara”, de una unidad que sería clásica de la serie, pero en realidad no estaban estandarizadas y cada una resultaría distinta, variando sus tonelajes entre 730 y 1.070 Tn. Y las primeras de éstas nuevas cañoneras, (“USS Mahaska”, “USS Maratanza”, “USS Miami”, “USS Octorara”, “USS Port Royal”, “USS Sebago”), entraban también en servicio a fines de 1861 y comienzos de 1862.

USS Miami

Finalmente, también iban a entrar en servicio, entre Diciembre y comienzos de Febrero, las 9 cañoneras prometidas por Eads al Flag Officer Andrew Foote para su Flotilla del Mississippi. La unidad sin blindar era la “USS Essex”, de 614 Tn y con 11 cañones, incluyendo 10 pesados. El buque blindado catamarán sería el “Denton”, 1.033 Tn y 16 cañones, 2 de ellos pesados y 7 más rayados. Y las 7 unidades totalmente nuevas, muy estandarizadas y llamadas Clase “City” o Clase “Cairo”, eran las “Cairo”, “Carondelet”, “Cincinnati”, “Louisville”, “Mound City”, “Pittsburgh” y “Saint Louis”, de 512 Tn. A la vez, Eads había iniciado la construcción de tres docenas de “bombardas de río”, gabarras de remolque con los costados blindados y un mortero de 10 pulgadas.

USS Cairo

En cuanto a las más sofisticadas bombardas de mar que iban a portar morteros de 13 pulgadas, su transformación se había iniciado ya en Diciembre. Y, destinándolas al ataque a New Orleans, se había formando para ellas un mando especial de flotilla, que se adjudicó a David Dixon Porter, ascendido ahora a Capitán, por su experiencia con tal tipo de armas.

Y la conciencia de su fuerza de los unionistas los hacía especialmente agresivos. Así, cuando el 2 de Noviembre el Capitán confederado John Randolph Tucker, jefe naval sureño de Hampton’s Roads, sacó al sloop auxiliar “CSS Patrick Henry” por la boca del James para que, como en Agosto, molestara a los buques unionistas situados en Newport News, se vio obligado a retroceder bajo el furioso ataque de 5 vaporcitos enemigos, dirigidos por el “USS Isaac N. Seymour”. Uno de ellos era el “USS Ice Boat”, cuyos propietarios lo habían regalado a la US Navy y que ya había tomado parte en algún bombardeo, que se averió seriamente al tocar un bajío, siendo devuelto a sus patrióticos dueños. Y por doquier, la disponibilidad de múltiples pequeños vapores daba lugar a numerosas acciones agresivas.

La más dura fue el asalto y ocupación del puerto de Biloxi (Mississippi), el mismo 31 de Diciembre por el cañonero “USS Water Witch”, el vapor “USS New London” y el bricbarca “USS Lewis” apoyados por un batallón de infantería tomado de Ship Island. El objeto principal de la expedición era capturar la goleta “CSS Captain Spedden”, un blockade runner que les había burlado alcanzando Biloxi. Pero además aterrorizaron la ciudad, destrozaron por completo las baterías de defensa y las instalaciones del puerto, y hundieron la “CSS Lewis”, (que era uno de los viejos cascos adquiridos a tal fin), exactamente en el lugar donde podía molestar más a todo el puerto. Después zarparon, sin duda satisfechos de haber amargado la Nochevieja a los rebeldes.

Frente a todo esto, la única iniciativa que le quedaba a la Confederación, era la cada vez menor que podían obtener sus corsarios. De éstos, el más antiguo y reputado era sin duda el “CSS Sumter” del Capitán Raphael Semmes, que para fines de año sumaban ya 18 presas, (establecería el record de 69 presas durante la contienda), y había burlado las búsquedas del “USS Richmond” en el Verano y del “USS Powhatan” en el Otoño, y escapado por estrecho margen del sloop enemigo “USS Iroquois” en las Antillas británicas. Pero empezaba a sentirse fastidiado por los inconvenientes que le estaba poniendo el Gobernador español de Cuba para hacer de La Habana su base. Finalmente y ya en Diciembre, se hizo al mar para cruzar el océano, fondeando en el puerto español de Cádiz el 4 de Enero de 1862.

Raphael Semmes, CSA

El 21 de Octubre otro gran buque, y este gubernamental, el “CSS Nashville” del Capitán Robert B. Pegram, zarpó de Charleston. Desplazaba 1.221 Tn, pero era básicamente un Blockade Runner con capacidad de corso. Así, y tomando tan solo dos presas al paso, se apresuró a cruzar el Atlántico, alcanzando el puerto británico de Southampton en Noviembre, siendo el primer buque que lució la bandera confederada en Europa. Su llegada, y luego la del “CSS Sumter”, iba a dar lugar a un aumento de la presencia naval unionista en aguas del viejo continente que, si anteriormente estaba limitada al clipper armado “USS Ino”, y la venerable ex-fragata “USS Constellation”, (ahora sloop), pasó a recibir el refuerzo de los recién terminados sloops de hélice “USS Kearsage” y “USS Tuscarora” en el mes de Enero.

CSS Nashville

Por lo demás, sólo se hicieron a la mar, como corsarios los veleros “Beauregard”, “F. S. Bartow” y “J. M. Chapman”. Pero los mismos días cortos y mal tiempo que estaban impidiendo a los unionistas aumentar las presas de su bloqueo, pese a su gran aumento numérico, les negó el éxito. Además el “Beauregard”, que con 101Tn era el mayor y mejor de los tres, aunque su tripulación de 27 hombres bajo el Capitán Gilbert Hay era en exceso reducida, fue a topar el 12 de Noviembre en el Canal de Bahamas, en su séptimo día de singladura, con la bricbarca unionista “USS W. G. Anderson”, del Teniente William C. Rogers, que lo persiguió, alcanzó y capturó en aquella misma jornada (meses después, sería incorporado a los escuadrones de bloqueo de la Unión como “USS Beauregard”).

Para colmo el valiente vaporcito “CSS Winslow”, que sin ser en realidad un corsario seguía haciendo sus salidas desde el Albemarle Sound, y había llegado a sumar casi una docena de presas, se encontró al cabo de su buena suerte y, el 7 de aquel mismo Noviembre y al regreso de una de sus incursiones, chocó con un casco hundido en el Okrakone Inlet, quedando inmovilizado y con una enorme vía de agua. Con ello, su tripulación se vio obligada a incendiarlo y evacuarlo en botes, perdiéndose.

En cuanto a otro veterano con cierto éxito, el “CSS Gordon”, el Otoño lo encontró bajo el nuevo nombre de “CSS Theodora” y convertido en mensajero de lujo, encargado de llevar a los plenipotenciarios confederados James Murray Mason y John Slidell a Cuba. Lo hizo sin problemas entre el 12 y el 20 de Octubre, obligando a su paso por las Bahamas a huir al bergantín unionista “USS H. W. Johnson”. Y después sería desarmado y convertido en Blockade Runner, pronto bajo el nuevo nombre de “CSS Nassau”.

Mientras, Mason y Slidell habían tomado el vapor de línea británico “HMS Trent”, que el 8 de Noviembre sería detenido y abordado por el sloop unionista “USS San Jacinto”, mandado por el Capitán Charles Wilkes. Este oficial, conocido como geógrafo y que en 1838 había mandado una famosa expedición polar, arrebató a ambos hombres del “HMS Trent” ante la indignación de los británicos, dando lugar al peor incidente diplomático de toda la guerra. Pero eso, como diría Kipling, ya es otra historia.

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