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Batalla de Wilson’s Creek, Capitolio Estatal de Missouri

Capítulo XIV: Wilson’s Creek y el Verano de 1861 en el Mar

McCulloch y Sterling Price se habían reunido aquella mañana para tratar de limar sus diferencias durante un desayuno de trabajo cerca de casa de Ben Short, un colono que había ido a instalarse en aquellas soledades, y tenía su propiedad a espaldas del campamento de Price. Pero, apenas se habían sentado a la mesa, el fragor del combate los puso de nuevo en pie. Al comienzo creyeron que se trataría de una incursión puntual, pues aún se negaban a creer que una fuerza importante hubiera podido llegar desde Springfield, y tomar posiciones en una breve noche.

Pero el volúmen de fuego que se escuchaba, el hecho de que éste llegara de ambos campamentos a la vez, y los primeros despachos que llegaron a sus manos, vinieron a convencerles de que el asunto era muy serio, y se separaron para acudir, a caballo, junto a sus hombres. Y es que, en efecto, aquél era uno de los raros días en que Sterling Price podía cabalgar, lo que iba a resultar un golpe de mala suerte para los planes del unionista Lyon.

Ben McCulloch, CSA

No hay muchos datos sobre lo que encontró McCulloch al llegar al Skegg’s Branch, salvo que entre sus hombres reinaba una confusión monumental, tributo a la eficacia de la acción de Franz Sigel. De hecho, el desorden era ya tan catastrófico que, pese a contar con una fuerza cuatro veces superior a la del unionista, y atiborrada de caballería, que aumentaba su rapidez de reacción, McCulloch tardaría casi tres horas en montar algo parecido a una línea de defensa coherente ante él.

En cuanto al espectáculo que encontró Sterling Price al llegar junto a su tropa, resultaba aún más desanimador. La caballería de la State Guard, (al parecer tres batallones y una compañía autónoma, con cosa de 1.000 jinetes), que cubría la orilla del arroyo, había sido atacada simultáneamente por al menos tres puntos, cortada en pedazos y barrida como polvo ante una escoba, en cuestión de poco más de un cuarto de hora. Parte de sus jinetes se habían simplemente dado a la fuga, mientras que la mayoría se retiraba en total desorden, abandonando gran cantidad de caballos y material, sobre los vivacs de la infantería. Y quizá más de un centenar habían sido bajas. Así el Coronel Ben Brown, jefe del más nutrido de los batallones, (perteneciente a la Brigada de Mosby Monroe Parsons, de la División de Rains), había hecho un esfuerzo desesperado por retener su terreno y yacía ahora muerto en la ribera.

Ahora los unionistas penetraban en cuñas en los campamentos de la infantería de la State Guard, con tal violencia que nada parecía poder detenerles. Los secesionistas reculaban y se disgregaban, y su desbandada parecía próxima, con lo que Nathaniel Lyon rozaba con las puntas de los dedos la victoria que estaba buscando.

Por desgracia para la Unión, Price no sólo podía cabalgar, sino que tenía uno de sus días más inspirados, y obviamente se acordó de que, más atrás de los campamentos, el colono Ben Short tenía una colina en proceso de preparación para la explotación agrícola, al estilo más duro de la frontera. Este, puesto que en la frontera lo que sobraba era terreno, faltando brazos y herramientas, era cortar los árboles y dejarlos, junto con sus tocones, dos o tres años a “madurar” sobre el terreno. Así, los árboles perdían la hojarasca, y el ramaje menor, y se pudrían parcialmente, haciéndose más fáciles de trasladar con pocos brazos. Y las raíces de los tocones se pudrían y partían, haciéndolos relativamente fáciles de extraer cuando la tierra estaba empapada de lluvia. A la vez, toda la podredumbre de hojas, ramitas, raíces y troncos, era retenida en el suelo por los tocones y los troncos caídos, y constituía un aceptable abono para iniciar el cultivo.

Pero mientras, la colina estaba repleta de gruesos troncos, caídos caóticamente y entrecruzados, zarzas que crecían entre ellos y tocones salientes. En una palabra, salvo por carecer de corredores previstos para el contraataque, era una posición defensiva fortificada mejor que muchas de las que por entonces creaban los ingenieros militares.

Así que Price aprovechó la movilidad que le daba el estar a caballo para galopar de un lado a otro, gritar, exhortar, dar explicaciones a sus ofíciales y poco a poco, convertir el retroceso de sus hombres, que a punto había estado de mudarse en fuga, en un repliegue sobre la colina de Ben Short. Los futuros cultivos de ésta iban a encontrar una inesperada fuente de abono suplementaria: Sangre, sudor, lágrimas y los restos de los desgraciados soldados que serían enterrados en ella.

Fue inevitable que, después del empujón supremo con el que habían desalojado los campamentos enemigos, los unionistas redujeran aun brevemente su ritmo de progresión para reorganizarse. Y para cuando llegaron ante la colina, (a la que se acabaría llamando “Bloody Hill” o “Colina Sangrienta”), los State Guards secesionistas estaban ya casi completamente posicionados en sus estribaciones. Aquello presentó un grave problema para Nathaniel Lyon, que si bien partía del principio de que sus soldados estaban mejor armados y mejor instruidos que los del enemigo, seguía contando con poco más de 4.000 hombres frente a casi 5.000 State Guards. En esas condiciones el cargar cuesta arriba, entre aquel laberinto de troncos y zarzales, que en todo momento haría su avance lento y obligaría a inoportunas paradas, parecía casi suicida.

Así que decidió aprovechar la ventaja de sus numerosos “Rifle-Muskets” para intentar “romper” la resistencia secesionista mediante el fuego. No era sin embargo posible hacerlo guardando la media distancia, en que la ventaja de los rifles de munición “Minié” era más aplastante, porque una acción así requeriría grandes cantidades de munición y tiempo. Y con Sigel haciendo frente en Skegg’s Branch a una fuerza que le cuadruplicaba, y como quiera que había dejado en Springfield casi todos los carros del bagaje para que no entorpecieran su marcha rápida, no le sobraba ni la una ni el otro. De forma que decidió fajarse estrechamente.

Así, tras sus órdenes y a toque de silbato, sus unidades empezaron a adelantar compañía tras compañía que, resistiendo estoicamente el fuego que se les hacía, tomaban posición a sesenta pasos del enemigo y vaciaban todas sus armas en una feroz descarga, retirándose a recargar mientras otra compañía ocupaba su puesto. El sistema no era barato en sangre, pero aquellas descargas abrían grandes claros en las filas enemigas, y de nuevo se vio las filas de la State Guard deformarse, con el inicio de conatos de desbandada.

Pero de nuevo, Sterling Price volvió a arrancar la victoria de las puntas de los dedos de Lyon. Soldado sólido, pero no especialmente genial operando, contaba en cambio con una de esas personalidades carismáticas que arrastran a la tropa. Y a caballo, pudo hacer lo que le hubiese sido imposible desde el calesín que habitualmente empleaba, trotando de un lado a otro, saltando sobre troncos y malezas y apareciendo en todas partes con gritos, exhortaciones, blasfemias y hasta sarcasmos. Gracias a ello, sus soldados se pegaron finalmente al terreno, e incluso grupos de ellos comenzaron a emplear la contratáctica de salir a su vez al encuentro de las compañías norteñas, produciéndose intercambios de fusilería a treinta pasos que hacían caer los hombres por racimos.

No habían pasado dos horas del cruce de Wilson’s Creek, cuando ya estuvo claro que la “Bloody Hill” no iba a caer sino a cambio de un tiempo, un desgaste y una munición que no estaban al alcance de Nathaniel Lyon. Este debió comprender que su arriesgado envite había fracasado y la jornada estaba perdida, habiendo llegado el momento de pensar en cómo minimizar pérdidas. Y no era fácil; si ahora retiraba su fuerza, era poco probable que los agotados State Guards la persiguieran, pero la pequeña brigada de Franz Sigel podía fácilmente quedar copada entre ellos y la tropa de Ben McCulloch, lo que la condenaba a la aniquilación. Si no lo hacía, para a dar a Sigel una oportunidad de escapar, antes o después tendría que hacer frente con su fuerza principal a Price y McCulloch juntos, con una fuerza que más que doblaba a la propia, arriesgándose a que fuera su columna principal la que recibiera un severo vapuleo, o incluso corriese peligro de perderse.

Franz Sigel, USA

Adoptó de inmediato esta última alternativa, pero es claro que estaba bastante descontento consigo mismo, por haberse metido en tal atolladero, y pronto se notó el que, aún más que Price, aparecía en todas partes, y con tal falta de precaución que pronto recibió un rasponazo de bala en la cabeza, y después un balazo en el muslo, que no le disuadieron de continuar actuando en primera línea.

Como ya hemos dicho, al cabo de unas tres horas de lucha. Benjamín McCulloch había conseguido en Skegg’s Branch reordenar al fin sus filas. Y el unionista Sigel, sabiendo que si seguía haciéndole frente sólo podía esperar ver su fuerza fundirse como hielo al sol, emprendió una bien medida maniobra de ruptura de contacto, consiguiendo retirarse sin perder demasiadas plumas y haciendo una larga marcha, dando un rodeo, para ir a unirse al cuerpo principal de la Unión.

En parte lo logró porque McCulloch, sabiendo más importante ir en ayuda de la State Guard que perseguir a este enemigo menor, no hizo muchos esfuerzos para impedir su retirada, procediendo enseguida a reorganizar su tropa para acudir a “Bloody Ridge”, de donde llegaba el estrépito de la batalla. (Y no pocos mensajes de Price, con desesperadas peticiones de ayuda). Y hacia la cuarta hora de lucha, sobre las 9 de la mañana, su División de Arkansas hizo al fin acto de presencia en el escenario principal del combate.

Lyon, que por supuesto le estaba ya esperando, había llevado el ataque a “Bloody Hill” mediante sus dos primeras brigadas, ambas de pequeño tamaño e integradas cada una por un regimiento missouriano no muy nutrido y un batallón de regulares de a cuatro compañías, (de estas ocho compañías, tres formadas con reclutas de reciente movilización). Los regimientos de Missouri eran los de Peter Osterhaus y George Andrews, los batallones los de los Capitanes Joseph Plummer y Frederick Steele, nombrando siempre en primer lugar al componente de la primera brigada. (Estas fuerzas habían sido utilizadas preferentemente por ser las que disponían de Rifle Muskets con munición “Minié”).

El resto de la fuerza, la 3ª Brigada con los más nutridos regimientos 1º y 2º de Kansas, y reservas, cuyo componente principal era el 1º de Iowa del Coronel Merritt, estaba relativamente fresca. Y reforzada con elementos de la 1ª Brigada y las dos baterías de artillería disponibles, sería la que ahora iba a emplear Lyon frente a las tropas de McCulloch. Eran un poco menos de 3.000 hombres, frente a los casi 5.000 del texano, pero el unionista consideró que habían de bastar. En su flanco, los mismos troncos, malezas y tocones que habían impedido a su gente subir al asalto la “Bloody Hill” impedían ahora a los State Guards bajarla haciendo frente a los excelentes fusiles de la 2ª Brigada, y los elementos de la 1ª Brigada que le daban apoyo.

McCulloch, un tanto molesto porque Price no pudiera secundarlo con un descenso en masa sobre el flanco enemigo, decidió que no obstante su superioridad numérica debía bastar, y lanzó sucesivamente tres brutales ataques en cuña contra la línea unionista, que tenían como objetivo inmediato las dos baterías que apoyaban a Lyon. Los ataques, lanzados con energía, lograron cada vez penetrar la línea de la Unión y llegar hasta las piezas. Pero cada vez Lyon se presentaba en el sector en crisis, organizaba en pocos minutos un contraataque igualmente brutal y recuperaba los cañones, haciendo recular a los atacantes enemigos.

Llegaron así los confederados a la batería del Capitán James Totten y fueron actos seguidos desalojados de ella. Llegaron en su segundo ataque a la batería de la Missouri Light Artillery del Teniente John V. Dubois, hiriendo por cierto gravemente en el proceso al Coronel R. B. Mitchell, del 2º de Kansas, que quedaría inválido y fueron de nuevo rechazados. El tercer ataque, que constituyó el esfuerzo supremo de las tropas de McCulloch, fue el momento álgido de la acción.

En ésta ocasión, el que cayó gravemente herido ante el ataque confederado fue el Coronel George Washington Deitzier, comandante del 1º de Kansas y de la 3ª Brigada a la par. Y su baja, siguiendo demasiado pronto a la de Mitchell, puso a su regimiento, y a la brigada entera, en un peligroso desorden, que el enemigo aprovechó para alcanzar una vez más los cañones. Pero Nathaniel Lyon, que había perdido su caballo en la acción anterior, se hizo montar en otro, (hay que recordar que estaba herido), y lanzó de nuevo al 1º de Kansas al contraataque.

Muerte de N. Lyon en la batalla de Wilson’s Creek, 10 de Agosto de 1861

Los confederados fueron rechazados por tercera vez, pero el final de la carga hubo de ser dirigida por Sam Sturgis, pues Lyon había caído definitivamente del caballo, con el pecho atravesado de un balazo. Obtenía así el nefasto honor de ser el primer General Unionista muerto en combate en esta guerra. Esta vez los confederados se descorazonaron, replegándose sin reanudar la acción. Y Sturgis, que ya tenía noticias de que Sigel se había puesto a salvo, y estaba designado sustituto de Lyon para un caso como aquél, dio orden de retirada, que se cumplió sin dejar de dar la cara, a un enemigo demasiado cansado y desanimado para emprender la persecución. (Curiosamente, era tal la agresividad que Lyon había trasmitido a su tropa, que muchos hombres y mandos criticaron la muy lógica decisión de Sturgis. ¡Pensaban que, ahora que la agresividad de McCulloch había sido domada, era el momento de atacarle!)

Orden de Batalla Batalla de Wilson’s Creek

ARMY OF THE WEST (USA)Brigadier Gen Nathaniel Lyon

1ª BRIGADA

Companies B, C and D, 1st U.S. Infantry
Wood’s Company of Recruits (U.S. Regulars)
Hombres: 300
Bajas: 80

2nd Missouri Infantry
Hombres: 150
Bajas: 55

Kansas Rangers (Company I, 2nd Kansas Infantry, mounted)
Company D, 1st U.S. Cavalry
Hombres: 350
Bajas: 7

Company (Battery) F, 2nd U.S. Artillery
Hombres: 84
Bajas: 11

1ª Brigada
Hombres: 884
Bajas: 153

2ª BRIGADA

3rd Missouri Infantry
5th Missouri Infantry
Hombres: 990
Bajas: 293

Company I, 1st U.S. Cavalry
Hombres: 65
Bajas 4

Company C, 2nd U.S. Dragoons
Hombres: 60
Bajas: 0

Backof’s Missouri Light Artillery
Hombres: 85
Bajas: 0

2ª Brigada
Hombres: 1,200
Bajas: 297

3ª BRIGADE

Companies B and E, 2nd U.S. Infantry
Lothrop’s Company of Recruits (U.S. Regulars)
Morine’s Company of Recruits (U.S. Regulars)
Hombres: 275
Bajas: 61

1st Missouri Infantry
Hombres: 775
Bajas: 295

Du Bois’s Battery (U.S. Regulars)
Hombres: 66
Bajas:

3ª Brigada
Hombres: 1,116
Bajas: 359

4ª BRIGADA

1st Iowa Infantry
Hombres: 800
Bajas: 154

1st Kansas Infantry
Hombres: 800
Bajas: 284

2nd Kansas Infantry
Hombres: 600
Bajas: 70

13th Illinois Battalion
Hombres: 21
Bajas: 0

4ª Brigada
Hombres: 2,221
Bajas: 508

ARMY OF THE WEST
Hombres: 5,431
Bajas: 1,317

ARMY OF THE WESTERN (CSA)
Brigadier Gen Benjamin McCulloch

McCULLOCH’S CONFEDERATE BRIGADE

McRae’s Arkansas Infantry
Hombres: 220
Bajas: 9

3rd Louisiana Infantry
Hombres: 700
Bajas: 57

South Kansas-Texas Cavalry (3rd Texas Cavalry)
Hombres: 800
Bajas: 27

1st Arkansas Mounted Rifles
Hombres: 600
Bajas: 197

2nd Arkansas Mounted Rifles
Hombres: 400
Bajas: 54

McCulloch Brigada
Hombres: 2,720
Bajas: 344

ARKANSAS STATE TROOPS

3rd Infantry
Hombres: 500
Bajas: 109

4th Infantry
Hombres: 550
Bajas: 0

5th Infantry
Hombres: 650
Bajas: 14

Carroll’s Cavalry
Hombres: 40
Bajas: 0

1st Cavalry
Hombres: 350
Bajas: 27

Fort Smith Battery
Hombres: 73
Bajas: 1

Pulaski Battery
Hombres: 71
Bajas: 3

Arkansas State Troops
Hombres: 2,234
Bajas: 154

MISSOURI STATE GUARD

3ª Division

Burbridge’s Infantry
Hombres: 270
Bajas: 98

Major’s Cavalry
Hombres: 273
Bajas: 11

4ª Division

Hughes’s Infantry
Hombres: 650
Bajas: 142

Rives’s Cavalry
Hombres: 284
Bajas: 12

6ª Division

Kelly’s Infantry
Hombres: 142
Bajas: 49

Brown’s Cavalry
Hombres: 320

Bajas: 5

Guibor’s Battery
Hombres: 61
Bajas: 14

7ª Division

Wingo’s Infantry
Foster’s Infantry
Hombres: 605
Bajas: 146

Campbell’s Cavalry
Hombres: 40
Bajas: 0

8ª Division

Weightman’s Infantry
Hombres: 1,316
Bajas: 160

Cawthorn’s Cavalry
Bledsoe’s Battery
Hombres: Unknown
Bajas: Unknown

Hombres: 1,210
Bajas: 87

Missouri State Guard
Hombres: 7,171 (1)
Bajas: 724

(1) Aquí se incluyen los 2000 hombres que no estaban armados.

Al parecer, la Unión perdió en aquel combate 258 muertos, sufrió 873 heridos y entregó 136 prisioneros, con un total de 1.317 bajas. Los confederados, cuyas bajas son más difíciles de calcular, tuvieron como mínimo 279 muertos y 943 heridos. Las bajas de la fuerza de McCulloch fueron relativamente escasas, pero las de la State Guard de Sterling Price resultaron bastante abultadas, e incluyendo gran cantidad de mandos. Así de la División de James Rains habían resultado mortalmente heridos los comandantes de las dos primeras brigadas, Coroneles Weightman y Cawthon, quedando ileso sólo Mosby Parsons, cuya brigada había sido en cambio terriblemente diezmada. (Aparte de la muerte de su jefe de caballería, Brown, resultó también herido el de su infantería, Coronel Kelly). Y otros mandos de la State Guard heridos fueron el comandante de división William Yarnel Slack, el Coronel Burbridge, de la infantería de la División de Clark, y el Coronel Foster, de una de las dos unidades de infantería de la de McBride.

Frente a menos de un 10% de bajas en Bull Run, en Wilson’s Creek los unionistas habían soportado casi un 25% antes de darse por vencidos. Y la batalla, que había durado 6 horas contra 9 de la de Bull Run, e implicado menos de 16.000 combatientes en total, contra 70.000 en aquella, había producido más de la mitad de bajas, y prácticamente sin prisioneros ilesos. (Los unionistas capturados eran prácticamente todos los heridos que Sigel había debido abandonar). De todo lo cual podía deducirse que se había combatido con mucha más dureza, y que las batallas de masas posteriores serían quizás mucho más sanguinarias que Bull Run. Pero la relativa modestia de las cifras totales ocultó estos hechos, y la ciudadanía de la Unión y la Confederación viviría aún varios meses ignorándolos.

Después de recoger a Sigel, (que fue designado por los mandos comandante provisional sustituyendo a Lyon), la fuerza unionista recogió en Springfield sus heridos, enfermos e impedimenta, y siguió replegándose hacia Rolla, sin ser molestada en el camino. Y es que los confederados habían quedado bastante desmoralizados por sus altas bajas y su clara inferioridad, unidad por unidad ante el enemigo, y sumidos en una nube de conflictos internos, avivados por este estado de ánimo.

McCulloch y Price se odiaban ahora más que nunca, echando en cara el primero al segundo no haberle sabido secundar desde la Bloody Hill, y éste al primero haber tardado cuatro largas horas para desembarazarse de un enemigo tan pequeño como Sigel y acudir en su ayuda. Otra fuente de discordia manó a su vez a poco, cuando al fin ocuparon Springfield, siendo alcanzados allí por Napoleón Bonaparte Burrow, que venía con un flamante despacho de Brigadier de la Milicia de Arkansas, con la misión de disolver el mando de Pearce, tomar el juramento a sus unidades como fuerzas del Ejército Provisional e incorporarlas a éste. Por desgracia, Pearce y su tropa se tomaron muy a mal la maniobra, (ya habían luchado juntos), y la zafiedad y prepotencia de Burrow, (el número dos de la facción política de Thomas Carmichael Hindman), hicieron el resto. Indignado, Nicholas Pearce asertó que, si el Ejército de Arkansas no existía a ningún efecto, su brigada tampoco, y por tanto estaba dispuesto a disolver las unidades y licenciar a cada uno de los hombres.

Nicholas Bartlett Pearce, CSA

Y como soldados y mandos estuvieron en su mayoría de acuerdo, así se hizo, y la tropa regresó a sus casas. De los mandos, tan sólo el Coronel Thomas Pleasant Dockery, (del 5º Regimiento), pasaría al Ejército Provisional Confederado, que le convertiría en Coronel del 19º de Voluntarios de Arkansas. Nicholas Bartlett Pearce pasó por supuesto a la vida civil, pero Burrow, que había esperado tomar el mando de la brigada y recibir un despacho de Brigadier del Ejército Provisional, fue muy criticado por su fracaso y perdió toda esperanza de recibirlo, pasando el resto de la guerra criando maíz para venderla a la Intendencia Militar sureña.

Esta “Batalla de Wilson’s Creek” o “de Oak Hills” es una de las más frecuentemente mal interpretadas de la Guerra de los Estados. Y ello se debe a que, durante varios decenios de la postguerra, el Ejército estadounidense fue a quedar en manos de una fuerte camarilla militar, dirigida inicialmente por el General William Tecumseh Sherman. Y por cosa de cuarenta años, esta camarilla iba a imponer una interesada interpretación de los acontecimientos de la contienda. Parte de ella estaba dirigida a ensalzar las hazañas de los jefes de la camarilla, (y sobre todo de Sherman, que fue objeto de un auténtico culto a la personalidad), y parte a difamar a aquéllos que la camarilla veía como rivales, o que simplemente estaban incluidos en las numerosas fobias de Sherman. (Y éste, que como militar acabó cuajando en un jefe excelente, aunque tras no pocos errores de bulto, fue siempre como persona un egocéntrico inestable a dos dedos de la paranoia, mezquino e insufriblemente maniático).

Una de sus fobias eran los militares politizados y militares-políticos, y otra los extranjeros. (Era de ideología No-Se-Nada aislacionista). Y Nathaniel Lyon concurría en la primera de tales fobias, y Franz Sigel en ambas.

Así, se insiste en que Sigel fue “derrotado” en Skegg’s Branch, (porque se retiró), cuando incluso en aquellos días esta definición de derrota sólo se aplicaba a la batalla campal, y lo que estaba haciendo es lo que se llama una acción de retardamiento. De hecho, hizo un trabajo insuperablemente bueno, como fue reconocido por todo el Ejército de aquellos días, que le nombró para sustituir provisionalmente a Lyon y le consiguió enseguida un despacho de Brigadier de Voluntarios. Pretender que la misión de Sigel, con poco más de 1.200 hombres, era derrotar a McCulloch, (con casi 5.000, y mejor armados que los State Guards).

A Lyon es aún más difícil negarle el pan y la sal, y en general sale mejor parado, pero no faltan descerebrados que aseguran que desde luego no era un Jackson, ni un Sherman. Respecto a la primera afirmación, yerran, porque con su entusiasmo por las largas marchas y la instrucción cuidadosa, su amor por las sorpresas y otros datos, Lyon resulta precisamente el general unionista cuyo estilo se pareció más al de “Stonewall” Jackson, como más tarde, Winfield Scott Hancock sería el más semejante a James Longstreet. Lo que quizás resultaba Lyon en 1861, era un Jackson inmaduro ¡como también lo era el propio Jackson por aquellas fechas!

De hecho, en Marzo de 1862, Jackson iba a sufrir un contratiempo en la Batalla de Kernstown que no deja de tener paralelismos con el de Lyon en Wilson’s Creek. La diferencia es que el confederado, en algún modo menos honesto que Lyon, en vez de enfadarse consigo mismo se enfadó con sus subordinados, y así pudo sobrevivir a su derrota y sacar enseñanzas de ella, mientras Lyon se llevó la experiencia a la tumba.

Y lo que ya parece cómico de puro absurdo es la referencia a Sherman, sólo explicable por el culto bobalicón que se rinde a éste general en Estados Unidos. De hecho, parece que hasta un idiota debería ver que el Sherman de 1861, que, tras un principio prometedor se había mostrado tosco e inimaginativo en Bull Run y, aparentemente habiendo perdido la confianza en sí mismo, no dio un martillazo en el clavo en todo el resto del año, malamente era digno de lustrarle las botas a Lyon. Luego, en efecto, iría madurando, y hacia 1864 comenzaría a hacer cosas francamente interesantes. Pero en todo caso eso ocurrió después, y además la situación de Sherman en 1864, apoyado por superioridades de 3 a 2 a más de 2 a 1, no es homologable con las situaciones que había tenido que afrontar Lyon, una y otra vez en inferioridad numérica.

Se trata ahora de lo que estaba ocurriendo aquel Verano en el mar, desde principios de Julio de aquel 1861.

En Julio, lo más importante es que la Confederate States Navy de los rebeldes concluyó al fin su organización y adquirió un aspecto estable. Aparte de los mandos de costas del Atlántico abierto confiados a los Capitanes Barron y Tattnall, se crearon otros dos en el Golfo de Mexico. Uno controlaba Florida Occidental, Pensacola y Mobile y estaba confiado al Capitán Víctor M. Randolph, (el autor, en Enero, de la toma del Arsenal de Pensacola y Fort Barrancas). El segundo correspondía al río Mississippi y el sistema fluvial interior, su delta y la costa en torno a él.

Le correspondió al Capitán George N Hollins, héroe de la toma del vapor “Saint Nicholas”. Y finalmente en la costa lejana, donde el grueso de la defensa naval recaía sobre el Texas Marine Department, también se creó junto a él un pequeño mando, de menor importancia, de la C.S.N. Fue confiado al Comandante William W. Hunter. (Se trataba de un inventor y diseñador naval, aunque de moderado éxito; el “USS Alleghany”, que mandaba en la US Navy al iniciarse el conflicto, era una de sus obras. El personalmente, había dejado la marina unionista por el Sur en los días en que el “Alleghany” era remolcado de Baltimore a Annapolis).

Mientras, proseguían las acciones corsarias, y aquel Verano los corsarios sureños lograron apresar una treintena de mercantes de la Unión. Desde luego, la mayoría del trabajo lo hicieron el “Sumter” del Capitán Semmes y el “Jefferson Davis” del Capitán Coxetter, que entre ambos lograron 20 presas, si bien ya hablaremos de la racha de mala suerte que persiguió al buque de Coxetter. El resto de los corsarios que entraron en acción durante aquel verano, ocho buques, malamente lograrían otras diez presas.

De New Orleans había vuelto a zarpar el “Calhoun” del Capitán Wilson, que tomaría aquellas semanas otras 4 presas, y los vapores de paletas “V.H. Ivy”, de 454 Tn, y “Music”, de 330, que entre los dos harían otras tres presas. Esta fuente de corso quedaría seca a continuación, pues a fin de Septiembre, a comienzo de Otoño, el ahora Comodoro Hollins de la C.S.N adquiriría estos tres buques, amén del vapor de paletas de 656 Tn “William H. Webb”, que había obtenido una carta de corso pero aún no había zarpado como tal. (Los “Calhoun”, “V.H. Ivy” y “William H. Webb” se convertirían en cañoneros. El “Music”, aunque como corsario había portado armamento, “trabajaría” de momento como “tender” desarmado).

De Charleston, en South Carolina, zarpó el vapor “Gordon” de palas y de 518 Tn, mandado por el Capitán Thomas J. Loockwood, que obtuvo un par de presas a fines de Julio y regresó a puerto, y el velero “Petrel”, que tendría bastante menos éxito. Partiendo de los Sounds de North Carolina, nuestro ya conocido “Winslow”, (que no era un corsario, y no es uno de los ocho aludidos), obtuvo aquel Verano otras tres presas, mientras el 23 de Julio el minúsculo velero “Florida”, que servía al práctico del puerto que los rebeldes estaban creando en Gull Island, hizo su propia salida. Ni siquiera tenía carta de corso, pero capturó un mercante, si bien, perseguida al regreso, su presa acabó varando cerca de Nag’s Head y siendo reducida a pavesas por el enemigo, con lo que no le dejó beneficio. Y todavía, sin éxito, zarparían más tarde la goleta “York” virginiana de 68 Tn y armada con un 18 libras y la “Judah” tejana, de 250 Tn y con 5 cañones.

A la vez, los corsarios iban sufriendo pérdidas. El 28 de Julio el “Petrel”, que no era sino el antiguo “cutter” “William Aitken”, de la Revenue Marine, descubrió no mucho después zarpar de Charleston lo que le pareció un “Indiamen” o navío de Indias, y se lanzó en su persecución. Pero el buque que perseguía era en realidad una cincuenta cañones, la “Saint Lawrence”, del Capitán Hugh Y Purviance. El error tenía cierta lógica, porque los “Indiamen” de Inglaterra, y la Nueva Inglaterra americana, se parecían tradicionalmente a las fragatas. Y además Purviance fingió huir largo rato, lo que completó el engaño. (Sin duda, el comandante de la fragata decidió que era más divertido que fuera el corsario el que se esforzara por acortar distancias, en vez de ser él quien llevase una fatigosa persecución).

Naturalmente el comandante del “Petrel”, Capitán William Perry, se dio al fin cuenta de su error y trató de huir, pero para entonces se había aproximado demasiado a su presunta presa, y fue alcanzado tras solo media hora de persecución. Perry intentó incluso resistir, llegando a hacer tres disparos con los dos cañoncitos que portaba. Pero la primera andanada de Purviance, que la había estado reservando para alcanzarle de lleno, rompió la quilla y desencuadernó su cascarón de 82 Tn, mandándolo al fondo del mar en cuestión de minutos. Dos hombres se ahogaron, y los 36 que componían el resto de la tripulación fueron tomados prisioneros, transbordados al “USS Flag” ante Savannah y enviados a Philadelphia bajo una acusación de piratería.

Sólo doce días después la goletilla de 68 Tn “York”, que había logrado burlar el bloqueo saliendo de puerto virginiano y se disponía a refugiarse en los Sounds de North Carolina, se vio perseguida por buques unionistas que la obligaron a intentar pasar prematuramente a los Sounds a través del difícil New Inlet, en el que embarrancó y hubo de ser quemada el 9 de Agosto. Y el 14 de Septiembre el lejano “Judah”, que se había acogido a la bahía de Pensacola, fue allí capturado y quemado por una incursión de los botes de la fragata de hélice unionista “USS Colorado”. Pero el peor golpe fue la pérdida, aún en Agosto, del famoso “Jefferson Davis” de Louis Coxetter.

Este corsario estaba en todo caso teniendo una considerable cantidad de mala suerte. Así, pese a haber logrado 9 presas, solo dos de ellas llegarían ante el tribunal de presa y producirían dividendos. Hasta tres más fueron liberadas por el mismo Coxetter con prisioneros para no sobrecargar su nave de ellos. El “John Carver”, cargado de carbón para la U.S. Navy y bastante torpe, fue quemado por orden de Coxetter, y tres presas se perdieron durante su traslado.

Así la barcaza “Alvarad”, perseguida por el “sloop” de vela unionista “Jamestown”, debiendo al fin ser varada y quemada, y el vapor “Enchantress“, rescatado por el unionista “USS Albatross”, que capturó a su tripulación de presa, mandada por un Teniente William W. Smith. Pero la historia más rocambolesca es la del vapor “J. T. Waring”, perdido por un error de apreciación. En efecto, en este buque una pequeña tripulación de presa secesionista lo ocupaba para llevarlo a puerto junto con tres miembros de la tripulación original: dos fogoneros y el camarero de color William Tillman. Y el error de los sureños fue que aunque mantenían estrechamente controlados a los fogoneros, sus prejuicios racistas les llevaron a ver al camarero, un hombre de color de mediana edad, que ejercía un oficio servil, como una especie de esclavo natural, y relajar su vigilancia. Y Tillman, que tenía alma de hombre libre, aprovechó para robar un objeto adecuado de la cocina, (según unas versiones, un largo y afilado cuchillo de hacer filetes, según otras, una hacha de cortar chuletas), y la noche siguiente mató a tres de ellos, incluyendo el oficial de presa, liberó a sus compañeros, y se apoderó del buque. Después, aún tuvo suficiente sentido de la orientación para hacerlo navegar hasta la boca del puerto de New York City.

El Gobierno unionista, encantado, insistiría en que los tres hombres se repartieran el valor de presa del buque, y Tillman, que recibió la parte del Capitán, se encontró convertido en un hombre bastante próspero. Con tales antecedentes de mala suerte encima, a nadie debe sorprender cual fue el final del “Jefferson Davis”. Dirigiéndose a San Agustín de la Florida a repostar, una fuerte tormenta le impidió entrar en puerto el 16 de Agosto, obligándole a ir arriba y abajo por la costa esperando que amainara. Pero, como quiera que no lo hacía, y el continuo ataque del mar iba deteriorando el buque, el 18 hubo que intentarlo a toda costa, quedando varado a la boca del puerto, donde el mar lo despedazó rápidamente. De todas formas la tripulación fue salvada, y Louis M. Coxetter volvería a navegar para el Sur, sobre todo comandando Rompedores de Bloqueos. (Blockade Runners).

Entretanto, ya se estaban produciendo los primeros conatos de acción naval entre buques de ambas marinas, unionista y confederada. El 11 de Julio, el vapor unionista “USS Albatross” intentó impedir al gran remolcador armado “Beaufort”, en iba a ser entregado a la C.S. Navy, su acceso hacia las entradas de los Sounds de North Carolina. Pero el menos potente “Beaufort”, mandado por el Teniente norcarolino Robert C. Duval, logró abrirse paso y acceder al Pamlico Sound por el Oregon Inlet.

Dos días después, el 13 de Julio, los cañoneros confederados “Arrow” y “Oregon” trabaron combate con el vapor unionista “Massachusetts” en el Sound del Mississippi, en el Golfo de Mexico, tratando de encelarle y arrastrarle a tiro de las potentes baterías confederadas instaladas en Ship Island. Mas el unionista no se dejó engañar.

Y dos meses después, el 13 de Septiembre y en las Hampton Roads, el sloop auxiliar sureño “Patrick Henry” asomaría a la boca del río James para cañonear de lejos a los buques unionistas surtos en Newport News, sin consecuencias.

CSS Patrick Henry

Entretanto, para mitad de Agosto los Capitanes sureños encargados de las grandes zonas defensivas recibieron el grado de Comodoro, (a la europea), y las fuerzas de la Confederate States Navy se habían consolidado en una forma que trataremos de reflejar, incluyendo los buques más importantes para su esfuerzo naval.

COMPOSICIÓN DE LA C.S. NAVY EN BUQUES HACIA EL 15/08/1861

ZONA DE DEFENSA DE VIRGINIA y NORTH CAROLINA
Comodoro Barron

SECTOR POTOMAC/FIRTH DE YORK

General Scott” (Bote de vigilancia)
City of Richmond” (410Tn)
Rappahannock” (1200Tn).
(Dos cañoneros mal equipados, no confundir este Rappahannock con otro del mismo nombre que se compraría en Inglaterra)

SECTOR HAMPTON ROADS

Patrick Henry” (ex-“Yorktown”), “Thomas Jefferson”, (ex-“Jamestown”)
Dos sloops auxiliares gemelos, de 1300 Tn, el primero mejor armado y equipado que el segundo.
Edwards”, “Empire”, “Harmony”, “Teaser”, “Torpedo”, Cinco remolcadores armados.
Arrow” Vaporcito de alarma
Curtis Peck” (446Tn), “Northampton” (406Tn), vapores de transporte y tenders sin armas
Duane” (153Tn), Antiguo Revenue Marine cutter “William J. Duans”.
Gallego” (596Tn) Velero-tender del Cuerpo de Ingenieros C.S.A.
Confederate States” (l576Tn) Antigua fragata. Acomodación.

“CSS Confederate States”

SECTOR DE LOS SOUNDS DE NORTH CAROLINA

Seabir” (202Tn), “Winslow” (207Tn) Dos vaporcitos-cañoneros
Beaufort”, “Ellis”, “Raleigh” Tres grandes remolcadores armados

“CSS Ellis”

Albemarle”, “Coronel Hill”, “Weldon N. Edwards”. Tres transportes tender de vapor desarmados. El último fue devuelto a sus propietarios a fin de Agosto, por poco adecuado.
Wilson”, (vaporcito), “Pine” (velero), pequeños buques de enlace
Manassas”. El antiguo cutter “Minot”, de la Revenue Marine

SECTOR DEL CAPE FEAR RIVER

Uncle Ben” Gran remolcador armado
Caswell” Transporte-tender, desarmado, de vapor

ZONA DE DEFENSA DE SOUTH CAROLINA, GEORGIA Y FLORIDA
Comodoro Tattnall (1)

CHARLESTON (South Carolina)

Batería Flotante
General Clinch” Cañonero de vapor de 256Tn
Governor Aitken” Bote de vela empleado como mensajero
Chesterfield” (204Tn), “Marion” (258Tn), “Planter” (313Tn). Tres vapores de palas, manejados por el CSA, para ayudar en fortificación.

SAVANNAH (Georgia)

Talomico”. Vaporcito armado de defensa
Firefly” y “Robert Haversham”. Transportes, el primero ligeramente armado.

ISLA AMELIA (Florida)

Darlington” Transporte de 298 Tn, vapor de paletas, del C.S.A

FLOTILLA DE COMBATE DE TATTNALL (BASE EN SAVANNAH)

Huntress”, “Lady Davis”, “Samson”, “Savannah” Cuatro cañoneros
Resolute” Tender de flotilla

ZONA DE DEFENSA DE FLORIDA y ALABAMA
Comodoro Ranpolph (2)

PENSACOLA (Florida)

Bradford” Vaporcito armado
Fulton” Ex-cañonero de la US Navy, no operativo
Dana” Ex-cutter del Revenue Service
Helen”, “Nelms”, “Time” y “Turel” Cuatro pequeños transportes desarmados que actúan en la bahía y el sistema fluvial tras ella.

MOBILE (Alabama)

A. C. Gunnison” Vapor con patente de corso, comprado antes de actuar como tal
Lewis Cass” Ex-cutter de la Revenue Marine
Alert” Minúsculo velero armado
Danube” Batería flotante blindada, en construcción
Crescent” y “Dick Keys” Transportes-tenders desarmados.

ZONA DE DEFENSA DEL MISSISSIPPI
Comodoro Hollins (3)

SECTOR ESTE (Sound del Mississippi)

Arrow”, “Florida”, “Oregón” Tres cañoneros auxiliares.
Grey Cloud”, “Neafie” Dos transportes-tender desarmados.
Corypheus” Pequeño velero del CSA, que vigila los lagos.

SECTOR DELTA (Mississippi al Sur de New Orleans)

Jackson”, “James L. Day”, “McRae”, “Pamlico”, “Tuscarora” Cinco cañoneros auxiliares de muy distintos tonelaje y armamento

“CSS McRae”

Pickens”, (ex–“Robert McClellandl”), “Morgan” y “Washington”. Tres antiguos cutters de la Revenue Marine
Empire Parish” Transporte tender de vapor desarmado, de 279 Tn

SECTOR OESTE (Berwick Bay y Bayou Teche)

A. B. Seger” (lancha de vapor armada) y “William B. King” (velero) Dos pequeñas unidades armadas
Dan” y “Gossamer” Dos pequeños transportes fluviales sin armas

RÍO MISSISSIPPI

Jeff Davis”, “Thirty Five Parallel” Vapores armados, creados por las fuerzas locales
Más multitud de transportes, incluyendo, en primera línea, los citados en el capítulo anterior.

ZONA DE DEFENSA DE TEXAS (4)

MANDO DEL COMANDANTE HUNTER

Dodge”, (ex-“Henry Dodge”, cutter de la Revenue Marine), “Hanna”, “Julia A. Hodges” Veleros armados de la CSN

TEXAS MARINE DEPARTMENT

Bayou City” y “General Rusk” vapores cañoneros
Coronel Stell” y “Mary Hill”, transportes desarmados.

(1)Puede observarse en esta zona que han desaparecido algunos de los buques usados en Abril por los carolinos ante Fort Sumter, devueltos a sus propietarios. (El mismo “Gordon”, ahora corsario, era uno de ellos).

(2) Randolph estaba dando quebraderos de cabeza al mando de Richmond porque, excesivamente entusiasta de los buques blindados, no le interesaba alinear no blindados. Y como estaba en una región poco desarrollada industrialmente, acababa casi no alineando ninguno. (Por eso se le obligó a adquirir y alinear el poco satisfactorio “A. C. Gunnison”).

(3) Hollins no era problemático al nivel de Randolph, pero ya estaba mostrando cierta tendencia a no ver los problemas hasta que éstos le caían sobre el regazo. Así sólo a fin de Agosto, según se fuera viendo una creciente agresividad del Escuadrón del Golfo, y comenzaran a correr rumores en el Mississippi sobre grandes cañoneras en fabricación en Saint Louis, se le ocurriría reforzar su fuerza más expuesta, (enviando el cañonero auxiliar “Pamlico” a la flotilla de los Sounds), y dotar de alguna protección a sus transportes en el alto Mississippi, (artillando el pequeño “Admiral”, y enviando desde el delta el remolcador armado “Jackson”).

(4) El remolcador armado de vapor “Ocean Tug” había sido devuelto a sus propietarios desde las acciones de Febrero.

Estados Confederados de America

En cualquier caso, la acción naval más importante de aquel Verano fue la que los unionistas iban a desencadenar a fines de Agosto en los Sounds de North Carolina.

Estos son el muy cerrado Albemarle Sound en el Norte y, más al Sur, el Pamlico Sound, en el que la enorme barra que los separa del mar abierto se interna en aquél formando un ángulo cuyo vértice ocupa Cabo Hatteras, en Hatteras Island, y se divide en varias islas entre las que quedan canales de acceso al mar, en general angostos y poco profundos. (Los Hatteras, Oregón, Okrakone y New Inlet son los principales).

Estos sounds proporcionaban a los norcarolinos un amplio mar interior en el que pescar, y un excelente refugio y punto de partida para Blockade Runners y corsarios. Y como el mar al otro lado de la barra es uno de los más tempestuosos y traidores de toda la costa atlántica norteamericana, la labor de vigilarlos y bloquearlos desde el exterior no resultaba nada fácil. Se trató por tanto de asegurarlos y, puesto que su entrada meridional estaba vigilada ya por Fort Macon, el Comodoro Barron dio enseguida órdenes para que en la misma isla y en la parte que mira al interior al socaire de Cabo Hatteras, se levantaran dos fuertes para proteger el Hatteras Inlet, (el único medianamente ancho y fácil de aquellos canales), estos serían Fort Hatteras y Fort Clark con un puertecito para servirlos.

Las obras iban adelantando, pero entretanto un oficial mercante norteño, cuyo buque había sido decomisado en Abril por los norcarolinos y que había permanecido prisionero varios meses, presenció sus progresos y comprendió bien su importancia. De manera que al ser puesto en libertad y conducido a Fort Monroe, estuvo interesadísimo en explicar lo que había visto y había deducido. Y encontró al General Butler interesado en oírle.

De inmediato, Butler concibió la idea de capturar ambos fuertes, y arrasarlos, antes de que las obras en ellos estuvieran terminadas. Y como su plan sólo podía ejecutarse con un masivo apoyo naval, se puso en contacto al efecto con el mando del Comodoro Silas Stringham ¡encontrándole aún más vivamente interesado!

Ocurría que la falta de ascensos de los últimos años había llevado a la cúpula de la Marina Federal a un estado gerontológico parecido al del Ejército, (con la diferencia de que los viejos marinos, que no necesitan hacer cosas tan impropias de un hombre de edad como montar a caballo o dormir en tienda de campaña, seguían en primera fila hasta avanzada edad). De hecho todos los comandantes de flotilla de bloqueo, y una alta proporción de los Capitanes con mando de navío de la Flota unionista, estaban a meses vista que, por su edad, se les prohibiesen los mandos en el mar. Strindham cumplía la edad máxima antes de treinta días pero, como era un viejo belicoso, estaba encantado de tener oportunidad de correr la pólvora antes de que le enviaran a capitanear una mesa de despacho. Además, le encantaba tener ocasión de poder probar en una situación real ciertas teorías sobre una nueva forma de bombardear posiciones fortificadas, surgidas de la Guerra de Crimea, en las que creía.

Puestos de acuerdo Butler y Strindham, no les costó nada lograr el permiso del Secretario de Marina, Gideon Wells, y su jefe de Estado Mayor, Gustavus Vaasa Fox, Y a la llegada de John Ellis Wool a Fort Monroe el 21, tuvieron asimismo el del Departamento de Virginia unionista, poniéndose en marcha desde allí el 26 de Agosto.

“USS Harriet Lane”

La base de su fuerza la formaban las fragatas de hélice “Wabash”, (insignia de Strindham, capitaneada por Samuel Mercer), y “Minnesota”, secundadas por el sloop “Pawnee”, el cañonero “Harriet Lane” y el cañonero ex-civiles “Monticello”, y portaba 880 soldados de los regimientos 9º, 20º y 99º de New York junto con una bateria del 2º US Artillery en los transportes del Ejército “Adelaide” y “George Peabody”. Les secundaba para una oportunidad el remolcador desarmado “Fanny” y, como escolta lejana cuando se encontraban en alta mar, gozaron del apoyo de la fragata de palas “Susquehanna” y el gran sloop “Cumberland”, (originalmente una “50 cañones”).

El 27 navegaban ya a lo largo de la barra de los Sounds, enviando al “Monticello” a adelantarse en un reconocimiento, mientras el Comodoro Barron, avisado por el telégrafo, movilizaba sus fuerzas. Personalmente, acudió a Hatteras Island con una flotilla formada por los cañoneros “Winslow”, (en el que alzó su enseña), “Ellis”, mandado por el Comandante W. T. Muse, (que tuvo el mando táctico), y “Raleigh”. Y también ordenó que se aprestaran en el puerto de New Berne el cutter “Manassas”, (antes “Minot”), y los lanchones de vela “Mosquito” y “Sand Fly”, que debieron ser artillados en el momento, para acudir a los fuertes y ponerse conjuntamente bajo el mando del Teniente W. H. Murnaugh.

El 28, los transportes unionistas empezaron a desembarcar los soldados, mandados por el Coronel William Parrar Smith, en las playas de Cabo Hatteras, muy a retaguardia de los fuertes. Mientras, Strindham iniciaba a su “nuevo estilo” el bombardeo a los fuertes, que llevaban los nombres de Fort Hatteras y Fort Clark. Centrando el fuego en este último.

Batalla de Hatteras Inlet

Hasta entonces, en combate contra flotas, los fuertes habían sido tomados por infantería desembarcada, o por el fuego indirecto de las bombardas, (o por una combinación de ambos elementos), y rara vez y sólo en superioridad aplastante, por flotas convencionales, pues tenían grandes ventajas sobre los barcos de vela.

En efecto, los fuertes eran posiciones de tiro mucho más estables que un barco de vela, aun anclado, que es como se le solía disponer para bombardear, tenían una proporción mucho más alta de cañones pesados, que el barco de vela sólo podía llevar en su batería más baja, (lo que limitaba su alcance), por no elevar demasiado su centro de gravedad, ya elevado en demasía por la obra muerta, el velamen y las baterías altas. El fuerte podía incluso utilizar el tipo de proyectil más temido por los navíos, la bola de hierro al rojo, que ellos no podían usar. Su respuesta al bombardeo de una flota era centrar el fuego en el navío más potente, tratando de eliminarlo, para pasar a otro y así sucesivamente.

Lo que se proponía Strindham era aprovechar que los vapores tenían una proporción más alta de cañones pesados y a buena marcha, un movimiento más predecible que el de los buques anclados, y atacar los fuertes con los barcos girando en un carrusel, de forma que uno de ellos estuviera siempre disparando, mientras los otros cargaban sus cañones. Así, obligaba a los fuertes a desperdigar sus disparos entre todos los componentes de la flota.

Al comienzo las operaciones marcharon bien, e incluso una de las primeras salvas de Strindham dejó malherido al Teniente Murnaugh, con lo que, al llegar los “Manassas”, “Mosquito” y “Sand Fly”, su flotilla se encontró sin mando. Pero luego las cosas comenzaron a torcerse, porque se levantó un fuerte viento, que rápidamente se fue convirtiendo en una de las tempestades tan características de aquéllas aguas.

El bombardeo perdió precisión a causa de las aguas agitadas y lo que es peor, los botes de la operación de desembarco comenzaron a verse volcados y desencuadernados uno a uno. Finalmente hubo que interrumpirla, dejando unos trescientos hombres empapados, y muy escasos de armas y equipo en la playa. (Se asegura que no hubo ahogados, cosa no muy creíble, pero que en todo caso se debió a que los hombres ya desembarcados se metieron en el agua a ayudar a sus compañeros, con serio daño para la integridad de sus ropas, armas y pólvoras).

De todas formas y pese a los problemas creados por la tempestad, el bombardeo seguía a buen ritmo, y con una relativa impunidad para los buques que reivindicaba las teorías de Strindham. Hacia media tarde, se vio un movimiento de evacuación en Fort Clark, que dejó de disparar sus cinco cañones que además de escasos no eran adecuados para la defensa costera. Y cambiado el blanco a Fort Hatteras, los unionistas tuvieron a poco la impresión de que su bandera había sido arriada, y adelantaron imprudentemente el “Monticello” a parlamentar.

En realidad, lo único que había ocurrido era que la bandera había sido derribada por un cañonazo. Y, al aproximarse el “Monticello”, el Coronel William F. Martin, que mandaba los fuertes, y el propio Samuel Barron, que había desembarcado en Fort Hatteras para dirigir la defensa, hicieron contener el fuego hasta que estuvo muy cerca y casi lo desencuadernaron con una andanada a corta distancia. El “Monticello” no se perdió pero, a media máquina y achicando agua, hubo de regresar pasito a pasito a Hampton Roads a recibir reparaciones.

Llegó así la noche. Como se temía que la tropa de los fuertes aprovechara la precaria situación de los soldados desembarcados para cubrir los cuatro kilómetros que los separaban de ellos y aniquilarlos, la flota la fue a pasar a lo largo de la playa donde se encontraban. Allí había que hacer frente a la tempestad en un punto especialmente peligroso de una costa especialmente peligrosa, lanzando bengalas de vez en cuando, para que los desgraciados soldados supieran que no se les abandonaba, y para poder apoyarles con sus cañones si se producía el temido ataque confederado.

¡Y qué noche más larga tuvo que ser para los propios soldados en la playa, empapados bajo la lluvia y el viento, de pie sobre la arena rezumante y bajo la luz lívida de las bengalas! Se asegura siempre que la tropa no sufrió bajas en aquella operación, pero eso se refiere sin duda a las bajas por fuego. ¿Cuantas graves enfermedades pulmonares se gestarían aquella noche?

La tormenta fue amainando la mañana del 29, mientras Strindham reanudaba el bombardeo con renovado ímpetu hasta que, hacia mediodía, Samuel Barron pidió condiciones de rendición. Butler y Strindham insistieron en imponerle la rendición incondicional, mientras el confederado, que ya había enviado la noche anterior de vuelta a New Berne los veleros, evacuaba heridos y otro personal con las tres cañoneras, (“Winslow”, “Ellis” y “Raleigh”), y con el transporte “Coronel Hill”, que desde el comienzo de sus obras había estado asignado en base fija a los fuertes y estaba naturalmente surto en el puertecillo local.

Finalmente, Barron, (que casualmente había sido el capitán del “Wabash” inmediatamente anterior a Samuel Mercer), aceptó la rendición incondicional. Hubo aún un leve “suspense” pues, al ir a entrar en el puerto para aceptarla, los “Harriet Lane” y “Adelaide” vararon torpemente justo delante de los cañones del fuerte, aún rodeados de artilleros confederados. Pero no se produjo ningún incidente mayor. La Unión había tenido en los buques un muerto y tres heridos, y los fuertes habían sufrido 5 muertos y 51 heridos, entregándose con, según las versiones, desde 670 a 714 prisioneros. (Probablemente, 670 soldados del mando de Martin, y 44 del de la Flota Confederada de Barron).

La noticia no alcanzó el Secretariado de Marina de Washington hasta ya avanzada la noche, pero, pensando que el Presidente tal vez no estaría aún dormido y agradecería esta buena noticia después de un mes bastante negro, llevó a la Casa Blanca una copia del telegrama. Lincoln ya estaba acostado, pero tenía la luz encendida, y el personal de la Casa Blanca le pasó el telegrama en una bandeja.

Silas Strindham, el marino más parecido a un gnomo que jamás ha navegado, (era bajo y regordete, de gruesa cabezota, boca enorme y nariz de porra bajo unos ojillos cubiertos por hirsutas cejas), podía dejar el mar tranquilo. Su último servicio había sido excelente y durante el resto de la guerra, su “carrusel” iba a ser el sistema habitual contra los fuertes.

Mientras, la aguda mirada de Benjamín Butler había inmediatamente sentenciado que terminar la misión como él y Strindham se habían en principio propuesto, destruyendo los fuertes y las instalaciones portuarias, y taponando la boca del puertecito con el casco de un viejo bergantín, que habían llevado con ellos al efecto cinco, era una tontería. Los fuertes podían ser ocupados por tropas unionistas y bajo su protección contra cualquier sorpresa, una flotilla ligera unionista, instalada en el puertecillo, controlaría el Pamlico Sound, (y con él la única boca de salida del Albermarle Sound) desde dentro, con mucha más eficacia y economía que cualquier fuerza que actuara desde los mares tempestuosos de fuera. En el acto, ordenó suspender las actividades de sabotaje que se habían programado y navegó a toda máquina a Washington, a proponer su idea al Presidente y los Secretarios de Guerra y Marina.

Por supuesto su plan, que era de una absoluta lógica, fue adoptado, y esa capacidad para pensar rápido y profundidad estratégica es una de las características positivas de Benjamín Butler que hoy raramente son recocidas. Pronto sería enviado a los fuertes el 9º de New York, (Zuavos de Hawkings, del Coronel Rush Hawkings, que gastaba pantalones azules y un uniforme menos detonante que los de zuavos más clásicos), y en pocas semanas su esquema estaba funcionando, y con pleno éxito. Provocando más adelante el abandono por parte de los confederados de las baterías de Ocracoke y Oregon y la cabeza de puente que necesitaría Ambrose E. Burnside para su campaña de los sounds de North Carolina contra la actividad comercial de la zona. La cual era muy importante para la exportación del algodón y entrada de armas.

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