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USS South Carolina

Capítulo XV: Aún el mar, Escaramuzas de Agosto y Kentucky

La posición unionista en el mar siguió mejorando durante el verano, aunque Julio comenzó con la U.S. Navy en una situación aún muy irregular. En aquel mes se vería al “USS South Carolina” logrando trece presas, (como ya adelantamos en otro capítulo). La mayoría de ellas cayeron en las proximidades de Galveston (Texas), que quedó efectivamente sellado, y que incluso sufriría un conato de bombardeo, a principio de Agosto, por la fragata de hélice “USS Colorado”. Pero en el mismo Julio el “USS Daylight”, de vigilancia ante Wilmington, (North Carolina), se quejaba en un informe del día 15 de ser incapaz de impedir las entradas y salidas de los mercantes enemigos de tal puerto. En efecto, estos hacían sus “runs” por la boca del Cape Fear River, que incluye varias islas y todo un sistema de canales navegables, de los que el frustrado unionista sólo podía cubrir uno cada vez.

El 30 de Agosto, otro episodio desagradable para la U.S. Navy se dio cuando el sloop “USS Savannah” anclado en Newport News, fue averiado por el fuego de un minúsculo remolcador armado enemigo, que se le aproximó sigilosamente y le disparó de tan cerca que el unionista no podía deprimir sus cañones para responder al fuego. El remolcador, que sobrevivió a su aventura nocturna, era el “CSS Harmony”, mandado por el Comandante A. B. Fairfax, Inspector Jefe de Ordenanza de la CS Navy.

Pero la flota unionista aumentaba continuamente el número de sus buques, merced a su política de compra y armamento de embarcaciones civiles, muy impulsada ahora por los presupuestos extraordinarios. De hecho, y además de los 26 buques de vapor que hemos visto hasta ahora unirse a la fuerza de la Unión, (del malogrado “Uncle Ben” al gran “Rhode Island”), antes de fin de año los unionistas adquirirían en el mercado civil los servicios de más de 80 vapores y unos 70 veleros, comprando una cantidad aún mayor de veleros viejos, (a precio de desgüace), para emplearlos en el papel de pontones sumergidos, que cerraran los canales de salida de los puertos confederados. (El viejo bergantín que Strindham y Butler llevaron a Cabo Hatteras, y finalmente no emplearon allí, pertenecía a este grupo de buques).

Entre los buques así adquiridos contarían al menos diez vapores de más de mil Tn, verdaderos Sloop auxiliares. Eran:

Ruedas:
Augusta” (1.310Tn) “Connecticut” (1.725Tn)
De Soto” (1.675Tn) “Donegal” (1.080Tn)
Florida” (1.261Tn) “Hatteras” (1.126Tn)
“James Adger” (1.152Tn) “Santiago de Cuba”… (1.567Tn)

USS Augusta

Hélice:
State of Georgia” (1.204Tn) “Varuna” (1.300Tn)

USS Varuna

Y también 11 válidos como cañoneros pesados, de tonelajes entre 500 y 1.000 Tn, comprendiendo 8 de ruedas, dos de hélice y uno de rueda de popa. Eran los siguientes:

Ruedas:
Baltimore”, “Cambridge”, “Clifton”, “Hunchback”, “King Phililp”, “Morse”, “Southfield” y “Westfield”.

USS Westfield

Hélice:
Farallones” y “Flambeau

Rueda Trasera:
John P. Jackson

USS John P. Jackson

En cuanto a los veleros, incluían 8 Clippers:

Forward” (1.012Tn)
Ino” (895Tn)
Morning Light” (937Tn)
National Guard” (1.045Tn)
Nightingale” (el negrero capturado en Abril) (1.066Tn)
Pampero” (1.375Tn)
Onward” (874Tn)
Shepherd Knapp” (838Tn)

Se emplearían como sloops de vela auxiliares, a excepción de los “National Guard” y “Nightingale”, que se convertirían en carboneros rápidos al servicio de las flotas de bloqueo.

La partida más importante de veleros estaba constituida por las cómodas y manejables bricbarcas, que pasaban bien de 35. Aproximadamente la mitad de ellas serían separadas para su conversión en bombardas, de las que ya hablaremos en otra ocasión, mientras el resto, que incluía todas las de más de 350 Tn, serían intensamente empleadas como buques de bloqueo y ataque y alternativamente, de apoyo logístico. Esta subpartida estaba representada por las siguientes 17 unidades:

Amanda
Arthur
Avenger
Braziliera
Fernandina
Gem of the Sea
Gemsbok
James L. Davies
Kingfisher
Kittatinny
Midnight
Pursuit
Roebuck
Valparaíso
William G. Anderson
J. C. Kuhn” (la más pesada, con 888 Tn)
Restless” (la más ligera, con 263 Tn)

Entre los veleros se contaban también seis goletas enemigas capturadas aquel mismo Verano. La ex-negrera “Wanderer”, de 300 Tn y que tenía tras de sí una extraña historia de buque desgraciado, y cinco goletillas de cabotaje, de entre 53 y 94 Tn, (un tipo de embarcación que la U.S. Navy en general desdeñaba usar). Eran las siguientes:

Chotank
Dart
George W. Rogers
Sam Houston
Sea Bird

Por cierto que la “Dart”, que era la de 94 Tn, resultó no estar en perfectas condiciones y sería vendida por la Navy en Octubre. Y otros casos peculiares del grupo de los veleros eran dos balleneros, “Roman” y “William Badger”, que serían empleados como buques-depósito, el cutter de la Revenue Marine “Walter B. Forward”, con base en Wilmington (Delaware), (que sería el único Revenue Cutter de vela empleado por la Marina de la Unión), y la gran gabarra de vela “George Washington Park Curtis”, (pocas veces se ha visto un nombre tan largo para embarcación de tan poca importancia), adquirida para actuar con el Departamento de Ingeniería Topográfica del Ejército, remolcando cuando fuera menester los globos de observación del Ingeniero Thaddeus Lowe.

Otros veleros adquiridos eran el buque de 356 Tn “Courier”, los bergantines “Bohio” y “H. W. Johnson”, las goletas “G. W. Blunt”, “Hope”, “Isilda”, “James S. Chambers”, “María A. Wood” y “Minehaha”, y el cutter “Samuel Rotan”, (que iban de 339 Tn en la “Chambers” a 129 en la “G.W. Blunt”).

Aunque parezca increíble, aún estaban regresando a los Estados Unidos algunos de los buques de guerra que tenía su Marina diseminados por los océanos a principio de año. Así, a fines de verano llegarían de Extremo Oriente el sloop “Dacotah” y el crucero “Hartford”, que iba a tomar gran protagonismo en la guerra naval durante el año siguiente.

USS Hartford

Entretanto, para Septiembre comenzó a quedar clara la enorme ventaja que había ganado la marina unionista con la apropiación, propuesta por el General Butler, de la base de Cabo Hatteras. Instalados en los fuertes, ahora en reparación, los regimientos de New York 9º “Zuavos de Hawkings”, y 51º del Coronel Max Weber, eran con el apoyo de la flota prácticamente indesalojables. Y en los primeros días de Septiembre, aun antes de que la propuesta flotilla ligera se instalara en el puertecito, dos jóvenes oficiales navales emprendieron una curiosa singladura que demostró lo inerme que iba a estar el Pamlico Sound ante ella.

En efecto, bajo la dirección del Teniente Eastman, (de la tripulación del “Pawnee”), tomaron el remolcador “Fanny”, (que la Marina acababa de adquirir definitivamente), le dieron una tripulación de marinos y soldados, lo armaron improvisadamente con un par de piezas de campaña, colocadas directamente sobre cubierta sobre sus mismas cureñas de ruedas de campaña, y zarparon a “conquistar” el Sound.

Y el efecto fue espectacular, porque capturaron o incendiaron una decena de pesqueros y alguna goletilla de cabotaje, vaciando en un día el Sound de movimiento naval. Y hasta enterados por una de sus presas de que el enemigo estaba creando un nuevo fuerte, (si bien a una escala mucho más modesta que Fort Hatteras y Fort Clark), en la Isla Beacon, pusieron de inmediato proa a ella, y su sola aproximación hizo que las obras fuesen abandonadas y la isla evacuada por el enemigo.

El fuerte en construcción, llamado Fort Okrakone por tratar de proteger el Okrakone Inlet, entre el Sound y el mar abierto aunque mucho menos fácil que el Hatteras Inlet, fue arrasado hasta los cimientos, y culminó el rotundo éxito de la expedición del “Fanny”.

En realidad su éxito había sido tan excesivo que el Comandante William F. Lynch, al frente por la C.S. Navy de la defensa de los sounds, consideró necesario para la moral de sus hombres crear un grupo de caza dedicado primordialmente a “lavar la afrenta” capturando al “Fanny”. Constaba de los pequeños remolcadores artillados “Raleigh” de 65 Tn, y “Junaluska” de 79, y del vaporcito de paletas “Curlew” de 260, y estaba al parecer mandada como oficial sénior por el Comandante Thomas T. Hunter, patrón del “Curlew”. Y efectivamente, el “Fanny” sería atacado y capturado por esta flotilla en el Loggerhead Inlet el 1 de Octubre, cuando intentaba repetir sus hazañas del mes anterior. Sólo que para entonces, el alcance de tal victoria sería sólo moral, porque la flotilla ligera unionista solicitada por Butler se estaba ya instalando en Cabo Hatteras, y la navegación en el Pamlico Sound se hacía muy difícil.

Con todo ello, los resultados del bloqueo unionista mejoraron sensiblemente aquel verano, perdiéndose no menos de 60 embarcaciones rebeldes. En el lado del pasivo y unos días antes de la pérdida del “Fanny”, el 20 de Septiembre, se perdía a lo largo de Indian Head (Maryland), otra de las últimas adquisiciones de la flota. Se trataba del minúsculo remolcador armado “USS Tigress”, que se hundiría tras una colisión con el transporte del Ejército “State of Maine”. Debemos hacer notar que estas dos eran las primeras bajas de buques que sufría la U.S. Navy desde la pequeña debacle del Gosport Navy Yard en Abril, y que sus pérdidas totales durante el primer año de guerra iban a ser, si exceptuamos el desastre de Abril, asombrosamente bajas incluso comparadas con las de otros años de la contienda, sobre todo a partir de 1863.

La última consecuencia, si no la menos importante, de la acción de Cape Hatteras, fue que el mando naval secesionista del Comodoro Hollins, en el Golfo, quedó muy preocupado ante aquella demostración sobre sus posibilidades de defender Ship Island, en el Sound del Mississippi, que se encontraba aún más aislada que lo que había estado Hatteras Island en el Pamlico Sound de North Carolina.

Los confederados habían tenido originalmente intención de defenderla y con buenos motivos. En efecto, la isla que sirve de cierre del Sound, era a la vez una excelente base de operaciones en el Golfo, que los ingleses ya habían empleado en 1814, en su intento de conquistar New Orleans. De ello los sureños, pese a sus no muy abundantes medios, se habían pasado los primeros meses de guerra trasladando cañones a ella, y fortificándola.

Sólo que lo que habían logrado tal vez no fuera suficiente. ¿Recuerda el lector al ex-Secretario de Defensa traidor John Buchanan Floyd y sus intentos de enviar cañones pesados al Sur? Los plantes de artilleros del anterior Diciembre habían impedido el envío de un total de 117 piezas de gran calibre y la mitad larga de éstas estaban precisamente destinadas a la defensa de Ship Island y ahora se notaba su falta.

Naturalmente, los sureños estaban enviando cañones desde Louisiana, pero allí también tenían que completar y reforzar la defensa de los fuertes Jackson y Saint Philip, que bloqueaban el Mississippi corriente debajo de New Orleans, y otros puestos. Y Hollins consideró que lo que se había logrado reunir sería insuficiente frente a una acción como la que habían llevado en la costa atlántica Butler y Strindham. Así que, temiendo perder la isla y además unos cientos de hombres y unas docenas de cañones, como había ocurrido en Cabo Hatteras, dio en los primeros días de Septiembre orden de evacuarla, con pleno apoyo del General Twiggs.

Así se hizo, retirando los cañones y destruyendo los emplazamientos. Pero, apenas quedó la isla limpia de confederados, el 16 de Septiembre tomó posesión de ella un destacamento mandado por el Capitán Melachton Smith, al mando del “USS Massachusetts”, y para fin de mes estaría guarnecida por una brigadilla de dos regimientos de Massachusetts, mandados por el ahora brigadier John Wolcott Phelps, (a quien recordaremos como Coronel del 1º de Vermont en Big Bethel, en Junio). Su misión era triple, pues debían, de un lado defender la isla, de otro crear en ella un nuevo sistema de fortificaciones, (la primera se llamó, característicamente, Fort Massachusetts), y finalmente servir de retaguardia a los no tan lejanos defensores de Santa Rosa Island, en Pensacola, a los que podían reforzar o relevar en un caso de necesidad. Considerado el oficial superior de toda la zona, Phelps se vio convertido en comandante de un nuevo Departamento de Florida Occidental mientras, en Key West, su colega el ahora Coronel Lewis Golding Arnold, (al frente de los fuertes Taylor y Jefferson desde el Invierno anterior), quedaba a su vez al mando del correspondiente Departamento de Florida Oriental.

Fort Massachusetts en Ship Island, Mississippi

A la vez, los Flag Officers Strindham y Mervine, cumplida la edad reglamentaria, eran apartados del mando en el mar. Al primero lo sustituiría Louis M. Goldsborough, al otro William W. McLeod. Pero esta sustitución era provisional pues, estando las bases de ambos Escuadrones de Bloqueo en un extremo de las zonas asignadas, se proyectaba, ahora que comenzaban a abundar los buques, crear otros dos Escuadrones que, desde nuevas bases, se ocuparan de la mitad de ambas zonas.

Así, se permitiría que McLeod utilizara como subsidiara la aún escasamente organizada base de Ship Island hasta el fin de la época de los huracanes de otoño, aprovechando en tanto para completarla. Y en Enero y Febrero quedaría de nuevo reducido a Key West, (“poco saludable” en la época de los huracanes), y su unidad se convertiría en el Escuadrón de Bloqueo del Golfo Oriental, “East Gulf Blockading Squadron”, mientras aparecía un Escuadrón Occidental con base en Ship Island, y con la misión específica de tomar New Orleans en 1862. Para su mando, se había elegido a nuestro ya conocido David Glasgow Farragut.

Igualmente se había pensado dejar en el Atlántico la fuerza de Goldsborough reducida a un “North Atlantic Blockading Squadron”, creando un escuadrón meridional que se ocupara de las costas al Sur de la frontera entre ambas Carolinas. No existiendo aún una base en que aposentarlo, se aprovecharía el otoño para conquistarla mediante una gran operación anfibia: esto determinó quién podía ser su comandante, recayendo naturalmente la elección sobre Samuel Francis Dupont, que había comandado el departamento de estudios de guerra anfibia.

Louis M. Goldsborough, USA

Finalmente y en el lejano Mississippi, la actuación del Comandante John Rodgers no estaba satisfaciendo al Secretario Wells y el Capitán Fox. De un lado, les parecía que estaba llevando el programa de fabricación de cañoneras sin suficiente energía, e incluso no estaban muy satisfechos de las características que parecía preferir en sus pliegos de especificaciones. De otro era claro que Rodgers, un hombre educado, estaba siendo zarandeado de un lado a otro por la banda de abolicionistas prepotentes que se habían apoderado del control del Ejército en Missouri bajo la dirección de John Charles Frémont.

Así que aquel mismo Septiembre lo relevaron, enviándole a mandar un buque, (lo que seguramente les agradeció). Para sustituirlo enviaron al Capitán Andrew Hull Foote, él mismo abolicionista, pero también un marino de cuerpo entero, con las ideas muy claras y con un endiablado carácter que podía hacer subir las chispas a gran altura si los caciquismos locales insistían en buscarle la boca.

En los frentes terrestres, Agosto había sido, desde Wilson’s Creek, un mes de una relativa calma, sí bien intranquila, en los frentes. En la Virginia al Este del Allegheny sólo se habían producido escaramuzas, casi todas hacia la zona del Shenandoah. Así, el 28º de New York había tenido el día 5 una pequeña acción en Point of Rocks, (estrictamente, en suelo de Maryland), el 20º en Hampton y el 19º de New York otra el día 8 en Lovettsville, ambas con buenos resultados, con 5, 9 y 6 bajas confederadas respectivamente. En cambio, a fines de mes el 23º de New York era vapuleado sucesivamente en otras dos escaramuzas, sufriendo 7 bajas en Ball’s Cross Roads el 27 y Munson’s Hill el 31. Para compensarlo, el 13º de Massachusetts causaba 11 bajas al enemigo el 2 de Septiembre, en Beher’s Mills.

Y de nuevo, los unionistas estaban sufriendo más bajas en las incursiones de la caballería del naciente 7° de Caballería de Virginia, cuyas acciones por sorpresa eran una continua picadura de mosca para el mando de Nathan Prentiss Banks, e iban ya firmadas. En efecto y con razón o sin ella, casi todas se las atribuían al Mayor confederado Turner Ashby, que a finales de verano sería ascendido a Teniente Coronel.

En West Virginia, Rosencrans hubo de reorganizar sus fuerzas tras el fin del periodo de tres meses. Algunos regimientos fueron disueltos, otros le serían arrebatados para reorganizarse más allá del Ohio, con lo que los perdió, y la mayoría perdieron efectivos. De forma que, aunque la fuerza de Cox, en el Sur, se había visto menos afectada, (el abogado Cox había procurado incluir en su tropa la menor cantidad posible de hombres reclutados por 3 meses, y sólo perdió el 2º de Kentucky, que se vería sustituido por el 1º de Kentucky), Rosencrans contaba ahora con menos de 20.000 hombres, en vez de los 26.000 que había tenido McClelland.

Frente a él, el EM Confederado dirigido por Robert Lee tenía la antigua fuerza de Garnett y los refuerzos que él mismo había aportado en su base de White Sulphur Springs y el valle del Greenbrier River, con unos 11.000 hombres largos, y cosa de otros 6.000 en los 8 regimientos y la Caballería de John B Floyd, al Sur de Gauley Bridge. Así, las fuerzas estaban bastante igualadas.

El plan de Lee era presionar en el valle del Kanawha, amenazando Gauley Bridge y Charleston, para obligar a Rosencrans a descender hacia el Sur con el grueso de su ejército. Entonces, él ascendería el valle del Greenbrier hacia el Norte, aniquilaría la cobertura que el unionista hubiese dejado en su flanco y aparecería en su retaguardia.

Sus problemas para ejecutarlo eran la bisoñez de casi toda su tropa, (Rosencrans contaba con una proporción más alta de veteranos), y los enredos que Floyd estaba provocando en su fuerza. Como un personaje de farsa, el Ex-Secretario de Guerra se mostraba altanero y autosuficiente, logrando reñir con todos sus subordinados de algún carácter, (y guardándoles mezquinos rencores), mientras acumulaba increíbles torpezas. Así, y sin duda para que sus “hazañas” tuvieran la debida cobertura de Prensa, había nombrado Ayudante y Jefe de Estado Mayor de su ejército a dos periodistas influyentes, pero que no sabían como se redactan las órdenes. Como consecuencia llegó a pasar que el Ejército se pusiera en marcha y caminara una jornada sin detenerse a comer, (Floyd era partidario de “endurecer” a la tropa), para descubrir a la noche que los carros de impedimenta no habían recibido órdenes y habían quedado atrás. Lo que significaba que al día siguiente habría que desandar parte de lo andado para salir a su encuentro y llenar la barriga después de treinta y tantas horas de ayuno, “cortesía” de Floyd.

John B. Floyd, USA

Wise, que también era un fire-eater, pero de la facción estatalista, mientras Floyd lo era de la “confederalista”, desarrolló un odio negro, (y ampliamente correspondido), hacia él. Y el único posible punto de acuerdo entre ambos era el desconfiar de Lee, un militar de secesionismo dudoso. Con ello, las instrucciones de éste eran a menudo soslayadas y el jefe confederado no las tenía todas consigo respecto a ellos.

Finalmente, la acción comenzó a ponerse en marcha a fines de mes, con un avance simultáneo de Henry Wise contra Gauley Bridge y de Floyd contra el desguarnecido Carnifex Ferry, unas millas al Nordeste, por donde se podía desbordar Gauley Bridge y aun avanzar indirectamente sobre Charleston. Jacob Dolson Cox localizó sus movimientos y pidió instrucciones a Rosencrans, que le propuso que enviara un buen regimiento a cubrir la ruta entre Carnifex Ferry y Charleston y le esperara, ya que iba a avanzar hacia el Sur en breve.

No era fácil la situación de Cox con sólo 5 regimientos, y algunos incompletos, (estaba creando un sexto, una unidad local llamada 4° de West Virginia y mandada por el Coronel John Andrew Jackson Lightburn, en Charleston). Hay que recordar que debía mantener cubierto el terreno al Sur, (1° de Kentucky), y Norte de su fuerza principal. (Allí desplegaba el 11º de Ohio, que por cierto el 20 de Agosto libró una escaramuza indecisa en el paraje llamado Hawk’s Nest, con 3 bajas por 4 del adversario).

Así sólo le quedaban tres para la defensa de Gauley Bridge, sobre la que podían cernirse en cualquier momento 8 regimientos enemigos. El más “lucido” de esos tres regimientos era el 7º de Ohio, del Coronel Erastus Barnard Tyler, que Cox envió a que quemara el ferry de Carnicex Ferry y se retirara luego a tomar posiciones en la encrucijada llamada Cross Lanes. Era un regimiento que llevaba en campaña desde el 11 de Julio pero no había visto un solo combate y no teniendo reclutas de tres meses, contaba aún con más de 850 hombres.

Los confederados parecieron “pensárselo” durante varios días y de repente, avanzaron con rapidez el 26 de Agosto. Los hombres de Cox hubieron de librar varias escaramuzas con la fuerza de Wise en Blue’s House y Wayne Court House, al Sur, pero la acción principal se dio al norte de Carnifex Ferry. En efecto, los ingenieros de Floyd lograron poner de madrugada una mínima pasarela en el lugar del antiguo ferry, y por ella cruzaron sus regimientos de avanzada, que eran los 22º y 36º de Virginia, de los coroneles Christopher Quarles Tompkins y John McCausland, ambos reclutados en el Valle del Kanawha.

Como descubrieron que no había ninguna vigilancia enemiga en el paraje, (grave error de Tyler), se adentraron mientras les iban siguiendo los 45º y 50º de Virginia, (oriental), de los coroneles Henry Heth y Alexander Weich Reynolds. Los rebeldes siguieron rápidamente la pista a Cross Lanes, donde un ataque rápidamente organizado por Tompkins cogió a prácticamente todo el 7º de Ohio sentado a la mesa para desayunar, lejos de sus armas. Y, ante el ataque, el regimiento se desintegró.

Unas horas más tarde, el propio Erastus Tyler aparecía en Gauley Bridge desesperado con poco más de cien hombres. Aseguraba que eran cuanto quedaba de su regimiento, y pedía ser sometido a un consejo de guerra. Para suerte suya se equivocaba. En realidad, sus hombres habían corrido tanto que, como los confederados en Philippi, la mayoría había huido. A poco se supo que su segundo, el Mayor Casement, había alcanzado directamente Charleston con otros 400 fugitivos. Aún aparecerían más y, al final las bajas de Cross Lane resultaron reducirse a 5 muertos, unos 40 heridos y cosa de 200 prisioneros ilesos. (Y a los pocos días, Tyler volvería a entrar en acción, con un regimiento reducido a 600 hombres).

Pero, tras tan buen principio, Floyd se inmovilizó en el Gauley River, tomando posiciones, absurdamente, al Norte del río, que sin embargo en aquellos parajes es estrecho y caudaloso, estrictamente no vadeable por su corriente rapidísima. Como no fintó ni hacia Gauley Bridge ni hacia Charleston, toda la acción en Virginia Occidental hubo de esperar a que William Starke Rosencrans iniciara, de propio acuerdo, su marcha al Sur (que iniciaría, con bastante calma, una semana después).

Al otro lado de Kentucky, en Missouri, el frente permaneció también la mayor parte de Agosto en relativa calma, principalmente porque perdida su Brigada de Arkansas y dadas sus radicales diferencias con Sterling Price, Benjamin McCulloch había terminado por negarse a seguir apoyando a la State Guard y regresar a Arkansas con su otra Brigada. Ese inconveniente obligó a Sterling Price a detenerse largamente a reclutar, (lo que no le fue tan fácil, pues las duras tarascadas, y la feroz lucha final de los norteños antes de retirarse, habían dejado a la ciudadanía muy impresionada). Y no se pondría en marcha, con unos 10.000 hombres, hasta finales de mes.

Pero más al Norte en el Estado las noticias eran más difusas, y todo lo que sabían los partidarios de la rebelión era que el Ejército Federal había sufrido una derrota, lo que excitaba al máximo los ánimos, y más al seguir a la noticia de la derrota de la Unión en Bull Run. Partidas de State Guards se mostraban muy activos por doquier, produciéndose escaramuzas mínimas el 16 de Agosto en Fredericktown y Kirksville, y el 20 en Jonesboro, mientras en una acción más seria, el 17 en Brunswick, elementos de retaguardia del 5º de Missouri sufrían 8 bajas.

A la vez, un hervidero de minúsculas partidas proconfederadas, empezaron a actuar a muy pequeña escala, atacando básicamente la propiedad del Gobierno y de los unionistas conocidos. Así, las líneas férreas y telegráficas eran saboteadas noche tras noche y campos y graneros ardían cada vez que se ponía el Sol. John C. Frémont reaccionó dictando la Ley Marcial en el entorno de Saint Louis el 22 de Agosto confiscando propiedades y liberando esclavos, por esta causa acabaría perdiendo el mando de la tropa. Entretanto, esas distracciones parecían hacerle olvidar los problemas principales, de forma que había sido incapaz de reforzar y reenviar al Sur al Ejército de maniobra, a que derrotara a Sterling Price aprovechando su debilidad tras la partida de McCulloch. (Esto hubiera hecho más para calmar a las partidas enemigas que muchas acciones directas).

John C. Frémont, USA

Finalmente, el 30 de Agosto y con Price ya en marcha hacia la ribera del Missouri, Frémont lanzó una orden general, ampliando la Ley Marcial a todo el Estado, y añadiendo una serie de disposiciones que crearon un verdadero hervidero en Kentucky y, (por derivación), en Washington.

Kentucky llevaba ya viendo resquebrajarse su neutralidad desde comienzos de mes. De un lado las noticias de Bull Run, (y luego Wilson’s Creek), espoleaban a los secesionistas locales. De otro las milicias prounionistas de Tennessee Oriental, que ya habían tenido algunos choques sobre los que poco se sabe, con la tropa de Zollicoffer en su tierra, se retiraban por las montañas a Kentucky Oriental, tratando de cruzarlo para enlazar con el Ejército de la Unión en West Virginia.

El Gobernador Beriah Magoffin era secesionista, y hubiera preferido poder interceptarlas. Pero sabía que los “minutemen” de Kentucky Oriental eran sobre todo unionistas, y se negarían a hacerlo. Y por otra parte, el enviar milicias desde el Oeste del Estado era arriesgado, pues podía provocar un choque contra unos y otros e incluso molestar a los hillbillies, a los que no les gustaba ver en sus montes hombres armados que no pertenecieran a sus salvajes clanes. Así que no hizo nada por impedirlo, pese a la vociferación de sus fire-eaters más levantiscos.

La situación de Kentucky era por tanto tensa, y parecía aún más peligrosa desde Washington donde, por origen social, la mayoría de los hombres de Kentucky que residían solían pertenecer precisamente a los grupos de aquel Estado más permeables al secesionismo. Peor aún era el caso en la propia Casa Blanca, donde a causa de las relaciones sociales y familiares de Mary Lincoln, parecía que todos los hijos de sus conocidos de Lexington se estaban uniendo a la compañía montada secesionista “Lexington Rifles”, creada en tal ciudad por John Hunt Morgan, a quien también habían conocido años antes.

Aún eran más descorazonadoras las visitas procedentes de allá. Durante las sesiones extraordinarias había sido un invitado constante de la Casa Blanca, alojándose a menudo en ella, el ex-Vicepresidente y ex-candidato a la Presidencia John Cabell Breckenridge, como recordaremos primo de Mary. Este personaje confiaba aún en detener la guerra y evitar la Secesión haciendo algunas promesas al Sur sobre el mantenimiento de la esclavitud y otros puntos, de las que se ofrecía a salir garante, creyendo tener verdadera influencia entre los rebeldes. (Aún no se daba cuenta de que, en las elecciones de 1860, había sido empleado por aquéllos simplemente como mascarón de proa).

John C. Breckenridge, CSA

Pero naturalmente, nadie más creía ya en semejante tontería y al encontrarse ante la disyuntiva de un país inevitablemente dividido en dos mitades en guerra Breckenridge, no sin sufrimiento y ante los apenados ojos de Abraham y Mary, eligió el Sur. (Pasaría allí a poco y fue recibido con un despacho de Brigadier del Ejército Provisional, aunque su preparación militar era mínima).

Benjamin H. Helm, CSA

Después pasaron a alojarse en la Casa Blanca la hermana menor y favorita de Mary, Elaine, y su marido Benjamín Helm, un soldado de origen de Kentucky. Y pese a que Lincoln estaba dispuesto a recomendar a Helm y apoyar su carrera, (tenía por otra parte un buen expediente), él y su esposa pudieron darse cuenta de que los Helm sólo esperaban el momento de que “los suyos” hicieran contacto con Benjamín. Y una vez esto ocurrió, desaparecieron a su vez rumbo al Sur.

Así Washington, y la propia Casa Blanca, tenían una visión de un Kentucky al borde de la rebelión, cuando lo que el Estado estaba era al borde de la escisión.

George Bibb Crittenden, CSA

Así, si el hijo mayor del famoso John Jordan Crittenden, George Bibb Crittenden, se había unido a la milicia secesionista, su hijo menor, Thomas Leónidas Crittenden, lo había hecho a la unionista, como terratenientes como Theophilus Garrard o el joven ex-soldado Lovell Harrison Rousseau, y militares como el ex-oficial de Marina William Nelson. Lo que ocurría era que, así como la milicia prounionista se reclutaba ante todo en Kentucky oriental y en la ribera del Ohio, mientras la proconfederada era reclutada en zonas del sur y el centro del Estado, y la ribera del Mississippi, también el origen de la oficialidad variaba.

Thomas Leónidas Crittenden, USA

La unionista tendía a ser más mesocrática, de granjeros especialistas de corte técnico y burguesía urbana media y baja. La confederada provenía más bien de la alta burguesía y sobre todo las grandes fincas. Y éstos eran los grupos que normalmente se dedicaban a la política, y por tanto tenían conocidos en Washington.

Con todo, Kentucky estaba aún en la duda cuando dos hombres fueron a perturbar totalmente la situación, acabando con su equilibrio. El entonces menos conocido de ellos, que a la larga sería el más importante, es alguien sobre cuyos antecedentes merece la pena dar una explicación, dado el peso específico que iba a tener en la crónica de la guerra: se trataba de Ulysses Simpson Grant.

Había nacido como Hiram Ulysses Grant en Ohio, de una familia escocesa de las pocas que en la Revolución Americana escogieron el bando independentista, (en ella, el grueso de los escoceses fueron “lealistas”, o sea probritánicos). Su abuelo y su padre habían luchado en la milicia en aquélla y otras guerras y, para los años de 1840 y habiendo alcanzado algún acomodo como granjeros, los Grant decidieron que el timbre de distinción que necesitaba la familia era tener un Grant oficial del Ejército nacional “de verdad”.

Con una recomendación de un político local, el joven Hiram Ulysses fue expedido para West Point, (que lo primero que hizo fue cambiarle el nombre a Ulysses Simpson, como estamos acostumbrado a verlo). Por desgracia, el joven no estaba interesado en la vida militar, y la Academia se encargó de ponérselo aún más duro. En efecto y dada su procedencia, timidez, modales y falta de dinero en el bolsillo, Grant se encontró convertido en el “paleto” oficial de su promoción, siendo marginado y martirizado por ello. Su único amigo era otro marginado, al que su familia había enviado a West Point para “curarle” del capricho de ser poeta y a quién ya hemos conocido de mayor: Simón Bolívar Buckner.

Ulysses S. Grant, USA

Grant se envolvió en una especie de cazurra cerrazón céltica que sus instructores consideraban la antítesis del carisma de un oficial pero, aun con notas mediocres, se acabó graduando para verse a continuación lanzado al combate en la Guerra de Mexico. Lo curioso es que, aunque la consideraba una acción injusta, el joven Grant se encontró a sus anchas en campaña y se ganó rápidamente una habilitación de Capitán. Y después de la guerra se casó, con una chica hogareña y de buena familia, pero bizca y sin dote.

El Ejército lo seguía viendo como poco carismático, y lo enterró en un puesto olvidado en California al que no podía llevar su familia y donde, hombre hogareño, sucumbió a las melancolías célticas y acabó dándose a la bebida, por lo que se le pidió discretamente que dejase el Ejército de forma “voluntaria”. Y de nuevo civil pero con poco dinero, tímido, poco carismático y puntillosamente honrado, fracasaría en un negocio tras otro. Así, 1861 lo encontró ayudando a uno de sus hermanos a llevar un comercio en Galena (Illinois), convertido en la imagen humana del segundo de los grandes mitos yankees: el del fracaso.

Al estallar la Guerra Civil, escribió al Secretariado de Guerra ofreciendo sus servicios, que fueron rechazados. (El recuerdo del Ejército sobre él era vago y negativo). No obstante, se estaba formando en Galena una compañía destinada a incorporarse al nuevo 21º de Illinois en Springfield, y Grant se ofreció a darles alguna instrucción y acompañarlos allá. Pero como llegados a Springfield descubriera que el 21º era aun un completo caos, se hizo nombrar su Oficial Ayudante sin sueldo y en diez días, vistiendo siempre un arrugado traje de civil, lo dejó organizado. A continuación regresó a Galena, mientras el grueso de los soldados y oficiales del 21º, que ignoraban que se iba a marchar y habían quedado encantados por su profesionalidad sin alharacas, montaron un plante exigiéndolo como Coronel.

Casa de US Grant en Galena, Illinois

Fue así, que al llegar a su casa en Galena, Grant encontró esperándole un telegrama del Gobernador de Illinois, que le nombraba Coronel de Voluntarios al mando del 21º de Illinois. Regresó a Springfield a hacerse cargo del puesto y cuando se le ordenó abandonar la ciudad con su regimiento, a la vez que se le ofrecían las correspondientes hojas de ruta ferroviarias, volvió a sorprender a todo el mundo solicitando que se le permitiera trasladar el regimiento a su destino a pié, lo que mantenía que sería un valioso entrenamiento para los hombres y una ocasión para que los oficiales comenzaran a enfrentarse a problemas reales de rutas, alojamiento, aprovisionamiento, disciplina fuera del cuartel etc.

Desde luego tenía razón, y de golpe todo el mundo lo comprendió. Pero era probablemente el primer jefe de regimiento de los cientos nombrados últimamente al que se le ocurría una idea tan elemental, y eso fijó de nuevo la atención en él, haciendo que se le invitase y oyese en las comisiones de estudios estratégicos que proliferaban en Illinois en aquellos días, buscando en qué empeñar con provecho las tropas del Estado. Y allí, quizá por primera vez en su vida, se le empezó a oír.

El Siglo XIX era una época en que el género literario y vital predominante era el melodrama, y por ello se tendía a oír, sobre todo de los personajes secundarios como había sido hasta entonces Grant, más el tono de voz y la declamación que las palabras. Y para su desgracia Grant era, hablando o escribiendo, aburridamente monocorde. Pero ahora comenzaba a ser alguien y sus contemporáneos, en vez de “desconectar” al escuchar su tono aburrido, intentaban entender qué decía. Y descubrieron que tenía el aparentemente simple, pero en realidad, raro y precioso don de hacer obvio lo esencial. Cuando se le consultaba un problema se sabía por tanto que éste iba a ser resuelto, o al menos expuesto en sus elementos más esenciales, facilitando su resolución.

Convertido en un pequeño “gurú” local, Grant acabó de labrar su fortuna con su intervención en la polémica sobre la base de Cairo. Cairo, en el extremo Sur de Illinois, se encuentra en el extremo de un espolón de tierra que se adentra entre las aguas del Mississippi al Oeste y el Ohio al Este y, en las orillas opuestas, los estados de Missouri y Kentucky respectivamente. Muchos mantenían que era un buen lugar para establecer una base ofensiva-defensiva, pero otras voces clamaban que era una posición demasiado avanzada, expuesta si las cosas iban mal en los estados limítrofes,

Cairo, Illinois (actualidad)

El dictamen de Grant fue claro. Cualquier riesgo que corriese la base podía ser minimizado mediante la previsión de su mando y el dominio de las aguas fluviales, que la Unión debía en cualquier caso procurarse a corto plazo, Y la tal base presentaba las siguientes ventajas:

1. Impedía cualquier acción rápida desde New Madrid contra Saint Louis. (Cualquier avance confederado por el Missouri debía intentar someterla antes de cruzar más allá de ella, para no dejar su amenaza en retaguardia).

2. Era la mejor base desde la que emprender un ataque unionista al New Madrid Bend.

3. Permitiría hechar una mano a los unionistas de Missouri, y resultaba un enclave valiosísimo para presionar sobre Kentucky Occidental, y si se extendía la guerra a ese Estado, intervenir y reforzar a los unionistas de tal zona, especialmente difícil por abundar mucho en ella la población prosecesionista.

Los argumentos de Grant impresionaron mucho por su claridad y evidencia, y los primeros experimentos de posicionar tropas en Cairo demostraron tener éxito cuando el 19 de Agosto y ante la aproximación de milicias de Jeff Thompson a Charlestown en Bird’s Point, el saliente de la orilla missouriana frente a Cairo, el 22º de Illinois pudo cruzar el río y rechazarlas infringiéndoles una clara derrota. Los de Illinois sufrieron 7 bajas, incluyendo un muerto, mientras el enemigo dejaba 40 cadáveres en el campo.

Entretanto el papel de Grant subía, y ya el 31 de Julio recibió el ascenso a Brigadier de las milicias de Ohio. John Alexander McClernand, importante político demócrata local y único Brigadier de Illinois en el Ejército Voluntario hasta la fecha, había asistido, como recordaremos, a las sesiones extraordinarias del Congreso en Washington. A su vuelta, encontró la “moda Grant” creciendo en Illinois, y decidió apoyarla. Hombre de 49 años, quería dar a su carrera política un broche de gloria militar, Y, aunque no carecía de cualidades naturales, su única experiencia hasta entonces había sido en la minúscula guerra Blackhawk, y era lo suficientemente inteligente para comprender que necesitaba apoyo técnico. Y este individuo, barbudo y de cuerpo extraño, que hacía bultos inverosímiles bajo las levitas de uniforme, decidió que un hombre técnicamente preparado y sin ninguna ambición política, como parecía ser Grant, sería su compañero de armas ideal, y le apoyó con interés.

John A. McClernand, USA

Como también había ganado al Senador republicano por Illinois Elihu B. Washburne, hombre de confianza del Presidente en la zona, y su informe sobre Cairo había gustado al mismo Frémont, Grant se encontró bajo una recomendación múltiple y, en los últimos días de Agosto, fue nombrado Brigadier de Voluntarios, y encargado de formar la Base de Cairo. Sólo que esta ya estaba a medio crear, y la energía de Grant hizo crecer rápidamente el esfuerzo para ponerla en marcha, lo que indirectamente iba a salvar a la Unión en la siguiente crisis en la zona.

Sucedía que, en Missouri, el Legislativo secesionista de Neosho había firmado ya una alianza explícita con la Confederación el 19 de Agosto, y la State Guard avanzaba por el Estado decididamente, coincidiendo con un incremento en las acciones de acoso a los unionistas. Y Frémont “perdió los papeles”, y el 30 dictó unas órdenes por las que, además de ampliar la ley marcial a todo Missouri, la completaba con una serie de ordenanzas que permitían secuestrar los bienes y esclavos de los “enemigos de la Unión”, dando una peligrosa discreccionalidad a los oficiales de campo para decidir quién era “enemigo de la Unión”.

Dados los enconos que existían en el Estado y el carácter abolicionista del grueso de sus oficiales, aquello suponía la abolición de la esclavitud en Missouri a corto plazo, y levantó una verdadera tempestad en el mismo Missouri, en el vecino Kentucky, en Maryland y en Washington, en donde Lincoln no pudo aguantar más de 43 horas antes de telegrafiar a Frémont para exigirle que retirara la nueva ordenanza. (Frémont se negaría dando lugar a un largo forcejeo que duraría hasta Noviembre).

El Gobernador de Kentucky, Beriah Magoffin, que acariciaba de largo tiempo atrás el proyecto de llevar su Estado al campo confederado, y al que la creación de la base de Cairo preocupaba mucho, por sus obvios efectos disuasores para con el secesionismo en Kentucky, se encontró de repente con buena parte del Legislativo estatal irritadísimo con Frémont, y de ello con los unionistas, y sobre tal base preparó su jugada maestra, que tenía en cartera hacía semanas, sin hallar el momento adecuado.

Beriah Magoffin

Se trataba de hacer apoyar un arbitrio por el que se ordenaría, en bien de la “neutralidad”, disolver todas las milicias salvo la milicia estatal oficial. Como ésta era claramente secesionista, los unionistas no podrían aceptarlo. Y así se les podría declarar “rebeldes contra el Estado” y atacar. Y cuando el Ejército de la Unión acudiera en su ayuda, se le declaraba invasor, y se pedía la ayuda de la “amistosa” confederación para “proteger” al Estado. Los unionistas activos, y los medianamente enterados no se dejarían engañar. Pero la mayoría de la gente, incluyendo los siempre mal informados hilibillies, sí.

Hasta entonces había estado logrando acumular partidarios, sobornar votos y acordar otros desesperadamente, sin tener suficientes para hacer aprobar el arbitrio. Pero ahora aprovechó la furia de los políticos locales para apalabrar más de los que aún le hacían falta, y fijó la fecha de discusión del arbitrio para lo antes posible, el 5 de Septiembre. Sólo que, en el último minuto, sus planes se iban a ver “reventados” por el propio Mayor General Obispo Leonidas Polk.

Leonidas Polk, CSA

A Polk la rápida creación de la base de Cairo le había puesto tan nervioso como a su enemigo Frémont el avance de Sterling Price por Missouri y, precisamente en la madrugada del 5 de Septiembre, y sin encomendarse a Dios ni al Diablo, sus transportes, salidos de New Madrid durante la noche, llegaron ante los muelles del puerto de Columbias (Kentucky), que por orden suya la milicia de Kentucky de Buckner había ocupado durante la noche. Desde luego Polk debía de saber que tal acción era políticamente contraindicada, pero confiaba compensarlo tomando una gran ventaja militar. Su plan era que en cuanto Columbus estuviese mínimamente consolidado, en tres o cuatro días, una columna salida de ella y encabeza por las milicias de Simón Bolívar Buckner, (para darle un aire más de asunto interno de Kentucky), ocuparía Paducah, en la confluencia del Ohio y el Tennessee, a espaldas de Cairo. Así la base unionista, entre dos enemigas, se vería amenazada, perdería operatividad y tal vez fuera abandonada. En todo caso él recuperaría su ventaja estratégica en Kentucky Occidental, que había adquirido al ocupar el New Madrid Bend y estaba perdiendo con la creación de la base enemiga en Cairo.

Lo malo es que Polk creía disponer de tiempo, enfrentándose a Frémont, cuyo Mando estaba lejos, en Saint Louis, y que no se había distinguido por su rapidez tomando decisiones, y no se le había ocurrido que el interesado más directo, el Brigadier unionista que acababa de ser ascendido y puesto al mando de Cairo, pudiera tomarlas por su cuenta. ¡Y exactamente fue con esto con lo que se encontró!

A la primera noticia de la ocupación de Columbus, Grant comprendió cual iba a ser el siguiente paso y, sin pedir instrucciones a Saint Louis ni Washington, telegrafió a McClernand pidiendo que enviara todos los refuerzos posibles a Cairo, que iba a quedar medio vacío, reunió una flota improvisada de barcazas y vapores de río y para el día siguiente aparecía en Paducah, ocupándola y forticándola, mientras tranquilizaba a la población con una proclama de tono conversacional y puramente informativo, en que explicaba los hechos.

Así, de repente, el Obispo Polk se encontró en jaque. Era ahora Grant el que podía atacar su base desde dos puntos y con su avance, no había logrado sino colocarse en una posición menos defendible. Y de paso, había “reventado” cualquier oportunidad política de la Confederación en Kentucky. En efecto, lo que su Legislativo había encontrado al reunirse el 5 de Septiembre había sido que eran tropas confederadas las que invadían el Estado. Y que la milicia estatal, que el arbitrio del Gobernador proponía como garantia de total neutralidad, les servía de batidores.

Naturalmente y como esto podía entenderlo el votante más tonto. Magoffin fue abandonado por muchos de los que le habían prometido su voto y el arbitrio fue rechazado. Y aprovechando el desprestigio del Gobernador, los unionistas lo atacaron con furia, aprobando una resolución para exigir la expulsión de las tropas confederadas del Estado. Magoffin utilizó su derecho a veto en esta resolución, comenzando así un abierto enfrentamiento entre los dos bandos. Que acabaría con la destitución de Magoffin en Agosto del siguiente año.

Ulysses Grant, que había regresado a Cairo el 7 de Septiembre, dejando a cargo de la defensa de Paducah al Coronel del 45º de Illinois John Eugene Smith, no sabía hasta qué punto su intervención había encantado a Abraham Lincoln. El Presidente estaba muy bien impresionado por el tono “plano” y sin alharacas de su comunicado a la población de Paducah, (aún no sabía que, hablando o escribiendo, Grant tenía sólo un registro). Y sobre todo había quedado entusiasmado porque hubiese captado la situación de inmediato y actuado con eficacia, sin solicitar siquiera órdenes ante la premura del elemento tiempo. Y es que, como a muchos que tienen que trabajar con militares, al Presidente comenzaba a irritarle la obsesión de la mayoría de ellos por “taparse el culo” en todo momento.

E1 mismo episodio propició una mini-crisis en el Gabinete Confederado, que estaba siguiendo con cierta somnolencia las sesiones del Congreso Provisional. Este, por su misma calidad de “provisional”, no se atrevía a ir muy lejos en sus decisiones y en las sesiones de Verano, se estaba limitando a decidir enviar nuevos representantes a Europa, (se escogió a Pierre Rust para España, John Slidell para Francia y James Murray Mason para Inglaterra), y discutir la posibilidad de crear una especie de Cámara de Compensación interestatal de gastos de guerra, basada en los beneficios del algodón. (Como suponía una cierta nacionalización de tales beneficios, la idea hubo de ser rechazada, ante la cerrada oposición de los estados más algodoneros).

Pero en el asunto de Columbus el Secretario de Defensa confederado, Leroy Pope Walker, no había hilado precisamente fino. Consultado por el Mayor General Polk, no sólo había estado de acuerdo con realizar la operación sin avisar siquiera a Magoffin, sino que se había mostrado entusiasta. Y ocupada la ciudad, había anunciado la operación con toda clase de inoportunos y triunfalistas latiguillos que suponían ya a todo Kentucky como “en manos” de la Confederación. Con ello había de un lado abundante munición para que los unionistas lapidaran a Magoffin en el legislativo de Kentucky. Y de otro había hecho quedar a la Confederación en ridículo cuando el movimiento de Grant nulificó al de Polk.

Leroy Pope Walker

A Jefferson Davis estas cosas le caían muy mal, y Walker se vio fulminantemente cesado, y sustituido como Secretario de Defensa por Judah Benjamín, que se estaba convirtiendo rápidamente en la mano derecha y “número dos” del Presidente confederado. Walker consiguió a cambio un nombramiento de Brigadier del Ejército Provisional, pero aun en ello se reservó Jefferson Davis el derecho, (que aplicaría despiadadamente toda la duración de la guerra), de mantenerlo en puestos administrativos, y alejado del mando de tropa.

En tanto, en Missouri la State Guard de Sterling Price estaba ya aproximándose a la ribera Sur del río Missouri, y la agitación de las bandas secesionistas aumentaba en la zona. Así, una de ellas fue interceptada cerca de Lexington, el 29 de Agosto, por tropas unionistas con base en tal localidad sufriendo 8 muertos y otras dos mantuvieron escaramuzas con la Home Guard y el 11º de Missouri los días 1 y 2 de Septiembre. En la primera, los unionistas sufrieron 1 muerto y 8 heridos en Bennet’s Mill, en la segunda, dos muertos en las cercanías de Dallas.

Pero estos eran sólo heraldos del verdadero peligro, que comenzó a materializarse el mismo 2 de Septiembre, cuando una fuerza unionista de caballería, la Brigada de Caballería de Kansas, que salió de Fort Scott. En territorio de ese Estado, trató de interceptar fuerzas enemigas que se había localizado progresando hacia el Norte en territorio de Missouri, al Este de Fort Scott.

La Brigada iba mandada por el Coronel J. H. Lane, y constaba de su 5º de Caballería de Kansas y alguna compañía del 9º amén de la 1ª Batería del Regimiento de Artillería Voluntaria de Kansas, con no más de 600 hombres. Llegados a la zona de los afluentes por el Sur del río Osage, y concretamente al llamado Big Dry Wood Creek, encontraron grandes columnas de infantería enemiga en movimiento. No era ninguna incursión, sino una de las grandes columnas de la State Guard en marcha hacia el Norte, lo que tenían ante sí. Lane atacó de todas formas, alcanzando cierto éxito inicial, pero el enemigo, (quizá tanto como 6.000 hombres), giró para hacerle frente y atacó en masa, obligándole a escapar tan aprisa que su tren de equipajes, transportado a lomo de mula, fue enteramente capturado. En este “Batalla de Dry Wood Creek” o “Batalla de las Mulas”, los unionistas sufrieron tan sólo 14 bajas y sus enemigos 4 muertos y 16 heridos, todos de la 8ª División de la State Guard del Brig. Gen James S. Rains. Pero la fuerza de Lane salió maltrecha a causa de la pérdida de su tren, y sobre todo, fue apartada a un lado con la rapidez con que se espanta un mosquito por un enemigo que ya estaba a mitad de camino entre digamos Neosho y Lexington, y avanzaba rápido. Lane regresó a Fort Scott y los confederados llegaron a Lexington con el equipaje extra de las mulas de Kansas arrebatadas a los “jayhawkers”. Además de obligar a los federales a abandonar el Sudoeste de Missouri.

A la vez, en West Virginia, diversas escaramuzas que se produjeron el 1 de Septiembre en Burlington, Blue Creek y Boone’s Court House, (donde el 1º de Kentucky “hizo presa” en los confederados, causándoles una treintena de bajas), anunciaron que el plan de Lee aún se encontraba en vigencia. Y el momento de que se pusiera a prueba llegaba ya, pues Rosencrans se puso en marcha hacia el Sur con unos 13.000 hombres en 19 regimientos. El 8, rechazando a algunas patrullas enemigas, llegaba a Summershill, a sólo 17,5 millas de Gauley Bridge, aunque para entonces ya había dejado una fuerte protección en su flanco, en Cheat Mountain y el Valle del Tygart bajo los Brigadieres Joseph Jones Reynolds, ex Coronel del 10º de Indiana, y Charles M. Hill, uno de los defensores de Fort Brown en Texas. (Por cierto que su compañero de aventura, George Stoneman aún Mayor de activo, también estaba en el sector, al frente de la cobertura de caballería que, aunque ligera, iba a resultar muy eficaz).

Albert Sidney Johnston, CSA

Así, con la espada pronta a caer en West Virginia y Missouri, y Kentucky entrando en estado de guerra, debemos dejar para otro capítulo el transcurso de la lucha en los escenarios al Oeste del Allegheny a finales del verano y comienzo del otoño, mientras, el 10 de Septiembre. Albert Sidney Johnston, el exComandante federal del Departamento del Pacífico, que había anunciado ya su intención de unirse a los confederados meses antes, y realizado un largo y complicado viaje para lograrlo, recibiría el grado de Mayor General del Ejército Provisional, y el mando de los Ejércitos Confederados del Oeste.

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