Por el Profesor Ernest A. Smith, Allegheny College

Nota:

Esta serie de artículos es una traducción libre del texto publicado por el Profesor Ernest A. Smith. La idea que pretendo es mostrar la importancia de la economía en una guerra y cuando me encontré con esta publicación de 1901 que mejor que traducirla.

Claro está que precisa de un pequeño artículo que explique cómo era el sistema financiero mundial y en concreto en los USA en 1860 para la correcta comprensión de términos como los diferentes tipos de billetes, bonos, certificados, especie (oro y plata). Y en breve intentaré publicarlo.

 CAPÍTULO I. CREACIÓN DEL TESORO

La historia de una guerra no sólo se cuenta con los movimientos de los hombres armados. Otros agentes además de la bala y la bayoneta tienen su parte de decisión en los sucesos. El valor y los números son en gran parte factores determinantes, pero las fuerzas económicas juegan una parte importante que tiene que ser medida. El sistema de guerra de Federico el Grande indica un método para establecer una garantía absoluta de victoria. Los conflictos modernos provocan impuestos, surgen emergencias, contribuciones directas de ahorros, bienes y transacciones de las naciones implicadas. Aquella gente que tiene su alistamiento lleno de recursos financieros y una agrupación completa de su fuerza industrial está casi triplemente armada.

 

Los Estados Confederados de América se encontraron desde su inicio en una lucha por la existencia. La creación de su Tesoro y el establecimiento de unos ingresos eran una preocupación de consecuencia vital, que sería infinitamente acentuada por demandas crecientes en una tierra ampliamente asaltada. Así desde un principio la prueba más severa para el Tesoro era encontrarse en déficit financiero. Cada dispositivo oportuno o la necesidad de impulso eran susceptibles de experimento por el Departamento en su esfuerzo para suministrar fuerza bélica.

Además de las operaciones ordinarias fiscales se delegó en sus funcionarios los diversos y difíciles problemas de préstamos, moneda, impuestos, comercio y compra de productos. La ejecución de estas actividades asignadas al Tesoro mostrarán las fases de las finanzas públicas, provechosas tanto para su comprensión como de advertencia.

El Congreso Provisional de la Confederación de seis Estados del Sur se reunió en Montgomery, Alabama, el 4 de Febrero de 1861. Dentro de esos cuatro días la Constitución Provisional fue redactada y aprobada para permanecer en vigor durante un año. Las leyes de Estados Unidos vigentes el 1 de Noviembre de 1860, y no otras inconsistentes con un nueva legislación, se promulgaron como vinculantes en la Confederación. Al día siguiente a la elección del Presidente y Vicepresidente, y en el intervalo hasta su inauguración el 18 de Febrero se ocupó en la organización de un ejército y una marina, la adaptación1 del nuevo sistema de aduanas, la declaración2 de un temporal libre comercio interno y cualquier otra legislación apropiada. Los Funcionarios del Gabinete fueron nombrados por el Presidente para un mandato de seis años y la elección del Sr. Davis para su Secretario del Tesoro fue C. G. MEMMINGER.

El Tesoro anunció el 19 de Febrero al Sr. C. G. Memminger, de Charleston, Carolina del Sur. La experiencia de este caballero consistía en un largo servicio3 en la Legislatura de ese Estado, donde como Presidente de la Comisión de Medios y Arbitrios él4 estaba al cargo de las medidas financieras especiales, como en las crisis de 1837 y 1857, particularmente relacionadas con bancos, pagos en especie y cuestiones de moneda.

1Act of Feb. 14, 1861.

2Act of Feb. 18, 1861.

3 Capers’s Life of Memminger, pp. 106-186.

4 Christopher Gustavus Memminger había nacido en Nayhmgen, Wurttemberg, en 1803, y llegó a Charleston a la edad de cuatro años; graduándose en el South Carolina College en 1819.

ORGANIZACIÓN DEL TESORO

El Sr. Memminger estuvo en el Congreso estatal, sirviendo como Presidente de la Comisión de Comercio. El Secretario del Tesoro recibió su nombramiento antes de que el Congreso hubiese formalmente creado el Departamento, pues no fue hasta el 21 de Febrero que la Ley5 que establecía y definía los departamentos fue aprobada. Bajo el Secretario estarían el Controlador, Auditor, Registrador, Tesorero y Secretario Adjunto. Los embriones del Tesoro6 debieron encontrar una vivienda local en la del Secretario Jefe de la Secretaría, Coronel Henry D. Capers. La primera requisa consistió en mantas y raciones para 100 hombres, los primeros voluntarios, una compañía de De Kald County, Georgia, que estaban a cargo del crédito personal del Secretario. El Estado de Alabama, había ofrecido al Congreso un préstamo de medio millón, pero los bonos no estaban entonces disponibles.

En un corto espacio de tiempo se organizó el Departamento del Tesoro en sus diferentes divisiones perfeccionando el sistema ideado por Alexander Hamilton. Varios de los funcionarios habían servido en el Tesoro de Estados Unidos y tras su renuncia habían ofrecido sus servicios al nuevo gobierno. Destacable fue Philip Clayton, Subsecretario de la Administración Buchanan, quien ahora asumió el mismo puesto en Montgomery. C.T Jones llegó a la oficina de registro como Secretario Jefe, bien equipado7, pues trajo copias desde Washington de todos los formularios de las diferentes oficinas. El Segundo Auditor, W.H.S Taylor había estado veinticinco años al servicio de los Estados Unidos. En su primer informe del 31 de diciembre de 1861, después de prestar juramento a la Confederación, declaró que regresó a Washington para recoger libros, formularios y procedimientos y que le fue severamente denegado todo acceso. El Primer Auditor Boiling Baker, continuó en su cargo hasta el final. A.B Clitherall fue Registrador y E.C Elmore, Tesorero. Hubo Asistentes Tesoreros en New Orleans, Mobile, Charleston y Savannah. Los depositarios realizarían las funciones esenciales del mecanismo del Tesoro. Estaban localizados en las principales ciudades, siendo su número inferior a cuarenta durante dos años, pero cuando las operaciones de financiación fueron aumentando llegaron a trescientos en algún momento. Estaban en una especie de sucursales bancarias del Departamento pero sin capacidad de decisión. El dinero público sería recibido y desembolsado, según las cuentas del Gobierno, los impuestos pagados según certificados de interés, y los diferentes bonos confederados se ofrecían a la venta. Según las leyes de financiación proporcionarían valores del Gobierno a cambio billetes.

5 Session I, Ch. VIII, Confederate Acts.

6 Capers’s Memminger, p. 310.

7 Capers’s Life of Memminger, p. 319.

LA ADUANA, PRINCIPAL FUENTE DE INGRESOS

Las disposiciones del Congreso en su primera sesión indican que el sistema financiero se basaba en los derechos de aduana como su principal fuente de ingresos. Todos los recaudadores de los Estados Unidos que se unieron al nuevo gobierno fueron inscritos con sus puestos originales y salarios. La libre admisión hasta el 15 de marzo se extendió a todo el material de guerra, carnes, granos y provisiones. Los depósitos de aduanas transcurrida esta fecha situados al norte de Alabama, Georgia y South Carolina, vieron sus deberes suspendidos referente a las mercancías de los Estados fronterizos a la espera de que se uniesen a la Confederación. Tras la adhesión de Tennessee y North Carolina, se suprimieron las aduanas interiores. Un arancel provisional del 15% se aplicó al carbón, hierro, madera y papel que fue aprobado el 15 de marzo, y una tasa de 5 centavos por tonelada, llamado “ligth money”, se aplicó a todos los barcos en puerto. El temprano bloqueo federal interfirió en esta política que confiaba en las declaraciones de importaciones, para el 9 de julio todos los recaudadores de los pequeños puertos fueron despedidos.

El primer dinero real llegó al Tesoro el 14 de marzo, de un fondo9 de metales preciosos de 389.267,46$, que se encontraba en la Moneda de New Orleans, y 147.519,66$ del saldo de la Aduana en New Orleans, sumas que fueron transferidas al Gobierno Confederado por la Convención del Estado.

8 Order of March 21, 1861.

9 This was coin kept at the New Orleans mint for the convenience of those bringing bullion; the fund had been $3,000,000 up to 1856.

LA PRIMERA LEGISLACIÓN FINANCIERA

Para prevenir rápidamente las emergencias, el Congreso autorizó solicitar un préstamo de 15 millones el 28 de marzo. Los bonos fueron para diez años, con cupones al 8% pagadero semestralmente. Este interés estaba garantizado al cambio de 1-8 sobre el 1 por ciento por libra de algodón en crudo exportado después del 1 de agosto de 1861. Los cupones de intereses se cobrarían en el punto de destino de la exportación. Este principio sobre una base sólida, y el éxito de los préstamos demostraron unos correctos principios de las finanzas. Pero se necesitaban fondos inmediatos para urgentes desembolsos y la segunda legislación financiera10 preveía la emisión de UN MILLÓN DE DÓLARES EN LETRAS DEL TESORO.

Estas Letras a un año, que devengaban un interés de 3,65$ por cada 100$, similares al cambio en los Estados Unidos durante el mandato del Secretario del Tesoro de Buchanan, Howell Cobb, de Georgia, ahora Presidente del Congreso Provisional.11 Donde se aprobaron los deberes e impuestos, excepto los derechos de exportación sobre el algodón.

10 Act of March 9, 1861. Session I, Chapter XXXII.

11 The absence of engravers in the South led to a contract for preparing the issue with the American Bank Note Company, of New York. There is a current tradition that these notes were seized as contraband of war by the United States Government, it having learned of the shipment by the telegraphic communications. However, on April 3, the letter book “B” of the Secretary has the entry of 607 impressions of each denomination of fifty, one hundred, five hundred and one thousand dollars, being sent to the Treasurer, E. C. Elmore, and his receipt for them. The two or three specimens extant are quoted extravagantly.

COLOCANDO EL PRÉSTAMO

“Un préstamo para la defensa de los Estados Confederados”, con suscripciones de 5 millones de dólares de los 15 millones, se le autorizó al Secretario Memminger durante el Congreso del 16 de marzo. Los principales hombres de negocios fueron nombrados como Comisarios del préstamo, cuatro de Louisiana y tres de cada uno de los otros seis Estados. El Secretario trabajó con entusiasmo para colocar la inversión12, esperando al principio obtener 1 millón en New York. Deseaba obtener una suscripción de dos veces la suma solicitada13, creyendo en las expresiones de confianza por parte de la gente que marcaban la influencia en la diplomacia europea. El préstamo fue bien recibido, y a los dos días se abrieron los libros con los 5 millones recaudados sólo en Savannah, New Orleans y Charleston, mientras que parecía que la suscripción llegaría a los 8.000.000$. Los bancos fueron en gran parte los inversores y además proporcionaban sus billetes para los depósitos del préstamo y nuevamente les pagaban sobre el proyecto del tesorero. Todos los bancos excepto aquellos de New Orleans y Mobile que habían suspendido los pagos en especie en marzo. Las tasas de cambio variaron en los diferentes Estados y se acordó hacer que los billetes fuesen equivalentes en especie. Los pagos vencían el 1 de mayo, pero el asunto de Fort Sumter había iniciado las hostilidades y con ello aumentado las estimaciones para la guerra, se solicitaron los 15 millones para el 7 de mayo. Prominentes hombres de negocios fueron invitados a sugerir nuevos planes. La sugerencia14 de James D. Denegree, Presidente del Citizens’ Bank, de New Orleans, y consejero frecuente del Sr. Memminger, se oponía a la reapertura del préstamo pues la gente no disponía de dinero y debía esperar a la cosecha. La sugerencia de este banquero estaba influida en que tenía 30.000.000$ en billetes del Tesoro y un impuesto directo a pagar antes del 1 de marzo de 1862. Particularmente instó a no tomar “ningún tipo de medidas en este momento”. El préstamo se reunió con una respuesta tardía y el 21 de mayo se anunció un balance comprobado de 5 millones. Nuevos recursos se añadieron al incluirse Virginia, Tennessee y North Carolina, que habían entrado en la Confederación, y en algunos Estados se hicieron presentaciones públicas para atraer suscriptores.

12 To G. B. Lamar, Bank of Republic, N. Y. City, March 23, 1861, Letter Book “B.”

13 To Edw. Frost, of Charleston, S. C., April 2, 1861.

14 Letter of May 4, 1861.

POLÍTICA FISCAL DEL GOBIERNO

La primera publicación pública sería el informe de la Secretaría del Tesoro durante el segundo periodo de sesiones del Congreso. La financiación ordinaria estaría garantizada según la situación15, indicando que las estimaciones de gastos en este ejercicio serían 54.129.464$. Los créditos de la primera sesión habían sido 17.683.370$, y ahora dentro de los noventa días de formación de la nación, los préstamos disponibles de 15 millones en billetes del Tesoro y los ingresos de más de 1 millón de dólares de aduanas y el fondo de metales preciosos no parecían totalmente adecuados. Los gastos anteriores habían sido de 993.308$. A primera vista el déficit era de 38.000.000$. El plan16 presentado presagiaba bastante la práctica fiscal de la administración. Hubo cuatro recomendaciones principales; un arancel del 12,5%, un impuesto de guerra de 15.000.000$, una impresión de billetes del Tesoro de 20.000.000$ y un préstamo de 50.000.000$ en casa y el extranjero. Dicho plan parecía completo, pero carecía de los elementos esenciales de precisión, decisión y definición. La reducción de la recaudación arancelaria por el posible éxito del bloqueo fue admitida, pero sin embargo se confiaba en que fuese un activo disponible. La cifra arbitraria de 235.000.000$ fue asignada a las exportaciones del país así como al valor de las importaciones calculadas en el mismo periodo, que daría unas tasas de 25.000.000$, la mitad de esta cantidad estaría recaudada para el 18 de febrero de 1862.

Con este esquema inicial, préstamos e impuestos directos se declararon como las principales fuentes de ingresos, sin embargo había una preocupación práctica para desarrollar un recurso que devolviera ingresos más rápidamente. El Secretario dijo que todo el dinero disponible en el país sería absorbido por el préstamo de los 15 millones hasta que en otoño se vendiesen los cultivos, y esto le indujo a instar al Congreso a emitir billetes del Tesoro. La aplicación de esta medida financiera sería un experimento a determinar según la reacción del público. El Departamento proponía emplear esta situación al inicio para anticiparse a otros ingresos, pero el objetivo final era familiarizar al público con este tipo de dinero hasta que fuese reemplazado por otro medio circulante y convertirse en un préstamo permanente.

15 Report of May 10, 1861.

16 Capers’s Life of Memminger, pp. 417-421.

CORREGIR LA OPINIÓN PRIVADA DE LOS IMPUESTOS

Se preparó el camino para el papel general del Gobierno Confederado ofreciendo cuotas pagaderas en billetes. Así el Sr. Memminger abogaba por los impuestos, como un medio para otro fin financiero, en lugar de ser el principal apoyo de su sistema. Abogaba por la suma de 15.000.000$, que era la estimación de gastos hasta el 1 de octubre, y que se podría recaudar dentro de cuatro meses. De hecho, se sugirió utilizar la maquinaria estatal o aplicar un descuento al Estado que pagase la cuota entera. Se sugirió al Congreso que no era necesaria la recaudación total de los impuestos, ni una comercialización urgente del préstamo de 50.000.000$ en los mercados. Otras fuentes de ingresos y reajustes de la ayuda extranjera fueron retrasados. Estas estimaciones quedaron expresadas en un informe17 privado del Secretario al Presidente del Congreso. El documento recoge unas estimaciones impositivas que sin embargo sí se revisaron de forma contundente en un documento estatal un año más tarde. Dice “los recursos más determinantes y perdurables deben ser buscados por el Gobierno y los impuestos son la única dependencia en todas las circunstancias. Los préstamos proveen sólo una parte, los deberes deben alcanzar más lejos, pero no a todos; sin embargo, los impuestos directos están presentes en todo cuerpo político y las contribuciones deben ser voluntarias o forzosas”. Aquí quien hablaba era un economista político, con la practicidad de un funcionario público experimentado.

17 To Howell Cobb, May 1, 1861.

BONOS Y TARIFAS

La respuesta del Congreso al informe fue la autorización18 de 50.000.000$ en Bonos al 8%, o en lugar de Bonos la emisión de billetes del Tesoro por 20.000.000$ sin intereses. Los Bonos podrían ser vendidos por especie, suministros militares y en la venta de productos en crudo o manufacturados. Los billetes serían admisibles para todos el público excepto para la exportación de algodón. El deseo del Sr. Memminger ofreciendo intereses al 8% era mantener retiradas los billetes de la circulación como una inversión. Las garantías de su emisión era su cambio en especie dentro de dos años, convirtiéndose en un bono al 8%, previendo la promesa de que los Estados Confederados fuesen capaces de recaudar los ingresos suficientes para pagar los intereses y reducir el stock. El Congreso declaró que 10.000.000$ eran la suma necesaria para dentro de un año elevar los impuestos directos y crear un fondo de amortización, sin embargo, la única evidencia de moverse hacia este propósito fueron las instrucciones a la Secretaría para determinar el valor de todos los bienes de los once Estados y conocer sus sistemas de ingresos. Una medida tarifaria19 común entró en vigor el 31 de agosto de 1861. Era un arancel con siete listas de tareas, que comprendía artículos con un 25%, 20%, 10% y 5% de impuestos específicos y una lista libre. En comparación con los aranceles de USA de 1857, las tasas eran del 15% en lanas, productos de algodón, petróleos, hierro, carbón y productos manufacturados, mientras que en los Estados Unidos eran del 24%. El Congreso se suspendió el 21 de mayo, para reunirse en la nueva capital, Richmond, el 21 de julio.

18 Act of May 16. Session II, Ch. XXIV.

UNA NUEVA MONEDA

El Departamento del Tesoro estaba principalmente preocupado por el establecimiento de un amplio sistema20 de moneda nacional y persistentes planes se implantaron con este fin. A sugerencia del Sr. Memminger, una convención21 de banqueros se celebró en Atlanta, Georgia, en junio. El objetivo de la reunión quedó expresado en la resolución final, en la que a todos los bancos se les recomendó recibir cuotas de billetes del Tesoro que pronto iban a emitirse.

La administración22 preveía unos pequeños requisitos a la moneda y no un verdadero estándar y el oro seguía fluyendo libremente. Por tanto, la nueva moneda fue ideada por la Confederación. Era un hecho imperativo, según el Sr. Memminger, la introducción implicaría una subida de los billetes del Tesoro. Él individualmente aseguró23 a los bancos, citando la Convención de Atlanta, la ventaja de una moneda circulando en todas partes que estaría sostenida por el crédito solidario de la Confederación. Les aseguró que los billetes estarían protegidos por un impuesto directo y que también serían financiables en Bonos al 8%, previniendo una depreciación.

19Act of May, 1861. Session II, Ch. XUV.

20For the present Treasury needs and owing to difficulty in printing the notes authorized, the banks furnished the Government a temporary loan of $5,000,000 of their several note issues.

21 G. B. Lamar, of Savannah, Ga.. was president of the convention and J. S. Gibbs, of Columbia, S. C., secretary.

22To E. Starnes, of Augusta, Ga., May 24, 1861.

23 Circular to banks of June 17, 1861.

LEALTAD DE LOS BANCOS Y CAPITALISTAS

Los bancos de New Orleans y Mobile sólo se negaron a convertir al nuevo dinero en primordial, pero en agosto Mobile suspendió los pagos en especie y los bancos Canal y Citizens’ banks de New Orleans solicitaron24 ayuda al Secretario, al Gobernador y al Procurador General de Louisiana para disponer de billetes del Tesoro como la moneda del territorio. Les dijeron que podían mantener su especie en sus bóvedas, pero por el bien del país exigieron que los billetes de banco y de la Confederación tuviesen las mismas condiciones. En consecuencia para septiembre se accedió ante la situación de esta primera crisis. El patriotismo quedó reflejado en la declaración25 de James D. Denegree, que en este conflicto entre el crédito de los bancos y del Gobierno, los bancos vieron destruidos sus intereses, pero el crédito de la nación no fue restringido por los bancos que no incurrieron en su responsabilidad de la resolución. Ninguna autoridad podía pedir más apoyo incondicional y lealtad de las organizaciones de crédito en las ciudades y pueblos que se manifestaron en gran medida independientemente de sus verdaderas consideraciones económicas.

24Letter of Sept. 11, 1861.

25Letter of Oct. 2, 1861, to Memminger.

MATERIAL BASE DE LOS BILLETES DEL TESORO

El tercer periodo de sesiones del Congreso, realizado en Richmond, se cumplió con el anuncio de la resolución de establecer una moneda nacional. Los temores de su peligro fueron contestadas26 haciendo referencia a la capacidad de la banca del Sur. Desde 1852-58, la circulación y los depósitos en los ocho Estados Confederados en donde estaban situados los bancos ascendían a 85.000.000$, con 18.500.000$ en moneda. Se estimaba en 200.000.000$ los intereses de los bancos, cuyo capital se sumaba a los 85.000.000$. El Secretario concluyó que el país podía sostener fácilmente 100.000.000$ en billetes del Tesoro, especialmente si una gran parte de ellos se aplicaban en producir intereses en lugar de invertirlos. Su uso como dinero fue concebido para aumentar su valor en la mitad y su capacidad de revalorización segura las elevó inmediatamente a 150.000.000$. La recomendación de un informe sobre los billetes aplicaba un interés de dos centavos al día por cada cien dólares. La demanda era urgente y ya se había emitido 1 millón el 9 de marzo y el préstamo de 15 millones todavía arrojaba un saldo de 5 millones disponibles. Para las reclamaciones inmediatas de los intereses de 1 millón en billetes del 9 de marzo se ordenó27 al Congreso que plantease una legislación más amplia, que estaría basada en los datos28 presentados por el Tesoro basados en los ingresos acordados29 en la sesión anterior. Estos mostraban una valoración bruta de la propiedad de los once Estados, basada en una declaración general anterior del Tesoro de los Estados Unidos de, 5.202.176.109$. Tomando como base los artículos declarados en todos los Estados, se dio una valoración de 4.632.160.541$. En lugar de los 10.000.000$ de antes, ahora un impuesto de 25.000.000$ se sumó mediante una tasa de 54 centavos de dólar por cada 100$ del valor de los esclavos, bienes raíces, mercancías, bancos, ferrocarril, otras acciones y dinero invertido. Con este esquema de valoración se aplicó un impuesto directo y una base diferente a los sistemas de ingresos defendidos por los Estados.

La magnitud de los créditos y sus estimaciones habían garantizado otra anotación30 del Sr. Memminger. El importe de 50.000.000$ que se votaron en la primera y segunda sesión quedaba por cumplirse y el aumento de las estimaciones a 100.000.000$ destacó los defectos de los bonos como un recurso disponible. Este fue el primer momento para sustituir en los bancos los billetes del Tesoro para su circulación en parte; al menos la mitad debían ser reemplazados, dijo el Secretario, en la medida de 43.000.000$. Propuso31 que se distinguiesen las suscripciones a los cultivos, que se iban a recoger, como seguridad adicional para los billetes, declarando que su valor sería la base de la propia moneda. Pero los bancos habían convenido en Richmond, el 24 de julio, que aseguraban no necesitar promesas de ganancias sobre la producción suscrita. Este movimiento popular de los plantadores se utilizó para los fines del Tesoro y en un plan32 se indicó, que se iba a trabajar extensamente más adelante, en la emisión de bonos a cambio de suscripciones de los cultivos.

26 Special report of Memminger, July 20.

27 Act of July 24, 1861.

28 Report of State Auditors, July 24.

29Act of May 16.

30 Special report of July 29.

31 Report of July 20.

32 Act of August 19

LA PRIMERA GRAN LEGISLACIÓN FINANCIERA

La primera gran legislación financiera de la guerra fue un préstamo de cien millones el 19 de agosto de 1861. Los bonos eran a veinte años, rondando un 8% de interés, y los bonos a menores plazos del 16 de mayo fueron revocados a favor de la nueva disposición. Iban a ser emitidos para la financiación de billetes del Tesoro, para el intercambio de las ganancias de la venta de productos crudos y para la compra de suministros militares. Los billetes se pagarían sin intereses a los seis meses de declararse la paz. Había un límite, incluyendo disposiciones anteriores, de 100.000.000$. El préstamo iba acompañado por el primer impuesto de guerra, que debía pagar los intereses de la deuda pública y establecía un fondo de amortización para reducir el principal. La tasa de cincuenta y cuatro centavos cada 100$ que se establecería el 1 de noviembre de 1861 y se recaudaría el 1 de mayo de 1862. Este era un periodo mucho más largo del que había calculado el Secretario y su intención era extenderlo más adelante. El Departamento se ocuparía ahora de la impresión de los billetes del Tesoro. Los bancos habían suministrado la moneda del Gobierno desde mayo, cuando se autorizó la emisión de 20.000.000$ con billetes al 5%.

33 Report of May 10, 1861.

EJECUTANDO LAS PRENSAS DE IMPRESIÓN

La intención era pagar el préstamo con sus propios billetes a los tres meses. Se contrató34 a S. Schmidt, de New Orleans35, pero el resultado fue insatisfactorio y de escasa producción, siendo despedido en octubre. Mientras tanto Hoyer&Ludwig, de Richmond, habían participado en las billetes y para finales de agosto36 producían casi 2.000.000$ a la semana. El rápido aumento de la producción era un indicativo de su demanda, así como del funcionamiento en los ajustes del suministro. En octubre, se producían 600.000$ al día y en noviembre la fabricación diaria de dinero era de 800.000$, a pesar de las graves dificultades por las que pasaba la Oficina de Grabado e Impresión37, pues no disponían de un solo grabador de algún banco del Sur, ni el papel de los billetes de banco se fabricaban allí. Se usaron litografías en lugar de acero grabado, y los primeros obreros procedían de Baltimore, al igual que el suministro de papel. Pero los piquetes federales no siempre se evitaron, por lo que pronto se instalaron tres fábricas locales de papel. El constante aumento de pedidos en la tesorería no pudo cumplirse con suficientes billetes por las prensas, para el 24 de octubre, 12.000.000$  en reclamaciones estaban pendientes de pago, además de un segundo pedido para los bancos de South Carolina y Georgia para un préstamo de 10 millones de sus billetes.

En el momento de entrar en vigor la Constitución en Febrero de 1862, este fallo había sido remediado y los billetes del Tesoro estaban solos en la calle.

34 Letter to A. B. Clitherall, May 7.

35 The mint at New Orleans had coined in April four half-dollars and then stopped for lack of bullion. On reverse were: Goddess of Liberty, 13 stars, 1861; on obverse: shield with 7 stars, a liberty cap and entwined around it stalks of sugar cane and cotton; inscribed with “Confederate States of America.”

36 Reports of Thompson Allan, clerk of Bureau.

37 The first bonds were prepared in Charleston and New Orleans.

FE SUBLIME EN EL PAPEL MONEDA

El dominio de los instrumentos de crédito del Gobierno se aceleró con las decisiones del quinto y último periodo de sesiones del Congreso Provisional, que se reunió el 18 de noviembre. Los créditos38 llegaron a 124.301.038$, aunque las estimaciones a seis meses eran de 71.812.834$. Los gastos habían sido 70.666.715$, mientras que los ingresos fueron de 61.870.216$ de los cuales 18.000.000$ eran de préstamos. Hasta la fecha, se habían emitido 32.000.000 en billetes y el Secretario preguntó39 a las autoridades para emitir 50.000.000$ además de los 100.000.000$ de la ley del 19 de agosto. Pero cuando se presentaron estimaciones adicionales de 99.000.000$ el 10 de diciembre, demandó40 100.000.000$, afirmando audazmente que el esquema financiero aprobado por el Congreso esperaba que los billetes del Tesoro suministraran los medios para los gastos públicos. No proponía ninguna medida más allá del 1 de abril de 1862 y expresaba su fe en que el bloqueo fuese retirado y los duros momentos presentes se aliviasen. La actitud del Sr. Memminger se muestra en un comunicado41 a G. A Trenholm de Charleston, quien fue su sucesor el último año de la Confederación. Él dijo: “nuestro Tesoro no puede guiarse por la experiencia, la historia no corre en paralelo con las circunstancias. Debe recorrer su propio camino”. Su informe de noviembre mostraba la redundancia de los peligros y sonaba a una ADVERTENCIA inútil que fue la característica de las declaraciones oficiales posteriores. El Congreso comenzó este último periodo de sesiones con su ya práctica frecuente de elevar el límite42, votando 50.000.000$ en billetes adicionales.

38 Capers’s Life of Memminger, pp. 422-428.

39 Report of Nov. 20, 1861.

40 To Howell Cobb, Dec. 10, 1861.-

41 Letter of Feb. 17, 1862, Letter Book “C.”

42 Act of Dec. 24, 1861.

LA ILUSIÓN DE LA FINANCIACIÓN

Entre las medidas adoptadas para mantener el valor de los billetes, desde el principio no se decidió en absoluto ninguna financiación específica, ni se perdió este delirio bajo ningún cambio en las condiciones o experiencias desfavorables. Los 20.000.000$ en billetes de la ley del 16 de mayo debían financiarse con bonos a diez años, teniendo un interés del 8% y siendo re-cambiables por billetes. Esto era un experimento y los bancos fueron en gran medida inductores de esta medida. El tema de los 100.000.000$ en billetes de la ley del 19 de agosto se financiaba con bonos al 8%, de tres a dieciocho años, exceptuando 20.000.000$, que podrían ser canjeados por bonos a diez años y un interés del 7%, reconvertibles en billetes. La demanda de esta tirada del 7% fue muy fuerte, se agotaron, en el Congreso de noviembre el Departamento pidió permiso para bajar el interés aún más, y un nuevo dispositivo43 tomó su lugar, un “Certificado de llamada” al 6%. La cantidad de estos sería de 30.000.000$ y su misión sería convertir los depósitos de ahorros, donde los billetes del Tesoro eran depositados y marcaba un interés del 6%, hasta que de nuevo saliesen en circulación. En comunicación44 con el Presidente Davis, el Secretario dijo que el tiempo para el pago de estos bonos no era material y que su intercambio en moneda probablemente sería necesario antes de la fecha fijada para el pago y así serían una especie de bonos fuera de la deuda general. Se fijaron veinte años. Mientras el propósito que se declaró para estos certificados fue la absorción de billetes, pero en el mejor caso sólo proporcionaba una redundancia de control temporal, ya que tarde o temprano se iban a cambiar por billetes.

43 Act of Dec. 24. Session V, Chapter XXVI.

44 Letter of Jan. 7, 1862.

FORTALECIMIENTO DEL CRÉDITO PÚBLICO

Otra medida que otorgó crédito al papel del Gobierno fue su aceptación45 de toda la deuda pública excepto las referidas a la exportación de algodón, que estaba reservado para mantener el préstamo de 15 millones. En particular se prohibió que el impuesto46 de guerra pudiese pagarse en moneda del Tesoro. Se discutió la propuesta de hacer que los billetes fuesen moneda de curso legal, que sería una contención en vano durante cuatro años, fue una discusión temprana. En la tercera sesión del Congreso47 se envió una moción de A. H. Garland, de Arkansas, a la Comisión de Finanzas; y dos semanas más tarde otra propuesta de James A. Seddon, de Virginia, para que los billetes del Tesoro se recibieran como pago de deuda tanto de corporaciones como de individuos, pero se rechazó en votación.

Un tercer plan para fortalecer el crédito del Gobierno fue dar libertad al Sr. Memminger para decidir cómo debía pagar los intereses de la deuda financiada. Se anunció el 19 de diciembre que se utilizarían monedas, esperando con ello aumentar la demanda de cambiar billetes en Bonos. Él solicitó48 un préstamo de 1.000.000$ a los bancos de New Orleans para este propósito. Aunque James D. Denegree estaba dispuesto a obtener esta cantidad  para el 16 de enero de 1862, se protestó49 con energía contra el método de financiación. El banquero afirmaba que la moneda recibida por los poseedores de bonos al colocarse en el mercado saldría del país. Dijo que esta política de pago no se podría mantener más de seis meses a menos que el bloqueo fuese levantado. Pero el recurso de pagar intereses con billetes provocaría una situación peor que la que se pretendía evitar. La predicción se confirmó y esta medida fue paralizada para preservar el suministro nacional existente.

La política de legislación financiera del Congreso Provisional fue emplear principalmente bonos y acciones para apoyar los billetes del Tesoro. El préstamo inicial de 15 millones no fue completado50 hasta octubre, cuando los bancos equilibraron la suscripción. Una porción51 muy pequeña del préstamo de 100 millones se logró dentro del año. La seguridad adjuntada al fondo de los bonos ofrecía una garantía prometedora. Se dividió el principal en treinta y seis cuotas, comenzando el 1 de enero de 1864, y se sumaría una cantidad fija que se pagaría semestralmente junto con los intereses del conjunto, además de la parte del principal. Aunque este stock no se había vendido directamente al público, se esperaba que estuviese totalmente disponible a través de la agencia de productos de préstamo.

45 Acts of March 9, May 16, August 19, 1861.

46 Act of August 19.

47 July 19.

48 Letter of Dec. 4, 1861.

49 Letter of Jan. 16, 1862.

CULTIVOS COMO BASE FINANCIERA

La suscripción de cultivos era un dispositivo natural para un pueblo agrícola, especialmente durante la temporada en que escaseaba el dinero. Durante la segunda sesión del Congreso se miró a este recurso creando bonos52 que serían vendidos para la venta de productos en crudo y productos manufacturados. Y las circulares del 18 y 26 de junio hacían hincapié en el uso de estos bonos llamando a los posibles suscriptores. Este aviso estaba dirigido especialmente para los cultivos de algodón que se estimaban en unas 500.000 balas. En agosto algunas zonas comenzaron a hacer devoluciones libres, y los plantadores aceptaban un tercio por la mitad de su producción. En otros lugares, no se permitió y se enviaron agentes del tesoro para tratar con los prestamistas. Pero las diversas convenciones estaban entusiasmadas. James E. B. DeBow53 fue nombrado Secretario de Producción y en el informe54 de noviembre al Congreso estimó que los pagos de las suscripciones serían probablemente 40.000.000$. El patriotismo de este oficial le había realizado el trabajo muy a la ligera, y para el 20 de enero de 1862, el empleado en Jefe de Oficina era A. Roane. En este momento las suscripciones se contaban aproximadamente en 418.000 fardos de algodón, 7.000 barricas de tabaco, 3.500 barricas de azúcar, 3.500 barriles de melaza y 500.000$ en efectivo. Pero la Oficina no podía hacer nada pues las ventas dependían de que abriesen los mercados, para lo que se esperaba confiando en el levantamiento del bloqueo en el año en curso. Mientras la organización de la suscripción se había realizado de forma eficaz, pero el sistema de recaudación requería más detalle y se realizó bajo la dirección de la Oficina de Registro, pasando esta sección a depender de ella hasta 1863. Los agentes generales fueron ubicados en las grandes ciudades en donde se contrataban las suscripciones y sus subordinados fueron esparcidos por el territorio adyacente para ofrecer productos adicionales y apoyar la contratación. La práctica seguida era en parte dar a conocer, nombre, lugar y tiempo de entrega permitiendo realizar el pago de las ganancias al agente y al mismo tiempo obtener un recibo de los bonos al 8%.

50 Circular of Oct: 10, 1861.

51 Letter to E. Stearns, Nov. 20.

52 Act of May 16.

53August 3, 1861.

54 Capers’s Memminger, p. 425.

PRÉSTAMOS GUBERNAMENTALES SOBRE EL ALGODÓN

Como el diecinueve-veintiocho por ciento de los productos ofrecidos era algodón, tenía fuerza la idea a favor de que el Gobierno controlase este recurso. Era una teoría55 común que si se fracasaba en aprovechar el algodón sería un fracaso económico durante el primer año de la guerra, incluso en el segundo año, y los periódicos instaban al Gobierno a su compra. Pero los primeros defensores de un préstamo del Gobierno sobre el algodón eran de dos clases, aquellos que lo veían como la base del sistema financiero y los plantadores que querían ayuda directa. El primer defensor de la primera idea56 fue C. T Lowndes, de Charleston, que urgía a fijar un gravamen por el adelanto de cinco centavos por libra y emitir billetes sobre ello como una verdadera fuente de valor. El algodón podría mantenerse con el préstamo del Gobierno hasta el final de la guerra, cuando el adelanto sería reembolsado. Lowndes había propuesto este plan ignorando una fecha para el préstamo sobre los productos, lo cual no podría producir ningún dinero hasta después del bloqueo, a menos que hubiese una venta forzosa. El Secretario pronto57 se opuso a la compra por parte del Gobierno. Su argumento era que la simple circulación que se crease se arruinaría debido a la cantidad de billetes necesarios para comprar el algodón. Los billetes pagados por el algodón solo serían efectivos con un gravamen durante el intercambio, y cuando se vendiese el algodón el Gobierno habría adelantado el dinero y estaría como al principio. Él juzgó que no había ninguna ventaja en el control del algodón ya que los billetes eran necesarios para todas las necesidades. Nuevamente dijo, las billetes58, ya eran una moneda activa en los bancos y no necesitan ser cambiadas por algodón para mantenerse.

La segunda clase, que quería anticipos para promover la actividad de los alimentos básicos, era muy grande, y en un comunicado59 al General W. W. Hardie, de Manor, S.C, el Sr. Memminger parecía inclinarse por ello. Sin embargo, pronto cambió de posición respecto a este plan60, afirmando que los plantadores pronto aprendieron a confiar en sí mismos y no en el Gobierno, para lograr un rápido alivio. El remedio fue desviar la mano de obra principal y su capital para suministros y alimentos, y estos se podían conseguir de fuentes privadas. El mentor61 de New Orleans había hablado en contra de este esquema de avances públicos diciendo que eso era función de los bancos o los Estados. Una circular62 del Tesoro fue finalmente enviada a los comisarios de los préstamos sobre productos, que anunciaba la decisión de que tal ayuda material por la compra del Gobierno era inconstitucional, se harían empréstitos sólo para los alimentos pero no préstamos. Entre cien y doscientos millones de billetes serían los necesarios para todos los contratos según el precio, y el Gobierno sería el principal perdedor. La historia de todas esas empresas desaconsejaba realizarlo.

55Joseph E. Johnston’s Military Operations; Pollard’s Lost Cause.

56 Letter of June 13, 1861.

57 Letter of June 20.

58 To W. C. Bibb, of Montgomery, Ala., June 21.

59 Letter of July 9, Letter Book “C.”

60 To R. D. Powell, of Columbus, Miss., Oct. g, 1861.

61 Letter of Denegree, Oct. 2.

62 Oct. 15; published in Capers’s Memminger, pp. 352-5.

ALGODÓN A TRAVÉS DEL BLOQUEO

La posible compra del algodón por parte del Gobierno para enviarlo posteriormente a través del bloqueo ayudaría  a lograr en Europa los absolutamente esenciales suministros de guerra. Esta práctica pronto provocó su acaparación y un aumento de las tasas de cambio. John Frazer, de Charleston, fue directo, el 20 de noviembre de 1861, compró el algodón del barco “Fingal” de Liverpool. En respuesta a una investigación del Congreso, el 12 de febrero de 1862, sobre esta compra, se supo que después de cargarse el “Fingal”63, este fue bloqueado en Savannah y su algodón fue devuelto al interior. Se comenzó a mirar la compra del algodón de Texas y embarcarlo a México debido a los fracasos en el Este. Posteriormente64, las grandes operaciones se realizaron según el plan establecido por el primer Congreso permanente.

63 Afterwards was converted into ironclad Atlanta.

64 Letter to Secretary of War Benjamin, Nov. 23, 1861.

RESUMEN DEL PRIMER AÑO

Con el cambio de la Constitución provisional por la permanente el 18 de febrero de 1862, se creó un Congreso con dos ramas, pero el personal administrativo del Gobierno fue el mismo. En un mensaje65 del Presidente Davis este dijo que el sistema financiero durante el primer año había demostrado ser el adecuado, aunque había habido un gran aumento de los gastos en defensa. Estaba muy satisfecho con el crédito obtenido y la ausencia de una deuda flotante. Sin embargo esta situación sólo fue posible porque fue el año en que aún se estaban organizando las finanzas confederadas. Las Letras habían desplazado la circulación de los bancos, que el 1 de enero de 1859, habían ingresado sólo 60.000.000$, el total de Letras, depósitos y reserva de moneda en el sur había sido de 100.000.000$. La estimación del Sr. Memminger en julio había sido que el país podría flotar en seguridad con 150.000.000$ en Letras, y con esa medida la política financiera llevada hasta ahora se podría considerar acertada. Pero la conducta del Departamento durante el año pasado no presagiaba favorablemente su mantenimiento en los límites indicados en el papel. La depreciación comenzó a mostrarse claramente. En los primeros meses, el papel moneda estaba a la par con el oro; en agosto el descuento era del 8%, 15% en noviembre y 25% en febrero. Los recibos de préstamos fueron menos de 40.000.000$. La ley de aranceles del 21 de mayo, que había sido cuidadosamente calculada en unos ingresos de 12.500.000$, fue prácticamente inoperante a causa del bloqueo. Los ingresos66 por estas transacciones desde el 1 de julio al 31 de diciembre ascendieron a 63.138$, mientras que los gastos de las oficinas para el mismo periodo fueron de 63.774$. Los ingresos66 totales del año fueron 1.270.875$, de los cuales 742.475$ llegaron en el plazo de dos meses después de la formación de la Confederación. El impuesto de guerra todavía no era recaudable y las Letras y bonos habían proporcionado el 98,33% de los ingresos totales. Las estimaciones para este año habían sido de 72.000.000$, pero los gastos se habían demostrado en 165.000.000$. Con la certeza de un constante aumento de las demandas ante el Congreso y el Departamento del Tesoro en una guerra prolongada y con un bloqueo continuo.

65 February 18, 1862.

66 Report of Jan. 13, 1862, Treasury Book “C.”

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